Catequesis de Kiko y Carmen
Mí Resumen
CantosCatequesis de Kiko y CarmenNuestra ComunidadLinkHistoria del CaminoEntrevistas y Encuentros
Catequesis de Kiko y Carmen


Experiencias


Kiko Argüello y Carmen Hernández
Solemnidad de la Asunción de la Virgen María


Roma, 15 de agosto de 1992

Me acerco a estas páginas conmovido al leer de nuevo estos textos, por la ternura y la misericordia del Señor. Cómo no darle gracias por todo el bien que nos ha hecho!

Era el año 1968, hacia la mitad del mes de junio, cuando Carmen, un sacerdote de Sevilla y yo llegamos a Roma, llamados por monseñor Dino Torregiani, fundador de los Siervos de la Iglesia. El nos había escuchado las catequesis en Avila y había insistido para que fuésemos a Roma. Fuimos con él a visitar al arzobispo de Madrid, monseñor Casimiro Morcillo, quien nos dio una carta de recomendación para el vicario del Papa, cardenal Angelo Dell'Acqua.

En Roma, el pobre don Dino, ya anciano y tan santo, nos acompañó de párroco en párroco, sirviéndonos de intérprete, en el intento de convencer a algunos de ellos sobre la necesidad de abrir en las parroquias un camino posbautismal de evangelización para tanta gente que se había alejado de la Iglesia.

Pronto nos dimos cuenta de la inutilidad de nuestro intento, por lo que decidimos irnos a vivir entre los pobres, a la espera de que el Señor nos manifestase su voluntad, abriéndonos una puerta.

Kiko Arguello y Carmen Hernandez

Encontramos en el Borghetto Latino de Roma, zona llena de chabolas, un gallinero donde poder vivir, gracias a una monja que trabajaba con los pobres y nos ayudó. Carmen encontró un sitio en casa de una señora que la hospedó en una chabola cercana. Yo, y algunos seminaristas de Avila que entre tanto se habían unido a nosotros, comenzamos nuestra vida entre los pobres.

Allí, gracias a un encuentro de jóvenes de las parroquias de Roma que trabajaban con los habitantes de las chabolas - que tuvo lugar en Nemi y al que fui invitado para llevar el contributo de mi experiencia -, conocí un grupo de la parroquia de los Mártires Canadienses quienes, junto al presbítero sacramentino don Guillermo Amadei, realizaban una experiencia de tipo litúrgico

 

Después de haber explicado al sacerdote y a los jóvenes la necesidad de abrir un camino de evangelización formando pequeñas comunidades dentro de la parroquia, aceptaron que empezáramos, invitando también a algunas parejas más adultas.

Antes de empezar las catequesis nos presentamos al cardenal Dell'Acqua para pedirle el permiso de predicar en su diócesis, como siempre hacíamos. Nos acompañaba un sacerdote de Bolonia, don Francisco Cuppini, que se había unido a nuestro equipo con el permiso de su obispo. El cardenal vicario nos escuchó con atención y nos dio permiso para empezar las catequesis, siempre que el párroco estuviera de acuerdo. Nos mandó ir a hablar con el entonces vicegerente. Monseñor Ugo Poletti, que pronto llegaría a ser el cardenal vicario y que durante tantos años nos ha ayudado y defendido de modo providencial. Después de todo esto nació, como por milagro, la primera comunidad neocatecumenal de Roma con cincuenta hermanos. Al año siguiente dimos catequesis en las parroquias de Santa Francesca Cabrini, la Natividad y San Luis Gonzaga, en Parioli.

Entre tantos milagros y frutos de conversión que veíamos, había también mucho sufrimiento; pero en medio del sufrimiento gustábamos la inmensa sorpresa de sentir y ver obrar al Señor en nuestro favor con signos y prodigios. Así, por ejemplo, cuando fuimos convocados por la Congregación del Culto Divino y de los Sacramentos por la perplejidad de un obispo auxiliar de Roma con motivo de los exorcismos que hacíamos en el primer escrutinio. Nos encontramos frente a una comisión presidida por el secretario de la Congregación, acompañado de los expertos habían trabajado en el Ordo Initiationis Christianae Adultorum (OICA). Cada uno de ellos tenía delante el Ordo, ya impreso, pero que no se encontraba aún en las librerías. Nos presentamos llenos de miedo, después de haber rezado mucho a la Virgen y al Señor para que estuvieran a nuestro lado.Kiko Arguello

Mientras nosotros explicábamos que no hacíamos otra cosa sino poner a las personas frente a la primera parte del bautismo que ya habían recibido y del que los exorcismos constituían una parte importante, y tras haberles explicado cómo había nacido el camino, en qué consistía, etc., ellos se quedaron estupefactos mirándose unos a otros: era la realización práctica en las parroquias de lo que ellos habían elaborado a lo largo de los años en el Ordo de Iniciación de los Adultos.

He aquí como el Espíritu Santo había suscitado ya persona y medios para su realización. Esto fue lo que nos dijeron llenos de admiración y sorpresa.

Tras un período de estudio de las etapas y de los ritos del camino neocatecumenal, durante el cual enviaron observadores a nuestras celebraciones, y dado que el capítulo IV del OICA extendía el uso del Ordo también a los bautizados que no habían recibido una catequesis suficiente, la congregación publicó un documento titulado Reflexiones sobre el capítulo IV del OICA. En el se establecía qué ritos del catecumenado de los adultos podían repetirse para revivir el bautismo y cuáles no. Después de esto fuimos de nuevo convocados, leyendo delante de nosotros este documento y nos expresaron su alegría y satisfacción por nuestro trabajo que estábamos realizando en la Iglesia. Y nos dijeron que publicarían en la revisa oficial de la congregación, Notitiae, una nota laudatoria en latín para toda la Iglesia, para de este modo ayudarnos. La nota empieza así: "Omnes reformationes in Ecclesia novos gignerunt inceptus novasque promoverunt instituta, quae optata reformationis ad rem deduxerunt. Ita evenit post concilium Tridentinum; nec aliter nuc fieri poterat... Praeclarum exemplar huius renovationis invenitur in Communitatibus neocatechumenalibus, quae ortum habuerunt Matriti...".

Gracias a este hecho se estableció, con la congregación del Culto, un diálogo fecundo, que resultará más tarde muy importante para la relación de Pablo VI con el Camino Neocatecumenal.

También el cardenal Poletti - que ya nos había puesto en contacto con el director del centro catequístico de la diócesis de Roma, monseñor Julio Salimei, quien, impresionado por las conversiones y la acción del Señor en las parroquias, nos presentó una gran ayuda, ante algunas dificultades surgidas, nos envió a hablar con el secretario de la congregación para el clero, que era la congregación responsable de la catequesis en la Iglesia. También en aquella ocasión teníamos miedo, pero, con nuestra sorpresa, encontramos a monseñor Maximino Romero, a quien ya habíamos conocido cuando era obispo de Avila, que nos había sostenido y ayudado. Lo primero que hizo fue pedirnos los esquemas que usábamos en las catequesis, para que las examinaran expertos en catequética. Le explicamos que se trataba de páginas en ciclostilo que ni siquiera habían sido corregidas porque no le dábamos mucha importancia. Eran simplemente esquemas, puesto que no queríamos formar a los catequistas como repetidores de textos escritos por otros, sino que los formábamos durante años de camino en la vida y el testimonio cristiano; en segundo lugar les preparamos con una tradición oral del anuncio del kerigma y, finalmente, en el momento de dar las catequesis, el equipo, del que formaba parte siempre un sacerdote, actualizaba los esquemas. Por tanto no teníamos escritos oficiales. Las páginas en ciclostilo eran tan solo indicaciones, esbozos, transcripción de una predicación oral adaptada a la gente que escuchaba, para ayudarla a descubrir la vida práctica y la liturgia de la Iglesia dentro de un camino de conversión.

