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Comunicados de prensa

Estos son los comunicados de prensa que emitimos durante el año pasado.

  • Sept. 2008, renovación de la Junta Directiva y cambio de la sede social de Puertollano a Ajofrín (Toledo)
  • Oct. de 2007, cesa toda relación con la Casa Hogar Hatun Sonqo,situada en Cusco (Perú)
  • Sept. de 2007, nuestro Vicepresidente Jesús Castro es cesado por decisión de la Asamblea y de nuevo, retoma la Vicepresidencia, José María García Ríos.
  • Marzo, firmados convenios con contrapartes de Colombia, Nicaragua y Guatemala, así como con ONg´s españolas, vinculadas a la Agenda 21 de la Cultura, como la reputada Asociación Iberoamericana Municipalidad y Cultura.
  • Enero del 2006, Asamblea de Red Aldaba, resulta reelegida la Junta Directiva anterior.
  • Noviembre 2006-- La Red, se prepara ante la próxima inaugucación de su primera Delegación en tierras andaluzas, concretamente en Malaga
  • Octubre 2006 -- Red Aldaba, comienza su andadura por tierras colombianas
  • Septiembre 2006 -- Excelente verano para la Red, que amplia el grupo de colaboradores y convenios.
  • Junio 2006-- Red Aldaba, ya cuenta con una Delegación en la provincia de Toledo

 


Reportajes recientes sobre Red Aldaba - Asoc. de Desarrollo Local, Turismo, Cultura, Patrimonio, Artesanía y Medio Ambiente

Aquí podemos encontrar lo que dicen los medios de nosotros

  •  La Tribuna de Ciudad Real - 29 de marzo del 2005 :"La puerta a todo un mundo por descubrir"

  • El Día de Toledo -1 de junio del 2005:"Una apuesta por la calidad y la dinamización de nuestros pueblos".

  • El Día de Toledo - 23 de octubre del 2005: "En el Toboso, he descubierto el espíritu templario".


Artículos en RED para tod@s:

LA EDUCACIÓN VISTA POR ANTONIO PÉREZ ESCLARIN

REFLEXIONES SOBRE EL NOVENO CONGRESO ESTATAL DE VOLUNTARIADO

CARTA DEL INDIO SEATLE AL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS

LA VERDADERA DEUDA EXTERNA, CARTA DE UN INDIO AZTECA A LOS GOBERNANTES EUROPEOS

MUJERES, TEXTO DE MARÍA LUISA LERER

LA EDUCACIÓN VISTA POR ANTONIO PÉREZ ESCLARIN

Por estar muy convencido de que tanto la humanidad como la educación atraviesan una profunda crisis de orientación y de sentido, quiero comenzar mis reflexiones sobre la Educación Necesaria para globalizar la esperanza y la solidaridad,  con un ferviente llamado al coraje,  la ilusión y la creatividad. Sobre todo en estos tiempos en que se está poniendo de moda el desencanto y la desesperanza; en que el pragmatismo más ramplón está acabando con los ideales y los sueños, y el egoísmo e individualismo están siendo considerados como valores esenciales. Tiempos de globalización neoliberal en que el éxito de la macroeconomía se traduce, de hecho, en la generalización de la  macropobreza, y miles de millones de personas, los excluidos del festín, ven cómo se aleja la posibilidad de una existencia digna. De pobres y marginados pasaron a excluidos, a desechables, a poblaciones sobrantes. Al no tener trabajo, no cuentan ni siquiera con el privilegio de ser explotados: simplemente no son, su delito es existir.

No permitamos que nos roben la música, la esperanza, los sueños, la ilusión. Ante la creciente inseguridad, ponemos alarmas para que no nos roben el carro, enrejamos puertas y ventanas para que no se nos lleven el televisor, el equipo de sonido, la licuadora..., pero no nos protegemos de los que nos roban la ilusión. Hay especialistas en robar ilusiones. Son sembradores de desesperanza y pesimismo. Están allí a nuestro lado, tal vez son nuestros compañeros y amigos. Siempre sólo ven las dificultades, hablan y enfrían el entusiasmo. Y es mucho más grave que nos roben la ilusión a que nos roben la tarjeta de crédito. Si no tenemos esperanza e ilusión, estamos muertos como educadores. Educar no puede ser meramente un modo de ganarse la vida, sino que tiene  que ser un modo de dar vida, de ganar a la vida a los demás, de  provocar las ganas de vivir con autenticidad y libertad.  Por ello, es imposible educar sin esperanza y nadie puede ser educador sin vocación de servicio. El verdadero maestro asume la aventura inacabable, apasionante  y, con frecuencia,  dolorosa, de permanecer fiel a la tarea de implantar una sociedad justa y tolerante. Educar es apostar por el futuro, por la esperanza.

