La guerra de Aznar y la identidad nacional
(I)
Desde el Guadalete al Potomac. La Historia según el
Último Hombre
A.B.A.
"(...)Pero, ¡ay!, llegará un día en el que el hombre ya no podrá parir
estrellas. Llegará, ¡ay! el día del hombre más despreciable: el hombre que no
es capaz de despreciarse a sí mismo."
(
* * *
Las palabras han sido claras, tajantes, pedagógicas, de catequesis escolar nacional-católica, pura y dura doctrina "identitaria". Ideas del siglo XIX para el convulso mundo del siglo XXI.
Sin las ataduras diplomáticas que imponen las responsabilidades de gobierno, libre para expresar opiniones personales tras su retirada (¿?) de la política nacional, Josemaría Aznar López ha sentado cátedra de polemología antiislámica en su primera lección magistral ante una audiencia mayoritariamente escolar que siguió con respetuoso silencio y atención las explicaciones del tan alto orador.
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y el Potomac por Washington D.C. el ex presidente del gobierno español ha lanzado al estrellato historiográfico universal el nombre de un pequeño río del sur de España que evoca la batalla final de una oscura guerra civil que, como la "milagrosa" lid de Covadonga, fue transformada gracias a una ulterior y más que truculenta administración de la memoria colectiva en un evento de dimensiones cósmicas: "La perdida de España".
Se ha alzado una bandera, anacrónica, poco poética y nada alegre, es cierto, pero la pica en el Flandes norteamericano es de las que hacen época.
A fin de cuentas no sabemos si estamos en el Fin de la Historia argumentado –tras el impacto que supuso el derrumbe televisado del bloque soviético- por el filósofo de cámara de George Bush senior, el "Hegel" americano-nipón Francis Fukuyama, algo desacreditado hoy como profeta en nómina.
Tampoco estamos muy convencidos de estar en presencia de un apocalíptico Choque de civilizaciones, según la tesis de ese becario del "stablishment" industrial, el ""Spengler" de George Bush júnior y comisario de policía del pensamiento WASP, Samuel Hungtinton.
Sin embargo, albergamos escasas dudas de que estamos metidos hasta el corvejón en ese fatídico día anunciado por Nietzsche: El tiempo del Último Hombre.
Indicio concluyente de su asfixiante presencia y de su predominio absoluto, ya sea en los degradados recintos del poder ya en los selectos antros de la cultura oficial, por solo citar dos ámbitos concretos, lo constituye la pasmosa e incontestada facilidad que posee este postrero ejemplar humano para rebajar la Ciencia de la Historia hasta el betún de la historieta, del comic, del popular TBO, convirtiendo de paso materias trascendentales como las siempre controvertidas "identidades nacionales" o las ariscadas diferencias culturales y religiosas, etc. en grotesca imaginería popular propia del "Guerrero del Antifaz" o del "Capitán Trueno".
Eso por no hablar de su soberana pericia cuando ejercen de hombres públicos para empequeñecerlo todo de forma sistemática, para reducir a su microscópica naturaleza cualquier acción de gobierno o de envilecer la misma noción de servicio público con sus cortas miras aniquilando el menor intento por introducir una dimensión política digna y decorosa en los usos del poder: su "liliputismo" atosigante, el desparpajo con el que afirman su insignificancia de gestores del Capital-Estado y capellanes de la neorreligión democrática.
Y no nos hagamos ilusiones sobre lo transitorio de su existencia. Se reproducen socialmente según estadísticas de conejera. Son productos genéticos no perecederos. Pródigas raleas encantadas de haberse conocido. Seres humanos de origen ignoto pero de duración matusalémica. Especies resistentes, coriáceas, a pesar de su aparente debilidad física y mental. Larvas sociales de crecimiento exponencial ávidas de felicidad a crédito y satisfechas de poder contemplar su expansionismo de cucarachas en pantalla plana y con mando a distancia.
Ya el propio Nietzsche predijo su persistente longevidad: "Su especie es tan indestructible como la del pulgón. El último hombre es el que vive más tiempo".
Tendremos que armarnos de paciencia, pues no se conoce aún el insecticida que nos libre de esta auténtica plaga. Mientras, entomólogos a la fuerza, estudiemos su comportamiento y conozcamos su "discurso"...
* * *
El diario EL MUNDO del pasado día 22 de septiembre encabeza su crónica de agencia con este sonoro titular
"Aznar asegura en Washington que el problema de España con Al Qaeda 'empieza en el siglo VIII'"
Sublime.