A pesar de todo, él nos las pidió. También esto fue providencial: años más tarde, en efecto, algunos sacerdotes de Canadá que se oponían a la renovación del Concilio y que habían logrado hacerse con estas páginas ciclostiladas, encontraban herejías por todas partes y pensaban que contenían directivas secretas, etc. No sabían que la Congregación las había hecho estudiar, dándonos a conocer después el parecer de los consultores que, gracias a Dios, era muy positivo desde el punto de vista doctrinal. Para consuelo nuestro nos dieron a conocer la relación de uno de los consultores de la misma Congregación. En conclusión decía: "Pretendo ahora subrayar otro aspecto de estas catequesis, o mejor de este Camino neocatecumenal. Como estudioso de la Historia de la catequesis antigua he de decir que el intento de Kiko y Carmen de actualizar el catecumenado es un intento logrado. La experiencia personal les ha llevado a intuir lo que de profundamente válido contenía esta institución de la Iglesia de los tres primeros siglos, y les ha permitido traducirla en una estructura. Estructura que, aunque no calca la antigua, asume sus elementos más importantes y los inserta en un contexto nuevo; el de la conversión de bautizados que, a pesar de serlo, no han hecho jamás una opción personal de fe. En este proceso, que requiere su tiempo, a estos bautizados de las comunidades neocatecumenales se les ayuda a hacer su opción global de fe en un clima de comunidad. Se les ayuda a hacerse disponibles a la acción del Espíritu Santo que les introduce en la comprensión y aceptación del radicalismo evangélico, iniciándoles gradualmente y de forma experimental, bien sea en la palabra de Dios, bien en los sacramentos de la conversión cristiana -penitencia- o en la eucaristía. Yo encuentro muy positivo todo esto. Por ello concluyo este mi juicio invitando a los responsables de la Sagrada congregación del Clero a que den ánimos a este movimiento, ayudándolo con compresión y con paterna indulgencia a que permanezca siempre en la línea ya emprendida de servicio a las comunidades parroquiales para su auténtica renovación".

Podemos decir que son verdaderas las palabras de san Pablo: "Todo contribuye al bien de los que aman a Dios". Cada vez que nos acusaban o nos calumniaban ante la santa Sede, al fin todo se transformaba en bien para nosotros.

Más tarde tuvimos que hacer frente a otras dificultades; algunos decían que esta comunidad no tenía ningún compromiso social - corrían los años siguientes al 68 y todo estaba lleno de comunidades de base politizadas -, y que querían repetir el bautismo. La Virgen María, la madre de Jesús, vino en nuestra ayuda.

Apenas habíamos llegado y ya don Dino nos había conducido al santuario de la Virgen de Pompeya para poner a sus pies nuestra misión. Y las primeras palabras que pronunció Pablo VI sobre el Camino neocatecumenal las dijo el 8 de mayo de 1974, fiesta de la Virgen de Pompeya, o Virgen del Rosario:

"Cuánta alegría y cuánta esperanza nos dais con vuestra presencia y con vuestra actividad! ... Este propósito, que para vosotros es un modo consciente y auténtico de vivir la vocación cristiana, se traduce en un testimonio eficaz para los otros: hacéis apostolado porque sois lo que sois!... Vivir y promover este despertar es considerado por vosotros como una forma de "después del bautismo", que podrá renovar en las comunidades cristianas de hoy aquellos efectos de madurez y profundización que en la Iglesia primitiva eran realizados en el período de preparación al bautismo. Vosotros lo hacéis después. El antes o después yo diría, es secundario. Lo importante es que vosotros buscáis la autenticidad, la plenitud, la coherencia, la sinceridad de la vida cristiana. Y esto tiene un mérito grandísimo, repito, que nos consuela enormemente..."

De esta forma el Papa respondía sin saberlo a aquellas acusaciones: "Hacéis apostolado sólo porque sois lo que sois!" y "el antes o después del bautismo, yo diría es secundario". La fecha del 8 de mayo fue para nosotros un signo de que la Virgen nos animaba y nos daba a entender su solicitud ante nuestros problemas. De hecho desde aquel momento no nos volvieron a acusar de repetir el bautismo.

El papa y Kiko Arguello

Así podríamos contar innumerables hechos de cómo el Señor venía constantemente en nuestra ayuda. Pero sobre todo uno fue para nosotros decisivo. En Madrid, con los pobres, a los comienzos, cuando la policía quería derribar las barracas en la zona donde se encontraba Carmen con una amiga, llamamos al arzobispo para que viniera en nuestra ayuda. Cuando monseñor Casimiro Morcillo vino a las barracas fue un verdadero milagro: conoció la pequeña comunidad de gitanos, de vagabundos, de pobres; nos oyó rezar y se conmovió profundamente viendo la obra que el Espíritu Santo estaba haciendo en aquella zona de trincheras de la Iglesia. Después de haberle explicado la necesidad de completar la catequesis de aquella gente con signos concretos en una liturgia renovada, como estaba ya proponiendo el Concilio, con gran asombro por nuestra parte, le dijo al párroco de la parroquia más cercana, allí presente, que nos dejara la iglesia - un barracón de madera en medio de una plaza- para que la comunidad de las barracas pudiese celebrar allí la eucaristía una vez a la semana, permitiéndonos celebrarla con las dos especies y usando el pan ázimo en lugar de las hostias, como nosotros lo habíamos pedido.

Igualmente, algunos años más tarde, en Madrid, cuando la celebración de la vigilia pascual - que celebrábamos durante toda la noche, redescubriendo la fuerza de aquella noche en la que Cristo venció a la muerte- creaba problemas en algunas parroquias, discutimos estos problemas con los párrocos en presencia del arzobispo y de los obispos auxiliares. Pensábamos que quizás el arzobispo nos habría prohibido todo, pero él empezó diciendo: "Cómo quisiera que la vigilia pascual llegase a ser el fulcro de la vida de mi diócesis; sin embargo veo con tristeza que en la mayoría de las parroquias se reduce a una misa vespertina con sólo tres lecturas y que termina antes de la puesta del sol. Si gracias a vosotros la vigilia pascual recupera el esplendor y la fuerza que Dios ha querido y que la reforma litúrgica desea vivamente, bienvenidos. Os dejo todas las iglesias vacías de Madrid para que podáis celebrar toda la noche hasta el alba, dando así ejemplo y testimonio".

Estas líneas de introducción son fundamentalmente una ocasión para bendecir a Dios, para agradecerle el don del Espíritu Santo que ha querido fundar su Iglesia sobre Pedro y sus apóstoles. Sin los obispos y, sobre todo, sin Pedro, hoy no existiría el Camino neocatecumenal.

Juan Pablo II, el 3 de septiembre de 1979, nos invitó a la misa en Castel Gandolfo a Carmen, al padre Mario - misionero comboniano que formaba parte de nuestro equipo desde hacía algunos años- y a mí.

Juan Pablo II y Kiko Arguello

Era la primera vez que lo veíamos. Sabíamos que había acogido a la comunidad en su diócesis cuando era cardenal en Cracovia y había defendido, frente a algunos párrocos, la eucaristía del sábado por la noche en comunidad. Terminada la misa vino a saludarnos y yo le pedí que me permitiese hablar con él a solas. Me preguntó: "Ahora mismo u otro día?" Le respondí: "Ahora". Me invitó a seguirlo por un pasillo, me hizo entrar en una biblioteca, donde, lo recuerdo, penetraba un fuerte sol. Se sentó detrás del escritorio, me invitó a sentarme frente a él y a hablar. Con gran sufrimiento le conté cómo había recibido de la Virgen María la inspiración de hacer pequeñas comunidades como la Sagrada Familia de Nazaret, que viviesen en humildad, sencillez y alabanza y donde el otro es Cristo. Mi grandísima dificultad provenía de pensar que él pudiese imaginar que tenía ante sí a un visionario, un exaltado o algo parecido. Después de haberme escuchado y tras algunos minutos de silencio me dijo que durante la misa, pensando en nosotros, había visto ante sí: "ateísmo - bautismo - catecumenado". Tuve la sensación de que se refiriese a los países del este y me impresionó que hubiese invertido el orden poniendo la palabra catecumenado después del bautismo. La verdad era que hubiera querido ponerme de rodillas dando gracias al Señor!

Más tarde, cuando el Papa comenzó a visitar las parroquias de Roma, visitas en las que siempre tenía lugar un encuentro particular con las comunidades neocatecumenales, tuvimos muchas veces ocasión de hablarle del Camino, sobre todo Carmen.

Sus palabras, como puede leerse en estas páginas, han sido siempre sorprendentes, generosas, siempre más allá de los que podíamos esperar: como cuando pedimos una audiencia para los seminaristas procedentes de las comunidades del Camino y él mismo quiso que el encuentro tuviese lugar en la Capilla Sixtina. Apenas cabíamos allí dentro, éramos unas 1200 personas, pero quiso que fuera allí; quería hablar de su elección como Papa en aquel lugar para sellar en los jóvenes aspirantes al sacerdocio una experiencia tan fuerte del Espíritu Santo.

Qué decir de cuando vino a Porto San Giorgio el 30 de diciembre de 1988, para celebrar la eucaristía con nosotros - habíamos recibido, desde hacía pocos días, de la Sagrada congregación del Culto Divino, la autorización para poder desplazar el rito de la paz antes de la anáfora, y de comulgar con las dos especies todos los domingos- y fue él lleno de valentía el primero en celebrarla con esas adaptaciones. Y lo mismo cuando envió cien familias, con muchísimos hijos, a las zonas más pobres y descristianizadas de América Latina y de Europa, algo que también suscitaba muchas críticas.