           En el mundo del conformismo y  la opulencia  han surgido  voces, como la de Fukuyama, que proclaman con un cinismo sorprendente que hemos llegado al final de la historia , y que debemos proclamar la muerte de las utopías. Según ellos, estamos viviendo en el mejor de los mundos posibles y, en consecuencia, no tiene ningún sentido intentar cambiarlo. Por ello,  debemos renunciar a todo tipo de acción y reflexión que signifique pensar en transformaciones profundas en las sociedades. Esto ha traído consigo la renuncia a toda construcción colectiva y el reacomodo individual   a las posibilidades que se dan a nivel personal. Que cada uno cuide de sí mismo y trate de vivir lo mejor que pueda. Para triunfar en la carrera de la competitividad, hay que dejar de pensar en los demás. Cantidad de  sueños y esperanzas se han transformado en un conjunto de lógicas pragmáticas y de sobrevivencia inmediata. Muchos  que ayer soñaban con transformar el mundo, hoy sólo buscan acomodarse en él lo mejor posible. Son tiempos de rendición y de claudicación masiva.  Algunos pocos siguen proclamando la necesidad de cambios profundos y vocean una supuesta revolución que sólo les beneficia a ellos. Más que cambiar las cosas, son ellos y sus vidas lo que está cambiando. 

Hoy más que nunca, y precisamente porque miles de millones de personas en el mundo son sacados o excluidos de la posibilidad de una vida digna, la ilusión, la esperanza y la utopía, como dice Frei Beto, “no sólo tienen sentido, sino que se tornan necesarias y urgentes. Pero no se encontrarán en ningún estante de supermercado. Surgirán en la medida en que los empobrecidos se vuelvan artífices de cambios hacia un futuro mejor...”.  La esperanza, como lo expresaba Ernst Bloch,  es la más humana de todas las emociones, niega la angustia, está orientada hacia la luz y la vida; es una afecto militante, un afecto práctico, que  se opone con fuerza al pragmatismo, que es una  deserción mediocre y cobarde en la tarea de construir el mundo.

 Los genuinos educadores, militantes de la esperanza, no podemos aceptar como fin de la historia, esta mezcla de mercado con democracia electorera, que excluye a las mayorías y siembra la muerte y destrucción en el planeta. No aceptamos una concepción de desarrollo que agiganta las desigualdades sociales entre países y entre los ciudadanos de  cada país: los 225 personajes más ricos en el mundo acumulan una riqueza equivalente a la que tienen los 2.5000 millones de habitantes más pobres, es decir, el 47 % de la población mundial. Los tres personajes más acaudalados del planeta tienen activos que superan el PIB combinado de los 48 países más pobres. Algunos países de América Latina como Brasil, Honduras, Chile, Colombia, México, Perú, Ecuador, batieron el récord mundial de las desigualdades sociales: En México, 24 familias tienen ingresos superiores a 24 millones de mexicanos; en Brasil, el 10% de la población acapara el 60%  del ingreso nacional.   

  No podemos aceptar un desarrollo que se equipara a consumir y amontonar cosas, olvidando el desarrollo integral de las personas, de todas las personas, y es  tan desalmado que, mediante el cobro de una deuda ya pagada y repagada,  sigue exprimiendo  las economías de los países pobres e imposibilita su desarrollo social y humano. Lo que debería dedicarse a políticas sociales, a salud, vivienda, educación..., se va en el servicio del pago de la deuda. En 1990, la deuda de América Latina era de 443.000 millones de dólares. Hacia 1999, superaba los 700.000 millones.  Sin embargo, sólo por concepto del servicio de la deuda, la región pagó entre 1982 y 1996, alrededor de 706.000 millones de dólares, es decir una cifra superior a la deuda acumulada. ¡Es el Norte el que debe pagar la enorme deuda histórica con el Sur acumulada a través de siglos de colonialismo y de relaciones internacionales desiguales!  

