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Comunicados de prensaEstos son los comunicados de prensa que emitimos durante el año pasado.
Reportajes recientes sobre Red Aldaba - Asoc. de Desarrollo Local, Turismo, Cultura, Patrimonio, Artesanía y Medio AmbienteAquí podemos encontrar lo que dicen los medios de nosotros
Artículos en RED para tod@s:LA EDUCACIÓN VISTA POR ANTONIO PÉREZ ESCLARIN REFLEXIONES SOBRE EL NOVENO CONGRESO ESTATAL DE VOLUNTARIADO CARTA DEL INDIO SEATLE AL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS LA VERDADERA DEUDA EXTERNA, CARTA DE UN INDIO AZTECA A LOS GOBERNANTES EUROPEOS MUJERES, TEXTO DE MARÍA LUISA LERER LA EDUCACIÓN VISTA POR ANTONIO PÉREZ ESCLARIN Por estar muy convencido de que tanto la humanidad como la educación atraviesan una profunda crisis de orientación y de sentido, quiero comenzar mis reflexiones sobre la Educación Necesaria para globalizar la esperanza y la solidaridad, con un ferviente llamado al coraje, la ilusión y la creatividad. Sobre todo en estos tiempos en que se está poniendo de moda el desencanto y la desesperanza; en que el pragmatismo más ramplón está acabando con los ideales y los sueños, y el egoísmo e individualismo están siendo considerados como valores esenciales. Tiempos de globalización neoliberal en que el éxito de la macroeconomía se traduce, de hecho, en la generalización de la macropobreza, y miles de millones de personas, los excluidos del festín, ven cómo se aleja la posibilidad de una existencia digna. De pobres y marginados pasaron a excluidos, a desechables, a poblaciones sobrantes. Al no tener trabajo, no cuentan ni siquiera con el privilegio de ser explotados: simplemente no son, su delito es existir.No permitamos que nos roben la música, la esperanza, los sueños, la ilusión. Ante la creciente inseguridad, ponemos alarmas para que no nos roben el carro, enrejamos puertas y ventanas para que no se nos lleven el televisor, el equipo de sonido, la licuadora..., pero no nos protegemos de los que nos roban la ilusión. Hay especialistas en robar ilusiones. Son sembradores de desesperanza y pesimismo. Están allí a nuestro lado, tal vez son nuestros compañeros y amigos. Siempre sólo ven las dificultades, hablan y enfrían el entusiasmo. Y es mucho más grave que nos roben la ilusión a que nos roben la tarjeta de crédito. Si no tenemos esperanza e ilusión, estamos muertos como educadores. Educar no puede ser meramente un modo de ganarse la vida, sino que tiene que ser un modo de dar vida, de ganar a la vida a los demás, de provocar las ganas de vivir con autenticidad y libertad. Por ello, es imposible educar sin esperanza y nadie puede ser educador sin vocación de servicio. El verdadero maestro asume la aventura inacabable, apasionante y, con frecuencia, dolorosa, de permanecer fiel a la tarea de implantar una sociedad justa y tolerante. Educar es apostar por el futuro, por la esperanza. En el mundo del conformismo y la opulencia han surgido voces, como la de Fukuyama, que proclaman con un cinismo sorprendente que hemos llegado al final de la historia , y que debemos proclamar la muerte de las utopías. Según ellos, estamos viviendo en el mejor de los mundos posibles y, en consecuencia, no tiene ningún sentido intentar cambiarlo. Por ello, debemos renunciar a todo tipo de acción y reflexión que signifique pensar en transformaciones profundas en las sociedades. Esto ha traído consigo la renuncia a toda construcción colectiva y el reacomodo individual a las posibilidades que se dan a nivel personal. Que cada uno cuide de sí mismo y trate de vivir lo mejor que pueda. Para triunfar en la carrera de la competitividad, hay que dejar de pensar en los demás. Cantidad de sueños y esperanzas se han transformado en un conjunto de lógicas pragmáticas y de sobrevivencia inmediata. Muchos que ayer soñaban con transformar el mundo, hoy sólo buscan acomodarse en él lo mejor posible. Son tiempos de rendición y de claudicación masiva. Algunos pocos siguen proclamando la necesidad de cambios profundos y vocean una supuesta revolución que sólo les beneficia a ellos. Más que cambiar las cosas, son ellos y sus vidas lo que está cambiando. Hoy más que nunca, y precisamente porque miles de millones de personas en el mundo son sacados o excluidos de la posibilidad de una vida digna, la ilusión, la esperanza y la utopía, como dice Frei Beto, “no sólo tienen sentido, sino que se tornan necesarias y urgentes. Pero no se encontrarán en ningún estante de supermercado. Surgirán en la medida en que los empobrecidos se vuelvan artífices de cambios hacia un futuro mejor...”