|
Art. Nº5 - Guía Práctica (21 Junio 2009) l mundo del coleccionismo es como el túnel del tiempo:quien entra en él,nunca sale. El coleccionismo se adueña de uno. Las maravillas artísticas del pasado y del presente,con su historia y su belleza, toman posesión de un pacífico ciudadano de las postrimerías del siglo XX y lo convierten en coleccionista: Un ser raro que, durante toda su existencia, va almacenando piezas de las que disfruta en vida y lega a su muerte,haciendo perdurar su nombre,en el mejor de los casos,más allá de su propia generación. Hay quien piensa que el coleccionismo es una cualidad innata en el hombre,pero lo cierto es que aquellos que pueden desarrollar dicha cualidad a lo largo de su vida,no son sino mimados de la fortuna.Y no sólo quien se dedican al alto coleccionismo,una élite en nuestro país compuesta por no más de una treintena de personas,que solo aspiran a la consecución de piezas millonarias.Existe otro coleccionismo, en esencia al igual que al anterior, que cualquiera puede realizar y que,en este caso es básicamente cultural: llaves,tijeras, cerraduras, dibujos, pintura,obra gráfica. Cabría pensar si la vida del hombre sobre la Tierra no es sino coleccionar objetos,pensamientos, oficios, dolores y alegrías.Todo el mundo ,en su medida, es coleccionista de algo.La elección del tipo de coleccionismo vienen determinados por la afición y el desarrollo cultural de cada persona,pero en todo caso, siempre existen una reglas básicas a tener en cuenta. http://www.arteymercado.com/coleccionismo.html
|
|
|
|
|
|
Art. Nº4 - Decálogo del Coleccionista (17 Octubre 2008) 1.- AMAR LO QUE UNO COLECCIONA.- Es el comienzo básico de un coleccionista. No buscar un valor económico. Es tan importante una colección de cortaplumas, como una de porcelanas alemanas o una de minis de licor.- Además cuando uno compra lo que le gusta podrán engañarlo con el precio, pero en cuanto a la belleza y el gusto será imposible. 2.- ESPECIALIZARSE.- No se puede coleccionar "de todo”. Muchas veces vemos en las subastas de antigüedades a personas adineradas que compran compulsivamente, sin saber muchas veces lo que compran. Hay que especializarse en algo, de otra forma nunca se podrá tener una colección importante de algo ni saber todo de un tema.- 3.- SABER DEL TEMA.- Desde el comienzo, conviene saber algo sobre el tema para evitar errores y engaños. Con el paso del tiempo y a medida que incrementa su colección, se transforma en un auténtico experto en la materia.- 4.- CONTAR CON EL ESPACIO ADECUADO.- Por supuesto que si tenemos dimensiones reducidas no podemos coleccionar estatuas tamaño natural y fuentes de jardín. Debemos contar con el espacio necesario para organizar y seleccionar nuestra colección.- 5.- POSEER MEDIOS ECONÓMICOS.- Tener los recursos suficientes de acuerdo a lo que coleccionamos y buscamos, una vez que nos ha atrapado la vorágine del coleccionismo deseamos las piezas cuando las encontramos y no escatimamos esfuerzo en que sean nuestras.- 6.- APRENDER Y DOCUMENTARSE.- Lograr conocer mucho sobre el tema, preguntando a otros colegas y tratando de documentarnos con libros y escritos. 7.- VER MUCHO DEL TEMA.- Es imprescindible reforzar la regla anterior asistiendo a las ferias y exposiciones que se realizan a lo largo del año y visitar tiendas y galerías. Un buen coleccionista debe frecuentar, interesarse por sus piezas, preguntar, atender y asistir a subastas para conocer de primera mano los precios en que se rematan las piezas. 8.- FORMAR PARTE DE ALGÚN CLUB DE COLECCIONISTAS.- Si bien en nuestro país aún son muy escasos estos grupos, hay que fomentar su creación pues de esta interactividad se aprende día a día. 9.- SELECCIONAR Y CLASIFICAR.- No debemos acopiar objetos, debemos clasificarlos y estudiarlos sabiendo hasta el último detalle de él, para saber así qué lugar ocupará en nuestra colección. 10.- EXPONER Y COMPARTIR.- Uno de los principales orgullos de un coleccionista es "mostrar” su colección, busquemos un lugar de la casa en la que cada visita pueda disfrutar también de nuestra colección y no perdamos oportunidad de que otras personas vean nuestro esfuerzo.