¡Cómo sumarse al coro de los que vocean con entusiasmo el fin de la historia cuando las políticas de “flexibilización” y reforma liberal, aplicadas tan entusiastamente (Tamayo, 2000) “por los gobiernos para atraer la inversión extranjera, han contribuido a degradar y superexplotar la fuerza de trabajo, volviendo a situaciones de esclavitud que reinaban en el siglo XIX! Particularmente graves son las condiciones de trabajo que impone el capital transnacional en países del Sureste asiático  y de Centroamérica y el Caribe en las sweatsshops (fábricas de sudor) o  empresas maquiladoras y en las zonas francas, mayoritariamente atendidas por mujeres”. Las mujeres, que son la fuerza laboral más explotada,   deben con frecuencia someterse a pruebas de embarazo, trabajan jornadas de 14 horas o más, son vigiladas permanentemente y no se les permite ni ir al baño a no ser en unos pocos minutos previamente reglamentados; no pueden asociarse a ningún tipo de organización que defienda sus derechos, y la mayoría recibe  un salario inferior a dos dólares diarios.  Una obrera en Haití cose a la semana 18.000 camisetas con la imagen de la princesa Pocahontas, que la casa Disney venderá a 20 dólares cada una, y le pagará a la obrera como sueldo semanal el valor de tan sólo una de las 18.000 camisetas que cosió. En 1997, Michael Jordan ganó por su publicidad de los zapatos Nike,  más que los 30.000  obreros indonesios  de dicha industria, que devengaban un salario diario de 1,20dólares. ¿Es este el fin de la historia que queremos?

 ¡Cómo aceptar un mundo tan insensible que, a pesar de que produce 10% más de los alimentos que necesitamos para vivir toda la humanidad, permite que cada año mueran de hambre 15 millones de niños! ¡Un mundo al que ya no le conmueve el espectáculo inhumano de millones de niños de la calle, sin hogar, sin familia, sin cariño, sin escuela, sin comida, sin salud, sin mañana,  amenazados por todas las formas posibles de violencia, que duermen sobre periódicos en las entradas de los edificios y mendigan en los semáforos, que sólo en la cuadrilla o la banda encuentran  seguridad y  sentido a su precaria existencia! ¡Un mundo que (Tamayo, 2000) “criminaliza las luchas y movimientos sociales, que  persigue, encarcela, amenaza y asesina a dirigentes campesinos e indígenas que luchan por  sus tierras, a defensores de derechos humanos y periodistas, a dirigentes sindicales! Grupos paramilitares financiados por latifundistas cometen crímenes y masacres que quedan en la impunidad actuando, muchas veces, con la complicidad de autoridades estatales. En las ciudades, los grupos de “limpieza social”, se encargan de eliminar a los que el sistema considera “desechables”: niños de la calle, mendigos, homosexuales, prostitutas...”.  En un mundo que invita a todos al festín del consumo y del tener, pero  cierra las puertas  a las mayorías que no pueden pagar la entrada, aumenta de un modo vertiginoso la violencia. Violencia del exhibicionismo de los que tienen y derrochan, violencia   de los que buscan tener a cualquier precio (asalto, robo, prostitución, tráfico de drogas, de niños, de órganos...), violencia de los aparatos represivos, que en vano intentarán poner orden en un mundo desordenado.  Las cárceles inhumanas e inmundas, donde se cultiva con tenacidad el odio y la violencia,  verdaderas escuelas de delincuencia, se  llenan y rellenan de pobres (raramente  un delincuente de cuello blanco y corbata va  a la cárcel), y la seguridad es un privilegio del que cada vez pueden disfrutar menos personas. En muchas ciudades y barriadas, seguir con vida es tan sólo cuestión de suerte.  Los periódicos presentan cada lunes el balance de víctimas por la delincuencia como un abultadísimo parte de guerra. 

