Rongorongo Magazine


Revista Electrónica para la Promoción de la Lectura y de la Literatura Infantil y Juvenil 

Vol. 2, no. 1 Marzo 2002

Publicación Colombiana con Periodicidad Trimestral

 

 

 

Artículos:

Amanera de despedida: la lectura ese poliedro
Victor Fowler Calzada

Leer y escribir después de los libros
Bellver, C.

 

La crítica cultural periodística y literatura infantil y juvenil
Mgt. Ana Beatriz Ammann

 

Hans Le Roy


 

 

Amanera de despedida: la lectura ese poliedro
Victor Fowler Calzada

Si algo relevante tuvo el Curso de Edición y Promoción de la Lectura que a 
partir de 1984 popularizaron las Bibliotecas Públicas, fue su énfasis en la 
necesidad de organizar la promoción de lecturas dentro de una disciplina general más abarcadora: el trabajo con los lectores. Siguiendo los lineamientos de la tradicional "educación de usuarios", dicho trabajo con los lectores aparecía en un primer nivel como la acción puntual o interacción comunicativa que se desarrolla cuando un usuario acude a la biblioteca en busca de una información o material para lectura. En términos prácticos, es decir, dentro de los esquemas de organización del trabajo en una biblioteca, dicho momento -en lo fundamental- se verifica" en las tareas de préstamo interno o externo y en los servicios de consulta y referencia. Puede situarse exactamente en la etapa de búsqueda y recuperación del ciclo de la actividad informativa." Basta imaginar una interacción comunicativa de este tipo para que la aceptemos como un instante clave en la relación futura de ese usuario con la institución bibliotecaria; será en acuerdo con el trato que reciba y la satisfacción de sus demandas que se incremente el índice de retorno de aquellos que, por vez primera, acuden a la institución. Esto se traduciría en un amplísimo abanico que va desde las buenas maneras al recibir la solicitud, la capacidad para orientarlo hacia la más productiva y cómoda de las variadas posibilidades de recuperación de información que se ofrecen en una biblioteca, la habilidad para recomendar lecturas complementarias en caso de no ser posible la satisfacción de la demanda directa.

En este punto la promoción de lectura se abre hacia estructuras paralelas al diálogo frontal con el usuario, estructuras que nos hablan de un diálogo implícito de la institución con su usuario; podemos incluir aquí acciones de refuerzo (desde la óptica del acto de lectura) tales como los sistemas de iluminación y mobiliario, los sistemas de señalización, la adecuada colocación y organización de los catálogos, el conocimiento de sus colecciones por parte de los bibliotecarios, la elaboración de archivos verticales actualizados y amplios, etc. Como se ve hablamos de un complejo entramado donde se mezclan aspectos pertenecientes lo mismo al personal que a la infraestructura bibliotecaria. Es fundamental tener presente que, en este nivel, la promoción de lecturas resulta de la adecuada combinación de esa interacción comunicativa entre el bibliotecario y su usuario dentro de un marco de señales de refuerzo significativas.

El otro nivel del trabajo con los lectores es el masivo y pertenece a la etapa de "difusión del ciclo de la actividad informativa". Aquí queda comprendido desde el trabajo con grupos específicos hasta las acciones diseñadas para el absoluto de la sociedad. A todas luces hay aquí dos cuestiones entremezcladas: las que corresponden a orientación de lecturas para tales grupos en las actividades de que se trate y las que se dirigen a incidir en la imagen que la sociedad tiene de la biblioteca y de la necesidad e importancia de la lectura en la sociedad contemporánea. Hablamos, por tanto, de acciones directas (trabajo "en vivo" y con objetivos concretos, diríase, con grupos) y de acciones indirectas (que llegan a la sociedad mediante acciones de publicidad y propaganda). En sentido temporal nos referimos a objetivos a corto plazo (trabajo con grupos específicos) y a largo plazo (trabajo con la sociedad).

Aunque no agota la totalidad de formas posibles de organización de actividades de promoción de lectura, la clasificación de posibles métodos que entonces se ofrecía aún resulta útil por su sencillez: 

crítico-analítico: libro-debate, libro-película-debate, demostrativo.

ilustrativo: comentario de libros, lectura comentada, narración, encuentro con escritores.

recomendativo: resúmenes bibliográficos, revistas orales, tertulias.

Ahora bien, llegados a este punto vale la pena buscar las conexiones entre esto y cuanto hemos recorrido en este libro; dicho de otro modo, hallar el modo en el que las propuestas de aquel Curso de promoción se refractan en disciplinas tales como la ciencia de la comunicación (piénsese en el diálogo entre bibliotecario y usuario); la pedagogía (piénsese ahora en la identidad entre los métodos de promoción y la clasificación de los métodos en la didáctica general); el marketing (atiéndase a la necesidad de introducir dentro de la promoción cuestiones como la publicidad, la imagen corporativa, la segmentación de mercados). Mientras más calidad alcance el trabajo simultáneo en las áreas que hemos definido menor será la sensación de extrañeza del usuario dentro de la institución bibliotecaria y en sus relaciones con el libro. Porque no debe olvidarse nunca que la biblioteca es un espacio no-familiar desde el punto de vista sociológico; no es una plaza pública, no es una establecimiento de compras, lugares de visita habitual por consumidores de cualquier edad. Se trata de un territorio hacia el cual hay que disponerse a ir, a enfrentar (en el caso de quienes los visitan por primera vez) una serie de prácticas y normas que mayormente se desconocen. Desde este ángulo la estrategia de los bibliotecarios debe de ser elaborar cuantas acciones directas y de refuerzo se necesiten para transformar la biblioteca en un espacio "familiar", "natural", más que para sus visitantes habituales, para sus posibles usuarios. Es obvio que lo anterior implica la necesidad, en el bibliotecario, de un profundo conocimiento de quienes son sus posibles usuarios lo mismo que del producto (material de lectura) con el cual satisfaría sus necesidades. Para Manuel Calviño, en el reciente Psicología y marketing: contribuciones al posicionamiento de la Psicología, conocer al consumidor significa desde el punto de vista de la psicología:

. conocer sus valores.
.conocer sus gustos y preferencias.
. conocer sus hábitos de consumo.
. conocer su capacidad de consumo.
. conocer sus referentes comportamentales, valorativos, etc.
. conocer sus cualidades como grupo, comunidad, clase, nación; sus contornos de identidad.
. conocer sus peculiaridades como sujeto, en particular aquellas que influyen en sus decisiones, en sus comportamientos, en sus rutinas, etc.
 

Quizás aparezca como un tratamiento demasiado complejo para un simple bibliotecario, pero recuérdese un momento lo que se hace en un lugar como la Sala Circulante o la Sala Infantil de la institución (quizás las dos en las que mayor conocimiento se llega a tener de los usuarios, dada su asiduidad) y se comprobará que es exactamente esto mismo. De esta manera, el trabajo cotidiano de los bibliotecarios deberá de estar concebido dentro de una estrategia animada por una voluntad sustancialmente semejante a la que da vida al marketing; veamos si no esta cita que Calviño extrae de P. Drucker: "El propósito del Marketing es hacer que la venta sea superflua. Conocer y entender tan bien al cliente, que el producto o servicio le encaje y se venda por sí mismo." De hecho, un libro puramente de la profesión como es Técnicas de gestión para bibliotecas y centros de información, de Jo Bryson, dentro del capítulo titulado Estrategias para los procesos de gestión dedica un largo subtema al "marketing estratégico para bibliotecas y centros de información". Citaremos el párrafo inicial del libro y sugerimos que se preste cuidadosa atención a los diversos aspectos en los que se refracta el trabajo de gestión, dado que se trata de una manera de concebir la organización lo mismo aplicable al nivel de la dirección que en el desarrollo individual de la tarea: 

"La gestión se ha descrito como un arte o una ciencia pero, en realidad, es una combinación de ambos. El trabajo de gestión incluye la coordinación de los recursos humanos, técnicos, económicos y de información con el fin de conseguir los fines y objetivos de la institución. El aspecto científico está en relación con la toma de decisiones, la planificación y el uso adecuado de la tecnología. El aspecto artístico puede encontrarse en las tareas de comunicación, de liderazgo y de fijación de objetivos." 

El análisis pormenorizado de este abanico se abre a una variada cantidad de acciones que incluyen la formación y desarrollo de los recursos humanos a utilizar, la evaluación del potencial de la institución, la evaluación de su entorno de acción, el establecimiento de instrumentos de control, los análisis de tipo económico y presupuestario, sobre las estructuras de dirección y de eficacia de las acciones, entre otros. Dicho de otro modo, el modelo de gestión obliga a considerar a la biblioteca como un sistema. Ahora bien, ¿para qué hacer todo esto sino para intentar un desarrollo o éxito? Es entonces que el "marketing estratégico", como parte del proceso global de planificación corporativa, se convierte en una herramienta fundamental. Si recordamos que, dentro del universo de ofertas culturales y para el uso del tiempo libre, la lectura no es sino una más, estaremos de acuerdo en la necesidad de elaborar programas y proyectos que aseguren la supervivencia, desarrollo y éxito del promotor de lecturas. Bryson nos propone que consideremos alos usuarios reales o potenciales dentro de un proceso de segmentación de mercados y los divide en la siguiente forma:

. según la necesidad.
. según el producto.
. según consideraciones demográficas.
. según distribución geográfica.

Uno de los aspectos esenciales aquí es reconocer la imposibilidad de satisfacer, al menos simultaneamente, la totalidad de las demandas informativas (y de lectura, en nuestro caso) del universo de los usuarios potenciales; tal punto de partida, elementalmente realista, posibilita, en palabras de Bryson, "la evaluación, la selección y la concentración de los segmentos de mercados a los que la biblioteca ha determinado servir." Desde esta óptica las estaregias a aplicar son las siguientes:

. marketing no diferenciado.
. diferenciado.
. y concentrado.