Si nosotros pedíamos cinco, él nos daba cien. Es su estilo. Parece que conozca antes que nosotros el verdadero "enemigo" - el demonio- y nos defienda como un padre defiende a su hijo, como el pastor defiende sus ovejas, sin miedo, arriesgándose. Dando ejemplo como obispo de Roma.

Nosotros hemos sido siempre los primeros en sorprendernos de sus afirmaciones sobre el Camino, de sus alabanzas, de su poner de relieve aspectos nuevos también para nosotros.

Cuando en noviembre de 1980 vino a la parroquia de los Santos Mártires Canadienses, la primera parroquia de Roma en la que habíamos iniciado el Camino neocatecumenal, él allí - delante de las once comunidades que ya se habían formado- habló improvisando más de media hora. Y frente a las continuas críticas acusándonos de hacer un cristianismo de élite, separado de las otras realidades de la parroquia como si nos creyéramos los únicos, de nuevo el Papa fue todavía más lejos, hablando de la terrible realidad de hoy, del enfrentamiento radical de "fe y anti-fe, Iglesia y anti-Iglesia, Dios y anti-Dios", invitándonos con fuerza a un cristianismo radical, animándonos.

Juan Pablo II y equipo del Camino Neocatecumenal

Y las cosas se han ido desenvolviendo de esta manera no solamente con Juan Pablo II. Lo mismo sucedió con Pablo VI, quien en la audiencia general del miércoles 12 de enero de 1977, en la que estaban presentes más de quinientos párrocos que tienen el Camino en sus parroquias, junto a sesenta y siete obispos que les acompañaban, nos sorprendió al decir que dedicaba aquella alocución al Camino neocatecumenal y la titulaba: "Después del bautismo". Concluyó diciendo: "Mucha gente se polariza hacia estas comunidades neocatecumenales porque ve que en ellas hay una sinceridad, una verdad, hay algo vivo y auténtico, es Cristo viviendo en el mundo". Aquella alocución es un breve tratado sistemático sobre la necesidad de volver a descubrir las riquezas del bautismo como base de la evangelización. Decía así: "He aquí, pues, el restablecimiento de la palabra "catecumenado" que, ciertamente, no quiere invadir ni disminuir la importancia de la vigente disciplina bautismal, sino que la quiere aplicar con un método de evangelización gradual e intensivo, que recuerda y renueva, en cierto modo, el catecumenado de otros tiempos... Se proyecta así una catequesis posterior que no se recibió en el bautismo: la pastoral de adultos...". Jamás una crítica. Era como si alguien le empujase a animarnos. El mismo, la primera vez que usó la palabra "Neocatecumenado", levantando la vista del texto escrito, añadió: "He aquí los frutos del Concilio!".

Pero no podemos olvidar a Juan Pablo I, al que encontramos personalmente cuando era patriarca de Venecia de 1972 y que nos dio permiso para abrir el Camino en su diócesis. En los siguientes lo animó y lo siguió, presidiendo personalmente todas las etapas y los escrutinios. Además erigió un Centro neocatecumenal diocesano, poniendo a disposición del Camino la bellísima iglesia de Santo Tomás. Pero, sobre todo, permitió celebrar la vigilia pascual durante toda la noche, confirmó en todo nuestra práctica frente a párrocos que habían suscitado ciertas dificultades. Todavía resuena en nuestros oídos la alegría de sus palabras en la homilía pronunciada a los hermanos de la primera comunidad neocatecumenal de la parroquia de Santa María Formosa, que habían llegado a la Iniciación a la oración. Les animaba citando a los padres: "Voy a rezar, voy a luchar".

Más del 50% de los que están en las comunidades eran alejados de la Iglesia, es decir, gente que por lo general tenía prejuicios contra la jerarquía, contra el Vaticano, contra el Papa. Hoy es por todos conocido el amor que profesan a la liturgia, al Papa, a los obispos, los hermanos del Camino neocatecumenal. Estos hermanos han experimentado las mentiras que constantemente siembra el demonio en la sociedad, mentiras que solamente la experiencia de gestación que han tenido en el Camino hacia el interior de la Iglesia ha podido borrar de su ánimo para hacer nacer un amor profundo a la Iglesia y a la Virgen María.

Años más tarde, el 9 de mayo de 1986, fuimos llamados por la Congregación de la Fe, que nos sometió a un cuestionario sobre la hermenéutica, la pastoral, la doctrina. Después de haber estudiado nuestras respuestas, fuimos convocados por el cardenal Ratzinger a una reunión. En ella nos dijeron que podíamos estar acompañados de un teólogo. En aquel encuentro nos comunicaron que habían estudiado todo, que se habían informado y querían ayudarnos. Nos propusieron unirnos a una Congregación porque era necesario encontrar una solución jurídica. Nosotros respondimos que la verdadera ayuda había sido un Breve del santo padre, mientras se estudiaba más profundamente la cuestión jurídica. Como resultado el Papa nombró a monseñor Paul J. Cordes, vicepresidente del Concilium pro laicis, como encargado ad personam para ayudarnos y actuar como vínculo de unión con las Congregaciones. Y como ya no se usaban los Breves, aceptaron el hecho de que el santo padre nos diese, en todo caso, un apoyo más oficial. Del mismo modo que a Israel, cuantas veces el oscuro mar nos cerraba el paso, el Señor lo habría, ante nuestro asombro: éramos espectadores gozosos de su gratuidad.

Cuando más tarde vimos en nuestras manos la Carta de reconocimiento del Camino neocatecumenal que Juan Pablo II había escrito a monseñor Cordes, no pude por menos de acordarme de las palabras que me había dicho Pablo VI en la audiencia privada que concedió a nuestro equipo el 12 de enero de 1977, cuando mirándome fijamente - recuerdo todavía sus ojos azules y penetrantes- y después de preguntar: "Quién es Kiko?" me puso las manos sobre los hombros y dijo: "Sé humilde y fiel a la Iglesia y la Iglesia te será fiel". Me acuerdo que también nos dio una medalla y Carmen le dijo que en lugar de la medalla prefería que le impusiese las manos. Pablo VI, en pie sobre el trono , sonriendo, aceptó, y haciéndola arrodillarse delante de él, le impuso las manos.

Es sorprendente hoy contemplar cómo las palabras: "Se establezca el catecumenado de adultos", que el Espíritu Santo ha inspirado en el Concilio -Sacrosanctum concilium 64- las hemos visto realizadas, por obra suya, durante estos casi treinta años, no en una mesa de despacho, sino en una historia con hechos y con personas, sostenidos y apoyados por los obispos y sobre todo por el Papa.

Todo nos ha superado de tal forma que no podríamos hacer otra cosa sino esperar, día tras día, el discernir las huellas de Cristo que él mismo nos invitaba a seguir. En este sentido hoy, al ver tantos seminarios Redemptoris Mater para la nueva evangelización, surgidos gracias al apoyo del santo padre para ayudar a las diócesis que se encuentran en grandes dificultades, y ver los miles de vocaciones que surgen de estas pequeñas comunidades, solamente podemos decir con san Pedro después de la pesca milagrosa: "Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador".

Kiko Argüello y Carmen Hernández.


Catequesis

Las Comunidades Neocatecumenales

 

El Camino Neocatecumenal es una de la realidades apostólicas más fértiles de la Iglesia. Desde su "puesta en marcha" allá por el año 1964, se ha extendido rápidamente  por todo el mundo, impulsado por el Espíritu. Este hecho ha sido reconocido por la iglesia, con una carta de Juan Pablo II, en la que entre otras cosas dice: "...reconozco el Camino Neocatecumenal como un itinerario de formación católica, válida para la sociedad y para los tiempos de hoy."

    Eran los años de la primavera de Juan XXIII, y Pablo VI, del aire fresco en la Iglesia, de la eclosión del concilio Vaticano II, del cambio del agiornamento y la ilusión. No puede olvidarse esta coyuntura en el nacimiento de las primeras Comunidades Neocatecumenales, que surgieron en le suburbio madrileño de Palomeras Altas, entre los más pobres, gitanos y "quincalleros".

 

Kiko con los primeros compañeros de Palomeras Altas, Domingo y Manolo

Kiko Argüello, era un joven pintor, en algún momento, arrollado también por el ateísmo y el existencialismo, después profesor de la Escuela de Cursillos de Cristiandad, también buscó su futuro en el monasterio jerónimo del Parral, en Segovia, alumno luego del Instituto de pastoral, donde hacía su experiencia en el seguimiento de Jesús.
     En una barraca de latas y cartones como aquellos "quinquis", con la Biblia y la guitarra, empezaba su "aventura".Enseguida le llamaban "el discípulo de Jesús", acudían a conversar, discutir, consultar sus tremendos problemas humanos y, con sorpresa del mismo Kiko, a dejarse interpelar por la Palabra de Dios, lo único que podía ofrecerles, juntamente con su experiencia del encuentro vivencial con Dios. Así fue el comienzo, de los más extraño y sencillo a la vez.