 En algún sitio leí la historia de aquel cura que se quejaba de que muchos se confesaban  de haber tenido malos sueños, pero nadie se confesaba del pecado mucho más grave de no soñar. No permitamos que nos roben el derecho a soñar, que  es el más importante de todos. Sin él, no tienen sentido los demás. Como ha escrito Eduardo Galeano, el derecho de soñar no figura entre los 30 derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos morirían de sed. Sería terrible si no pudiéramos imaginar un mundo, un país, una educación distintos, soñar con ellos como proyectos y entregarnos con esperanza y alegría a su construcción. Opongamos nuestra capacidad de soñar al antisueño de los pragmáticos. Repitamos con Facundo Cabral: “Si dejamos morir nuestros sueños seremos pobres, si los cuidamos y ponemos en práctica, seremos ricos”.

 Todas las grandes conquistas de la humanidad comenzaron como un sueño de alguien o de algunos, y el compromiso tenaz y valiente de hacerlo posible. Por ello, fueron capaces de arrastrar el entusiasmo y las voluntades de muchos y el sueño se hizo realidad. Porque alguien soñó que era posible la independencia, hoy somos soberanos y libres. Porque alguien soñó que todos éramos iguales, un día se abolió la esclavitud.

 Aceptar el sueño de un mundo mejor y adherirse a él, es aceptar participar en el proceso de su creación. Perder la capacidad de soñar y de sorprenderse es perder el derecho a actuar como ciudadanos, como autores y actores de los cambios necesarios a nivel político, económico, social y cultural. Por eso, los genuinos educadores defendemos con tesón y con pasión el valor de la esperanza, que se arraiga en la fe en el hombre y la mujer como sujetos de la historia –y para los que tratamos de seguir a Jesús- en la fe en un Dios que nos hizo creadores, que dejó en nuestras manos la responsabilidad de seguir recreando y perfeccionando el mundo y nos mostró el camino para construir la sociedad del amor y vivir la vida en plenitud. Por ello, frente al Pienso luego existo cartesiano, o el Conquisto, luego soy de Hernán Cortés, el conquistador y destructor de México, que expresan la dinámica  de la modernidad; o el Compro, luego existo, que parece ser cada vez más fundamento de la postmodernidad; los educadores genuinos levantamos, como nos lo propone González Lucini (1996), el Sueño, luego existo, de la esperanza comprometida. Ser humano significa tener esperanza que es el nervio de la felicidad.

  Antonio Pérez Esclarín

REFLEXIONES SOBRE EL IX CONGRESO ESTATAL DE VOLUNTARIADO

No quiero escribir estas líneas, para decir esos tópicos de que bonito ha sido todo, y que bien hemos comido y se nos ha tratado a todos los participantes del Congreso.

He encontrado pequeños fallos, he echado de menos, que durante la ponencia de Forges, y Gallego y Rey, no hubiera en una pantalla, viñetas de su humor negro sobre estos temas, ese pinchazo para agitar conciencias. Sin duda, ellos son maestros en estas artes. Y alguna que otra cosilla...

No, no quiero hablar, de eso... a mi realmente de todas las ponencias, hay algunas que me han impactado verdaderamente y estas han sido las de los periodistas Vicente Romero (reportero de T.V.E.), y Miguel Bayón (periodista de EL PAÍS), y sobre todo la del Prof. Sami Naïr, que para mi, fue lo mejor del Congreso.

Los periodistas, nos vinieron a decir aquello, de que ellos no eran independientes, que dependían de sus empresas, y que las ONGD, deberíamos ser más activistas, luchar más, y quejarnos más ante la basura televisiva, y reclamar más espacios como la excelente serie, que ha emitido la 2 "Voces contra la globalización"; serie que ha sido dura, incluso para los que trabajamos en estos temas, por la falta de costumbre, de ver, oír y leer la verdad, que no ha sido edulcorada para que sea más vendible.

Y la ponencia del Prof. Sami Naïr, fue magistral... en escasos minutos, nos habló sobre la perdida de identidad europea, por la caída del sistema de protección social y equitativo que la ha caracterizado, de como se estaba promocionando el Voluntariado, esperándose demasiado de nosotros, en beneficio de unas administraciones, que empezaban a lavarse las manos ante problemas, que deberían ser ellos quienes se ocuparan. Del problema, de la inmigración de africanos a Europa,  de la inserción y de que todos estos problemas gravísimos que son el cáncer de la humanidad, son por culpa de la "globalización" del dinero, que ha ganado el pulso a la "mundialización".