Por último hay que introducir los tipos de análisis que ayudan a refinar las estrategias utilizadas: sobre los procesos de intercambio (¿qué oferta la institución y qué pide el usuario? ¿cómo transcurre el proceso de intercambio?), estudios de imagen (¿cómo es vista la institución por su usuario real o potencial?), estudios de satisfacción de usuarios (¿qué demandas se han satisfecho y cuáles no?), sobre la competitividad (¿qué efectividad han tenido las acciones? ¿hay crecimiento y desarrollo?) y sobre los ciclos de vida de los productos o servicios ofrecidos (¿qué oferta hay que desechar, cuál mejorar o corregir? ¿en qué momento hacerlo? ¿cuáles nuevos productos o servicios ofrecer? ¿para quién y cuándo?). A todas luces las posibles respuestas a tales preguntas abarcan elementos tan diversos de la institución bibliotecaria como la formación de recursos humanos, la necesidad de estimular la adquisición de materiales de determinada área del conocimiento, el índice de rotación de las colecciones, la necesidad de establecer instrumentos de control más efectivos o de mejorar el diseño de campañas promocionales. 
II
Durante lo hasta aquí escrito hemos mencionado en varias ocasiones el hecho de que la interpretación de lectura es un proceso de construcción y autocontrol de los individuos; se trata de una noción del texto cuyo fundamento, lo mismo que todos los análisis que hasta aquí hicimos, brota de la idea de sistema. Aplicado esto al texto literario, y aún al que prescinde de elaboraciones estéticas complejas, significa la existencia de un todo y unas partes, la interrelación entre ellos, la existencia de niveles jerárquicos y de una estructura, el carácter delimitado del sistema y su ubicación dentro de otros sistemas con los cuales se relaciona. Como señala el famoso teórico letón Yuri Lotman: "El texto no representa una simple sucesión de signos en el intervalo entre dos límites externos. " Creo que hemos hablado lo suficiente acerca de la complejidad del texto, en lo esencial literario, y que podemos concentrarnos ahora en el carácter sucesivo de los signos; propongo que relacionemos esto con la manera en la que el teórico israelí Menakhem Perry analiza la lectura en su ensayo La dinámica literaria. Cómo el orden de un texto crea su significado. El texto de Perry, situado en una confluencia de la estética de la recepción y la psicología cognitiva, nos permitirá regresar al campo de la teoría literaria: 

"El texto literario, como cualquier texto verbal, es recibido por el lector a través de un proceso de "concretización". Sus elementos verbales aparecen uno después del otro, y sus complejos semánticos (por ejemplo, escenas, ideas, personajes, trama, juicios de valor) se van formando "acumulativamente", a través de ajustes y reajustes. El hecho de que un texto literario no pueda dar su información de una vez, no es exactamente una desafortunada consecuencia del carácter lineal del lenguaje. Los textos literarios pueden utilizar eficazmente el hecho de que su material es aprehendido de manera sucesiva; éste es a veces un factor central en la determinación de sus significados."

Es evidente que, a partir de lo anterior, el acceso al significado de los textos es, como antes vimos al hablar de psicología cognitiva, una acción procesual, gradual, que se desarrolla en el tiempo; dicho de otro modo, no es sino poco a poco, lanzando hipótesis (acertadas o no), que se va accediendo a los diversos significados del texto. Por tal razón la lectura se fundamenta en la predicción y en la comprobación de las hipótesis (lo mismo en el nivel semántico que en el de la organización sintáctica del material). Durante mucho los estudios sobre literatura concentraron su atención, como señala Hans Robert Jauss, el fundador de la "estética de la recepción", en el autor o en las obras olvidándose del lector: "...aún siendo, como era, imprescindible. En efecto, la literatura y el arte sólo se convierten en proceso histórico concreto cuando interviene la experiencia de los que la reciben, disfrutan y juzgan las obras. Ellos, de esta manera, la aceptan o rechazan, la eligen y las olvida, llegando a formar tradiciones que pueden incluso, en no pequeña medida, asumir la función activa de contestar a una tradición, ya que ellos mismos producen nuevas obras". El tema cobró relevancia con la lección inaugural de Jauss en la Universidad de Constanza el 13 de abril de 1967, ¿Qué es y con qué propósito se estudia la historia de la literatura ?, pero el malestar de que algo no funcionaba a cabalidad en los estudios literarios flotaba en el aire de la década. Uno de los elementos importantes para canalizar el cambio estuvo en los estudios sobre "cultura de masas" y fue Umberto Eco, no en vano uno de los más importantes teóricos al respecto, quien proponía como tarea futura, en la edición de 1967 de su famoso Obra abierta: "La atención deberá desplazarse del mensaje en cuanto sistema objetivo de informaciones posibles, a la relación comunicativa entre mensaje y receptor: relación en la que la decisión interpretativa del receptor pasa a constituir el valor efectivo de la información posible…" 
 

En los más de 30 años que nos separan de la fecha sucedió un cambio tecnológico que ha arrastrado tras de sí una revolución cultural y, en especial, en las estructuras comunicativas de la sociedad; me refiero al acelerado desarrollo de las aplicaciones informáticas, sobre todo a las posibilidades que nos abre ese monstruo llamado Internet. ¿Corre algún peligro la lectura frente al acelerado desarrollo de las tecnologías de producción, conservación y distribución de la información? Es una pregunta extraña, pero necesaria en un libro que trata cuestiones relacionadas con la promoción de la lectura. Nos asombramos, comentamos con los amigos, perseguimos las nuevas noticias, pero lo cierto es que muchas veces ni siquiera entendemos a derechas de qué nos hablan; o, lo que aún es peor, no somos capaces de imaginar el modo en el que estos cambios nos afectarán. Me refiero a las tecnologías informáticas y su relación con el universo de la lectura. Voy a comenzar comentando una noticia aparecida hace menos de un año: En Estados Unidos, el Massachusetts Institute of Technology Media Lab (Laboratorio de Medios de Comunicación del Instituto de Tecnología de Massachusetts o, por sus siglas, MIT)) está desarrollando un proyecto aún sin aplicación concreta: The Last Book (El ultimo libro, así llamado porque se cree que no habrá nada superior en el rubro) tiene encuadernación y cientos de páginas con tinta electrónica. Esta tinta se aplica desde adentro (a diferencia del proceso en imprenta) y consiste en esferas microscópicas -en una página entran millones- cada una mitad blanca y mitad negra. Para que cada página tenga el aspecto de una hoja impresa, basta con rotar las esferas hacia su lado blanco o negro. Este giro se logra mediante unos delgadísimos hilos metálicos que se encuentran en cada página y que reciben órdenes desde el lomo del libro. Un ejemplo práctico: usted compra uno de estos libros que contiene diez obras ingresadas en su disco rígido. Mira la lista en tapa y elige un título. Según lo que se seleccione, las bolillas girarán con el fin de reproducir el texto en las páginas. Y después, el uso será tan práctico como siempre. Se lo podrá enchufar en casa, o cargar las baterías y llevarlo al sitio que le plazca. Es más: se podrán hacer subrayados y anotaciones. El visor estará diseñado para detectar la presencia de biromes o lapiceras, e incluso se podrán doblar las páginas. Inicialmente, sólo será posible cargar unas pocas obras en cada volumen, pero los cálculos indican que se llegará a crear aparatos con tanta capacidad como para almacenar en cada uno bibliotecas enteras, incluso la famosa Biblioteca del Congreso norteamericano, que tiene nada menos que 17 millones de obras. Hasta se habla de poder recibir transmisiones de noticieros que se autoimpriman, creándose así un diario al instante. En el MIT, estiman que el prototipo verá la luz dentro de dos o tres años, y que uno de cuatrocientas páginas se producirá dentro de un lustro. El valor oscilará entre 500 y 1000 dólares, pero se estima que los costos irán disminuyendo con al paso del tiempo. La idea es alcanzar precios tales que la pérdida de un librito no quiebre la economía ni la estabilidad mental de ningún lector. Dando como un hecho la conjunción del aumento en las capacidades de almacenamiento de información y la universalización de las posibilidades de conexión, no resultará demasiado aventurado imaginar una situación hipotética en la que un viajero que pernocta en una lejana aldea en medio de cualquier selva o cruza la taigá, para buscar escenarios propios del espacio abierto de la Naturaleza, se mantiene allí al tanto del flujo de las noticias. En tales casos la dificultad estaría en la obligatoriedad de encontrar una "conexión" para la recepción/transmisión de datos; dicho camino de desarrollo fue avizorado en 1988 por Mark Weiser, experto de la Xerox. Más lejos aún, una reciente noticia sobre los nuevos inventos desarrollados, aún de modo experimental, en Sillicon Valley, habla de un aparato que desplaza el texto ante los ojos lo que, en principio, disminuiría uno de los motivos más comunes de dificultad en los lectores "no iniciados", el cansancio ocular. 

Es cierto que resulta difícil imaginar este futuro desde la óptica de países subdesarrollados, donde las tecnologías informáticas apenas comienzan a desarrollarse, pero bastará con que los precios de los artilugios desciendan al nivel que puedan ser adquiridos por las instituciones de enseñanza en dichos países para que se produzca un trastorno universal en el sentido del acto de leer. Dicho de otro modo, el gran desafío es analizar el grado en el cual toda esta nueva dimensión de la vida necesita de la extensión del hábito de la lectura y puede ser útil para tal labor. ¿Desaparecerá el libro? La opinión de Manfred Grebe, presidente de Bertelsmann, la editorial alemana que se ha convertido en el tercer grupo multimedia más importante del mundo, es una apuesta por el libro: "…creo seguir encontrando en el papel impreso un soporte especialmente preciado por sus posibilidades de belleza formal y tipográfica y su propia sensualidad como objeto, con independencia de que coexista con otros nuevos soportes de formación, información o entretenimiento." Esto es, a mi juicio, cierto y destaca una cualidad del libro que me parece insustituíble frente a cualquier artilugio de lectura: su carácter individual como objeto. Dicho de otro modo, un artilugio de lectura podrá almacenar miles o millones de libros alguna vez, pero nunca establecerá con su usuario el sentido de intimidad y pertenencia que da la posesión, conservación y repaso de uno o más libros preferidos; es decir, nunca será equivalente a la biblioteca individual que hipoteticamente posee cada uno.

Lo hasta aquí comentando son desafíos que presenta el libro tradicional -y, en consecuencia, las bibliotecas- desde los ángulos de equipamiento (económicas) y de prácticas y conductas (sociológicas y de organización); pero hay otro desafío mucho más sustancial y cuyos efectos quizás sean de hondura tal como para provocar un verdadero corte en la historia del libro y la lectura: me refiero a la literatura hipertextual. Incluso uno de los defensores del libro como la máquina más perfecta para transmitir conocimientos, Umberto Eco, no ha tenido más remedio que reconocer, en el artículo titulado Los hombres no dejarán de leer (Clarín on-line (Argentina), 27 de setiembre de 1998) que el único desafío serio al libro tradicional proviene desde allí; y es que la escritura hipertextual es, en principio, irreproducible en el soporte del libro, sólo puede ser leída en una computadora y obliga a la navegación no secuencial. En todo caso, y es fundamental que el aviso provenga de uno de los más sólidos estudiosos del acto de lectura, habrá que diferenciar entre la lectura abierta que permite el hipertexto y las lecturas cerradas de todo lo que, para entonces, será la literatura del pasado; o sea, la que utilizamos y escribimos hoy. La frase de Eco permite avizorar la probabilidad de una escisión en el universo literario, pues de un lado quedaría la secuencialidad y el papel, en tanto del otro estarían la navegación (aparentemente libre) y los portadores de información electrónica; hablamos, pues, de un mundo nuevo cuya oportunidad depende del desarrollo futuro de la literatura hipertextual.