Carmen Hernández se preparaba para marchar a países del Tercer Mundo, con su congregación religiosa, pero al conocer la actividad de Kiko en las barracas descubrió su camino. Dejó su profesión de química, su familia más que acomodada, su vida religiosa en las seguridad y escogió la vida de los más pobres. Así pues, Kiko y Carmen, fueron llamados por el Señor a vivir su cristianismo en medio de los pobres, compartiendo existencialmente la vida de aquellos que, en su miseria, soportan las consecuencias del pecado de nuestra sociedad. y de este modo se encontraron requeridos por las mismas personas con las que convivían, para que les anunciasen el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

Exterior y detalle del interior de la barraca de Kiko Argüello.

     Algunos de aquellos comenzaban también a cambiar su forma de ser y podía reunirse el primer grupo en la barraca del pintor y luego también en la Iglesia, para celebrar la Eucaristía sin la presencia de los feligreses habituales, los cuales ni aceptaban a los "quinquis" ni entendían nada de lo que estaba pasando. Entre aquellas gentes se producía la comunión: comenzaba a entenderse, a quererse, a vivir el cristianismo. La palabra, que nacía en precariedad, comenzó a concretarse en una "catequesis", es decir un "kerigma" que en la medida en que descendía sobre aquellas gentes, realizaba el nacimiento de una nueva realidad: la "koinonía".

Mons. Morcillo en la barraca de Kiko cantando Laudes. No sin oposición al principio y consciente luego de la realidad, monseñor Morcillo, arzobispo de Madrid, visitaba aquella comunidad infundiendo aliento. Desde las chabolas al elegante barrio de Argüelles, de allí a Zamora, en la parroquia de San Frontis, después Barcelona, Roma, toda Italia, París, Hispanoamérica, Norteamérica, Europa, también en el Este, China, Japón, y bastantes países de Africa. En todos los sitios la misma constante, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, que se abren a la acción salvadora de Jesucristo resucitado, creándose entre ellos la comunión, permaneciendo unidos.

     Y todo lo que hemos comentado, ¿cómo puede darse?, muy simple, el Espíritu del Señor se ha derramado abundantemente sobre su Iglesia.

     Las tres etapas fundamentales de la vida cristiana se corresponden con las tres fases que comprende el Camino neocatecumenal: humildad (precatecumenado), simplicidad (catecumenado postbautismal) y alabanza (elección y renovación de las promesas bautismales).

     La primera finalidad del neocatecumenado es la formación de la comunidad, y ésta nace en el seno de la parroquia, después de un tiempo de catequesis, en las que se anuncia el "Kerigma". una vez formada la comunidad, esta comienza a caminar en la segunda fase: el precatecumenado. Este es un periodo de "Kenosis" en el cual los hermanos verifican su fe caminando junto a otras personas. Durante este tiempo la comunidad experimenta la potencia de Cristo, que les lleva a ponerlo como centro de su vida.

Mons. Casimiro Morcillo, Carmen y Kiko, visitando las barracas de Palomeras Altas. Pasado un tiempo, los catequistas preparan el escrutinio que dará paso definitivo al Catecumenado. Después los catecúmenos son iniciados por los catequistas en la oración individual y cotidiana con los salmos.

     Luego, mediante la "traditio" y la "redditio symboly" descubren que el bautismo que un día se  les dio en la iglesia, los convierte en enviados, dando testimonio de su fe en su ambiente cotidiano, anunciando el Evangelio por las casas, trabajando en la pastoral de la parroquia, etc. En este momento del Camino las familias se hacen responsables de transmitir la fe a sus hijos, mediante celebraciones domésticas.

     La tercera fase es la elección y la renovación de las promesas bautismales.

     La familia de Nazaret es la imagen de las Comunidades Neocatecumenales. La comunidad en la cual Cristo se hace presente, vive en humildad, sencillez y alabanza, como la Sagrada Familia de Nazaret.   

Experiencia de Kiko Argüello

Ante esta situación viví una gran sorpresa. ¿Sabéis lo vi allí, en aquella gente? No vi lo que dice Nietzsche, que Dios puede o no puede, yo vi en ellos a Cristo Crucificado. Vi a Cristo en Berta, en aquella otra mujer que tenía el Parkinson, en aquel otro. Vi un misterio: el misterio de la Cruz de Cristo.

Juan Pablo II y KiKo
Juan Pablo II y Kiko Argüello

Charles de Foucauld me dio la formula: vivir en silencia al igual que Jesús en Nazaret; en contemplación, a los pies de Jesucristo crucificado entre aquella gente. Conocí a un asistente social y me enseñó una zona de Palomeras Altas donde había quedado libre una barraca de tablas, que servía de refugio de perros, y me dijo: "métete allí y no te preocupes". Y allí ha nacido pues, un poco todo.(Extracto de la experiencia de Kiko en la Convivencia de Nueva York).

Poco a poco se acercaban y preguntaban: ¿quién es ese que está ahí con la barba y la guitarra? Para unos era uno que había hecho una promesa, para otros era una especie de protestante, porque iba siempre con la Biblia. Los gitanos venían por la guitarra... No sabían quien era y esto les interrogaba a todos.

En las barracas de Palomeras conocía entonces a Carmen Hernández, doctora en Químicas y licenciada en Teología que, gracias al liturgista Pedro Farnés Scherer, estaba en contacto con el corazón de la renovación litúrgica del Concilio Vaticano II y la centralidad del misterio pascual....

...Forzados por el ambiente de los pobres, el Señor nos hizo encontrar una forma de predicación, una síntesis kerigmática que fue acogida por aquellos hermanos y que creó una "koinonía", una comunidad cristiana. Así nació la primera comunidad entre los pobres (gitanos, analfabetos, mendigos, quinquis, hombres que habían estado en la cárcel, prostitutas, etc.). Esta comunidad, donde se visibilizaba el amor de Cristo crucificado, llegó a ser un signo y gracias al entonces Arzobispo de Madrid, Mons. Casimiro Morcillo, se pudo llevar a las parroquias de Madrid, a Roma y a otras naciones. En las barracas descubrimos el trípode sobre el que más tarde se basaría el Camino Neocatecumenal: Palabra, Liturgia y Comunidad. (Extracto de la experiencia de Kiko en la Convivencia de Nueva York)

Carmen Hernández

Experiencia de Carmen Hernández

...Lo que quería decir es que Kiko, el Siervo de Yahveh lo tenía muy enraizado, pero allí lo que ya loe llevé en bandeja, y no por mí -no es mío-, fue el Concilio Vaticano II, la Pascua y la Resurrección de los muertos. El primer canto que hizo en las barracas fue el "Siervo de Yahveh"; hasta que llegó al "Resucitó" fueron dos años de lucha y pelea que tuvimos, hasta que entró en el dinamismo de la Pascua. Y la Pascua ni me la he inventado yo, ni tampoco Farnés, sino que ha sido la labor inmensa de todo el Movimiento Litúrgico y todo el Movimiento Bíblico, que ha fermentado en el Concilio y que se ha puesto en marcha en el Concilio. Yo siempre estaba con Kiko, pero no me fiaba de él un pelo. Sólo me convenció el día en que llegó allí el arzobispo de Madrid, Mons. Morcillo, que fue otro milagro que sería interesante contarlo. Entonces comencé a colaborar con Kiko fiándome más de él cuando vi a la Iglesia. Mons. Morcillo fue un verdadero don de Dios. E´l nos mandó ir a las parroquias... (Experiencia de Carmen en la Convivencia de Nueva York)



INTERVENCIÓN  DE  KIKO  ARGÜELLO

 

V CONGRESO CATÓLICOS Y VIDA PÚBLICA

 

Fundación Universitaria San Pablo-CEU. 15 de noviembre de 2003. Madrid

 

 

1.- “Algunas pinceladas  de mi propia experiencia”

 

“¿Me permitís que hable de pie? Primero tengo que deciros que yo no soy ningún conferenciante. Al principio dije que no a esta invitación precisamente porque no me siento conferenciante, pero después el obispo me llamó y estoy aquí, me siento un poco violentado. De todas maneras, estoy aquí confiando en que el Señor me ayude, que Él venga, me preceda su espíritu y que a algún hermano hoy de los que estáis aquí presentes le pueda servir mi palabra a través de lo que el Señor me pueda inspirar.