Apenas repuestos de tan inspirada y rotunda afirmación comenzamos, trémulos y emocionados, a leer las nuevas
"WASHINGTON.- José María Aznar se ha estrenado como profesor en la Universidad Georgetown de Washington con un discurso sobre terrorismo en el que alertó de que "estamos en una guerra no convencional" y afirmó que "el problema de España con Al Qaeda empieza en el siglo VIII."
Gaudeamus igitur...
La primera en la frente y lo que rondaré moruno.
Releemos, turbados, casi arrebatados de gozo, transidos de éxtasis nacional y Enciclopedia Álvarez, corroborando –de paso- que aún la vista nos responde.
Sí, en efecto, lo ha dicho así, ni más ni menos. Lo ha dicho allí –casi ná- en plena capital política de todos los Estados Unidos de América todos ellos y uno detrás de otro. Encaramado en lo alto del púlpito escolástico de una de sus más prestigiosas universidades.
Sin complejos y en calidad de visitor professor. Hablando en inglés, tras duro curso intensivo para ejecutivos agresivos. En la lengua del Imperio, mismamente. Con la misma fluidez – suponemos- con la que antaño platicaba catalán en privado.
Eran otros tiempos. Tiempos de pactos con el odiado nacionalismo vasco-catalán. Primera legislatura y primer gobierno "popular".
En aquel entonces, el señor Aznar López, actual teórico de la cruzada antiterrorista mundial liderada por Bush II, historiador neófito pero bizarro, especialmente versado en materia de "identidad nacional" y otras ramas del saber neoconservador, leía con fruición –según confesión propia- a Azaña, Lorca y otros rojazos de tomo y lomo.
Conseguida la mayoría absoluta en la segunda legislatura, las lecturas, los gustos, el idioma y hasta las amistades del líder del Partido Popular dieron un giro copernicano.
Centinela de Occidente, nuestro valiente campeón de la identidad democrática, cristiana y norteamericana se ciñó la espada flamígera del "patriotismo constitucional", marca Habermas; del sacrosanto Estado de derecho, marca Kelsen; y de la España inmortal, imperial, indisoluble e incombustible, marca de la Casa: arremetiendo como un inédito Santiago matamoros contra el Soberanismo del norte: esa hidra tricéfala: peneuvista, batasuna y etarra. Cerrando España por arriba a golpe de mandobles policiales, ilegalizaciones políticas y execración de jesuíticos planes secesionistas. Como debe ser.
Tras zaherir al dragón de la chapela, tocábale el turno a la bicha con turbante: la morisma infiel.
Noble gesta que nuestro José María Corazón de León acometió a ritmo de los Queen (We are the champions...) y –más seriamente- bajo el palio musical de antífonas gregorianas grabadas en exclusiva para él por el abad de Silos que es colega.
"Dies irae..."
Adalid de la verdadera fe, la emprendió reciamente contra el proteico e invasor Enemigo del sur: el "terrorismo islámico". Ora adopte el ladino y "alauíta" rostro del pérfido vecino marroquí con su flota de "pateras" de asalto. Ora la del sanguinario jenízaro otomano que golpea hoy solícito a las puertas de la Unión Europea como ayer, trescientos y pico años ha, llamaba, en plan guerrero y conquistador, a los postigos de Viena imperial con menos miramientos. Ora se manifieste como fanático barbudo de engrasado Kalasnikoff amenazando con conquistar un Al-Andalus imaginario e irredento.
Para entonces, nuestro ilustre e ilustrado Campeador transoceánico sólo leía al prolífico autor y celebrado tertuliano radiotelevisivo César Vidal –que ya es leer dada la producción industrial del obeso y obseso polígrafo-; y, cuando sus obligaciones gubernamentales se lo permitían, escuchaba atentamente al sin par Jiménez Losantos, líder incontestable de la llamada por algunos "Brigada antiprogre" (LaExcepción.com)y por otros "Banda del cojo", no precisamente aquel rompefarolas del "Manteca"...
Y en aquellas tardes serenas del estío castellano, con su ardiente viento solano y de frente quizá a un vaso de bon vino, acaso "Tinto Pesquera" que para eso están los amigos bodegueros, barruntamos que las lecturas del doctrinario de la Segunda Transición debían sorprender a los paisanos de Quintanilla de Onésimo (Redondo), castellanos viejos todos, recios y taciturnos, amén de curtidos atletas en el arte del dominó y veteranos de olimpiadas de mus y cinquillo.
Ecce homo...