. La esperanza, como lo expresaba Ernst Bloch, es la más humana de todas las emociones, niega la angustia, está orientada hacia la luz y la vida; es una afecto militante, un afecto práctico, que se opone con fuerza al pragmatismo, que es una deserción mediocre y cobarde en la tarea de construir el mundo. Los genuinos educadores, militantes de la esperanza, no podemos aceptar como fin de la historia, esta mezcla de mercado con democracia electorera, que excluye a las mayorías y siembra la muerte y destrucción en el planeta. No aceptamos una concepción de desarrollo que agiganta las desigualdades sociales entre países y entre los ciudadanos de cada país: los 225 personajes más ricos en el mundo acumulan una riqueza equivalente a la que tienen los 2.5000 millones de habitantes más pobres, es decir, el 47 % de la población mundial. Los tres personajes más acaudalados del planeta tienen activos que superan el PIB combinado de los 48 países más pobres. Algunos países de América Latina como Brasil, Honduras, Chile, Colombia, México, Perú, Ecuador, batieron el récord mundial de las desigualdades sociales: En México, 24 familias tienen ingresos superiores a 24 millones de mexicanos; en Brasil, el 10% de la población acapara el 60% del ingreso nacional. No podemos aceptar un desarrollo que se equipara a consumir y amontonar cosas, olvidando el desarrollo integral de las personas, de todas las personas, y es tan desalmado que, mediante el cobro de una deuda ya pagada y repagada, sigue exprimiendo las economías de los países pobres e imposibilita su desarrollo social y humano. Lo que debería dedicarse a políticas sociales, a salud, vivienda, educación..., se va en el servicio del pago de la deuda. En 1990, la deuda de América Latina era de 443.000 millones de dólares. Hacia 1999, superaba los 700.000 millones. Sin embargo, sólo por concepto del servicio de la deuda, la región pagó entre 1982 y 1996, alrededor de 706.000 millones de dólares, es decir una cifra superior a la deuda acumulada. ¡Es el Norte el que debe pagar la enorme deuda histórica con el Sur acumulada a través de siglos de colonialismo y de relaciones internacionales desiguales! ¡Cómo sumarse al coro de los que vocean con entusiasmo el fin de la historia cuando las políticas de “flexibilización” y reforma liberal, aplicadas tan entusiastamente (Tamayo, 2000) “por los gobiernos para atraer la inversión extranjera, han contribuido a degradar y superexplotar la fuerza de trabajo, volviendo a situaciones de esclavitud que reinaban en el siglo XIX! Particularmente graves son las condiciones de trabajo que impone el capital transnacional en países del Sureste asiático y de Centroamérica y el Caribe en las sweatsshops (fábricas de sudor) o empresas maquiladoras y en las zonas francas, mayoritariamente atendidas por mujeres”. Las mujeres, que son la fuerza laboral más explotada, deben con frecuencia someterse a pruebas de embarazo, trabajan jornadas de 14 horas o más, son vigiladas permanentemente y no se les permite ni ir al baño a no ser en unos pocos minutos previamente reglamentados; no pueden asociarse a ningún tipo de organización que defienda sus derechos, y la mayoría recibe un salario inferior a dos dólares diarios. Una obrera en Haití cose a la semana 18.000 camisetas con la imagen de la princesa Pocahontas, que la casa Disney venderá a 20 dólares cada una, y le pagará a la obrera como sueldo semanal el valor de tan sólo una de las 18.000 camisetas que cosió. En 1997, Michael Jordan ganó por su publicidad de los zapatos Nike, más que los 30.000 obreros indonesios de dicha industria, que devengaban un salario diario de 1,20dólares. ¿Es este el fin de la historia que queremos? ¡Cómo aceptar un mundo tan insensible que, a pesar de que produce 10% más de los alimentos que necesitamos para vivir toda la humanidad, permite que cada año mueran de hambre 15 millones de niños! ¡Un mundo al que ya no le conmueve el espectáculo inhumano de millones de niños de la calle, sin hogar, sin familia, sin cariño, sin escuela, sin comida, sin salud, sin mañana, amenazados por todas las formas posibles de violencia, que duermen sobre periódicos en las entradas de los edificios y mendigan en los semáforos, que sólo en la cuadrilla o la banda encuentran seguridad y sentido a su precaria existencia! ¡Un mundo que (Tamayo, 2000) “criminaliza las luchas y movimientos sociales, que persigue, encarcela, amenaza y asesina a dirigentes campesinos e indígenas que luchan por sus tierras, a defensores de derechos humanos y periodistas, a dirigentes sindicales! Grupos paramilitares financiados por latifundistas cometen crímenes y masacres que quedan en la impunidad actuando, muchas veces, con la complicidad de autoridades estatales. En las ciudades, los grupos de “limpieza social”, se encargan de eliminar a los que el sistema considera “desechables”: niños de la calle, mendigos, homosexuales, prostitutas...”