 

He elegido este tema, la belleza que salva al mundo, estamos en una Universidad… Vosotros sabéis que fue Dostovieski el que dijo la frase “la belleza salvará al mundo” en la obra El idiota. El príncipe pregunta qué belleza salvará al mundo y Dostoyevski mismo responde: “Cristo, no hay otra belleza en el mundo que pueda salvarlo, sino nuestro Señor Jesucristo”.

 

Yo, como sabéis, soy pintor, he estudiado Bellas Artes en Madrid. Dios me permitió que tuviera una crisis profunda, existencial, de fe. Tuve un premio extraordinario nacional que me llevó a hacer exposiciones. En aquel momento estaba completamente en una situación de absurdo, a través de un grupo de teatro que teníamos en Bellas Artes. Conocí allí todo el teatro de Sartre y encontré en Sartre una respuesta a toda la problemática que yo tenía entonces como joven que se encuentra con los problemas fundamentales de ser persona, en relación al mundo, en relación con la injusticia. Yo decía “cómo tengo un sentido de justicia si me encuentro en un mundo lleno de injusticias”. El ambiente que había entonces en Bellas Artes era un ambiente de izquierdas, casi todos mis amigos eran comunistas. Yo no me hice comunista porque quizás Dios me ayudó. Yo les decía “no comprendo cómo podéis pensar en un paraíso comunista, sin injusticias, si no sabéis dar respuesta a la injusticia de la Historia. Porque yo siento dentro un sentimiento de justicia total, no para algunos. Es más, me gustaría que cuando hayáis creado un paraíso donde no haya injusticia, me gustaría entonces poner una bomba porque no tenéis derecho a vivir en un paraíso de ese tipo si no dais una respuesta a todas las injusticias de la Historia, a los negros que fueron cogidos de África y llevados en barcos y muertos en las bodegas…”

 

Sobre la belleza que salva al mundo, bueno… después digo unas cosas brevísimas de mi propia historia… En aquel momento yo tuve una crisis, cuando me di cuenta de que salí en la televisión y los periódicos hablaban de mí... me di cuenta de que realmente todo esto me dejaba absolutamente vacío… yo no tenía sentido. Mi ser persona no tenía sentido. Quién soy yo, quién me ha creado, por qué existo, dónde estoy. Me di cuenta rápidamente de que tenía que aceptar, como decía el existencialismo de entonces, que yo no había existido, que hoy existía y que mañana tendría que dejar de existir, sin tener que inventarme ningún cielo, ningún opio… sino vivirlo realmente, con valentía. Y así intenté vivir. El cielo se me hizo de cemento. Me encontré como una cloaca debajo y las cosas perdieron todo el sentido. Encontré el sentido en lo que decía Sartre: la verdad es el absurdo. Todo es absurdo. Intenté vivir coherentemente con esto, dándome cuenta… porque yo me levantaba y decía “vivir ¿para qué?…¿para pintar…? ¿y pintar para qué…? ¿para qué? ¿para ganar dinero? ¿y ganar dinero para qué…?”

 

Y así comprendí… lo siento, vine anoche de Italia y me tengo que marchar rápidamente para allá y se me escaparán algunas palabras en italiano. El lunes comienza la Plenaria de la Conferencia Episcopal Italiana y hemos sido invitados como Camino Neocatecumenal porque se va a hablar de la parroquia, qué tipo de parroquia para el tercer milenio y hemos sido invitadas las realidades eclesiales, los responsables, y estamos preparando esto porque hace unos días que nos lo han comunicado...

 

No sé qué estaba diciendo… Ah! Entonces estaba diciendo que yo me di cuenta rápidamente que no sabía hasta qué punto resistiría, si matarme cuando no aceptas más la vida, cuando la vida no tiene más sentido… Yo estaba sorprendido viendo cómo la gente era capaz de vivir sin dar respuesta, sin preguntarse, sin responder a esta pregunta: “¿estamos solos en el Universo o no estamos? ¿existe Dios o no existe?”. Para mí era una pregunta fundamental. Pensaba que quizás soy demasiado narcisista, no soy capaz de vivir... la gente a lo mejor vive normalmente sin que esto sea algo tan  profundo, sin que le incomode, viven y basta. Quizás habría que vivir así pero yo no era capaz. Dándome cuenta que quizás un día cuando no resistiera más la existencia, me quitaría la vida, fui ayudado… algo me ayudó. Leyendo a un filósofo que se llama Bergson… Bergson dice una cosa que me ayudó como un rayo de pequeña luz, en una situación… Si uno intenta vivir existencialmente con coherencia, en un ateísmo total de la existencia, el no sentido… Y de Pascal, que hay el cincuenta y el cincuenta por ciento, Dios existe y Dios no existe… Pero en sea situación, decía Bergson, que “la intuición es un medio de conocimiento de la verdad superior a la razón”. Supongamos que Bergson tiene razón. Y que la intuición es un medio de conocimiento de la verdad superior a la razón… De pronto descubrí… Yo soy bastante racionalista, mi segundo apellido es Wirtz, posiblemente de origen alemán, aunque mi abuelo era inglés… De pronto descubro que algo dentro de mí no estaba de acuerdo con el absurdo de la existencia.

 

Entonces, si hay una intuición dentro de mí que viene sofocada por mi razón quiere decir que Dios aparece en mi horizonte como una posibilidad. De ahí pasé a intentar llamar a este Dios… Yo estaba dispuesto… Bueno yo soy pintor… yo hablo un poco como los impresionistas, con pinceladas, no soy demasiado sistemático… Quizás es más eficaz para muchos de vosotros como voy a hablar… ¿Se oye bien…? Es que estáis tan calladitos, chicos… Es un poco impresionante… No sé que estaba diciendo… Eso, la intuición… Estaba hablando de Bergson, de la intuición… Al mismo tiempo me acuerdo que en Bellas Artes había un sacerdote que pintaba en mi clase. Yo me acerqué a él e intenté… Me di cuenta que intenté creer… Otra sorpresa que tuve: no podía creer. Porque hablaba con este cura, que era un chico inteligente, un sacerdote, y todo lo que me decía lo consideraba… No me convencía para nada… Pamplinas. Me parecía todo una construcción absurda, me di cuenta de que no era fácil creer auque yo quisiera creer… Percibía que mi vida se podía acabar… Había cogido mi vida en peso, la vida real y me encontraba en una angustia existencial profunda. Tenía que responder a mi ser persona, a mi ser en el mundo.

 

Después de esta pequeña luz que aparece con la intuición me di cuenta que descubro dentro de mi que en el fondo yo sofocaba mi intuición. Había una parte de mi que no aceptaba que toda la realidad del Universo fuera absurda. Hay una belleza en la naturaleza y un eco, el universo, el ser… Hay algo. Entonces, si Dios existe...Yo estaba dispuesto a aceptar cualquier Dios, a hacerme protestante, budista. Pero el problema era mucho más profundo. Entonces, después de este proceso de descendimiento llegué hasta un momento límite. Quizá Dios había hecho este recorrido conmigo para hacerme lo suficientemente humilde para aceptar llamarlo, convocarlo. Tuve ahí una experiencia muy seria, porque me acuerdo que llamando a Dios, llamándole y diciéndole: si estás, si existes...

 

Una vez entré en una Iglesia y me sorprendió. Tengo que decir que mis padres eran católicos. Mi madre tenía muchísima fe, mi padre iba a misa el domingo y basta. Sin embargo, me di cuenta rápidamente de que lo que me habían enseñado en la escuela, en la primera comunión, no me servía cuando entré en la Universidad. Yo tenía como formación un trajecito de la primera comunión que rápidamente me lo quité cuando me hice adulto, porque no me respondía. No había tenido una real formación, no sabía responderme, no podía. Entonces en esta circunstancia llamé al Señor, llamé a Dios. Decía también, como otra pincelada, que una vez entré en una Iglesia y me sorprendió  (la Iglesia del Carmen, me parece, allí cerca de Sol); entré y me sorprendió que la Iglesia estaba llena de mujeres ancianas, llena de viejos, como si hubieran abandonado la Iglesia los artistas, los jóvenes, y quedaran unos viejos. Aquello me tocó; entonces, decía, convocando al Señor de pronto sentí dentro de mí que Dios existía. Me acuerdo que lloraba, que empecé a llorar y me salían lágrimas a chorros y jamás había yo llorado así, que me salían lágrimas en abundancia, no sabía qué era eso. Me pregunté: ¿por qué lloro? Comprendí rápidamente por qué lloraba; es como un condenado a muerte que lo van a matar y está aterrorizado porque lo van a matar y cuando lo van a matar le dicen de pronto “estás libre”.