Me gusta que hayamos quedado sin respuestas frente a estos nuevos desafíos que enfrentan el libro y la lectura; ello significa que el futuro está abierto, que la civilización se mueve hacia una complejidad creciente y que estamos obligados a pensar estrategias y alternativas para que nuestra labor como promotores de lectura se coloque a la altura de los tiempos que corren. Vuelvo a repetir que este libro no constituye un manual, sino una acumulación de posibilidades y, sobre todo, de preguntas y espacios para imaginar alternativas para el cambio y el desarrollo futuro. Como hemos visto nosotros, los promotores, no somos sino una mínima parte del mundo de la lectura y precisamos la colaboración de expertos de variadas disciplinas científicas. Si partimos de que la cadena textual está constituída por palabras que son sonidos, que obedecen a determinadas reglas de orden y estructura en sus enlaces, y que tienen un determinado sentido o significado (que se refuerza o cambia según el contexto donde se les coloque), alcanza para imaginar la cantidad simultánea de operaciones que realiza el lector. A ello súmese que en el acto de lectura el universo conceptual y cultural del individuo es constantemente puesto a prueba y reactualizado, desafiado o confirmado; que la memoria personal e histórica igualmente son colocadas en tensión; que la lectura misma es un desafío que mezcla una suerte de examen para las capacidades y habilidades del individuo con la alegre tensión del juego y la adivinación. Piénsese, además, cómo la comprensión de un mismo texto varía según el estrato social o la formación ideológica de los individuos, según el nivel de instrucción que posean y la cantidad y calidad de las lecturas previamente realizadas, según las tradiciones y sistemas de valores del grupo social donde se autorreconoce. Agréguese a lo anterior que la lectura de un determinado texto, más allá de una imperiosa necesidad informativa, es producto de la ubicación del individuo dentro de un determinado circuito de consumo cultural (sea éste el entorno laboral, de los amigos, en la escuela o en algún grupo que le sea de interés). Y aún quedaría sumar la consideración de la lectura como efecto de acciones diseñadas por instituciones como la biblioteca o la librería, como resultado de acciones pedagógicas nacidas de la escuela, por la actuación de los medios de difusión masiva (en un amplísimo espectro que lo mismo incluye reseñas periodísticas que entrevistas radiales a un autor, el debate sobre un texto que una campaña promocional coherentemente diseñada), o, simplemente, como derivado del impacto de algún tipo de evento en toda la sociedad o alguno de sus sectores. 

No creo que haya quien aspire a dominar la cantidad y variedad de aspectos que hemos mencionado, a los que podrían ser agregados otros muchos; es indudable entonces que necesitamos la colaboración de expertos: pedagogos, psicólogos, sociólogos, escritores, libreros, culturólogos, comunicólogos, expertos en marketing, matemáticos que nos ayuden a diseñar las investigaciones, informáticos, etc. Sólo con tal suma de acercamientos diversos al hecho lector podremos constituir un espacio teórico y analítico desde el cual pensar lo que a diario imaginamos y hacemos. Estas páginas son un llamado para que tal cosa suceda.

VICTOR FOWLER CALZADA. Nació el 24 de febrero de 1960 en la Ciudad de La Habana. Es colaborador habitual de las más importantes publicaciones culturales cubanas y tanto poemas como trabajos críticos suyos han aparecido en varios países. Ha publicado los poemarios El próximo que venga (1986, Editorial Extramuros), Estudios de cerámica griega (1991, Editorial Letras Cubanas), Confesionario (1993, Editorial Abril), Descensional (1994, autoedición) y Visitas (1996, Editorial Extramuros) y Conversaciones con un cineasta incómodo (Boston, 1997), libro?entrevista a Julio García Espinosa. Trabaja como Especialista del Programa Nacional por la Lectura en la Biblioteca Nacional "José Martí". Obtuvo el Premio de Ensayo en el Concurso "35 Aniversario de la revista Revolución y Cultura" y el Premio UNEAC del mismo género en 1997. Es co?autor de la antología de poesía joven cubana Retrato de Grupo (Editorial Letras Cubanas, 1990). Compiló y prologó la antología de jóvenes poetas habaneras Donde termina el cuerpo (1998, Editorial Extramuros). Ha publicado los volúmenes de ensayos La maldición: una historia del placer como conquista (Letras Cubanas, 1998) y Rupturas y homenajes (UNIÓN, 1998). Recientemente mereció el Premio de Poesía en el Concurso "Luis Rogelio Nogueras" (1999) y el Premio Nacional de la Crítica, 1998, por su libro La maldición. Obtuvo el Premio Razón de Ser 1999 con el proyecto de investigación La Habana de los literatos.
 

Texto tomado de:
Victor Fowler calzada. "La lectura, ese poliedro"
http://www.lib.cult.cu/bnjm/espanol/publicaciones/publicaciones_frame.htm (Diciembre, 2001)
 
 

Leer y escribir después de los libros
Bellver, C. 


Lo que se lee en el WWW
 
 El lector familiarizado con el WWW está al corriente de las diferencias entre el medio impreso tradicional y el hipertexto. La tecnología de la imprenta ha favorecido una lectura lineal, predeterminada por el autor. Un libro o un artículo de revista, en principio, se leen de cabo a rabo, una página tras otra y un párrafo tras otro. Están escritos de ese modo y es así como se entiende lo que cuentan. Si los leemos de otra manera, por ejemplo saltando de un fragmento a otro hacia adelante y atrás, lo más probable es que captemos sólo parte del sentido, y que lo captemos sólo en parte, en el mejor de los casos. 

Sin embargo, la lectura fragmentaria, incluso azarosa, es una práctica corriente no sólo del lector accidental, sino también y sobre todo del connaisseur que ya sabe de antemano lo que busca en el texto. Los avances sucesivos de la tecnología del libro: las divisiones en capítulos, las tablas de contenido, los índices analíticos, las notas al pie y las referencias bibliográficas, etc., han tenido como objeto que el lector pueda ir directamente a donde quiere: al capítulo o pasaje del texto que habla del tema que le interesa, o a otros textos vinculados con aquél, por ejemplo. 

Son modos de lectura habituales y a menudo indispensables, aunque algo rudimentarios y engorrosos. Una referencia a otro artículo en una página de una enciclopedia nos exige volver a buscar, quizá en otro volumen; una referencia en una nota al pie nos obligará a volver a la biblioteca o a la librería, y puede que tengamos que esperar días o meses a recibir el otro texto. 

Las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones han servido precisamente para facilitar todo eso al lector. La disponilidad de textos electrónicos fue el primer paso. Pero el verdadero avance, lo que nos está conduciendo a una revolución, son las redes de hipertextos. La intuición original del equipo del CERN que inició el Proyecto World-Wide Web en 1989 fue que el problema de los vínculos entre elementos de información dispersos se podía abordar mediante un sistema de hipertextos distribuidos en redes de ordenadores. El resultado es lo que hoy en día ofrece el WWW: documentos cuyos enlaces nos pueden conducir a un cierto número de otros documentos y así sucesivamente, y consultas que generan los enlaces dinámicamente según nuestros propios intereses. Es el lector quien decide qué enlaces seguir o qué preguntas hacer. Al menos, eso es lo que el WWW hace posible, aunque, claro, no es oro todo lo que reluce. 
 

Cómo escribir para el WWW
 

Vannevar Bush explicaba en 1945 en As We May Think que nuestra manera natural de pensar, de considerar un asunto, es por asociación. Captamos conexiones entre las cosas y nuestros pensamientos toman la forma de redes. Esa es la idea original que hay detrás del WWW: que los elementos de información estan vinculados de diversos modos no secuenciales, y que los ordenadores podrían ayudarnos a seguir esos vínculos. 

Pero las tecnologías tradicionales de la escritura y el papel impreso han impuesto modelos narrativos secuenciales. Poner los pensamientos por escrito ha consistido en ceñirlos a un hilo único, con pequeñas escapatorias momentáneas y precarias: paréntesis, notas al pie, etc. Eso es lo que hemos aprendido al aprender a escribir, y eso es lo que hay que desaprender al escribir hipertextos. Lo que hace falta es un esfuerzo para plasmar mediante enlaces y redes de textos las conexiones entre las cosas. Existen principios básicos, como los delineados por Tim Berners-Lee en su Style Guide for online hypertext. 

Es comprensible que no todo lo que hay en el WWW en este momento de transición entre dos culturas sean verdaderos hipertextos. Aún así, con un poco de cuidado se pueden escoger buenos modelos. HotWired o CNN Interactive son publicaciones pensadas para el WWW, y no meros derivados del papel. Los textos se conectan unos con otros, e incluso es posible rastrear todo tipo de vínculos más lejanos por medio de bases de datos. Son, al menos, sugerentes anticipos de las publicaciones del futuro.
 

¿Obra? ¿Autor?
 

El WWW transforma nuestra experiencia de la lectura: siguiendo unos enlaces y no otros, podemos elegir un camino entre los textos que se nos presentan, o también podemos seleccionar un subconjunto de documentos de acuerdo con su propio criterio. En el fondo, está cambiando lo que se lee, y eso tiene consecuencias para las nociones comunes de obra y autor. El camino recorrido por el lector, o la selección de enlaces, los determina él mismo. No los determina, desde luego, ninguno de los autores de los documentos originales, ni mucho menos quienes los publicaron. Lo que lee finalmente (su secuencia o red de textos) no existía antes ni volverá quizá a existir. ¿Quién es entonces el autor? Esto puede ser un golpe más para un mito característico del mundo del libro. Nunca estuvo claro cómo un libro que ha sido escrito, recopilado, traducido, anotado, ilustrado y desde luego leído y entendido de diversos modos por diversas personas, podía reclamar en su portada una autoría unitaria y casi metafísica. Pero en cualquier caso en una red de hipertextos el papel del lector es tan activo en la configuración de lo que se lee que la autoría queda cada vez más arrinconada en los fragmentos individuales: cada documento lo ha escrito quien lo ha escrito, pero un conjunto de documentos de procedencias distintas, seleccionados y conectados por el lector, ¿quién lo ha escrito?
 

La democratización de los medios
 

El acceso a la red como medio de publicación permite al lector no sólo escoger y construir el conjunto de lo que quiere leer, sino también publicar él mismo sus propios textos. Para ello serían suficientes las herramientas más básicas: el correo electrónico o las news. La capacidad de enviar un texto a usuarios individuales del correo o a las numerosas listas y grupos de noticias crea una audiencia potencial de miles o millones de receptores. Y no digamos el WWW. La red no sólo acorta y confunde la distancia entre el lector y el autor, sino que pone al alcance del lector la posibilidad de convertirse en editor. George Landow, uno de los principales teóricos y propagandistas del hipertexto, observa una tendencia hacia la democratización en la historia de los sistemas de información: la escritura, la imprenta, las fotocopiadoras, el Macintosh y el PageMaker, y ahora las redes. A largo plazo, cualquiera ha podido aprender a leer y a escribir. El correo electrónico y el WWW pueden permitir a cualquiera que publique lo que ha escrito.
 

¿Derechos de autor?
 

