Cielo Profundo

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Cielo Profundo


Con el nombre de cielo profundo se engloba al conjunto de objetos que están situados más allá del Sistema Solar, con excepción de las estrellas propiamente dichas. Los tipos de objetos que entrarían en esta clasificación son los siguientes:
  • Nebulosas: Son enormes masas de gas y polvo, mucho más grandes que nuestro Sistema Solar. Por lo general las que se pueden observar son brillantes, aunque también las hay oscuras, que se pueden detectar porque oscurecen a los objetos que hay detrás de ellas. En cuanto a las primeras, en función del mecanismo que produce las luz se pueden dividir en nebulosas de emisión -en las que la radiación ultravioleta de una estrella central excita el gas, que produce luz mediante fluorescencia- y las nebulosas de reflexión, en las que la nebulosa refleja la luz de otras estrellas situadas en las inmediaciones.
  • Cúmulos Globulares: Son conjuntos de cientos de miles de estrellas -por lo general muy antiguas- que orbitan en torno a la galaxia. Por lo general tienen forma esférica.
  • Cúmulos Abiertos: Son conjunto de un número reducido de estrallas -como máximo unas decenas-. Al contrario que los anteriores, están formados por estrellas muy jóvenes, que aún no han tenido tiempo de separarse unas de otras.
  • Galaxias: Están mucho más alejadas que los objetos vistos hasta ahora. Están formadas por centenares de millones de estrellas, así como por todos los objetos que se han mencionado hasta ahora: nebulosas y cúmulos.

Catálogos: Hay varios miles de objetos de cielo profundo accesibles a los telescopios. Para poderlos localizar se utilizan catálogos, que no son más que listados más o menos extensos en los que se da un número a cada objeto. Por lo general se se suele citar la posición (ascensión recta y declinación), magnitud, tamaño... Algunos de los más conocidos son el Messier y el NGC. Por otra parte, los objetos más conocidos tienen nombre propio. Así, en la constelación de Lira hay una nebulosa que tiene el número 57 en el catálogo de Messier (M57) y el 6720 en el catálogo NGC (NGC 6720). Por su forma, se le llama comunmente Nebulosa Anular.

Dónde y cuándo observar

Por lo general, los objetos de cielo profundo son muy poco luminosos, por lo que cualquier luz interfiere en su observación. Por este motivo es necesario que los cielos sean lo más oscuros posible, por lo que se hace necesario alejarse de las grandes ciudades. Asimismo es necesario buscar noches en las que no haya Luna, y en las que el cielo sea lo más transparente posible.

Material necesario

  • Telescopio: Debido a la ya mencionada escasa luminosidad de estos objetos, interesa que el telescopio tenga la mayor capacidad colectora de luz posible: a mayor diámetro del objetivo, más débiles serán los objetos que se pueden observar. Esto suele implicar el uso de telescopios reflectores, ya sean newtonianos o catadioptricos. En cuanto a la montura, dado que se suelen utilizar muy pocos aumentos, el uso de una montura ecuatorial motorizada no es crítico para oder realizar observación visual; es frecuente utilizar monturas azimutales del tipo dobsoniano, ya que son muy sencillas y, por lo tanto, muy económicas.
  • Filtros: Hay una serie de filtros específicos para la observación de este tipo de objetos, que absorben la luz procedente del alumbrado público, y por tanto oscurecen el fondo del cielo, por lo que aumentan el contraste de los objetos, y por lo tanto su visibilidad. No obstante tienen el inconveniente de su elevado precio, y no son útiles en todos los casos.

Cómo encontrar los objetos

Son muy pocos los objetos de cielo profundo que se pueden observar a simple vista. Para poderlos localizar hay dos métodos:

Por coordenadas: uso de círculos graduados.