No era para menos, pues descollaban entre sus autores preferidos cierto tipo de conversos procedentes de la izquierda radical y hasta armada, los Juaristi, los Moa, los Albiac, etc.,
Lo que ignoraban aquellas buenas gentes es que, habiendo visto la luz de España, de Cristo y de la Democracia-Liberal marca Acme, los mentados autores y otros tantos pertinaces rojetes de tronío habíanse caído del caballo cual San Pablo camino de Damasco, aunque no fuera para renegar precisamente de la Ley farisaica, como el Apóstol de los gentiles, sino para abrazarla en su forma política y militar de dos mil años después: El Santo Estado de Israel.
Los caminos del Señor, ya se sabe, son inescrutables...
Aparte de que toda ayuda es poca en tiempos de guerra cultural y bien que conversos a la Estricta Observancia de la Santa Religión Occidental (rito fundamentalista democrático) desde un cierto neomarranismo de izquierdas, con estos nuevos legionarios del pensamiento identitario las prietas filas de la intelectualidad orgánica de Aznar se dotaban de un nuevo"brain trust" de choque sin tener que echar mano de los habituales, vetustos y poco presentables ensayistas e historiadores tipo Fernández de la Mora, Ricardo De La Cierva y tantos otros, de tan probados méritos patrióticos y abundante bibliografía antimarxista como escasa biografía liberal y centro-reformista. Ni siquiera sería necesario echar mano del "think tank" de la FAES esos solícitos funcionarios del pensamiento político liberal-conservador presididos por el propio Aznar. O de Sánchez-Dragó, salvo entrevistas.
* * *
Pasó el tiempo de la sementera intelectual y llegó el Once de septiembre.
Hora era ya de recoger lo sembrado.
Lanzado de pleno, dado su carisma y sus selectas relaciones exteriores, al firmamento político mundial, sus nuevas y flamantes amistades le honraban con su afecto.
Ganados por la arrolladora simpatía y la talla moral (de la física mejor no hablar) del actual desempleado político de lujo, le recibían con familiaridad, casi en pantuflas, en Downing Street y con la liberalidad que da el mutuo aprecio (aún deformando palmídamente el apellido del gobernante español) le permitían poner los pies encima de la mesa del hogareño rancho familiar, un gesto de compadreo muy tejano, aunque síntoma de escasa educación en nuestro país.
Cochina envidia.
Ni que decir tiene de aquella íntima relación política y humana surgió un trío memorable, entrañable, casi inseparable, tres que eran tres pero solo uno parecían dada la inédita consustancialidad de aquella terna torera. Agustiniano misterio.
Las tres personas en una rubricaron en las portuguesas y meteorológicas islas Azores con generosos ríos de sangre ajena (iraquí principalmente) su conmovedora relación.
Al poco tiempo, a este trío calavera, se le unieron otros lideres europeos, quebrando de paso con la firma de un documento histórico el mito de una Europa unida, con una sola política exterior común, capaz de competir doblemente con el triunfal unipolarismo norteamericano y con el agresivo neocapitalismo de los tigres asiáticos y demás felinos emergentes.
Esa vieja y desagradecida Europa resultaba ser lo que parecía: una hipócrita Eurolandia feliz apiñada alrededor del Eje (¿IV Reich?) Franco-Alemán. Decadentes vástagos de Kant. Indolentes pacifistas afeminados, tal como corresponde a los oriundos de Venus.
Nada que ver, pues, con la "nueva América" y sus habitantes, llegados directamente de Marte en un Mayflower espacial y fervientes partidarios de Hobbes y de la política del hombre-lobo.
Tras el 11 de septiembre, el horno yanqui no estaba para bollos y el trío de las Azores ponía las peras al cuarto con aquella epístola colectiva, hecha pública el 30 de enero de 2003 (setenta años después de la subida al poder del hitlerismo... Mal agüero) bajo el significativo epígrafe de
"Europa y Estados Unidos deben mantenerse unidos"
que era tanto una encendida carta de amor euroatlántico hacia la "Patria de los Valientes" como un serio aviso a navegantes sobre los peligros de abandonar el buque de guerra comandado por nuestro superhéroe favorito: El Capitán América in person.
"El vínculo que une a los Estados Unidos y a Europa –comenzaba la histórica declaración- son los valores que compartimos: la democracia, la libertad individual, los derechos humanos y el Estado de derecho. Quienes zarparon de Europa y ayudaron a crear lo que ahora son los Estados Unidos de América llevaron con ellos estos valores al otro lado del Atlántico. Hoy estos valores están más amenazados que nunca. Los ataques del 11 de septiembre nos enseñaron hasta dónde están dispuestos a llegar los terroristas, los enemigos de estos valores comunes, en su afán de destruirlos. Estas atrocidades fueron un ataque contra todos. La reacción de los Gobiernos y de los pueblos de Europa y Norteamérica, defendiendo con firmeza estos principios, mostró la fuerza de nuestras convicciones. Hoy más que nunca el vínculo trasatlántico es una garantía de nuestra libertad"
Conmovedor, sin duda alguna.