 

Porque mi problema era uno sólo, si Dios es, yo soy. Pero ¿cómo puedo yo saber que Dios es? No me bastaba la razón, no me bastaban los libros, necesitaba algo más. ¿Cómo se puede conocer realmente a Dios? Ahora lo sé: mediante la fe. Y ¿qué es la fe? Dice San Pablo que el espíritu de Cristo da testimonio a nuestro espíritu. Yo tuve este encuentro, un encuentro… O sea, yo creía. Dios estaba ¿no? Pero no lo decía mi razón, no lo decía mi intuición. Yo lo sentía dentro como algo real, existencial. ¿Quién me afirmaba que Dios existía? El espíritu de Cristo da testimonio a nuestro espíritu que Dios es y que me ama. Y no solamente dice San Pablo eso, sino que somos hijos de Dios. Me bastaba que Dios existiera. Y, curiosamente, el Dios que encontraba dentro de mi, que me sentía amado, reconocí en él a Cristo, a Jesucristo. A ese Cristo al que habían abandonado los artistas y los intelectuales y le quedaban unos cuantos viejos, ancianos, las viejas, le quedaban gente pobre.

 

Después de esto, del encuentro... entonces Dios existía, entonces yo nacía de nuevo, todo cambiaba para mí. Me acuerdo que me acerqué a un sacerdote y le pregunté, le dije que quería ser cristiano. Y me dijo: “¿usted no está bautizado?” Digo sí, sí, estoy bautizado. ¿Cómo? ¿Y ha hecho la primera comunión? Entonces.. qué, quiere usted que le confiese. Pero yo me daba cuenta que necesitaba una formación cristiana que no tenía. Yo le preguntaba a este cura que quería ser cristiano, y no me entendía; creía que se es cristiano confesándote. Entonces, este señor, este cura, entendió ya un poquito y me invitó a hacer cursillos de cristiandad, hice cursillos de cristiandad, me invitaron a la escuela de profesores de cursillos. Había un sacerdote entonces en Madrid muy bueno, que me puso en contacto con la Escritura. Empecé a dar cursillos y di el primer cursillo en Ceuta. Di cursillos en Cáceres. Empecé a dar cursillos de cristiandad, como profesor de cursillos. Me ayudaron los cursillos porque me quitaron muchos prejuicios que tiene uno contra la Iglesia; yo estaba lleno de prejuicios contra el Vaticano, contra la Iglesia, participaba en toda la cultura de entonces de la Universidad.

 

Entonces, cambió mi vida. Rápidamente cambió la pintura, empecé a hacer pintura religiosa, fundé un grupo de arte sacro que se llamó Gremio 62. Hicimos una gran exposición en la Biblioteca Nacional, pagada por el Ministerio de Cultura. Después fui invitado a representar a España en una exposición internacional de arte sacro en Francia. Intentamos hacer un grupo de artistas para renovar un poco el templo, la Iglesia, porque nos dimos cuenta que entonces se hacía una arquitectura desarticulada. Y en esta situación.. Bueno me estoy metiendo con mi experiencia, que puede ser interesante, pero yo quería hablar de la belleza. Después paso a la belleza, termino esto rápidamente...

 

En esta situación, tuve... O sea, Dios me ha llevado a través de una serie de encuentros Tuve un acontecimiento que me marcó. Yo tenía un estudio con una serie de artistas, escultores, pintores, etc., intentábamos integrar, hacer un arte integral, poniendo para ello en comunicación a arquitectos, escultores, pintores, etc., Era un estudio cerca de la Plaza de España. Cuando una vez en Navidad fui a mi casa, con mis padres, a pasar la Navidad con ellos, me encontré que la cocinera, la mujer del servicio que tenía mi casa (mis padres estaban bien situados), me la encontré llorando en la cocina en la noche de Nochebuena. Era una mujer casada, mayor ya, y yo le dije: “¿qué le sucede?”. Una tragedia, su casa, su marido era un borracho alcoholizado, quería matar a su hijo. La policía le iba a meter en la cárcel. Una tragedia terrible. Y me dijo: “por favor si...” Entonces yo intenté ayudarle. Fui a donde vivía. Y vivía en una barraca horrible, una casa espantosa llena de niños pequeños. Conocí a su marido que era cojo. Entonces yo me lo llevé a cursillos de cristiandad a este señor, a este alcoholizado, a un cursillo que daba yo de profesor. El hombre se quedó impresionado oyéndome hablar de Cristo, etc. Pero como sabéis un alcoholizado... Después de 15 días empezó a beber y volvieron los follones en casa. Total que esta pobre mujer me llamaba por teléfono porque el único que podía resolverlo era yo, porque al único que escuchaba este hombre, después de que me hubiera visto en cursillos, era a mí. Iba yo allí a pacificar la cosa y me pregunté “no será que Dios quiere que me venga a vivir con esta familia para que este hombre pueda rehacer su vida y deje de beber, etc”.

 

Así que dicho y hecho. Dejé mi estudio, dejé todo y me fui a vivir allí con esa familia. Me acuerdo que vivían allí en un cuchitril. En la cocina había cuatro gatos. Pero en aquel lugar tuve un encuentro sorprendente. Me encontré con el sufrimiento de los inocentes. Yo, como existencialista, discípulo de Sartre, había leído mucho. Allí me encontré con una mujer enferma de Parkinson, que pedía limosna por la calle y que fue abandonada por su marido; otra persona que había sido violentado a los no sé cuanto… O sea, una cantidad de gente, un sustrato social profundo, lleno de gente que estaba en la miseria más terrible y marcada por lo pecados de otros, que llevaban una cruz. Allí, entre este sufrimiento, entre esta gente marcada por pecados de otros, encontré a Cristo crucificado. Y fue para mí una cosa tan grande que después me tocó irme a África para hacer el servicio militar como alférez provisional en la prácticas. Y cuando volví dije: “si mañana viene Cristo en la segunda venida me gustaría que me encontrara a los pies de Cristo crucificado hoy en el mundo”. Entonces me di cuenta de que Dios me estaba llamando a esto, y no me dejaba vivir, me estaba llamando a esto. Al final una asistente social me dijo que en Palomeras Altas había una barraca que acababan de abandonar: “dale una patada a la puerta y métete allí”. Era un lugar lleno de quinquis, de gitanos… Acababa de hacer Franco las UVAS, Unidades Vecinales de Absorción. Habían tirado muchísimas barracas. Estaba la UVA de Vallecas, la UVA de Canillejas, tantas UVAS. Estos eran lugares que quedaban como bolsas de miseria donde había gitanos y gente de todo tipo. Entonces decidí meterme allí. Yo me fui para las barracas no para enseñar a leer, aunque eran todos analfabetos, no para hacer ninguna obra social, sino para ponerme a los pies de Cristo crucificado.

 

Hay una presencia de Cristo en la Eucaristía, pero también hay una presencia de Cristo enorme en el sufrimiento humano. Por eso fui con una actitud completamente distinta. Yo no iba allí patenalísticamente a enseñar nada, ni a dar nada. Iba a recibir, iba a ponerme en contemplación. Quizá parecerá absurdo esto. Quizá alguno pueda decir “buah”. Pero para mí fue muy importante ir con esta actitud. Así que me metí en aquella barraca con la Biblia, una guitarra. Había allí un catre en el suelo, un colchón, una mesa, estaba lleno de ratas, hacía muchísimo frío. Era una barraca llena de agujeros y hacía muchísimo frío, venían muchos perros que vivían conmigo y me daban calor.

 

Después allí conocí a Carmen. Ella iba a Bolivia, a Oruro, a una misión entre los mineros de Oruro. Ella había hablado con el arzobispo Manrique al que conoció en Israel. Entonces ella buscaba un equipo para esta misión y a través de su hermana, la hermana de Carmen, me conoció a mi, y entonces pensó que yo podía ser un buen colaborador para este grupo de Oruro. Entonces ella se cogió otra barraca a un kilómetro, en una zona llena de quinquis y allí se hizo ella una barraca con una amiga, pensando en convencerme para irme a Oruro.

 

Esto ha sido cómo Dios me llevó un poco, si queréis, a las barracas. Yo pensaba esto de ponerme a los pies de Cristo... Después allí, por ejemplo, rápidamente, en las barracas, un gitano que había al lado llamó a la puerta y entró. Entonces se preguntaban quién era yo. Yo llevaba barba. Unos decían que había hecho una promesa, otros que era un protestante porque llevaba siempre la Biblia. Mi hablar era distinto del de ellos. No sabían responder qué hacía yo allí y quién era yo. Pero poco a poco comenzaron a venir los gitanos con la guitarra y a cantar allí. Pronto me pidieron (porque yo tenía la cruz), me obligaron a hablar de Jesucristo. Pero yo les decía que no sabía hablar de Jesucristo. Me di cuenta rápidamente que todos los rollos de cursillos no servían para gente que era completamente analfabeta, como los gitanos, y que tienen una forma de aproximación a la realidad completamente distinta de nosotros. En cuanto hablas tres conceptos... no te escuchan.