Aparte de estas ponencias que se han quedado grabadas en mi alma, en la inaguración del Congreso, se dijeron palabras maravillosas, tanto por parte de D. José María Barreda, como de la Presidenta de la Plataforma Española para el Voluntariado.

Ella "denunció", la postura de mucha gente que espera demasiado de los Voluntarios, en detrimento de sus exigencias a los Estados y él, dejó caer  varias perlas, que a mi me parecieron valientes, y muy arriesgadas, dichas por un político. Y lo siento, pero yo cada vez, me estoy volviendo más "barredista"...  Don José María, dijo a las ONGD grandes, que habían perdido sentido, al perder su independencia, por los recursos que les daban los Estados. Ahí es nada... y que las ONG, debíamos volver a ser independientes, críticas, y activistas contra un sistema injusto. Y es que realmente, algunas de las grandes, se han convertido en "burocratas" especializadas en captar dineros para sus "causas", ajustadas a todo lo que los políticos demandan y ofrecen. "El voluntariado es una nueva forma de militancia que potencia colectivamente la fuerza individual y no se conforma con mejorar algunas cosas de un mundo injusto, sino que aspira a cambiarlo". Y a más de uno le sorprendió, el comentario  de que su espíritu crítico se formó, con la encíclica "Pacem in terris", de Pablo VI,  bueno pues al final de este artículo, podeis pinchar un enlace, donde podreis leer, dicha Encíclica. "las utopías no  han muerto, en el siglo XXI, perduran viejos problemas, pero es justo que soñemos con nuevos cielos para una nueva tierra". y el ex-rector de la Universidad de Castilla la Mancha, D. Luis Arroyo Zapatero, "Tiene que ser un clamor, de los voluntarios del mundo la reforma de la Organización de Naciones Unidas para que esta institución gobierne las cosas básicas, que son las que abrazan los voluntarios". Y aún más claro, fueron las palabras del Presidente de la Unión Romaní, el que fue, el primer Diputado, de etnia gitana. O sea... el gaditano, Juan de Dios Ramirez-Heredia, "el voluntariado no ha de ser paternalista"; y ante todo un "voluntario es un revolucionario"; " lo nuestro es un compromiso militante para que los que tienen hambre cada vez sean menos. Hay que ser activamente beligerante"

DOCUMENTOS:

ENCÍCLICA PACEN IN TERRIS:

 http://www.churchforum.org/Info/El_Papa/Documentos_Pontificios/enciclicas/pacem_in_terris.htm

OTRAS LECTURAS INTERESANTES:

Carta del Indio Seattle al presidente de Estados Unidos

El gran jefe de Washington envió palabra de que desea comprar nuestra tierra. El gran jefe también nos envió palabras de amistad y buenos deseos. Esto es muy amable de su parte, desde que nosotros sabemos que tiene necesidad de un poco de nuestra amistad en reciprocidad. Pero nosotros consideramos su oferta; sabemos que de no hacerlo así el hombre blanco puede venir con pistolas a quitarnos nuestra tierra. El gran jefe Seattle dice: "El gran jefe de Washington puede contar con nosotros sinceramente, como nuestros hermanos blancos pueden contar el regreso de las estaciones. Mis palabras son como las estrellas - no se pueden detener". ¿Cómo intentar comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos esto? Lo decidiremos a tiempo. Cada pedazo de esta tierra es sagrado para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es santo en la memoria y vivencias de mi gente. Sabemos que el hombre blanco no entiende nuestras razones. Una porción de muestra tierra es lo mismo para él, que la siguiente; para él, que es un extraño que viene en la noche y nos arrebata la tierra donde quiera que la necesite. La tierra no es su hermana sino su enemiga y cuando la ha conquistado se retira de allí. Deja atrás la sepultura de su padre, no le importa. Plagia la tierra para su hijo, no le importa. Olvida tanto la sepultura de su padre como el lugar en que nació su hijo. Su apetito devorará la Tierra y dejará detrás sólo un desierto. La sola vista de sus ciudades, llenas de pánico a los ojos del piel roja. Pero quizá esto es porque el piel roja es un "salvaje y no entiende... No existe un lugar pacífico en las ciudades del hombre blanco. Ningún lugar para oír las hojas de la primavera o el susurro del vuelo de los insectos. Pero quizá porque yo soy un salvaje no logro comprenderlo, el repiquetear parece que insulta los oídos ¿Y qué vivir, si el hombre no puede oír el adorable lamento del chotacabras o el argumento de las ranas alrededor de una charca en la noche? El Indio prefiere el agradable sonido del viento lanzado sobre la cara del estanque, olfatear el viento limpio por un mediodía de lluvia o esencia del pino. El aire es algo muy preciado para el piel roja. El hombre blanco parece no notar el aliento del aire. Como un agonizante de muchos días, está aterido para olfatear. Si decidiera aceptar lo haría con una condición. El hombre blanco debe tratar a las bestias de esta tierra como a sus propios hermanos. Yo soy un salvaje y no entiendo ninguna otra forma. He visto millares de búfalos muertos por el hombre blanco, para que pudiera pasar un tren. Yo soy un salvaje, y no entiendo como el humo del caballo de hierro puede ser más importante que el búfalo, el que nosotros matábamos solamente para poder sobrevivir ¿Qué es el hombre sin las bestias? Si todas las bestias fuéranse el hombre moriría de una gran depresión de espíritu. Cualquier cosa que le pase a los animales le pasará también al hombre. Todos los seres están relacionados. Cualquier cosa que acontezca a la tierra acontecerá también a sus hijos. Nuestros
hijos han visto a sus padres humillarse por la defensa. Nuestros guerreros han sentido vergüenza, y han cambiado sus días a la ociosidad, y contaminan sus cuerpos con dulce comida y bebida. Importa poco donde pasaremos el resto de nuestros días - no somos demasiados. Unas pocas horas, unos pocos inviernos y ninguno de los niños de las grandes tribus, que alguna vez vivieron sobre la Tierra, saldrán para lamentarse de las tumbas de una gente que tuvo el poder y la esperanza. Sabemos una cosa que el hombre blanco puede alguna vez descubrir. Nuestro Dios es su mismo Dios. Ustedes piensan ahora que lo poseen, como desean poseer nuestra tierra. Pero no puede ser. Él es el Dios del hombre y su compasión es indistinta para el blanco y para el rojo. La Tierra es algo muy preciado para Él, y el detrimento de la Tierra, es una pila de desprecios para el Creador. A los blancos les puede pasar también, quizá pronto, lo que a nuestras tribus. Continúen contaminando su cama y se sofocarán una noche en su propio desierto. Cuando los búfalos sean exterminados, los caballos salvajes amansados, la esquina secreta de la floresta pisada con la esencia de muchos hombres y la vista rosada de las colinas sazonada de la charla de las esposas ¿donde estará la maleza? se habrá ido ¿Donde estará el águila? se habrá ido. Decir adiós al volar... al cazar... la esencia de la vida empieza a extinguirse... Nosotros entenderíamos si supiéramos lo que el hombre blanco sueña ¿qué espera describir a sus hijos en las largas noches de invierno? ¿qué visiones arden dentro de sus pensamientos? ¿qué desean para el mañana?... Pero nosotros somos salvajes. Los sueños del hombre blanco están ocultos para nosotros, y por ello caminaremos por nuestros propios caminos. Si llegamos a un acuerdo será para asegurar su conservación como lo han prometido. Allí quizá podamos vivir nuestros pocos días como deseamos. Cuando el último piel roja se desvanezca de la tierra y su memoria sea solamente una sombra de una nube atravesando la pradera, estas riberas y praderas estarán aun retenidas por los espíritus de mi gente, por el amor a esta tierra como los recién nacidos aman el sonido del corazón de sus padres. Si les vendemos nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Preocúpense de ella, como nosotros nos hemos preocupado. Mantengan la tierra como ahora la adquieren, con toda su fuerza, con todo su poder y con todo su corazón. Presérvenla para sus hijos, y ámenla como Dios nos ama a todos nosotros. Una cosa sabemos; su Dios es nuestro Dios. La tierra es preciosa para EL. Ni el hombre blanco está exento de su destino. jefe indio Seattle de la tribu Suwamish Carta que en 1855 se envió al presidente de los EEUU el gran jefe indio Seattle de la tribu Suwamish, del estado de Washington
 