Pero no se trataba de una carta anónima. Estos fidelísimos líderes europeos, dicho sea de paso, no eran como otros, Schroeder y Chirac por ejemplo. No tiraban la piedra y escondían la mano sino que firmaban y sellaban este bello ejemplo de inquebrantable adhesión a los principios fundamentales del mundo libre y occidental, democrático, liberal y norteamericano. Estos son sus inolvidables nombres:
José María Aznar, presidente del Gobierno español; José-Manuel Durão Barroso, primer ministro portugués; Silvio Berlusconi, primer ministro italiano; Tony Blair, primer ministro británico; Peter Medgyessy, primer ministro húngaro; Leszek Miller, primer ministro polaco; Anders Fogh Rasmussen, primer ministro danés, y Vaclav Havel, presidente de la República Checa.
* * *
Armados de fe trasatlántica por dentro y de tecnología militar punta por fuera, los nuevos cruzados de los valores comunes y de la libertad a hostias, hicieron leva de reclutas en el viejo continente para "liberar" Irak, deponer a Saddam y convertir a la Buena Nueva democrática a los muchos infieles de aquella perturbadora y petrolífera "tierra de moros".
"¡Dios los quiere!" Gritaban los primeros cruzados. También Bush lo quería. Pero, a pesar de las apariencias y de la mística intuición del entonces presidente Aznar, Bush -aunque por escasos centímetros- no era Dios. Y hasta el Papa de Roma, más versado quizá en teodicea que los locutores de la COPE, tenía serias dudas sobre el particular y, al contrario que en el ataque a Afganistán, no otorgó su pontificia bendición a los coaligados y a su peligrosa aventura irakí. Al menos no públicamente...
No obstante éste y otros aparentes reveses la Santa Alianza Euroamericana velaba armas mientras iba exponiendo sus sólidas razones y lo profundo de sus sentimientos
El breve pero admirable documento político-pastoral proseguía con su benedictus. Y como de bien nacidos es ser agradecidos, los remitentes y firmantes no regateaban laudatorios epítetos en honor de los "salvadores" de Europa y del mundo mundial, injustamente atacados en los símbolos de su poder y su gloria.
Amigos para siempre. Dios bendiga a América. Amén.
"(...)Gracias también a la continua cooperación entre Europa y los Estados Unidos hemos podido garantizar la paz y la libertad en nuestro continente. La relación transatlántica no debe convertirse en una víctima de los constantes intentos del actual régimen iraquí de amenazar la seguridad mundial."
La ciudadela democrática acosada una vez más. Víctima inocente de la insidia de un régimen delirante, homicida y destructivo, el idílico romance intercontinental que se prometía amor eterno y fidelidad hasta la muerte estaba y está en peligro a causa del terrorismo mahometano.
Las campanas transatlánticas tocaban a rebato. Los tres espadas se adelantaban para ejecutar su providencial faena. El Miura de Bagdad se preparaba para embestir nuestra paz, nuestra libertad y nuestra seguridad.
Momento para la Historia que había que inmortalizar. En las anticiclónicas Islas, los tres modernos paladines de esta maravillosa relación se rodearon los hombros como muestra de su indestructible unión posando una memorable instantánea que captaba fielmente el gozo contenido de sus rostros acariciados por un viento racheado de componente norte que hacia ondear los alisados cabellos del adalid hispano y serpentear los rizos del hijo de la Gran Bretaña. Los de Bush, más escasos, apenas se movían.
Fotografía de rigor aparte, el tiempo apremiaba y cualquier división era suicida. Así, el panegírico ponía énfasis en la necesidad de una unidad, sin fisuras, ante el doble rostro que representaba un Irak en manos de un perverso dictador al que el papá de Bush II olvidó deponer –nadie es perfecto- y que a pesar del procedente embargo sancionado por la ONU (tampoco es culpa nuestra que los irakíes decidan morirse en masa ante la falta de medicamentos y productos básicos, o que tras, la invasión y ocupación aliada, bajo la paternal administración norteamericana se sigan bombardeando sus ciudades, matando a chicos y torturando a grandes, o que se produzcan lamentables daños colaterales.) se dotara de un imponente arsenal de diabólicos artefactos listos para ser usados contra todo bicho viviente.
El pueblo irakí podía estar tranquilo. No había nada personal.