Las facilidades de publicación y reutilización del texto que conlleva el WWW, y la consiguiente dispersión de la obra, debilitan, desde luego, los llamados derechos de autor. No es sorprendente. Se trata de un concepto vinculado a un producto tecnológico concreto: el libro impreso. Antes de la imprenta copiar y repartir un manuscrito ajeno se consideraba un acto de mérito. Contribuía al arduo propósito original, que no era otro que la difusión del saber. Es claro que el primer derecho de un autor es el de publicar sus textos. Desde este punto de vista los presuntos problemas que plantea la red (la facilidad de copiar y reutilizar los textos, etc.) no son tales, sino al contrario, nuevas y poderosas ventajas. La justificación de los derechos de autor se encuentra sólo en un segundo nivel, por más insoslayable que sea. Se trata de la remuneración de los autores: que éstos cobren por su trabajo y puedan seguir subsistiendo y escribiendo. Pero si la red culmina un proceso de socavamiento iniciado por las técnicas reprográficas y convierte el mecanismo de derechos en obsoleto, habrá que idear alternativas. Propuestas como la de Nelson (que el autor cobre unos centavos cada vez que alguien lee sus textos) parecen pensadas a propósito para el WWW. 

La resistencia más importante a la redefinición de las nociones de autoría, propiedad intelectual y derechos de autor proviene de hecho de las editoriales. Son ellas las que se alimentan de este sistema y temen el progreso. Compran, contratan o usurpan los derechos de un autor a cambio de un reducido porcentaje de las ventas, que por otra parte es difícilmente controlable. Un contrato de edición estándar se plantea como cesión al editor de los derechos de edición, publicación y venta ... en exclusiva. Los derechos de negociar la publicación de la obra en otros idiomas, la reproducción total o parcial de la obra por los medios de difusión, impresos, audiovisuales e informáticos, negociar los derechos subsidiarios ... : prepublicación, serialización, antología y derechos de selección, ¡son explicitamente cedidos en exclusiva al editor! 

O sea, que es el editor quien decide qué y cómo se publica, qué se incluye y qué no en una antología, si se hace una traducción o no, etc. ¡Cómo van a permitir que estos derechos vayan a parar realmente a las manos del autor y el lector! ¡Podría hundirse su negocio! El propósito de facilitar la remuneración del autor, si es que existió nunca, hace tiempo que fue traicionado por la industria editorial. En el boletín de noviembre del Proyecto Gutenberg Michael Hart hacía una broma libertaria. En un postscriptum anunciaba que había añadido a los archivos una obra sobre el copyright: el clásico de Proudhon Qué es la propiedad. La respuesta contundente de Proudhon era que la propiedad es un robo. Y podemos añadir que quienes lo cometen, en el caso de los libros, son los editores.
 

Texto tomado de:
Bellver, C."Leer y escribir despues de los libros"(1996)

http://nti.uji.es/docs/nti/net/despues/index.html(Diciembre, 2001)
 

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La crítica cultural periodística y literatura infantil y juvenil
Mgt. Ana Beatriz Ammann


I. El discurso de la crítica periodística

La crítica, como discurso cultural complejo, articula su existencia no sólo con un horizonte social de prácticas, saberes y convenciones históricamente determinados, sino con cánones estéticos situados en el mismo contexto. 

La crítica cultural periodística, como parte de un conocimiento "especializado" que inviste de sentido las prácticas sociales, se relaciona con las condiciones sociales y políticas en las que se produce y –obviamente- con la política cultural particular del medio en el que se publica. Es este horizonte el que justifica el debate acerca de las perspectivas de la crítica, los lugares y dispositivos de enunciación, la trama en la que se despliegan sus distintas posiciones discursivas.

Nos preguntamos cuál es el grado de independencia del crítico no sólo en relación con la maquinaria editorial, sino también con el lugar de los "especialistas" legitimados como expertos, cómo se articula su discurso en un horizonte comunitario.

El rol de los medios de comunicación como "formadores de opinión" plantea como tema central la reflexión sobre los sujetos de la enunciación, cuya identidad parcial es restituida en la firma o en el reconocimiento público del nombre. Los profesionales de la comunicación toman decisiones en contextos, asumen la palabra, pretenden -con más o menos éxito-, dirigirse a amplios sectores de públicos y participan, por tanto, a través de la selección de las obras y autores que analizan y citan de las relaciones intertextuales autolegitimantes, de juegos de lenguaje que vinculan la teoría a las políticas de regulación social en que se producen. 

¿En qué lugar se ubica dentro de los diarios el ensayo, la crítica, en fin la difusión de la literatura y la actividad estético-cultural?

El nombre del apartado en que ésta aparece, "Suplemento", como adición o agregado sugiere una falta constitutiva que es completada por separado. Este complemento se podría caracterizar por una asimetría del discurso de la crítica en los suplementos culturales. La temática y el estilo de las notas en general recortan su lector apelando a un campo de saberes y expectativas que, en general, no se corresponden con los del lector del resto del periódico. 

Creemos que en el suplemento se puede observar una trama de sujetos temporalidades y espacios de representación:
 

responden a un "campo de producción restringido" (Bourdieu, p. 89), es decir un campo en que el crítico más que establecer un diálogo con los receptores en general se dirige a otros productores: escritores, críticos, académicos, directores de colección, etc. 
 

la selección de textos y autores que se comentan se ajusta en general a las reglas que impone el mercado: ediciones y reediciones, en un culto a la "novedad" que no permite el ingreso de lo pasado, salvo como efemérides. Estas reglas propias de la temporalidad periodística como actualidad excluyen la consideración de la diversidad de registros y de poéticas, el discurso transgresor y original no necesariamente ligado a lo "nuevo". 

Es de notar, incluso, que ciertas "novedades" que no alcanzan jerarquía para constituirse en tema de una nota en el suplemento cultural, ingresan a la sección Artes y Espectáculos, cuyo carácter de agenda cultural de hecho tiene otra temporalidad, se dirige a otros lectores y difícilmente incluya comentarios de literatura.

La "independencia" de la crítica como saber específico dentro del periodismo, equidistante tanto del poder como de la maquinaria propagandística de las grandes editoriales, es en sí misma paradojal. 

En primer lugar, la crítica tanto en el sentido de descripción, juicio de valores o conformación de saberes a partir del uso de la palabra, se relaciona con las propiedades de otros textos, se constituye a partir de la lectura/escritura de los mismos.

En segundo lugar, los modos de circulación del saber y de los mecanismos del mercado hacen necesaria una especificación del campo material en el que actúan tanto las instituciones, como los críticos. 

Las transformaciones de la gestión de la industria editorial en Argentina, en relación con el contexto global, no pueden ser ignoradas hoy por quienes se plantean un lugar en la producción de discursos de circulación masiva. La historia de nuestras publicaciones, la política de traducciones y difusión cultural reconocida en el resto de América Latina se han visto modificadas por un gerenciamiento casi absolutamente en manos de capitales extranjeros.

Por último, el crítico no sólo constituye al "otro" de su discurso sino que se representa a sí mismo a partir de una forma y un estilo que es una puesta en sentido y una posición de referencia, incomprensibles fuera de las categorías ideológicas de los sistemas de representación vigentes. En muchos casos la crítica se ocupa más de sí misma que de los textos que analiza y el lector, que busca en ella una valoración, un camino hacia su decisión de encuentro con el texto, queda en este sentido sin respuestas.

Tradicionalmente, el género "crítica" se diferenciaba en dos campos de saber marcadamente connotados como lo eran el periodístico y el académico. La legitimidad y aceptabilidad de ambos estaban topológicamente distribuidas y diferenciadas. En la actualidad, el carácter central de las prácticas de los medios de difusión en la producción, reproducción y transformación del campo discursivo, nos propone una serie de cruces y corrimientos de roles que se articulan complejamente en la retórica dominante. 

El discurso de la teoría, que pretende aportar códigos de inteligibilidad para nuestros sistemas de interpretación en el campo de la experiencia, trabaja con temporalidades y tramas cuyas reglas han sido modificadas por la producción mediática. La aceptabilidad y la moda afectan las corrientes de pensamiento, en un medio en el que no sólo los agentes –intelectuales y creadores en general- se reubican en el sistema de lo "neo" y lo "pos", sino también las instituciones centrales en el campo de la producción del saber, como las universidades.

El diluido espectro de una intertextualidad general cuestiona viejas formas de inteligibilidad, recorta temas y expectativas y desde una legitimidad orgánica propicia regulaciones y fragmentariedades que no sólo rompen con la idea de progreso sino también con la historia. Los intelectuales se incorporan a la cultura mediática y mercantilizada como críticos y agentes activos en "eventos" culturales y esta trama compleja ha restringido las pautas de la producción simbólica respecto de quienes serían sólo consumidores.

Conferencias abiertas, Expouniversidad, ferias, entrevistas, son parte de un canon cultural que redistribuye las demandas de los sujetos desde un imaginario estructurado por el marketing. Filmación, entrevista, comentario, fotos del entrevistado o del comentarista dan anclaje a la representación discursiva y corroboran el prestigio del nombre, jerarquizan la "inmediatez" y la "naturalidad" de la palabra y el presente mediatizado, sobre la memoria y la experiencia. El significado se recorta así en un campo de presencias y ausencias, en un momento histórico donde la resonancia connotativa de términos como "crítico" y "creador" y sus relaciones con el hacer intelectual y político se han visto modificadas.

Sin embargo, creemos que el arte como objeto privilegiado de la crítica cultural, -en particular en este caso la literatura- permite reconstruir cuestiones de contexto y comprender la interrelación forma - contenido en un palimpsesto que se dibuja entre la convención y la novedad. El pensar histórico se afirma, entonces, en una actitud ética que trasciende la contingencia del consumo. 

II. ¿La literatura infantil no tiene entidad propia para ingresar a la crítica cultural periodística?

La pregunta sobre la existencia de la literatura infantil sólo es válida en la medida en que consideremos ambas entidades, -niñez y literatura-, de manera independiente de las condiciones históricas. De lo contrario, es evidente que en cada época se va modificando la idea que la sociedad se hace de los niños y también de las obras que les están destinadas, aunque la necesidad de narrarles cuentos o comunicarse con ellos de manera estética o lúdica siempre existió, independientemente de la presencia de un soporte material como el libro.

Es evidente, en la medida en que la literatura infantil consiste en un texto que un adulto dirige a un destinatario niño, que se parte de restricciones en cuanto a madurez afectiva, competencias lingüísticas y culturales del receptor. Gianni Rodari, conocido escritor que trabajó "entre los niños y con los niños", decía que escribir para ellos significaba "empleando un parangón musical, usar un instrumento en particular y no toda la orquesta, una clave y no todas las claves" ("La Mancha": 96, 24).

Michel Tournier, prestigioso novelista francés, cuyo proyecto desató una interesante polémica en el campo de los libros para niños, acuñó la frase "incluso los niños" en relación con la obra de autores que "escribían tan bien, tan límpidamente, tan brevemente –calidad rara y difícil de alcanzar- que todo el mundo podía leerlos, incluso los niños." (El Correo de la Unesco, 1982). 