Por efecto de perspectiva el cielo parece esférico; por este motivo es posible establecer un sistema de coordenadas análogo a los meridianos y paralelos terrestres; en este caso se habla de ascensión recta y declinación.
  • Ascensión recta: Es el equivalente a la longitud terrestre. Se mide en horas; el motivo es que aparentemente el cielo gira alrededor de la tierra una vez cada 24 horas; así, 24 horas equivalen a 360 grados.
  • Declinación: Es el equivalente a la latitud terrestre. Su valor es de 0 para los objetos situados en el ecuador celeste, de +90 en el polo norte celeste y de -90 en el polo sur.
Los telescopios con montura ecuatorial tienen en cada uno de los dos ejes círculos graduados, que son útiles para encontrar objetos. El procedimiento es el siguiente:
  1. En primer lugar, es necesario poner en estación el telescopio, es decir, alinearlo de manera que el eje de ascensión recta sea perfectamente paralelo al eje de rotación de la tierra. Este paso es necesario para minimizar los errores en las coordenadas que se obtendrán.
  2. A continuación hay que buscar una estrella de referencia, de la que se conocen las coordenadas con exactitud. Por lo general esta estrella es brillante, y situada cerca del objeto que se quiere localizar. Hay que centrar esta estrella en el telescopio, y anotar los valores de ascensión recta y declinación que muestran los círculos graduados.
  3. Se realiza la resta entre la ascensión recta del objeto y la de la estrella de referencia (obtenidos ambos de los catálogos correspondientes). Se obtienen así los incrementos de ascensión recta y declinación para pasar de la estrella al objeto.
  4. Se mueven cuidadosamente los ejes del telescopio vigilando los círculos de declinación de manera que los incrementos de ascensión recta y declinación en éstos sean los que se habían calculado previamente.
De esta manera se puede conseguir centrar el objeto deseado en el ocular. Cuanto mejor sea la puesta en estación del telescopio, más centrado estará el objeto en el campo del ocular. Es conveniente hacer este proceso con el ocular de menor aumento. De esta manera el campo visual es mayor, con lo que es más fácil que el objeto buscado sea visible.

Mediante mapas: star hop.

A partir de las coordenadas de los diferentes objetos estelares se pueden elaborar mapas en los que aparece su posición. Para utilizarlos hay que tener en cuenta varias consideraciones:
  • Aunque no es necesario tener una montura ecuatorial sí que es aconsejable, ya que de esta manera es más fácil la localización. La razón es muy sencilla: los mapas se dibujan en función de la ascensión recta y declinación; si la montura es ecuatorial, los mandos de la montura mueven el telescopio precisamente en esas direcciones.En cambio, si la montura es azimutal, los movimientos son mucho menos intuitivos.
  • Es necesario conocer cuál es el campo aparente del buscador, así como del ocular de baja potencia que se emplea para observar. De esta manera se tiene una idea de la escala del mapa, y se puede saber qué separación tienen en el buscador dos estrellas a partir de la distancia que las separa en el mapa. Para ello se puede probar con dos estrellas brillantes y que se puedan localizar fácilmente. Una vez se conoce la escala es posible incluso recortar una plantilla (por ejemplo de plástico transparente coloreado) que tenga el tamaño del campo que abarca el buscador.
  • Es preferible que el buscador no tenga prisma cenital, ya que este accesorio invierte la imagen, y los mapas impresos están confeccionados para una visión directa por el telescopio. Por el mismo motivo, si se realizala búsqueda a través del telescopo en sí, es aconsejable quitar el prisma. Si no se puede desmontar el prisma del buscador y sólo se dispone de mapas impresos, lo mejor es escanearlos e invertir la imagen con el programa de dibujo, para imprimirlo a continuación.
  • Hay que tener el buscador mínimamente colimado, es decir, orientado de manera paralela al telescopio. No obstante hay que tener en cuenta que, dado que se utilizan pocos aumentos, no es necesario que la colimación sea crítica.
El mecanismo para localizar un objeto según este método es el siguiente:
  1. En primer lugar, hay que buscar una estrella relativamente brillante, que esté situada cerca del objeto que se quiere observar.
  2. A continuación hay que buscar dónde está el norte. Si se tiene una montura ecuatorial, y el telescopio está en estación (aunque sea de manera aproximada), hay que mover ligeramente el mando de declinación de manera que el telescopio se mueva hacia la estrella polar; el norte es la dirección por la que entran nuevas estrellas.
  3. Ahora ya se puede orientar el mapa de manera que el norte quede en la misma dirección que la que se observa por el buscador. Ahora se puede observar las estrellas que aparecen en el buscador y localizarlas en el mapa.
  4. Para pasar de la estrella de referencia al objeto que se desee observar hay que ir moviendo los mandos de ascensión recta y declinación, tomando como sucesivas referencias estrellas o, mejor todavía, agrupaciones de estrellas (parejas, triángulos...) Los triángulos tienen la ventaja de que orientan de manera aproximada hacia dónde se ha de seguir moviendo el telescopio.
  5. Una vez se ha localizado el objeto se puede tomar como referencia para seguir buscando nuevos objetivos. Es la técnica denominada star-hop ("salto estelar").