 

Dios me llevó a un lugar dónde, como en un laboratorio, había que encontrar una síntesis teológico-catequética, que serán los orígenes del Camino Neocatecumenal. Pero yo no vengo hoy a hablar del Camino Neocatecumenal, aunque sí que es muy importante. Os he dicho algunas pinceladas de mi propia experiencia.

 

 

2.- ”En la estética hay un profundo secreto que es el amor”

 

Volviendo a la frase de Dostoyevski, “La belleza salvará al mundo”. La belleza, como sabéis, es un trascendental del ser, junto al bien y a la verdad. Porque, como dice Santo Tomás, toda la realidad es una, es verdadera, es auténtica. Pero a mí me gusta relacionar la belleza con el placer. La emoción estética, la belleza, nos produce placer, nos hace una emoción. Entonces Dios, de alguna manera, ha creado la naturaleza. Quien ha creado la naturaleza, la ha hecho bella para darnos un placer. Cuando uno se enamora de una chica, se embellece, una chica se embellece para su novio y quiere provocarle un placer. El placer está en relación con el amor. Y es interesante, para mí como pintor, que he estudiado las leyes de la armonía (es curioso que tenemos muy poca formación estética), que todo en la naturaleza está relacionado y está en función de la belleza. No todo es belleza, en un cierto sentido, sino que las leyes de la armonía están en una relación de materia, forma… Es curioso, la ciencia que estudia las relaciones es la matemática, por eso en la armonía hay toda una serie de ecuaciones que son de tipo matemático. Ya en el arte Platón hablaba de la geometría de lo creado y de la matemática. En el arte, sea en la pintura, sea en la escultura, sea en la música, sea en la poesía, todo está en relación, relaciones que son armónicas.

 

Es muy importante porque las normas... ¿Me permites ponerte de pie? (a Consolación Isart, Decana de la Facultad de Humanidades). Dios establece... ¿Veis este pómulo de esta chica? Aquí hay como una colina, hay unos claro-oscuros, hay después una cosa muy dibujada que es el ojo, después hay una cosa tersa que es la frente, después hay un cambio de materia que es el pelo… Estas relaciones, que son matemáticas, si yo las desarticulo de este rostro y las pongo en un cuadro abstracto y hago un difuminado, después hago un dibujo a punta seca, este difuminado, este claroscuro, van a valorar un dibujo que voy a hacer en punta seca, una grafía. Pensad en un cuadro de Kandinsky. Después hago una tersura con otro material como es la frente y detrás hago con otro material una cosa rugosa. Bien, este material rugoso estaba dorando otra tersura, esta tersura estaba dorando este dibujo del ojo, este dibujo del ojo estaba dorando este claroscuro... Es toda una función de relaciones. Es como si las leyes armónicas de la belleza dijeran que lo que existe, lo que relaciona profundamente la belleza es el amor, el amor de una materia con la otra.

 

Vamos a un paisaje, la tersura del cielo azul y una montaña rocosa; la dureza de la roca estaba dorada por... Debajo de la roca hay una materia, un bosque, todo igual, que esta materia es lo mismo que el pelo; después aparecen, lo mismo que el ojo, algunas casas muy dibujadas, después una llanura… ¿Entendéis, percibís?. Yo os presento un cuadro abstracto, y como tenemos mucha deformación para saber ver el arte preguntamos: “¿qué significa eso?” Pero no significa nada, sino que he intentado hacer una relación armónica de colores, estética y basta, sin ninguna significación. No todas las relaciones en arte son arte. No si hago una masa y después hago unos garabatos es arte, sino las relaciones matemáticas perfectas en una superficie.

 

Yo cuando era profesor, en un colegio, hacía una clase con los chicos. Daba a cada uno una superficie. ¿Conocéis el pop-art? Y les daba una serie de objetos, un lápiz, una pintura… Sabéis que el pop-art colocaba objetos así sobre las pinturas. Y les dije a los chicos: “colocad estos objetos de una forma estética”. Es una cosa interesante que podía hacer con todos vosotros para que aprendierais a ver el arte y a conocer el arte. Entonces si hay un artista, el artista intuye estas ecuaciones que son dificilísimas y muy complicadas. Las intuye y las aplica. Luego ¿existe una relación matemática entre los objetos y la belleza y la disposición? Sí, existe un plus, un máximo, existe. No sé si me explico, he hablado con pinceladas y a ver si lo entendéis.

 

Esta relación matemática que existe entre la armonía, existe también en el tiempo, existe en la música. Es muy importante la música porque nos enseña la belleza en el tiempo. Cada nota valora a la siguiente en el tiempo, en la pintura cada materia valora, cada tersura, cada material, cada diseño, valora al otro. Por ejemplo, la cuarta de Beethooven, comienza con una disonancia, conocéis la cuarta de Beethoveen. Esto es estupendo. En el tiempo, valorar el tiempo, digamos así que hay… No digamos la poesía, la palabra, la escultura. Por ejemplo Henry Moore, escultor inglés ¿Habéis oído hablar de él? Muy importante... Tenéis que conocer un poco de cultura. Henry Moore ha estudiado los huesos humanos, ha visto que los huesos del hombre... La cavidad del fémur es perfecta. Esa cavidad es perfecta para una función de articulación y al mismo tiempo es estética, al máximo. Hacer una curva estética, bella, es dificilísimo. La curva del cuello de un foca es maravillosa. Como están relacionados los animales, no cualquier curva es estética. Moore coge esas cavidades, las estudia y hace una escultura de curvas, porque a una curva de un cierto tipo le corresponde otra protuberancia de otro tipo para que sea estética, porque todo está en relación.

 

Digamos así que en la estética hay un profundo secreto, que es el amor. Decía de la pintura, la tersura del cielo estaba dorando la dureza de las rocas, la dureza de la roca estaba dorando la belleza del bosque, el bosque estaba dorando la belleza de las casas del pueblo, estas relaciones son muy importantes. Podía dar una conferencia sobre esto, pero necesitaría diapositivas.

 

También los colores, un color canta al otro, los complementarios: el rojo es el complementario del verde, el violeta es el complementario del amarillo… Por ejemplo, Van Gogh en “Los Girasoles” utiliza todas las sombras violetas. Hay un canto, algo sagrado, siempre que hayamos superado los preconceptos que teníamos antes de que la pintura quiere copiar la naturaleza. Al contrario, como decía Oscar Wilde, es la naturaleza la que imita al arte. ¿Cómo que la naturaleza imita al arte? Sí, porque el artista te enseña a ver la naturaleza, y cada mañana cuando en una casa veas unos girasoles en un florero, vas a decir “me recuerdan los girasoles de Van Gohg”. Ves, la naturaleza copia el arte, el arte te ha enseñado a mirar la naturaleza. Así, ves un paisaje maravilloso y dices: “fíjate en ese paisaje, me recuerda un paisaje de Torner”; o ves una tormenta y así son algunos paisajes de Rembrant.

 

“La belleza que salva al mundo” y el arte están en relación, porque podemos ver que es como un lenguaje de amor entre materias y colores, cada color canta al otro. Yo cojo, por ejemplo, un óxido rojo en pintura, que es un color marrón, y fijaros si es importante que se dé la belleza en la naturaleza que si yo le pongo al lado un amarillo, como el complementario del amarillo es el violeta, este mismo color se cambia en violeta, sin que yo haga nada. Yo te pongo aquí un amarillo y tú dices eso un carmín tirando a violeta. Cojo este mismo color y le pongo un verde al lado y dices: eso es un marrón. En los mismos colores es como si hubiera en la naturaleza un lenguaje que quisiera que todo fuera bello. ¿Por qué tiene que ser bello? Porque la belleza nos produce una emoción estética.

 

También la ciencia. Cuando Arquímedes gritó “eureka”, recibió una emoción estética. La emoción estética, el placer, hay una emoción que es estética, que nos emociona, que nos produce placer, un gran placer. No solamente Dios muestra que nos ama haciendo todo lo que nos rodea bello para darnos placer; la gente, aunque sea hoy atea, va a la naturaleza. Yo he estado en las cataratas de Iguazú y es precioso. Además, me perdí una vez en la montaña, iba a rezar a Gredos, y me perdí en la montaña. Hay en la naturaleza algo amable, no te aterroriza aunque te pierdas en el desierto. La belleza: hay un eco en la naturaleza de que alguien te ama. ¿Cómo es posible que seamos ateos? ¿Quien nos está “cambiando el agua”?.