El adjetivo "infantil" limita el género desde la imagen de un receptor "escurridizo" cuyos gustos y necesidades se pretende colmar, no sin el riesgo de caer en un cierto índice de "domesticación" cuando hasta el recuerdo de la propia infancia de quien escribe se compone sólo de algunos destellos entre la memoria y el olvido.

La literatura infantil, en la medida en que se constituye en un intermediario de diálogo entre los adultos y los niños, remite necesariamente al contexto del mundo adulto, expresa sus contradicciones, exigencias y conflictos, acuerda con una imagen de niño que se corresponde con una teoría y una praxis social. Esta es una razón más que suficiente para explicar la preocupación de muchos escritores profesionales contemporáneos por reflexionar sobre su trabajo, no sólo en cuanto a la esteticidad, sino también respecto de los aportes de las disciplinas, de las exigencias del mercado y de la circulación social de sus obras.

Hay una gran cantidad de editoriales dedicadas específicamente a la literatura infantil, centros de documentación, asociaciones a escala nacional e internacional, revistas y ferias del libro, seminarios y talleres, cuya existencia no se explica por el oportunismo del mercado, sino por el dinamismo y la permanente recomposición del campo. Sin embargo, la crítica de la literatura infantil casi no existe en el privilegiado espacio de la literatura para grandes en los medios ni tampoco tenemos la misma jerarquía quienes a ella nos dedicamos.

III. La tarea mediadora del crítico

En esta época de mercado globalizado en la que los niños son considerados también y prioritariamente consumidores, la crítica como mediación que facilite el ejercicio de elección de sus lecturas propone una serie de exigencias de formación no sólo respecto al análisis del discurso y su funcionalidad estética sino también acerca de "lo infantil".

La elección de los textos que se critican en el medio gráfico no depende por lo general del gusto del crítico, sino de la política de la institución periodística en la que trabaje y de la política particular del suplemento cultural. Sabemos que el comentario bibliográfico de textos para niños no ingresa en las páginas de la mayoría de los periódicos de nuestro país, así como aun la literatura infantil no es una asignatura curricular universitaria. 

Cuando la crítica respecto de este género particular aparece en los medios, por lo general lo hace de la mano de la iniciativa de editoriales o autores que han hecho llegar su obra a la institución periodística. 

El crítico se ubica, entonces, entre las coacciones de un sistema de relaciones dado y los requerimientos de un lector adulto y mediador que está necesariamente entre el libro y el receptor a quien en principio está destinado: el niño. 

Sin embargo, el crítico como sujeto social y cultural que pertenece a una comunidad dada, puede elegir una postura que respete a quien será en el mejor de los casos el beneficiario del diálogo entre la escritura y la lectura.

A contrapelo de la superficialidad o de la hibridación relativista, el crítico puede y debe valorar, en relación con una práctica comprometida, eludiendo el hedonismo acomodaticio e intentando articular la herencia cultural con los interrogantes sobre la condición humana expresados en la creación estética. 

La primera decisión a la que se enfrenta es acerca del tipo de discurso y el recorte de su lector: escribe para sus pares, es decir otros escritores, o contextualiza e historiza, en una estrategia didáctica que permita que cualquier mediador adulto pueda entender sus evaluaciones?

¿Desde dónde evalúa y qué evalúa?

En primer lugar, su oficio se funda en el conocimiento de las determinaciones que definen al lector y la lógica de la forma que se impone en la composición misma del texto y de sus propuestas de sentido. Conocimiento de la escritura literaria como espacio multiplicador de lo real y de resonancia de los diferentes discursos sociales, en el que se ubican hallazgos y batallas, lealtades y traiciones. Conocimiento de la teoría como espacio de reflexión, que se pregunta por los modelos y concepciones de la literatura, qué leen esos modelos, qué objeto construyen, cómo leen, cuáles son las relaciones autor - texto – lector - contexto, etc.

Conocimiento de la niñez, su etapa evolutiva y su necesidad de un plus de protección para alcanzar la igualdad y ejercer su condición de sujeto de derechos y no de objeto de "colonización".

Son estos conocimientos y un compromiso ético con su tiempo los que lo llevarán a dudar, entre otros, de los siguientes aspectos:
 

De aquello que las editoriales o los autores caratulan como "literario", es decir, poder distinguir entre ciertas características del lenguaje poético y la retórica de la seducción aparente de un discurso didáctico o tradicionalizante, cuya simplicidad lo convierte en una caricatura del género;
 

De aquello caratulado para tal edad;
 

Del exceso de riqueza de lo para-textual que propone el libro con una presencia absolutamente secundaria del texto lingüístico;
 

Del tono moralizador que tiende a aplacar los conflictos en lenguajes donde la imagen de niño idílica y ahistórica es una forma de desconocimiento de las diferencias y por lo tanto una forma de violencia.
 

Del nombre del autor, que en sí mismo no puede ser considerado garantía de calidad por más que sea legitimado o reconocido en el campo cultural.

Y tener en cuenta, entre otros, los siguientes aspectos:

1. Analizar el texto como un producto cultural, es decir, en relación con las características de nuestra época y desde un replanteo crítico que contemple tanto las operaciones técnicas de su producción como los hábitos, tradiciones y competencias que las condicionan.

2. Considerar la propuesta de sentido de la literatura en relación con la posibilidad de que el receptor niño adquiera nuevas experiencias a través de un juego vital de interacción entre ficción - realidad, de interacción con una lengua disfrutable que le permita un encuentro con temáticas actuales. 

3. Privilegiar la literatura en relación con el hecho de posibilitar el ejercicio activo de la lectura; lectura que será placentera no sólo para los niños sino también, y necesariamente, para los adultos mediadores. 

Para finalizar diremos que la crítica, como una forma de lectura/escritura debe tomar en cuenta todas las actividades que implica la lectura cuando se propone ser un intermediario entre los textos y sus lectores:

"... así diría que leer es hacerse cargo de una espacialidad; luego diría que leer es apropiarse no de la espacialidad que se pone ante la vista sino del proceso que le ha permitido configurarse y, por tanto, del sentido que se ha depositado en dicho proceso al que podemos llamar, esquemáticamente, "escritura"; en tercer lugar, diría que leer es transformar esa espacialidad en temporalidad, aunque el hecho de que sea imprescindible que esa mirada recorra un trazado supone la persistencia, que resulta metafórica, del espacio; podría añadir, igualmente, que leer es producir una movilización de energías relativas a lo que la actividad de escritura puede suscitar y que posiblemente no puedan ser despertadas por otro tipo de estímulos; por último, diría que leer es transformar lo que se lee, que deviene, de este modo, en un objeto refractado, interpretado, modificado;..." (Jitrik; 1980).

Bibliografia

BOURDIEU, PIERRE, 1989: "El campo de producción cultural y el campo de poder", Revista Criterios, 25-28, La Habana.

DIAZ RONNER, MARIA ADELIA, 1988: "Cara y cruz de la literatura infantil", Buenos Aires, Libros del Quirquincho.

JITRIK, NOE, 1980 : "La lectura como actividad" , México, Premia Editora.

1999: "La irrupción de la crítica", Buenos Aires, Punto Sur.

RODARI, GIANNI, 1996: "Escribir hoy para los niños", Revista La Mancha, Nº1, julio 1996, Buenos Aires.
 

Mgt. Ana Beatriz Ammann: Magister en Sociosemiótica. Profesora asociada en el Taller II de Lenguaje y Producción Radiofónica de la Escuela de Ciencias de la Información, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Córdoba. Profesora adjunta en la Maestría de Sociosemiótica, Centro de Estudios Avanzados, U.N.C. Prof. de Literatura Infantil en educación superior no universitaria. Ensayista y crítico. 
 

Texto tomado de:
Ana Beatriz Ammann, 2000: "La crítica cultural periodística y literatura infantil y juvenil", en Revista Latina de Comunicación Social, número 35, de noviembre de 2000 [extra "La comunicación social en Argentina"], La Laguna (Tenerife), en la siguiente dirección electrónica (URL):

http://www.ull.es/publicaciones/latina/argentina2000/06ammann.htm
 
 

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La literatura de exilio en Internet: un reconocimiento de terreno1

Hans Le Roy

 

Hipótesis

Desde la emergencia de navegadores gráficos la telaraña en 1992-1993, el web o el espacio hipertextual conoce un auge casi revolucionario. En este espacio donde se interconectan decenas de millones de páginas de texto, imágenes y multimedia florecen creaciones e ideas. El acceso a los documentos almacenados es cómodo e casi incontrolable, mientras que por otra parte es fácil y barato elaborar documentos y ponerlos en línea, cosa que tampoco se controla. Además, el punto de acceso al web no tiene influencia ninguna en el contenido que se presenta, es un medio que parece ubicuo. Tanto el acceso (la lectura) como la publicación (la escritura) no tienen límites geográficos. Por esto podría ser que Internet fuera importante para la literatura de exilio.


 

Características de Internet

Como punto de arranque nos basamos en Internet como
 

    red mundial que interconecta redes de ordenadores

    cuyo espacio web interconecta textos2

    y a la que se puede acceder mediante un equipo informática estándar con módem, una línea telefónica y un proveedor de acceso a Internet

En ciertas regiones estos requisitos no se pueden cumplir fácilmente. La distribución y venta de material informática al gran público supone cierto grado de presencia de tecnología en la sociedad y la existencia de una red comercial elaborada y funcional. El abastecimiento en electricidad no siempre permite una actividad continua de los ordenadores y los servidores que regulan el tráfico. Y las líneas telefónicas no siempre son tan estables y fiables como para permitir consultar páginas o recibir y escribir correo con cierta regularidad. Sin contar que en ciertas circunstancias las autoridades de ciertas zonas podrían considerar la posibilidad de vigilar comunicaciones electrónicas o de suspenderlas.


 
 La literatura en Internet

El web es un espacio literario de acceso fácil sin costes de producción, con un control inexistente y de acceso inmediato.
 
 

    Por su inmediatez es un medio idóneo para la difusión de textos periodísticos. Muchos son los medios de prensa presentes en el web3. Y también se dan reflexiones sobre posibles calidades literarias de producciones periodísticas4.

    Por su estructura hipertextual inmediata de textos se enlacen los unos a los otros, se estructura como espacio sin las unidades individuales que son los libros. El lector ya no es mero consumidor, sino que participa en la creación de la obra. El lector ya no se encuentra en una continuación evidente: tiene que seguir los enlaces siguientes, pero también tiene la opción de cambiar el orden o de salir a cualquier momento5. Esto da lugar a lo que Mark Amerika llama la conciencia hipertextual6. Esta conciencia se articula en un espacio visual7.