|
|
|
|
|
|
Art. Nº3 - Coleccionismo (03 Agosto 2008) Coleccionismo es una afición que consiste en la agrupación y organización de objetos de una determinada categoría. Como el coleccionismo depende de la afición de cada coleccionista, algunos se centran en un aspecto particular de un área más amplia (como las monedas de oro españolas), mientras que otros buscan una mayor amplitud (como las monedas de todos los países). Algunas colecciones se pueden completar, al menos en el sentido de tener una muestra de cada uno de los artículos de la colección (como puede ser una copia de cada uno de los libros que ha escrito Agatha Christie). Los coleccionistas que intentan completar las colecciones como se acaba de explicar a veces se conocen como "completistas". Tras completar una colección, pueden abandonar el coleccionismo, expandir la colección para incluir artículos relacionados o comenzar otra colección que a lo mejor no tiene nada que ver con la completada. Tipos de colección El coleccionismo puede ser muy variado, pero hay algunos temas muy populares que han creado un mercado propio en el que se compran, venden e intercambian objetos de la colección. Algunos tipos de coleccionismo: Obtenido de "http://es.wikipedia.org
|
|
|
|
|
|
Art. Nº2 - Miniaturas de Licor (02 Agosto 2008) Las primeras miniaturas de licores aparecieron a finales del siglo XIX, con la creación de las primeras destilerías industriales. Con estas, surgieron las primeras marcas comerciales. La necesidad de diferenciar a unas marcas de otras, y así aumentar las ventas, hizo que los distintos productores recurrieran a distintos medios para promocionar sus productos. En esa época, los medios publicitarios convencionales eran muy limitados, por lo que se desarrolló la entrega de pequeñas muestras de las bebidas que vendían o representaban a los posibles compradores, a fin de que pudiesen comprobar la calidad de los distintos productos. Estas muestras se distribuían en muy pequeñas cantidades y los posibles compradores. De unas primeras botellas toscas sin ninguna relación con las botellas grandes, se fue pasando poco a poco a botellas que incluían una reproducción de la etiqueta de la botella grande y que intentaban reproducir su forma, por la toma de conciencia de que la botella en si podía ser un objeto publicitario. Esta práctica fue surgiendo en la misma época en todos aquellos países con una notable industria de bebidas alcohólicas, ya que en todos tenían el mismo tipo de problemas. En países con menor presencia de estas industrias, el fenómeno de las miniaturas es mucho más reciente, y se ha producido más como consecuencia de su uso comercial, que de su original uso publicitario. La producción de botellas de miniaturas se desarrolló en los años 50 y 60 cuando se empezaron a usar con fines de consumo, y no meramente publicitarios. Un nuevo formato de consumo había surgido de lo que originariamente era un simple medio de promoción comercial. Desde entonces se pueden encontrar miniaturas en todo tipo de comercios, bares, hoteles, aviones, trenes, etc. y como objeto material que son, las miniaturas son un elemento tan susceptible de colección como cualquier otro.
Características Así llegamos a un mundo en el que se tienen en cuenta las más variadas características de cada botella: Su etiqueta, Su tapón, La forma de la botella, La graduación, El tipo de licor, El material con que están hechas, El país de origen. Y muchas otras características que definen a cada botella. Poco a poco, botella a botella se van creando esas colecciones llenas de rarezas, tesoros y piezas únicas, que hacen felices y llenan de satisfacción a los coleccionistas. xml:namespace prefix = o />Obtenido de wikipedia, la enciclopedia libre.
|
|
|
|
|
|
Art. Nº1 - Reflexiones de un Coleccionista (31 Julio 2008) ¿Qué es el coleccionismo? ¿qué significa "coleccionar"? Podría decirse, de alguna manera, que coleccionar es el arte de buscar, conseguir, obtener, colectar y atesorar de manera metódica y ordenada. Esta definición no coincide del todo con la de la Real Academia Española, pero de algún modo está más cerca de la que usamos los coleccionistas en nuestra actividad. Pero ya que mencionamos a la Real Academia, incluyamos la primera entrada que en el Diccionario aparece para el vocablo colección: "Conjunto ordenado de cosas, por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor". Interés, ¿para quién? Para el que colecciona, sin duda. El coleccionista no se dedica a otra cosa que a lo que él le interesa (el coleccionista, no el comerciante que vende objetos de colección, y que ya es de otra especie). Dejando aquí de lado el tema del valor (Marx nos ayude). Podríamos decir, entonces, que coleccionar es la tarea de buscar, conseguir, obtener, colectar y atesorar objetos de interés del coleccionista. De modo anárquico, algunas veces. De manera metódica y ordenada, en el mejor de los casos. Ahora, bien, ¿quién es el coleccionista? El coleccionista es aquel individuo que se dedica a esta actividad de su interés. Actividad que require, sin duda, una gran dosis de optimismo, paciencia, y voluntad. Hasta mediados del siglo veinte, la variedad de objetos coleccionables, a nivel popular, no era muy amplia: filatelia y numismática eran los objetos por excelencia. Los chicos recibían un álbum para juntar estampillas (que sólo unos pocos llenaban), y los adultos buscaban monedas. Estos coleccionistas, en