Metus Judaeorum
Robert Faurisson (para voxnr.com)
A finales de diciembre de 2003, disponía de fondos y mandé un cheque de 200 euros a una asociación para el apoyo de los habitantes de un pueblo de Palestina, solicitando mi inscripción en dicha asociación. Mi cheque fue ingresado y recibí, con unas palabras de agradecimiento, interesantes documentos y un carnet de miembro con el número 25. Esta novedosa asociación, de la que omitiré el nombre y sobre la que me abstendré de facilitar cualquier detalle que permita identificarla, me pareció destacable por la modestia de sus ambiciones, la precisión de su trabajo, el desinterés y la preparación de sus responsables.
Ayer, 19 de enero, hacia las 9 horas, France-Inter hablaba brevemente sobre la manifestación musulmana en favor del pañuelo islámico. El nombre de Serge Thion ha sido citado como un "negacionista" que había "retomado las ideas de Robert Faurisson". Supongo que otros medios de comunicación han hecho lo mismo (véase Le Monde de los días 18 y 19 de enero nombrando, en su página 10, a Serge Thion y Mondher Sfar). Un cuarto de hora más tarde, he recibido una llamada telefónica de dos miembros de la asociación. La inquietud era fácilmente perceptible. Querían saber si yo era el Faurisson en cuestión. Les he respondido que sí y, de paso, he añadido que no tenían necesidad de explicarme la razón de su llamada: si deseaban desembarazarse del molesto personaje, les comprendería pues yo comprendo perfectamente que se tenga miedo de los judíos. Alivio y embarazo al otro lado del hilo. Al final, de todas maneras, antes de colgar, me he creído con el deber de imponer a mis interlocutores una breve explicación sobre ese "revisionismo" (que no "negacionismo") del que parecían ignorar el tenor y los argumentos.
Esta mañana, he recibido, con una amable carta de acompañamiento, un cheque de 200 euros; el envío estaba certificado con acuse de recibo.
Me han venido al pensamiento los niños palestinos privados de esta suma. También me he acordado de mi mujer, persona discreta y tímida, anteriormente expulsada primero de un coro de canto gregoriano, después de una asociación caritativa local y, por fin, de un grupo de pintores aficionados, simplemente por llevar mi apellido, por ser mi esposa.
En cuanto a mí, haría falta que me decidiera a elaborar la lista de las vejaciones del mismo género que he sufrido en los últimos treinta años. Pero el recuento sería fastidioso y, ahora que los revisionistas están sufriendo otros perjuicios aún peores, parecería ridículo.
Lo que me ha gustado del organizador principal de esta modesta asociación de ayuda al pueblo palestino, es que me ha reconocido por teléfono y de buenas a primeras que tenía MIEDO. Su confesión me ha parecido alentadora pues me llega, justamente, cuando me encuentro rodeado de fanfarrones que no tienen la franqueza de reconocer que, como yo, ellos tienen miedo de los judíos, de sus campañas de odio, de sus procesos, de sus medidas de boicoteo.
Los judíos – y no hago distinción alguna entre sionistas y antisionistas – inspiran un MIEDO reverencial. Debería darles vergüenza inspirar un terror así.
PD : El infeliz de Dieudonné (1) está apunto de descubrir la Luna. Él lo ignora todo sobre el planeta judío. Forma parte de la innumerable tropa de los benditos que, cuando se les habla del poder exorbitante de los judíos (sin "complot" alguno, pues sólo los débiles tienen necesidad de complots), prefieren reírse o se indignan.
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