    Este estatuto particular lleva a Paul Dyck a interrogarse sobre el estatuto del texto y su recepción en la nueva constelación8, mientras que Claudio Gutiérrez se pregunta si el libro es una especie en vía de extinción.9

    Por su acceso inmediato es un fenómeno en expansión constante en el cual la expansión de la literatura ya se estudió en 1996.10

Cabe interrogarnos más sobre las características de los textos en el web.


 
La literatura en el web no es lineal. En vez de linealidad - noción relativa incluso en un texto impreso, ya que no da cuenta ni de elementos metatextuales ni de elementos gráficos11 - tenemos una multiplicidad de enlaces, de saltos intertextuales de un fragmento de texto a otro fragmento. De hecho, los enlaces se hacen entre componentes funcionales. En Historias por ordenador, Xavier Berenguer12 tres maneras de hacer cuentos no lineales en la web:

    un texto ramificado, en el que en momentos dados se puede escoger una alternativa.

    un texto interrumpido, en el que el lector (llamado interactor) descubre indicios que le revelan la historia - lo que podríamos llamar también lectura diferida.

    y la narrativa que el autor "orientada a objetos" y que describe así:

"[S]e parte de una trama genérica que enmarca la historia, del perfil de las características y la personalidad de los protagonistas que intervienen, y de reglas para resolver los encuentros entre ellos. Suele haber en juego más de un interactor, cada uno a cargo de alguno de los personajes. Una vez en marcha, la historia fluctua dentro de un cierto caos, con un cierto grado de entropía, como en la vida real, dependiendo de las interacciones entre los personajes simulados; no se puede hablar, por tanto, de una historia resultante, sino de muchas. Una característica de este método (que no tienen los programas de autor de interactivos más comunes hoy día, Macromind-Director y HTML) es la existencia de una memoria de las acciones de los interactores, indispensable para poder mantener cierto control sobre el discurso narrativo."


 
 

Carles Tomàs Puig13 describe la interacción entre los fragmentos de textos en términos de integración e interacción de un lado, pero alejamiento por el otro:
 
 

" La pluralitat de connexions d'un hipertext augmenta les possibles interaccions entre els components que el formen. Paral.lelament a aquesta integració, es produeix un efecte contrari d'aïllament que ofereix als fragments una autonomia sustentada en no haver de dependre d'un 'abans' i d'un 'després'. En relació a la segona constatació, Barthes declara a S/Z que el text s'ha de separar en blocs de significats, que abans quedaven menyspreats per un procés de lectura que es limitava a recórrer la superfície textual, imperceptiblement soldada pel moviment de les frases, el discurs fluid de la narració i la naturalitat del llenguatge ordinari. "
 
 

Además constata que no hay autoridad central de supervisión, que hay necesidad de unicidad de tiempo y de espacio y que la lectura es única porque el resultado del resultado de la lectura nunca se ha producido antes y muy probablemente no se repitirá. Subraya también la interdependencia de forma y de fondo en los términos siguientes:
 
 

" La seva estructura és per ella mateixa matèria significant, indistintament dels continguts. Els connexionistes defensen que la representació del saber es distribueix per les connexions (nexes) de la xarxa. "14

Espen Aarseth mantiene una postura semejante acerca de la novedad de los textos en el web en los que el lector tiene que tomar la iniciativa para llegar a la secuencia literaria.15 O sea, la literatura en el web se sitúa en un laberinto electrónico, prescindiendo de las nociones básicas de linealidad y de univocidad.16
 
 

La literatura en el web es una literatura virtual, concibiendo la virtualidad no como opuesta a la realidad, sino, como lo hace Claudio Gutiérrez citando a Pierre Lévy, como opuesto a lo actual.17
 
 

Y por ende es una literatura postmoderna.
 
 

"Trying to determine the boundaries of Postmodern Theory, Culture Theory and Hypermedia Theory is like trying to nail mercury. Hypertext is still in a state of becoming. Postmodernism might very well be dead. Most of the sites that follow are from Hypertext Theory and Culture Theory, and that says more about the institutionalization of Postmodernism than it does anything else. These sites are open and many are only tangentially connected to academic institutions. " - Tom Goldpaugh, Postmodern Theory, Culture Studies and Hypertext18
 
 

Una constante parece ser la noción de identidad, identidad concebida como pertenencia a un grupo cultural (cuya unidad se funde en el empleo de una lengua determinada) frente a otros grupos a los que no se pertenece.
 
 

La literatura de exilio
 
 

De momento consideramos como literatura de exilio la literatura producida fuera del país de origen por autores que han tenido que marcharse por motivos políticos. Hablando del pensamiento español del exilio, Carpintero Capell (1967:638) define "España como problema" en los términos siguientes:
 
 

"Es, pues, el drama de la posibilidad o imposibilidad de la convivencia entre españoles. No se debate, como a veces se ha entendido, 'la existencia nacional', sino el modo de esa existencia. Dicho con otras palabras, nación supone convivencia, pero, y éste es el problema, ¿convivencia con quién?"
 
 

Los datos
 
 

El web es un medio casi exclusivamente sincrónico. Cada día hay nuevos sitios que se abren y otros que desaparecen. Casi no hay documentos con más de diez años, y los con más de cinco son raros. Para examinar este aspecto, hemos sometido al moto de búsqueda Altavista la palabra "español" imponiéndole fechas de delimitación. Estos son los resultados de la encuesta19:
 
 
 

 

período

número de páginas encontradas

después de 1/1/99

343605 

1/1/98 - 1/1/99

378519

1/1/97 - 1/1/98

115579

1/1/96 - 1/1/97

16650

1/1/95 - 1/1/96

419

1/1/94 - 1/1/95

36

1/1/93 - 1/1/94

15

1/1/92 - 1/1/93

1

1/1/91 - 1/1/92

1

1/1/90 - 1/1/91

5

La explosión del número de documentos encontrados se aprecia así en un gráfico:
 
 

Los períodos anteriores no parecen muy pertinentes: en la década de los ochenta se ven 36 páginas y en la de los setenta 57. Como el buscador no aceptaba fechas anteriores, no se dispone de otros datos.
 
 

Se parece confirmar que el web es un medio sincrónico, lo que se explica por su eclosión y difusión recientes. Los aspectos diacrónicos que se tratan se tratan desde fuera, es decir que ciertas personas abren una página sobre un tema histórico determinado o publican documentos que existían antes.
 
 

En lo que sigue queremos tratar el medio de manera intrínsica, es decir que nos basamos sobre todo en documentos electrónicos en línea20. Cabe subrayar, sin embarga, que las búsquedas en Internet nunca son exhaustivas. Los grandes motores de búsqueda como Yahoo y Altavista sólo cubren algo como la sexta parte de los textos disponibles21.
 
 

El web como espacio literario
 
 

La literatura en la web no se limita a la literatura exiliada. Entre los datos hemos encontrado pruebas de existencia de numerosas otras iniciativas, como por ejemplo

    sitios dedicados a literaturas nacionales o regionales

    Literatura argentina contemporánea22, un sitio con mirrores (o copias más cercanas de acceso más rápido) en Argentina, Estados Unidos y Alemania. Cuenta con entrevistas, cuentos interactivos en los que los lectores pueden participar, y también con una rúbrica de novedades.

    la página de literatura española y latinoamericana de Ricardo Soca23

    Literatura web24

Bizkaia maitea: lengua y literatura25

Autores chaqueños (de la provincia argentina del Chaco)26

La literatura infantil en Colombia27

Ciberayllu28, revista peruana y latinoamericana de cultura y literatura 

Relim, revista electrónica de literaria mexicana29

CELIAC (Centro Editorial de Literatura Indigena, A.C.) 30

índices de literatura31

sitios dedicadas a la obra de autores particulares, como el chileno Elias Letelier32

sitios dedicados a temas literarios, como Caronte33, buscador de recursos de ciencia ficción, terror y fantasía 

y otros sitios se dedican a una literatura explícitamente ideológica, como Literatura liberal34


 
 

Pero también se da crítica literaria existe, como un perfil de Guillermo Cabrera Infante35 y notas de lectura36.
 
 

Existen también librerías virtuales que disponen de escaparate, como Celesa y Exodus, Ltd37. Si bien el nombre de esta última parece hacer referencia a la salida de su país y a diásporas, se trata de una cosa distinta: "Entre los mundos en que se habla español hay por lo menos 79 fronteras. Las han contado varios revolucionarios. Es hora de borrarlas, de embarcarse en un éxodo distinto; de acercarse a la fascinante gama de páginas nuevas que explican el mundo, hoy. "38
 
 

Por fin, Internet funciona es un formidable soporte de la enseñanza de la literatura. No sólo se dan bibliotecas con versiones electrónicas de textos más o menos clásicos39, sino también índices de cursos de literatura40.
 
 

El exilio como sujeto de textos en el web
 
 

En el material encontrado en el wab varios aspectos del exilio se han tratado:
 
 

la salida del país 

el nuevo entorno vital 

la cuestión de identidad 

la cuestión del tiempo y del espacio 

la comunicación 

la creación literaria 

la vuelta al país
 
 

La partida
 
 

El desasogiego del desarraigamiento se refuerza por lo desconocido del destino y de la duración. A veces ni siquiera se sabe que se sale de su país por un período largo. O como lo describe Witold Gombrowicz describe así su salida en su Diario:
 
 

"Partí hacia la Argentina por accidente, sólo por dos semanas. Si por esas cosas del destino la guerra no hubiera estallado hubiese retornado a Polonia... Pero nunca oculté que cuando trabaron la puerta y quedé atrapado en la Argentina, fue como si finalmente hubiese oído mi propia voz..."41
 
 

Salir de su país es una experiencia dura. Elena Duplancic de Elgueta describe así el perfil solciológico del exilio croata en Argentina:
 
 

"Este grupo de exiliados se caracterizó por ser, en general, de una preparación intelectual y profesional considerable que pronto los distinguió de los descendientes de inmigrantes más antiguos ya asentados en la Argentina a comienzos del siglo, por razones económicas. Las razones de su exilio los reunieron en actividades relacionadas con lo religioso, lo político y lo cultural. Habiendo perdido la patria libre, por tanto tiempo anhelada, no resignaron sus ideales y se decidieron a continuar luchando por conseguirlos."42
 
 

El nuevo entorno vital
 
 

En el nuevo entorno vital, la postura del exiliado es ambigua. Sigue vinculado con su país, el país en el que ya no puede vivir, un país que le es hostil. Pero los hechos lo han clavado en un territorio más o menos desconocido y también hostil, ya sólo le soporta en vez de acogerlo. 

Así, en el nuevo entorno vital el exiliado puede limitarse a ocupaciones profesionales sin hacerse notar demasiado. En la bibliografía de Pedro Salinas que se encuentra en el web43, para citar este sólo se detallan sus ocupaciones docentes.
 