"Europa –afirmaban los ocho valientes caporales de Eurolandia- no tiene nada en contra del pueblo iraquí. De hecho es la primera víctima del actual régimen brutal. Nuestro objetivo es salvaguardar la paz y la seguridad mundiales asegurando que este régimen entrega sus armas de destrucción masiva. Nuestros Gobiernos comparten una misma responsabilidad: plantar cara a esta amenaza. Si no lo hacemos seremos negligentes con nuestros propios ciudadanos y con el mundo."
Aquellas armas estaban en malas manos. Indudablemente Las tenía él y las iba a usar. Hubo incrédulos que osaron ponerlo en duda. Turbios santo tomases del escepticismo más miope y del antiamericanismo más rancio. ¿Qué prueba querían?
Bastaba su palabra. La palabra de los tres caballeros. No se necesitaba nada más.
Cierto que algunos aprensivos –antisemitas seguramente- señalaron que los israelíes poseían doscientas o más cabezas nucleares. Ignorando –hombres de poca fe- que las suyas, las judías, son buenas manos, las mejores quizás pues, elegidos para la gloria, agregaron su firma colectiva junto a la de Dios en persona, sellando un pacto o contrato sagrado de obligado cumplimiento para los siglos de los siglos amén.
Pero algunos no se enteraban de lo peligroso que resulta juntar el hambre con las ganas de comer... ¡Irresponsables!
"La combinación de armas de destrucción masiva y terrorismo supone una amenaza de consecuencias incalculables"
Incalculables de verdad, como los granos de arena del desierto irakí y las ganancias de la industria petrolífera encargada de volver a robarlo (perdón, extraerlo) en aquella nación.
Si al día de hoy no se ha encontrado semejante arsenal y que, para colmo, los "liberados" no parecen estar por la labor de colaborar con el ocupante en su magna obra de pacificación ni aceptar sin rechistar un régimen de soberanía limitada que tan felices nos hace a los buenos europeos dice mucho acerca de la naturaleza corrompida de las sociedades islámicas en general y de la pérfida astucia del ex régimen neonazi de Bagdad.
Empero, insignificancias aparte, había que ir y se fue. Nobleza obliga y las deudas –entre amigos- siempre se pagan (sobre todo si las pagan otros) Si además tu amigo/aliado/socio mayor es una alucinante mezcla del "Primo de Zumosol", "Bienvenido mr. Marshall" y "Antoñita la fantástica", entonces no hay color...
"La relación –insistían los acólitos de Bush- entre Europa y los Estados Unidos ha sobrevivido al paso del tiempo. Gracias al valor, la generosidad y la visión de futuro de los norteamericanos, Europa se libró de las dos formas de tiranía que han devastado nuestro continente en el siglo XX: el nacionalsocialismo y el comunismo"
Todo un detalle. Exquisitamente redactado además, pues nótese que, amén del comunismo, no se cita a un genérico "fascismo" o a un más inconcreto todavía "totalitarismo" sino al nacional-socialismo hitleriano, forma político-histórica que nadie en Europa puede reivindicar públicamente porque, entre otras cosas, constituye un delito de apología del genocidio.
En cambio, la inclusión del término "fascismo" hubiera creado problemas de conciencia en alguno de los lideres firmantes que en su loca juventud alzaron más de la cuenta el brazo saludando "a la romana" (¿o era un genuino "saludo ibérico" como decían los falangistas de aquí?).
O mismamente en el premier italiano, cavaliere Berlusconi, que tiene como vicepresidente de su gobierno al líder de una fuerza política que en un pasado inmediato cosechó apoyos, votos y adhesiones invocando la herencia del fascismo mussoliniano.
Sin embargo, no constituye –para los minimamente informados- sorpresa alguna que los viejos "gladiadores "del neofascismo missino reconvertidos hoy al postfascismo eurosionista, rechacen y condenen públicamente, por boca de su jefe, Gianfranco Fini al régimen fascista no sólo por su alianza con la Alemania nazi, con su colorario de leyes raciales, antisemitismo, guerra mundial y república de Salò; sino el fascismo en sí y todo él como sistema de valores antidemocrático, como ideología política y etapa histórica de su propio país.
Menos sorprendente resulta que el antiguo dirigente juvenil de la Destra Nazionale, con su llama tricolor y sus cruces célticas al viento, delfín del difunto dirigente histórico del MSI, aquel inquieto "racista biológico" y alto funcionario de Cultura y Propaganda de la República Social Italiana, llamado Giorgio Almirante, único dirigente de no represaliado políticamente y no ejecutado por los partisanos gracias a la protección de un judío turinés y el tutelaje democristiano, se aprestara a reclamar un lugar bajo el sol en el Nuevo Siglo Norteamericano, como pago a los preciosos servicios que el MSI, y con él todo el neofascismo europeo, prestaron al "mundo libre" durante los duros años de la Guerra Fría.