Cómo observar

Dado que los objetos que se quieren observar son muy débiles, es necesario que los ojos estén aclimatados a la oscuridad; por este motivo es necesario estar a oscuras durante diez minutos como mínimo. Para evitar deslumbramientos es necesario que las linternas que se utilicen suministren luz roja (por ejemplo, recubiertas con papel de celofán rojo).

La parte lateral de la retina es la más sensible a la luz. Por ello es posible detectar objetos muy débiles utilizando visión lateral (es decir, mirando "de reojo"). Es frecuente que, una vez se ve el objeto con esta técnica, instintivamente se intente fijar en él la vista... con lo que se deja de ver.

Es fundamental elaborar un plan de observación antes de realizar la salida, con todo el material necesario (catálogos, mapas o programas de ordenador a mano). Esto es cierto tanto si se utilizan los círculos graduados como si se usan los mapas. De esta manera se puede seleccionar el material que esté al alcance del telescopio: muchos objetos que aparecen en mapas o catálogos sólo se pueden observar con telescopios muy grandes. Si no se planifica con antelación, siempre se acaban observando los mismos objetos (es decir, aquellos que se conocen "de memoria").

Por lo general se utilizan pocos aumentos, ya que la luminosidad es mayor y el campo es más grande, con lo que es más fácil que el objeto aparezca centrado. En algunos casos -como por ejemplo en las galaxias- es aconsejable poner más aumentos. El motivo es que así se oscurece el fondo del cielo, y se puede ver distinguir mejor el objeto.

Los objetos más fáciles de observar son sin duda los cúmulos abiertos. Para saber si un objeto es fácil de observar o no hay que tener en cuenta dos aspectos: la magnitud y el tamaño. Por lo general, cuanto menor sea la magnitud más brillante es el objeto. Pero, a diferencia de las estrellas, en estos casos este brillo está repartido por toda la superficie del objeto. Por este motivo, si el objeto es muy extenso no se verá, aunque según su magnitud tendría que ser muy brillante; en algunos casos llega a ser demasiado grande como para entrar en el campo. Las primeras veces que se observan objetos de cielo profundo, lo más habitual es ver una "Mancha lechosa". Al aumentar la experiencia se van viendo más detalles, como la forma (¿es completamente redondo, o alargado en alguna dirección?), el brillo (¿es uniforme o brilla más en alguna zona?). En algunos casos, es posible observar colores; por ejemplo, muchas nebulosas de emisión se ven de color verdoso, a pesar de que en las fotografías aparecen de color rojo; la razón es la diferente sensibilidad del ojo y de la película fotográfica. En el caso de los cúmulos globulares, al aplicar más aumentos se puede en algunos casos resolver las estrellas que lo forman; en otros casos no es posible la separación completa, pero se percibe un aspecto granuloso.


Página creada el día 4-11-2000
Ultima modificación: 23-02-2002