 

La identidad
 
 

En el nuevo contexto el exiliado ya no tiene posición social y pierde hasta su identidad. En una confereencia en el ciclo "El País en el Espejo de su Literatura" del año 1995, Igor Delfgado Senior relata:
 
 

"Cuentan que Manuel Hazaña, presidente de la República Española, ya en su lecho de exilio y a punto de evaporar las últimas palabras, interrogó al fraterno secretario: "¿Gónzalez, cómo se llamaba aquel país del cual yo fuí Presidente?". Todos los avatares de la guerra, todos los enconos y las sangres, quedaron borrados - como en transparencia absurda - por esa pregunta senil. Hazaña, despúes de altísimas audacias, moría sin la precisión del recuerdo y su paradoja aún nos envuelve."44
 
 

En una entrevista concedida a Patrica Vega luego de recibir el Premio Mazatlán de Literatura por su libro Miguel Angel Asturias dice Luis Cardoza que su vida es un delta: su trabajo de escritor que es memoria, su imaginación que es la creación, y su conducta ética que le ha obligado a vivir más de la mitad de su vida en el exilio. Añade que se considera ser un niño de excesivos años, exhaustivos años. 45
 
 

La esperanza y la nostalgia
 
 

No es porque uno vive a miles de kilómetros de distancia del país que sigue considerando suyo que no tiene esperanzas. Esperanzas de volver primero, pero también de cambiar la situación en su propio país de tal forma que pueda volver.
 
 

La contrapartida es sin duda la nostalgia producida por el alejamiento. Es el tema principal de, entre muchos otros, el Café nostalgia de Zoé Valdés46.
 
 

La nostalgia abarca también la esperanza de volver a sus tierras, de recuperar su identidad y su rol social. En una entrevista sobra la literatura y la realidad árabes dice Nieves Paradela a este sujeto:
 
 

"[H]oy en día, hay -a parte el económico- un exilio intelectual árabe que, como todos los exilios (yo recuerdo el exilio español después de la guerra) está en la imposibilidad de desarrollo, de mantenerse en las universidades y además está la represión, la censura que se produce sobre los pensadores, más o menos progresistas o libres. Y la gente emigra...[ ]"47
 
 

O como se formula en la reseña de la colección de cuentos cubanos Cuentos de la diáspora, reseña publicada en El Nuevo Herald:
 
 

"Llegará el tiempo de libertad, democracia y pendiente posibilidad patria en que sea posible escribir una historia crítica de la litertura cubana. Será cuando se extirpe el totalitarismo castrista de la Isla. Cuando los cubanos emprendan su más imprescindible y ardua tarea: reparar, desde la justicia y la compasión, el tejido espiritual de la nación. A partir de ese momento, destacará la literatura de dos exilios: el interno y el de los creadores en el extrañamiento. Un libro que mucho servirá a esa compleja empresa es Narrativa y libertad."
 
 

Constatamos cierta amigüedad del espacio: el espacio presente que acoge al exiliado, tierra amada por ser acogedora, frente al espacio de origen y que se espera ser el de vuelta, el espacio al que el exiliado siente que pertenece.
 
 

También se puede apreciar este rasgo de la literatura de exilio en las muestras siguientes:
 
 

Una forma de ser

en invierno éramos felices:
el río se desbordaba
y los muertos soñaban bajo el agua;
las mamás nos protegían en los atillos
y quemaban ramo santo;
por días teníamos a papá con nosotros
mientras el agua bajaba furiosa
con señales de otros pueblos
que no conocíamos;

-esos inviernos ya no existen
ahora que soñamos bajo flores silvestres-

aún mamá viene los domingos
a rezar sobre la tumba,
y mientras reza,
sus manos viejas y piadosas
arrancan la maleza que brotamos.
 
 

Este poema fue escrito por Hernán Vargas Carreño, docente de literatura, creador y director del grupo "Poetas al exilio", de la ciudad de Santa Marta.48
 
 

O en este otro49, escrito por Francisco Galindo al momento de partir en exilio. El poeta fue antiguo ministro salvadoreño, nació en San Vicente en 1850 y murió en Sonsonate en 1896. Este texto, como muchos otros hasta ahora citados, es una muestra de literatura introducida en el web por otras personas.
 
 

SOBRE LOS ANDES HONDUREÑOS

Al Salvador (Nota)

El cielo está de luto, tristísima la tarde,
Como el adios eterno de un infeliz amor;
Allá en el Occidente el sol apenas arde
Y el denso velo esmalta su tenue resplandor.

El día está muriendo: Natura dolorida
Enlútase y llorosa parece meditar...
¡Quizás están suspensos los pulsos de la vida,
Ni hay auras, ni sollozan las liras del pinar!

Aquí sobre los Andes divísanse los montes
De mi país querido, el bello Cuscatlán,
cual gigantescas sombras que en vagos horizontes
En brazos de la noche a disiparse van.

Parecen las memorias lejanas de la infancia,
Parecen los recuerdos queridos del placer,
Las muertas ilusiones que anubla la distancia,
Que fúlgidas brillaran ayer no más ... ¡ayer!

Sobre ellos se destaca la sombra majestuosa
Del cono que custodia a mi ciudad natal,
diván do Lorenzana recuéstase amorosa
Y sueña y se sonríe cual virgen oriental.

¡Oh valles invisibles! ¡oh playas que yo adoro!
Do anidan mis afectos, do anida mi ilusión,
Guardadme cuidadosos ese único tesoro
del hijo que os saluda, ¡guardadme el corazón!

De ti, país querido, la eterna primavera,
Las mismas sombras tienen su misteriosa voz...
Muy luego al lado opuesto la enorme cordillera
Descenderé cuitado... ¡adiós, oh sombra, adiós!
 
 

El tiempo
 

 

Como el espacio, también el tiempo es ambiguo. El tiempo se triplica en tres corrientes:
 
 

el tiempo del país de origen, tiempo que se para en el momento de la salida

el tiempo fraccionado y granulado como pasa a través de las noticias que se tienen del país

el tiempo de la país de acogida
 
 

Es en este sentido que José Carlos Mariátegui, en su 7 Ensayos de Interpretación de la Realidad Peruana.El Proceso de la Literatura50, califica de nostálgico a Vallejo.
 
 

"Vallejo es nostalgioso, pero no meramente retrospectivo. No añora el Imperio como el pasadismo perricholesco añora el Virreinato. Su nostalgia es una protesta sentimental o una protesta metafísica. Nostalgia de exilio; nostalgia de ausencia. "
 
 

Y propone los textos siguientes:
 
 

Qué estará haciendo esta hora mi andina y dulce Rita

de junco y capulí;

ahora que me asfixia Bizancio y que dormita

la sangre como flojo cognac dentro de mí.

("Idilio Muerto", Los Heraldos Negros)
 
 

Hermano, hoy estoy en el poyo de la casa,

donde nos haces una falta sin fondo!

Me acuerdo que jugábamos esta hora, y que mamá

nos acariciaba: "Pero hijos..."

("A mi hermano Miguel", Los Heraldos Negros)
 
 

He almorzado solo ahora, y no he tenido

madre, ni súplica, ni sírvete, ni agua,

ni padre que en el facundo ofertorio

de los choclos, pregunte para su tardanza

de imagen, por los broches mayores del sonido.

(XXVIII, Trilce)
 
 

Se acabó el extraño, con quien, tarde

la noche, regresabas parla y parla.

Ya no habrá quien me aguarde,

dispuesto mi lugar, bueno lo malo.
 
 

Se acabó la calurosa tarde;

tu gran bahía y tu clamor; la charla

con tu madre acabada

que nos brindaba un té lleno de tarde.
 
 

(XXXIV, Trilce)
 
 
 
 

y otro:
 
 

Otro fragmento literario parece confirmar esta tensión temporal:
 
 

PLEGARIA EN DESENGAÑO
 
 

Cerrar los ojos, los cerraré,
y dejaré que el pasado
se lave en pluscuamperfecto y el tiempo
que pasé vestido de niño
flotando por tus umbrales,
se desgranará en esa hora última,
la que llenas de canes,
la que dibujas hambrienta,
la que esparciste en el siglo XX
por Auswitch, por Irlanda, por Serbia...
y buscaré la puerta por la que me niegas entrada...

Si cuando me muera, Dios,
tú resultas ser el barbudo de las estampillas,
el bobalicón de los frescos,
el imposible de los templos budistas,
yo te recordaré que con carne y hueso,
con falta de esperanzas, con el tiempo desecho,
yo escribí cada día con sangre, di mi pan,
abrí mi puerta, mojé la pólvora, rendí besos..
y sin ser todopoderoso, sin ser sabio, sin ser eterno,
adopté un hijo, detuve una pelea,
le di días de mi corta vida a una mujer serena...

Si cuando el reloj de mis ahoras se detenga y tú
resultas ser un juez-verdugo que me imparte condena...
te miraré en ese entonces a los ojos,
y avergonzado daré la vuelta.
Y me iré por donde la nada
se pierde y nada me recuerda
que me engañé y me engañaste, y con mi exilio
romperé los eslabones de tu pesada cadena..

Xan Pousada, Existencialismos en Marzo del 199851
 
 
 
 

La comunicación
 
 

Esquematizando se podría distinguir entre cuatro tipos de comunicación que se funden en el exilio:
 
 

con los partidarios en el país de origen

con los compañeros de infortunio en el exilio

con la nueva sociedad en la que se vive

y por fin la llamada colaboración, o permanencia de literatores en el país a pesar de lo que ha empujado algunos al exilio.
 
 

Al recibir el Premio Nacional de Literatura Miguel Angel Asturias Augusto Monterroso declara vivir
 
 

"el fin, que espero también definitivo, de un inquerido exilio prolongado por más de 42, a partir de 1954 y a raíz de la intervención norteamericana que canceló el proceso democrático alentado por nuestro pueblo durante una década de gobiernos legítimamente constituidos, a los que serví en el exterior con dedicación y lealtad." 52
 
 

Prosigue describiendo el exilio en los términos siguientes:
 
 

" el verdadero mérito fue el de aquellos compañeros, amigos y colegas que, debido a otras circunstancias del momento, y obedeciendo, o cumpliendo, sus propios destinos, permanecieron en Guatemala en años aciagos, y afrontando las condiciones políticas más adversas, a costa de la tranquilidad personal y la de sus familias, con la pérdida de mejores oportunidades para la realización de su trabajo y aun sería muy doloroso recordar en este momento nombres específicos y omitir injustamente otros -con el sacrificio de sus mismas vidas. "53
 
 

Para este tipo de comunicación, Internet es un medio formidable por la casi ausencia de censura.
 