En este caso, la "Roma" norteamericana sí pagó traidores...
Y, finalmente, nada de extraordinario tiene el hecho de que el vicepresidente ex neo/postfascista italiano sancione la "autonomía histórica" de su partido tocado con la habitual kipá judía en la más que habitual –por obligatoria- visita en el Memorial del Holocausto de Jerusalén. No se trata oportunismo político como tantos otros mandatarios internacionales, sino por convicción personal y tradición política: porque los contactos de la extrema derecha italiana –y no solo italiana- con el partido de Sharon, de Netanyahu, de Shamir y de Beguin no son de ayer precisamente. Se remontan a los años cincuenta del siglo XX, y no se han limitado a intercambios políticos y apoyos testimoniales a la Causa de Israel. Las relaciones han cubierto elementos menos confesables y a menudo criminales de la política interior italiana, la sombra de Judas se ha extendido sobre el golpismo y el terrorismo indiscriminado durante los "años de plomo".
* * *
Pero volvamos al ex presidente Aznar y su celebrada disertación ex cátedra sobre el terrorismo, brillante exposición en forma de siete tesis rotundas que el cronista no especifica en su totalidad pero que, conociendo la vena mística, pascual y castellana del marido de Doña Ana Botella dudamos mucho que, espiritual y personalmente, estén muy lejos del Sermón de la Siete Palabras.
¿Respira por la herida? Tras el 14 de Marzo ¿habrá abandonado el Buen Dios a nuestro nuevo y flamante apóstol de la identidad nacional española y adelantado de la lucha contra el terrorismo global?
No son teorías políticas de oscuros departamentos universitarios de la Costa Este, ni de lóbregos burós de "intelligence" vinculados al Pentágono y a grandes Corporaciones industriales.
No. La experiencia es un grado. Y la sacrosanta democracia española y más concretamente el motor de su Segunda Transición han sufrido en carne propia el azote terrorista.
Por ello mismo, no es lícito resignarse y dado que el mejor ejemplo es un hombre ejemplar, el señor Aznar López ofrece en la Georgetown un testimonio personal de fe ultrapolítica y de modélica eficacia policial
"Tras afirmar que "hay vida más allá de la política", -resume el cronista- el ex presidente español comenzó su intervención recordando que él mismo fue objetivo de un atentado de ETA en 1995 y que, durante los ocho años que estuvo al frente del poder en España, no escatimó esfuerzos para combatir al terrorismo con todos los instrumentos de la democracia"
Pareciera inmodesto y hasta arrogante arrancar su primera charla magistral ante tan relevante audiencia presentándose como prototipo de política de seguridad nacional y de casi milagrosa supervivencia personal. Paradigma de santo laico del antiterrorismo democrático y probado mártir del Estado de Derecho.
Pero no hay tal. Humilde hasta el exceso, rechaza la corona de la sabiduría que fervorosamente le ofrece la docta asamblea del claustro docente y discente de esta "Sorbona" estadounidense. Descollante filosofo de la historia. Avezado estratega de la guerra "no-convencional". Docto catecúmeno del ataque preventivo. Filosofo grandioso de una grandiosa concepción de la historia. Cancerbero identitario del nuevo patriotismo constitucional. Nuestro dómine itinerante niega con innata modestia su condición de historiador portentoso y doctrinario de una nueva ciencia social que aún nacida en España tiene raigambre universal.
No obstante –añade la versión de El Mundo-, el ex presidente quiso deja claro que
"No estoy aquí para dar una lección de historia", sino para exponer una serie de ideas que pueden ser útiles para hacer frente a una nueva forma de terrorismo global, que afecta a todos."
Sancta Simplicitas...
El "terrorismo islámico" es un fenómeno que Aznar disecciona en su raíz histórica demostrando –suponemos porque el articulista no expone el razonamiento- con precisión científica y aplastante lógica que la Al-Quaeda actual no es más que un epifenómeno internacional de aquellos "sarracenos que nos molieron a palos..." y que España conoció y combatió en 711 ya en las personas de Muza y Tarik y sus muyihaddines del Guadalete a los Bin Laden y Al-Zahwiri de hoy:
"El ex presidente español indicó que mucha gente en España y en Europa cree que los atentados del pasado 11 de marzo en Madrid están relacionados con el apoyo del Gobierno español a la guerra en Irak, pero aseguró que viene de mucho más atrás. "España rechazó ser un trozo más del mundo islámico cuando fue conquistada por los moros, rehusó perder su identidad", dijo"
Dijo, y dijo bien.