cierto modo de élite, llegaron en muchos casos a ganar más dinero con la filatelia, o con la numismática, que con sus profesiones rentadas. Más tarde llegaron los objetos de infancia: figuritas, revistas de historietas, bolitas (o canicas, como las llaman en otras latitudes), incluso juguetes. Luego se sumaron las revistas en general, las postales, y en la década de 1990 (con la moda "retro" ) casi cualquier cosa con varias décadas de existencia pasó a ser objeto de colección. No las antigüedades, reservadas desde siempre a los expertos, sino cosas que francamente otros verían como "viejas", pasaron de la basura a los anaqueles de los negocios. Claro que en la basura ya habían quedado muchos, muchos objetos. Incluso antes de los '90, los que coleccionaban descubrieron que no era tan fácil encontrar aquello que estaban coleccionando. Pero descubrieron, también, que no estaban solos. Y así fue que, ante la escasez, y casi sin proponérselo, los coleccionistas fueron relacionándose. En parques y plazas de las ciudades comenzó a vérselos reunidos, por lo general los días domingos y feriados. El canje fue por entonces el principal objetivo: la compra-venta resultaba excepcional. Hacia fines de los años sesenta y con más intensidad a principios de los setenta, algunos coleccionistas decidieron quedarse con el valor más que con el interés. Así surgieron improvisados puestos de venta, con mesas precarias o mantas tendidas en el suelo. Aparecían en las ciudades los primeros "Mercados de Pulgas" . En Buenos Aires, por ejemplo, comenzaron en Parque Centenario, en Parque Rivadavia, en la Chacarita. En Montevideo, en la Tristán Narvaja. Y así, cada ciudad vivió esa dualidad de tirar por un lado (todavía no era el momento del retro) y conservar por el otro. Estos puestos contagiaron a los que solían pasear por los parques. Algunos se interesaron en los objetos exhibidos como adornos raros. Otros, tal vez movidos por la nostalgia de viejos tiempos. Este fenómeno, bien pudo ser un disparador, ya que actualmente hay tantos objetos coleccionables como distintos gustos entre los que coleccionan. A los rubros tradicionales se agregaron marquillas de cigarrillos, envoltorios de golosinas, botellitas en miniatura, botellas y latas de bebidas, tapas de botellas, destapadores, sacacorchos, navajas, encendedores, etiquetas, juguetes, naipes, lapiceras, latas de galletitas, cajas de fósforos, perfumes, plantas, plantas en miniatura, mariposas, muñecos, peluches, discos, películas, series de televisión, insignias, botones, tarjetas de teléfono, almanaques y para qué seguir enumerando, si se trata de todo, o de casi todo lo que existe o pudo haber existido.xml:namespace prefix = o /> Muchas empresas vieron pronto el filón. Así, hubo marcas de gaseosas, cigarrillos, golosinas y otras, que promocionaron sus productos a través del merchandising, aprovechando la avidez de ciertos coleccionistas de "marcas" y, por qué no, el esnobnismo de cierto público. En los '80 era común, en Nueva York, encontrar réplicas en miniatura de los camiones antiguos de Coca-Cola, o llaveros en forma de atados de cigarrillos, que los turistas compraban con entusiasmo. De algún modo, la colección se contaminaba con la industria, pero a la vez generaba nuevos objetos de colección, cuando las miniaturas dejaban de fabricarse y (una vez más) se convertían en un bien escaso, y cada vez más viejo. En 1995 irrumpió Internet. La red ya existía, pero recién entonces se volvió un estándar, y se metió en pocos años en todas las PC's, que ya se habían ido metiendo en todos los hogares y oficinas. Antes de terminar el siglo XX, ya existían sitios Web para comprar desde la casa, el trabajo o el locutorio todo tipo de artículos. No fue casual, sin duda, que uno de los rubros más visitados fuera el de "coleccionables". Internet aceleró el futuro, pero incentivó al mismo tiempo la moda "retro": gente de todo el mundo comenzó a buscar lo antiguo (o, simplemente, lo viejo), llegando a pagar precios altísimos por las piezas más buscadas. Piezas que no siempre tienen un valor por sí solas, sino que valen para una colección, y para un coleccionista en particular. Cuando se estrenó la película Mars Attacks, la fiebre de las figuritas "Marte Ataca" invadió el planeta con más furor que los propios marcianos. En Argentina se llegaban a pedir mil dólares por una colección completa de las 53 tarjetas originales. En los Estados Unidos, mucho más. La misma coleccion, comprada en 1965, podía costar, en total, unos 25 dólares de hoy. Con la irrupción de los héroes de Marvel en la pantalla, los comics con más de cincuenta años de antigüedad llegaron a trepar hasta quinientas veces el precio de tapa de las ediciones actuales. El coleccionista se entusiasma, se decepciona, se alegra, se enardece. ¿Para qué? Para mostrar el botín a sus amigos, o a sus colegas, cuando los amigos se cansan. El coleccionista es feliz con objetos que a otros le parecen curiosidades. La sensación de coleccionar es indescriptible, y no se puede transferir. La colección se muestra, pero también se guarda con celo. El propietario de toda la serie de tocadiscos Wincofon es capaz de custodiar sus piezas con el mismo fervor que un encargado de la colección completa de Rembrandt. El dueño de toda la serie Olivetti no duda en cargar todo el hierro por sí mismo, para que nadie lo toque, si tiene que mudarse. por Rodolfo González
|
|
|
|
|
|
|
|
|