 

Abundan así iniciativas de exiliados cubanos, como Misifu54, la Fundación Nacional Cubano Americana55, Hayek56 y numerosas otras. Muchos de estos sitios web se reclaman de un sentimiento étnico-lingístico-político, como Hayek que se describe así:
 
 

"En la Universidad Latinoamericana de la Libertad Friedrich Hayek hemos conceptualizado que nuestra patria, Cuba, está compuesta por dos países y una nación. El País cubano del exilio con el mayor producto territorial per cápita de América Latina y el país territorial atrapado en al altar sangriento del genocida, del socialismo o muerte. Es un pancubanismo análogo al de otros pueblos tales como el pangermanismo, las dos Coreas, las dos Chinas, el paneuropeanismo, los polacos de Polonia (diáspora) y los de Poland (territoriales), los países autonómicos de España (País Vasco, etc.) y otros a nivel planetario. Es el moderno concepto del estado nacional sustentado ya no estados soberanos territoriales, sino en estados soberanos (culturales funcionales) o tribus etno culturales con la legitimidad internacional. "57
 
 

La creación
 
 

Mucho ha ocurrido desde "La Rusticatio Mexicana, escrita por el jesuita guatemalteco Rafael Landivar y publicada en 1782 en Italia, a donde había llevado al autor la célebre Pragmatica Sanción de Carlos III, es considerada como el primer gran poema latinoamericano del exilio y también la más valiosa joya de la literatura colonial centroamericana. Don Faustino Chamorro, en esta edición integral y bilingüe, nos ofrece el texto latino científicamente establecido por él, y la traducción que también hizo a ritmos españoles. Celebres latinistas europeos han reconocido el gran valor de este libro."58
 
 

En tiempos de tensiones políticas la creación literaria sufre del deterioro del ambiento global. Muchas veces se le exige a los autores declararse pertenecer a un lado o a otro, sin dejar alternativas. Del lado de la colaboración se ha estudiado por ejemplo el papel de la revista Indice en el franquismo español entre 1951 y 1976.59
 
 

Como la comunicación se dificulta mucho, queda la creación en el extranjero. Es innumerable la cantidad de obras literarias que se han escrito en el extranjero. En el primer número de Literatura Arriba escribe Ana Inés Larre Borges60 desde una perspectiva uruguaya y lamentando que la percepción de la literatura uruguaya después de la muerte de Onetti se limite a los nombres de Benedetti y Galeano:
 
 

"La borra del café (1993) donde Benedetti, vuelve a la ambientación montevideana de su narrativa y la reciente Andamios (1996) que en el mismo sentido ficcionaliza el tema del desexilio, son agotadas edición tras edición por un público que permanece indiferente al mayoritariamente adverso juicio crítico." También indica que "[l]a mejor novela que quedó sobre los años duros ya había sido escrita en el exilio. Se llamó El color que el infierno me escondiera (1981) y su autor fue un veterano narrador, Carlos Martínez Moreno".
 
 

En ciertos países y durante ciertos períodos el exilio es un tema predominante o un preocupación literaria frecuente. Así en el Portugal del siglo 1661, la Argentina de los sesenta62.
 
 

"En ese lapso el país ha pasado por una sangrienta guerra civil (Revolución de 1947) y ha soportado una de las dictaduras más largas de la historia americana (la del general Stroessner, 1955-1989). No debe sorprender entonces que las obras actualmente más conocidas hayan sido concebidas y publicadas en el exilio. En efecto, lejos de la represión y censura vigentes en su país, los escritores exiliados pueden expresarse libremente y desarrollar sin trabas una narrativa artísticamente elaborada, a tono con el momento histórico presente y de contenido socio-político significativo. De ahí que sea en las obras de esos expatriados --Rubén Bareiro Saguier, Gabriel Casaccia, Rodrigo Díaz-Pérez, Augusto Roa Bastos, Lincoln Silva, etc.-- donde se van a encontrar tanto el planteamiento más directo como el reflejo más fiel de la problemática nacional de las últimas cuatro décadas." (BREVE DICCIONARIO DE LA LITERATURA PARAGUAYA, bajo el lema "narrativa actual")63
 
 

Internet permite llevar a cabo proyectos literarios sin necesidad de disponer de recursos financieros o editoriales. No hay costes de producción, sólo se necesita un ordenador y una conexión a Internet. Y si no se dispone de servidor web se puede recurrir a servidores como Tripod, Xoom u otros64 que ponen a la disposición de cualquiera una cantidad determinada para crear sus propias páginas. Es así que se publica Nexos65, una revista de letras (cubanas) en Internet, con colaboradores en Cuba, en España y en Estados Unidos.
 
 

Por otra parte, Internet permite comunicar la existencia de libros. Exodusltd señala así la existencia de 69: Memorias eróticas de una cubanoamericana, obra que "[se enfrenta] a los cánones conservadores de la comunidad cubana en el exilio" por Marcia Morgado66.
 
 

La vuelta
 
 

Después de la vuelta, el ex exiliado vuelve a ocupar un puesta en la sociedad del que había desaparecido. Cuando el dominicano Juan Bosch deja su país para establexcerse en Puerto Rico en 1938, no sabe que su exilio durará 24 años ni tampoco que será elegido a la Presidencia en diciembre de 1962, trece meses después de su vuelta al país. Será depositado por un golpe de estado y vuelve al exilio67.
 
 

La vuelta también se puede concebir como lo hizo Augusto Monterroso al recibir el premio Juan Rulfo en 1996, expresando su deseo de que nunca jamás haya literatura guatemalteca en exilio68.
 
 

Conclusiones
 
 

Parece haber una amplia corriente literaria en el web. Por su modo de estructuración y de lectura, la literatura en el web prescinde de unidad de discurso, pero también de unidad de tiempo, lugar y acción

Pero a pesar de que la literatura en el web no tiene control ni viene limitado por gastos de elaboración y de difusión, la literatura de exilio es bastante limitada y muchas veces introducida desde fuera a partir de fuentes impresas. El incumplimiento de las exigencias materiales básicas para el acceso al web no parece poder dar cuenta de esta ausencia relativa.
 
 

Existen otras posibles explicaciones entre los cuales podríamos citar:
 
 

Se exige un cierto nivel de conocimientos técnicos.

El acceso al web además podría estar determinado por condiciones sociales,.

El web es un fenómeno bastante reciente y su acceso es fácil sobre todo para ciudadanos asentados.
 
 

Son preguntas que sin duda otros estudiarán dentro de poco tiempo.
 
 

Bibliografía
 
 

ABELLÁN, José Luis, "El tema de España en el pensamiento del exilio", en RICO, Franciso, YNDURÁIN, Domingo eds., Historia y crítica de la literatura española, Barcelona, Ed. Crítica, 1980.

BERTRAND de MUÑOZ, Maryse, La guerra civil española en la novela. Bibliografía comentada, Madrid, Porrúa Terranzas, 1982.

BOLTER, Jay David, Writing Space: The Computer, Hypertext, and the History of Writing, Lawrence Erlbaum Associates, 1999.

CARPINTERO CAPELL, Helio, "Pensamiento contemporáneo" en DIAZ-PLAJA, Guillermo, ed., Historia general de las literaturas hispánicas. VI. Literatura contemporánea, Barcelona, Vergara, 1967, p. 631-676.

GUILLÉN, Claudio, Teorías de la historia literaria, Madrid, Espasa-Calpe.

LANDOW, George P., Hypertext 2.0. The Convergence of Contemporary Literary Theory and Technology,

Johns Hopkins University Press, 1999.
 
 
 
 

1Publicado en de BARRERA-SCHOONHEERE, Anita, BREISTROFF, WIDONG, Marta (coord.) Tránsitos. Literatura del exilio y la emigración, teatro contemporáneo y traductología en la investigación y la enseñanza. Miscelánea de temas lingüísticos, literarios, históricos y didácticos en homenaje al profesor José Rodríguez Richart, Sarrebruck, Etudes romanes, Centre Universitaire de Luxembourg 2000(XVI):155-172.

2 No tomamos en consideración el correo electrónico porque es un medio de comunicación individual.

3 Véase nuestra página http://www.hlrnet.com/spprensa.htm.

4http://www.analitica.com/bitblio/rhernand/noticias.htm, publicado anteriormente en Foro hispánico, Nº 12, setiembre de 1997. Véase también el Departemento del español urgente de la Agencia Efe en http://www.efe.es.

5 Hay una bibliografía sobre la literatura interactiva, con referencias a reseñas en http://www.iua.upf.es/literatura-interactiva/cas/p9.htm.

6 Mark Amerika, "Hypertextual Consciousness", http://www.grammatron.com/htc1.0/.

7John Tolva, "Ut Pictura Hyperpoesis: Spatial Form, Visuality, and the Digital Word ", http://www.cs.unc.edu/~barman/HT96/P43/pictura.htm

10Michael Shumate, "Tracing the Growth of a New Literature", 1996, http://www.december.com/cmc/mag/1996/dec/shumate.html.

11Hans Le Roy, "Lettres, lignes, textes et hypertextes. Contre la linéarité de l'écriture", http://www.hlrnet.com/linearit.htm.

15Espen J. Aarseth, Cybertext, Perspectives on Ergodic Literature, JHU Press, 1997 - reseñado en http://jhupress.jhu.edu/press/books/titles/f97/f97aacy.htm

17 Virtualidad y política, Claudio Gutiérrez, http://cariari.ucr.ac.cr/~claudiog/Virtualidad_y_politica.html

19Véase también La demografía de la lengua española (Centro Virtual Cervantes) en http://cvc.cervantes.es/obref/anuario_99/otero/p03.htm.

20Las consultas se realizaron principalmente en julio - agosto de 1999.

24http://members.tripod.com/~luisedwin/literatu.htm - sitio venezolano que ya no se pone a punto desde el 1997, pero sigue presente.

37http://www.celesa.com y http://www.exodusltd.com. El autor de estas líneas mantiene una página con librerías virtuales en español en http://www.hlrnet.com/splibr.htm

40Como el de literatura moderna impartida en la universidad de Navarra por la dra. Rosa Fernández Urtasun en http://griso.cti.unav.es/departamento/planes_estudio.html/programas/Lite_Moderna_II.html

42Elena Duplancic de Elgueta , "Literatura de exilio como memoria cultural. El caso de los croatas en la Argentina", Studia Croatica (1998)137, p. 163. http://www.studiacroatica.com/revistas/137/1370701.htm.

54"Misifu es una gatica cubana en el exilio, curiosa y a veces enredadora, que vive en la Internet, con el solo proposito de publicar la verdad sobre los atropellos y asesinatos del gobierno comunista de Cuba contra el pueblo cubano." http://www.misifu.com/.

59El índice de Jeroen OSKAM, Interferencias entre política y literatura bajo el régimen de Franco: la revista Indice durante los años 1951-76 se encuentra en http://www.geocities.com/Athens/Parthenon/4087/indind.htm.

61Véase la reseña de Carlos Ascenso ANDRÉ, Mal de Ausência: O canto do exílio na lírica novilatina portuguesa do século XVI. Coimbra, Fac. de Letras, 1990, en http://www.uc.pt/Teses/Litlat.andre.html

62"Los años setenta son oscuros para la creación intelectual. El signo de la época es el exilio: Juan Gelman y Antonio Di Benedetto o la muerte: Roberto Santoro y Harolodo Conti". En Historia de la literatura argentina, http://surdelsur.com/letras/litin/litin5.htm.

 

 

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