Podemos dar lecciones, crear doctrina en definitiva acerca del islamismo y sus métodos de destrucción masiva y de su barbarie expansionista. Lo hemos sufrido ya en el siglo VIII. Sin torres gemelas, pero con columnas de Hércules; sin aviones ni trenes de la muerte, pero con razzias y algarabías. Sin Mohamed Atta pero con Almanzor.
Pero, pese a quien pese, la Identidad nacional existía ya (parece ser que en el yacimiento de Atapuerca se han encontrado reveladores indicios de protoconciencia nacional...).Y espíritu de resistencia no faltaba, verbigracia: la Reconquista.
Bien es cierto que casi ocho siglos de "resistencia identitaria" son muchos, y que tal vez que se lo tomaran con excesiva calma, pero las cosas de palacio van despacio y más vale tarde que nunca.
Alguien tenía que decirlo, mire usté. No podía ser más que él.
Y había que decirlo allí –insistimos- en la capital del Imperio Global, sin titubeos. Hubo un Don Pelayo y una Covadonga. Hay un Aznar y un Irak. Dicho queda.
Lamentablemente, el siempre discreto ex presidente del gobierno español omitió, acaso por decoro patriótico, que existen también los traidores que abren la puerta al nuevo Hitler con turbante, viles "Chamberlain" que con su irresponsable política de "apaciguamiento" reman en la dirección contraria. Traidores a la Identidad nacional y a la Civilización. Modernos condes Don Julián de sonrisa fácil y equívoco talante que por espíritu de venganza, torpe ingenuidad o manifiesta mala fe se equivocan de enemigo
"Según Aznar –prosigue la crónica- el mayor enemigo es el terrorismo islámico, como el que encabeza el máximo responsable de la red Al Qaeda, Osama Bin Laden, a quien comparó con Adolfo Hitler, y ante los musulmanes radicales como él "todos estamos en el mismo barco", aseguró"
Elemental.
Las verdes tapas del Corán ocultan en realidad las pardas páginas del "Mein Kampf". El grito de "Allah Akbar!" no es más que una arabización del "Heil Hitler!" nazi.. Nuevos hallazgos geniales de -¿hace falta decirlo?- nuestro genial Inspector Cloiseau. "Cráneo previlegiado..."
Se puede decir más alto, pero no más claro. La guerra es dura pero es la guerra. No es, además, la primera vez que con acento firme y enérgica serenidad nuestro hispánico campeón de la causa occidental ha enfatizado el carácter bélico del conflicto que nos enfrenta a una "ideología totalitaria". Y una guerra ya sea no ortodoxa –como fue la guerra fría- o no convencional como es ésta hay que ganarla a toda costa. El trío de las Azores y, más que nadie, mister Aznar solo nos puede prometer y promete –al estilo de su compadre Adolfo Suárez- la Victoria.
Churchill pucelano, lo dice y lo repite por doquier. En Italia sin ir más lejos, durante en una reunión "a puerta cerrada" del Foro Ambrosetti, presidida por nuestro intrépido lumbrera, según nos confía mismo periódico. Escuetamente, sin florilegios como corresponde al laconismo militar de su estilo.
Diario EL MUNDO 4-IX-2004:
"Estamos en Guerra..."
Y aunque no dice desde cuando y, menos aún, hasta cuando, no hay duda contra qué y contra quiénes.
Existe pues el Enemigo, ideológicamente totalitario, política y espiritualmente fanático, de moral diabólica y de naturaleza infrahumana. Ante un enemigo así y ante una guerra total, solo cabe la victoria completa y la rendición incondicional. Los entreguistas, los derrotistas, los defensores del "diálogo de civilizaciones" y de "la paz en nuestro tiempo" sobran:
"(...) frente a un enemigo en guerra total el apaciguamiento en cualquiera de sus manifestaciones no es viable"
Evidencia de Pero Grullo que solo los ciegos, los desertores y los ceros zapateros ignoran.
No obstante la aparente intransigencia del mensaje, se trata de la única respuesta posible para un encarnizado enemigo que nos "ha declarado la guerra" es decir –completa el propio diario por si ignoramos nuestra identidad colectiva- a nosotros todos, oseasé:
"(...)a la sociedad occidental libre, prospera y predominantemente laica"
¡Canallas!...
Aclara además que, lejos de ser una guerra querida, buscada, incluso –no faltan mal pensados- inducida por los planificadores, estrategas y asesores hoy en nómina la nómina de la Casa Blanca, del Departamento de Estado, del Pentágono y de potentes Corporaciones industriales, pero siempre al servicio de la Causa de Israel por encima –y muchas veces en contra de los propios intereses políticos y nacionales de los USA- esos angelitos supporters de Sharon, los guerreros apocalípticos de la batalla de Megido, los fieles de todos los Templos de Jerusalén y todos los montes de Sión, los lobbistas neoyorquinos del Estado-Mesías de Israel, no todos ellos necesariamente miembros del pueblo elegido pero todos ellos acérrimos secuaces del We Stand Israel; hemos sido nosotros los sorprendidos en nuestra buena fe (que es la Fe por antonomasia) y en nuestra inocencia.