. En un mundo que invita a todos al festín del consumo y del tener, pero cierra las puertas a las mayorías que no pueden pagar la entrada, aumenta de un modo vertiginoso la violencia. Violencia del exhibicionismo de los que tienen y derrochan, violencia de los que buscan tener a cualquier precio (asalto, robo, prostitución, tráfico de drogas, de niños, de órganos...), violencia de los aparatos represivos, que en vano intentarán poner orden en un mundo desordenado. Las cárceles inhumanas e inmundas, donde se cultiva con tenacidad el odio y la violencia, verdaderas escuelas de delincuencia, se llenan y rellenan de pobres (raramente un delincuente de cuello blanco y corbata va a la cárcel), y la seguridad es un privilegio del que cada vez pueden disfrutar menos personas. En muchas ciudades y barriadas, seguir con vida es tan sólo cuestión de suerte. Los periódicos presentan cada lunes el balance de víctimas por la delincuencia como un abultadísimo parte de guerra. En algún sitio leí la historia de aquel cura que se quejaba de que muchos se confesaban de haber tenido malos sueños, pero nadie se confesaba del pecado mucho más grave de no soñar. No permitamos que nos roben el derecho a soñar, que es el más importante de todos. Sin él, no tienen sentido los demás. Como ha escrito Eduardo Galeano, el derecho de soñar no figura entre los 30 derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos morirían de sed. Sería terrible si no pudiéramos imaginar un mundo, un país, una educación distintos, soñar con ellos como proyectos y entregarnos con esperanza y alegría a su construcción. Opongamos nuestra capacidad de soñar al antisueño de los pragmáticos. Repitamos con Facundo Cabral: “Si dejamos morir nuestros sueños seremos pobres, si los cuidamos y ponemos en práctica, seremos ricos”. Todas las grandes conquistas de la humanidad comenzaron como un sueño de alguien o de algunos, y el compromiso tenaz y valiente de hacerlo posible. Por ello, fueron capaces de arrastrar el entusiasmo y las voluntades de muchos y el sueño se hizo realidad. Porque alguien soñó que era posible la independencia, hoy somos soberanos y libres. Porque alguien soñó que todos éramos iguales, un día se abolió la esclavitud. Aceptar el sueño de un mundo mejor y adherirse a él, es aceptar participar en el proceso de su creación. Perder la capacidad de soñar y de sorprenderse es perder el derecho a actuar como ciudadanos, como autores y actores de los cambios necesarios a nivel político, económico, social y cultural. Por eso, los genuinos educadores defendemos con tesón y con pasión el valor de la esperanza, que se arraiga en la fe en el hombre y la mujer como sujetos de la historia –y para los que tratamos de seguir a Jesús- en la fe en un Dios que nos hizo creadores, que dejó en nuestras manos la responsabilidad de seguir recreando y perfeccionando el mundo y nos mostró el camino para construir la sociedad del amor y vivir la vida en plenitud. Por ello, frente al Pienso luego existo cartesiano, o el Conquisto, luego soy de Hernán Cortés, el conquistador y destructor de México, que expresan la dinámica de la modernidad; o el Compro, luego existo, que parece ser cada vez más fundamento de la postmodernidad; los educadores genuinos levantamos, como nos lo propone González Lucini (1996), el Sueño, luego existo, de la esperanza comprometida. Ser humano significa tener esperanza que es el nervio de la felicidad. Antonio Pérez Esclarín REFLEXIONES SOBRE EL IX CONGRESO ESTATAL DE VOLUNTARIADO No quiero escribir estas líneas, para decir esos tópicos de que bonito ha sido todo, y que bien hemos comido y se nos ha tratado a todos los participantes del Congreso. He encontrado pequeños fallos, he echado de menos, que durante la ponencia de Forges, y Gallego y Rey, no hubiera en una pantalla, viñetas de su humor negro sobre estos temas, ese pinchazo para agitar conciencias. Sin duda, ellos son maestros en estas artes. Y alguna que otra cosilla... No, no quiero hablar, de eso... a mi realmente de todas las ponencias, hay algunas que me han impactado verdaderamente y estas han sido las de los periodistas Vicente Romero (reportero de T.V.E.), y Miguel Bayón (periodista de EL PAÍS), y sobre todo la del Prof. Sami Naïr, que para mi, fue lo mejor del Congreso. Los periodistas, nos vinieron a decir aquello, de que ellos no eran independientes, que dependían de sus empresas, y que las ONGD, deberíamos ser más activistas, luchar más, y quejarnos más ante la basura televisiva, y reclamar más espacios como la excelente serie, que ha emitido la 2 "Voces contra la globalización"; serie que ha sido dura, incluso para los que trabajamos en estos temas, por la falta de costumbre, de ver, oír y leer la verdad, que no ha sido edulcorada para que sea más vendible. Y la ponencia del Prof. Sami Naïr, fue magistral... en escasos minutos, nos habló sobre la perdida de identidad europea, por