La verdadera deuda externa
Carta de un jefe indio azteca a los gobiernos de Europa

Aquí, pues, yo, Guaipuro Cuauhtémoc, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años. He venido a encontrar a los que se la encontraron hace ya quinientos años. Aquí, pues, nos encontramos todos: sabemos lo que somos y es bastante. Nunca tendremos otra cosa. El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé verdaderamente. El hermano usurero europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos, también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo, firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y el 1660 llegaron a San Lúcar de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata que provenían de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque es pensar que los hermanos cristianos faltan a su séptimo mandamiento. ¿Expoliación? ¡Guárdeme el cielo de figurarme que los europeos, igual que Caín, matan y después niegan la sangre del hermano! ¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a calumniadores como Bartolomé de Las Casas, que calificaron el encuentro de destrucción de las Indias, o a ultras como el doctor Arturo Pietri, quien afirma que el arranque del capitalismo y de la actual civilización europea se debió a la inundación de metales preciosos arrancados por ustedes, mis hermanos europeos, a mis también hermanos de América! ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de varios préstamos amigables de América para el desarrollo de Europa. Lo contrario sería presuponer crímenes de guerra, lo que daría derecho, no sólo a exigir devolución inmediata, sino indemnización por daños y perjuicios. Yo, Guaipuro Cuauhtémoc, prefiero creer en la menos ofensiva de las hipótesis para mis hermanos europeos. Tan fabulosas exportaciones de capital no fueron más que el inicio de un plan Marshall-tezuma para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, defensores del álgebra, la arquitectura, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, una vez pasado el Quinto Centenario del "Préstamo" podemos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o, por lo menos,
productivo de los recursos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, Armadas Invencibles, terceros Reichs y otras formas de exterminio mutuo, para acabar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como Panamá (pero sin canal). En lo financiero han sido incapaces después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar capital e intereses, como de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman, conforme a la cual una economía subsidiada jamás podrá funcionar. Y nos obliga a reclamarles -por su propio bien- el pago de capital e intereses que tan generosamente hemos demorado todos los siglos. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarles a los hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas flotantes de un 20 por ciento y hasta un 30 por ciento que los hermanos europeos les cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo de un 10 por ciento anual acumulado durante los últimos 300 años. Sobre esta base, aplicando la europea fórmula del interés compuesto, informamos a los descubridores que sólo nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata, ambas elevadas a la potencia de trescientos. Es decir, un número para cuya expresión total serían necesarias más de trescientas cifras y que supera ampliamente el peso de la tierra. ¡Muy pesadas son estas moles de oro y de plata! ¿Cuánto pesarían calculadas en sangre? Aducir que Europa en medio milenio no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar este módico interés sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la inmediata firma de una carta de intenciones que discipline a los pueblos deudores del viejo continente; y los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa que les permita entregárnosla entera como primer pago de una deuda histórica. Dicen los pesimistas del Viejo Mundo que su civilización está en una bancarrota que les impide cumplir con sus compromisos financieros o morales. En tal caso, nos contentaríamos con que nos pagaran entregándonos la bala con que mataron al poeta. Pero no podrán; porque esa bala es el corazón de Europa. Guaipuro Cuauhtémoc


Texto de Mª Luisa Lerer:

Por cada mujer que está cansada de actuar con debilidad aunque se sabe fuerte, hay un hombre que esta cansado de parecer fuerte cuando se siente vulnerable. Por cada mujer que está cansada de actuar como una tonta hay un hombre que está agobiado por la exigencia constante de "saberlo todo". Por cada mujer que está cansada de ser calificada como "hembra emocional" hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado. Por cada mujer catalogada como poco femenina cuando compite hay un hombre para quien la competencia es la única forma de demostrar que es masculino. Por cada mujer que está cansada de ser un objeto sexual, hay un hombre preocupado por su impotencia sexual. Por cada mujer que se siente "atada" por sus hijos hay un hombre a quien le ha sido negado el placer de la paternidad. Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo satisfactorio y salario justo, hay un hombre que debe asumir toda la responsabilidad económica de otro ser humano. Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil hay un hombre que no aprendió los placeres del arte de cocinar. Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación hay un hombre que descubre que el camino a la libertad se ha hecho un poco más fácil.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Última modificación: 07 de October de 2008