Son los malos-malísimos los que –como siempre- empezaron... Pero se van a enterar.
No, la Guerra de Aznar, Blair y Bush, es "preventiva", de legítima defensa; pues como en el caso de Israel, la fortaleza occidental injustamente –pobrecillos- agredida y acosada solamente se defiende (basta mirar el mapa que diría el eurosionista francés Faye) no solo con las armas en la mano sino esgrimiendo la justicia de su causa y deslegitimando la ideología enemiga.
En petit comité, aunque al final todo se acaba sabiendo -sobre todo cuando se cuenta- y con didáctica precisión, nuestro Héroe expuso ante el reservado y selecto club, según narra la citada crónica la Magna Doctrina de esta nueva Guerra de los Mundos y olé
"Una guerra que, a su juicio, no es convencional ni tradicional, sino ‘una nueva forma de conflicto no querido ni buscado, sino impuesto por la implacable lógica de los terroristas‘".
Guerra impuesta. Guerra total. Pero también Guerra sicológica.
No se trata únicamente de vencer. Hay que convencer. O lo que es lo mismo, en palabras del nuevo Clausewitz del antitotalitarismo islámico, se trata de
"...dar la batalla por las almas y corazones de las personas".
El que más y el que menos, minimamente interesado en la historia del siglo XX, especialmente la de su segunda mitad, advertirá conceptos repetidos y cierto tono familiar en expresiones de este tipo que le traerá inmediatamente a la memoria la épica anticomunista de la "Guerra fría" frente la ideología totalitaria soviética, con su acción sicológica, su guerra no-ortodoxa, su "conquista de las mentes y corazones" de los individuos, etc.
Llueve sobre mojado en la Italia de los "Ambrosettis" y de los "Ambrosianos", de los "Berlusconis" y de los "Gladiadores". Con la Fuerza de la Razón o con la Razón de la Fuerza que tanto monta: "¡Occidente despierta!" que Oriana Fallaci quiere guerra...
No obstante, como autoridad competente en la materia, el doctrinario de la Guerra no convencional y Rambo cristiano que sí siente las piernas y el bigote nos confirma en nuestras sospechas
"...los fundamentalistas no reconocen ni respetan fronteras"
y
"...estamos luchando no sólo contra un grupo sino contra una ideología".
La historia se repite. La Media luna islámica toma el relevo de la Hoz y el Martillo. La Yihad es la nueva forma de guerrilla revolucionaria. El universalismo de la Umma es una transformación fanática del internacionalismo proletario. La inmigración de musulmanes a los países occidentales tiene precedentes en la táctica quintacolumnista del Kremlin.
El enemigo islamo-terrorista actúa en las sombras, como las células comunistas, es disciplinado y cruel, como los militantes rojos, y se infiltra en el corazón de la "Civilización" siguiendo métodos insidiosos.
Frente a un enemigo así, sólo existe una respuesta: un solo ejercito, un mando único. La nueva guerra fría calienta motores. Las comparaciones en este caso no son odiosas, sino pertinentes.
El Frente de guerra existe
"Si durante la Segunda Guerra Mundial el frente central era Alemania, en la guerra actual lo es Irak, según el ex presidente, quien se mostró convencido de que los terroristas están haciendo todo lo posible por impedir que ese país se convierta en un país próspero y seguro porque eso significaría el fin de Al Qaeda. "
Terminamos ya.
La voz del "Ultimo Hombre", la voz de Aznar, de Bush, de Blair y sus múltiples y respectivos escribanos resume así en esta síntesis final su mensaje, según el apresurado resumen de la crónica de agencia.
Nada nos congratula más que coincidir en lo fundamental con el discurso del nuevo astro del firmamento intelectual e intrépido capitán del mundo libre, próspero, abierto y seguro.
No. No podemos ocultar que estamos de acuerdo con dos de las contundentes afirmaciones del nuevo y flamante profesor invitado de la Georgetown. Negro sobre blanco se pueden leer en nuestra página Web.
Nosotros nunca lo hemos dudado. No somos pacifistas. No somos hipócritas.
La luminaria del Colegio del Pilar ha hablado claro. Su bando no es el nuestro. Su banda mediática menos aún.
Sí: Estamos en guerra. Y esta Guerra es nuestra guerra.
(...)