la caída del sistema de protección social y equitativo que la ha caracterizado, de como se estaba promocionando el Voluntariado, esperándose demasiado de nosotros, en beneficio de unas administraciones, que empezaban a lavarse las manos ante problemas, que deberían ser ellos quienes se ocuparan. Del problema, de la inmigración de africanos a Europa, de la inserción y de que todos estos problemas gravísimos que son el cáncer de la humanidad, son por culpa de la "globalización" del dinero, que ha ganado el pulso a la "mundialización". Aparte de estas ponencias que se han quedado grabadas en mi alma, en la inaguración del Congreso, se dijeron palabras maravillosas, tanto por parte de D. José María Barreda, como de la Presidenta de la Plataforma Española para el Voluntariado. Ella "denunció", la postura de mucha gente que espera demasiado de los Voluntarios, en detrimento de sus exigencias a los Estados y él, dejó caer varias perlas, que a mi me parecieron valientes, y muy arriesgadas, dichas por un político. Y lo siento, pero yo cada vez, me estoy volviendo más "barredista"... Don José María, dijo a las ONGD grandes, que habían perdido sentido, al perder su independencia, por los recursos que les daban los Estados. Ahí es nada... y que las ONG, debíamos volver a ser independientes, críticas, y activistas contra un sistema injusto. Y es que realmente, algunas de las grandes, se han convertido en "burocratas" especializadas en captar dineros para sus "causas", ajustadas a todo lo que los políticos demandan y ofrecen. "El voluntariado es una nueva forma de militancia que potencia colectivamente la fuerza individual y no se conforma con mejorar algunas cosas de un mundo injusto, sino que aspira a cambiarlo". Y a más de uno le sorprendió, el comentario de que su espíritu crítico se formó, con la encíclica "Pacem in terris", de Pablo VI, bueno pues al final de este artículo, podeis pinchar un enlace, donde podreis leer, dicha Encíclica. "las utopías no han muerto, en el siglo XXI, perduran viejos problemas, pero es justo que soñemos con nuevos cielos para una nueva tierra". y el ex-rector de la Universidad de Castilla la Mancha, D. Luis Arroyo Zapatero, "Tiene que ser un clamor, de los voluntarios del mundo la reforma de la Organización de Naciones Unidas para que esta institución gobierne las cosas básicas, que son las que abrazan los voluntarios". Y aún más claro, fueron las palabras del Presidente de la Unión Romaní, el que fue, el primer Diputado, de etnia gitana. O sea... el gaditano, Juan de Dios Ramirez-Heredia, "el voluntariado no ha de ser paternalista"; y ante todo un "voluntario es un revolucionario"; " lo nuestro es un compromiso militante para que los que tienen hambre cada vez sean menos. Hay que ser activamente beligerante" DOCUMENTOS: ENCÍCLICA PACEN IN TERRIS: http://www.churchforum.org/Info/El_Papa/Documentos_Pontificios/enciclicas/pacem_in_terris.htm OTRAS LECTURAS INTERESANTES: Carta del Indio Seattle al presidente de Estados Unidos El gran jefe de Washington envió palabra de que desea comprar
nuestra tierra. El gran jefe también nos envió palabras de amistad y buenos
deseos. Esto es muy amable de su parte, desde que nosotros sabemos que tiene
necesidad de un poco de nuestra amistad en reciprocidad. Pero nosotros
consideramos su oferta; sabemos que de no hacerlo así el hombre blanco puede
venir con pistolas a quitarnos nuestra tierra. El gran jefe Seattle dice: "El
gran jefe de Washington puede contar con nosotros sinceramente, como nuestros
hermanos blancos pueden contar el regreso de las estaciones. Mis palabras son
como las estrellas - no se pueden detener". ¿Cómo intentar comprar o vender el
cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no
poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos
esto? Lo decidiremos a tiempo. Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi
gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las
maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es santo en la memoria y
vivencias de mi gente. Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras
razones. Una porción de muestra tierra es lo mismo para él, que la siguiente;
para él, que es un extraño que viene en la noche y nos arrebata la tierra donde
quiera que la necesite. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la
ha conquistado se retira de allí. Deja atrás la sepultura de su padre, no le
importa. Plagia la tierra para su hijo, no le importa. Olvida tanto la sepultura
de su padre como el lugar en que nació su hijo. Su apetito devorará la Tierra y
dejará detrás sólo un desierto. La sola vista de sus ciudades, llenas de pánico
a los ojos del piel roja. Pero quizá esto es porque el piel roja es un "salvaje
y no entiende... No existe un lugar pacífico en las ciudades del hombre blanco.
Ningún lugar para oír las hojas de la primavera o el susurro del vuelo de los
insectos. Pero quizá porque yo soy un salvaje no logro comprenderlo, el
repiquetear parece que insulta los oídos ¿Y qué vivir, si el hombre no puede oír
el adorable lamento del chotacabras o el argumento de las ranas alrededor de una
charca en la noche? El Indio prefiere el agradable sonido del viento lanzado
sobre la cara del estanque, olfatear el viento limpio por un mediodía de lluvia
o esencia del pino. El aire es algo muy preciado para el piel roja. El hombre
blanco parece no notar el aliento del aire. Como un agonizante de muchos días,
está aterido para olfatear. Si decidiera aceptar lo haría con una condición. El
hombre blanco debe tratar a las bestias de esta tierra como a sus propios
hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ninguna otra forma. He visto millares
de búfalos muertos por el hombre blanco, para que pudiera pasar un tren. Yo soy
un salvaje, y no entiendo como el humo del caballo de hierro puede ser más
importante que el búfalo, el que nosotros matábamos solamente para poder
sobrevivir ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias fuéranse el
hombre moriría de una gran depresión de espíritu. Cualquier cosa que le pase a
los animales le pasará también al hombre. Todos los seres están relacionados.
Cualquier cosa que acontezca a la tierra acontecerá también a sus hijos.
Nuestros La verdadera deuda externa Aquí, pues, yo, Guaipuro Cuauhtémoc, descendiente de los que
poblaron la América hace cuarenta mil años. He venido a encontrar a los que se
la encontraron hace ya quinientos años. Aquí, pues, nos encontramos todos:
sabemos lo que somos y es bastante. Nunca tendremos otra cosa. El hermano
aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que
me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída
por Judas, a quien nunca autoricé verdaderamente. El hermano usurero europeo me
explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos
y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También
yo puedo reclamar pagos, también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo
de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que
solamente entre el año 1503 y el 1660 llegaron a San Lúcar de Barrameda 185 mil
kilos de oro y 16 millones de kilos de plata que provenían de América. ¿Saqueo?
¡No lo creyera yo! Porque es pensar que los hermanos cristianos faltan a su
séptimo mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme el cielo de figurarme que los
europeos, igual que Caín, matan y después niegan la sangre del hermano!
¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de Las Casas,
que calificaron el encuentro de destrucción de las Indias, o a ultras como el
doctor Arturo Pietri, quien afirma que el arranque del capitalismo y de la
actual civilización europea se debió a la inundación de metales preciosos
arrancados por ustedes, mis hermanos europeos, a mis también hermanos de
América! ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben
ser considerados como el primero de varios préstamos amigables de América para
el desarrollo de Europa. Lo contrario sería presuponer crímenes de guerra, lo
que daría derecho, no sólo a exigir devolución inmediata, sino indemnización por
daños y perjuicios. Yo, Guaipuro Cuauhtémoc, prefiero creer en la menos ofensiva
de las hipótesis para mis hermanos europeos. Tan fabulosas exportaciones de
capital no fueron más que el inicio de un plan Marshall-tezuma para garantizar
la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras
contra los cultos musulmanes, defensores del álgebra, la arquitectura, el baño
cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, una vez pasado
el Quinto Centenario del "Préstamo" podemos preguntarnos: ¿Han hecho los
hermanos europeos un uso racional, responsable o, por lo menos,
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