 

3.- La “belleza” de la nueva evangelización

 

Esto es muy importante. ¿Qué significa “cambiar el agua”? Que hay un ambiente de ateísmo. ¿Debemos cambiar el agua nosotros? ¿Vamos a ocupar las Universidades, vamos a coger la televisión, vamos a coger los medios de comunicación? ¿Verdad que sí? Vamos a cambiar el agua y todos cristianos ¿Eso es lo que hay que hacer?. Pero nos han cambiado el agua, y sin darnos cuenta está todo el mundo haciendo lo de todos, todos hacemos footing, todos vamos a los gimnasios, todos estamos preocupados por nuestro cuerpo...

 

Reflexionemos un momento. Dice  McLuhan que “el medio es el mensaje”. ¿Conocéis a Mc Luhan? Por eso nosotros en el Camino usamos poco los medios, porque confiamos en el “medio”. Sí, Hitler cogió la radio, la prensa, la televisión y engañó al pueblo- El pueblo alemán estaba convencido de que Hitler era un santo, todos, bombardeando. Pero es curioso, si “el medio es el mensaje”, Jesucristo ha hecho sólo un mensaje: ha querido salvar el mundo a través de “la necedad de la predicación” y ha enviado a sus apóstoles de dos en dos, sin bolsa, sin alforja y sin nada. Sin nada, es tan terrible esto. Iban sin nada, descalzos, como los últimos de la tierra. Con este “medio” salvará el mundo. Tan importante es esto que dice San Mateo, “porque tuve hambre y me distéis de comer, estaba sediento y me distéis de beber, estaba desnudo y me vestisteis”. Esto que se ha aplicado después con la cristiandad a los pobres y a lo social, no es esa la razón. Y no lo digo yo, lo dicen grandes teólogos. Si hacemos un análisis serio de este texto dice: “cuando lo habéis hecho con uno de mis hermanos más pequeños”. Aquí se refiere a los apóstoles que va  a enviar sin bolsa, sin alforja y sin bastón. En definitiva, San Mateo quiere decir que al final de los tiempos las naciones serán juzgadas si han aceptado o rechazado la Iglesia, presente en los más pobres. El “medio” que va a elegir para salvar el mundo será estos “pequeños”. ¿Dónde están hoy esos “pequeños”? Si queremos verdaderamente evangelizar Europa, ¿dónde están? ¿O tenemos que volver a coger la cultura y “cambiar el agua”? Perdonad, no pensaba aquí escandalizar a nadie, estoy en una Universidad, pero la culpa es vuestra porque me habéis invitado. Con esto no quiero decir -yo no soy exagerado- que no tenemos que ser cristianos y no tenemos que usar la televisión. Me   sabéis entender ¿verdad? Me sabéis comprender. Pero es una cosa muy importante, porque nos podemos desviar de dónde está el quid  real de la nueva evangelización de Europa.

 

Volviendo a la belleza, volviendo a la frase de Dostoyevski “la belleza salvará el mundo”, que ha sido comentada por el Papa. Juan Pablo II cuando ha hablado de los artistas ha dicho una frase profundísima: “la belleza es necesaria porque los pueblos, los hombres, sin la belleza llegan a la desesperanza”. El Papa ha relacionado la belleza con la esperanza, con el amor. O sea,  que los hombres sin belleza, llegan a la desesperanza, al suicidio. Esto es importante, porque nosotros, precisamente ahora, el Camino Neocatecumenal está haciendo una nueva evangelización en toda Europa, sobre todo en los países poscomunistas. Yo vengo ahora de Kiev. Hemos tenido una relación, ante el Consejo para los Laicos, de las naciones que salen del comunismo. Se ha hecho un testimonio de todos los mártires, ha sido importantísimo. Nosotros estamos llevando familias en misión, implantando la Iglesia en todos estos países. Los Estados de estos países se están dando cuenta, después del comunismo, que hay una relación con la belleza. Han hecho grandes edificaciones de tipo socialista, donde los barrios están llenos de casas idénticas, como cajas de cerillas, sin ninguna belleza. Han descubierto rápidamente que hay una relación entre esto y la cantidad de suicidios. Por eso les interesa que hagamos cosas bellas en la ciudad. Nos han ofrecido la posibilidad de hacer iglesias, a nosotros y al Islam. Curiosamente, el Islam tiene una estética, y sabe hacer una mezquita todo dorada. Sin embargo, la Iglesia hoy no tiene ninguna estética.

 

Hace dos años hicimos un encuentro en Nueva York de obispos sobre este tema: “¿Con qué estética piensa la Iglesia Católica evangelizar el tercer milenio?” Se apuntaron 250 obispos durante cinco días, sobre este tema: la estética. Los párrocos quieren hacer una iglesia y llaman a un amigo suyo arquitecto, y uno le hace un monito, otro le hace un garaje, otro le hace una cosa con un buñuelo así para arriba, otro le hace otra cosa. Estamos dando una batalla al Islam, en cierto sentido. La Iglesia debe replantearse la estética, la belleza. Por eso nosotros estamos con un grupo de arquitectos y artistas trabajando en este punto. Acabamos de hacer una Iglesia ahora en Madrid (Santa Catalina Labouré) ¿Verdad? Una parroquia, con un Catecumenium, con un nuevo tipo de estética, todo de cristal azul y piedra blanca, con todo dorado, un nuevo tipo de asamblea, porque esto es muy importante. La estética, la belleza, es un reflejo del espíritu, profundo.

 

4.- La “belleza” del pueblo de Israel

 

Volviendo a “la belleza que salva al mundo”. Ya los hebreos.. dice el Talmud que Dios juzgará a los hombres en el mundo futuro, en la otra vida, de aquellas cosas que Dios ha hecho para que el hombre goce en esta vida y no ha gozado de ellas, tendrá que dar cuentas. Porque no solamente está en relación la belleza con el placer (lo que demuestra que el que ha creado este universo nos ama) sino que también ha puesto el placer en otras cosas, como en el comer, también en el amor: hacer el acto sexual nos da placer. Alguien que nos creó nos ama, profundamente, porque quien te ama... Si tu tienes un huésped en tu casa al que quieres muchísimo, te encanta poner la casa bella, darle placer, darle bien de comer: está en relación el placer y el amor. Por el contrario, el que te odia te hace sufrir.

 

Bien, sigo hablando por pinceladas. Nosotros, atacamos a los protestantes que conocen la Escritura pero sin la tradición. Pero cuando nos acercamos al Antiguo Testamento, somos más protestantes que los propios protestantes, porque usamos el Antiguo Testamento sin conocer la tradición. Es muy importante la tradición oral. Pero hay una cosa fundamental. Mirad, en la Escritura, cuando habla el Génesis, dice que Dios creó a Adán y Eva. Dios designa a Adán la misión de dar nombre a todas las cosas creadas en el jardín del paraíso y no encontró una ayuda semejante a él. Entonces Dios le hizo entrar en un profundo sueño y con una costilla fabricó, construyó una mujer. Los hebreos dicen que esta palabra -“fabricar”- significa lo mismo que hacer arte, que un artista, lo mismo que construir una escultura, lo mismo que hacer en peluquería las trenzas de una mujer bella. La creó bellísima, tanto es así que cuando la vio Adán quedó sorprendidísimo de la belleza de Eva. Es proverbial en toda la tradición de los hebreos la belleza de Eva: “He aquí carne de mi carne, huesos de mis huesos...”.

 

Bien, cuando Israel habla del éxodo, sabéis que Dios envía a Moisés que salvará al pueblo de Egipto y lo llevará al Monte Sinaí. Ya la tradición oral rabínica dice que el encuentro en el Monte Sinaí con la Alianza... Sabéis que Dios aparece en el Monte diciendo: “Escucha Israel: yo soy el único Dios, y amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”. Así, comparan la primera creación (el Jardín, Adán y Eva) con la Alianza en el Monte Sinaí, como si el encuentro, la alianza en el Monte Sinaí cuando Israel recibe la Torá fuese una nueva creación. La primera expresión de Dios aparece como amor, como un esposo. Después Oseas lo desarrollará: el esposo, la esposa. Entonces Israel, dice Moisés, es como un paraninfo que lleva (lo mismo que Dios “fabricó” a Eva y la llevó a Adán) ante el esposo a su esposa, Israel. Y comparan los rabinos el Monte Sinaí con el árbol de la ciencia del Bien y del Mal, un árbol que da un fruto: la Torá. Todo esto es la tradición más antigua.

 

Pero aquí hay un punto muy importante que es la belleza. Hablaban los rabinos de que en la primera creación Eva era bellísima y ahora, cuando Moisés lleva a su pueblo hasta el monte Sinaí, ¿qué sucede? Que Israel no es bello, porque viene de la idolatría y el pueblo está lleno de ciegos, porque los ídolos nos ciegan. Cuando un hombre se hace una idolatría y se hace un ídolo (una ideología) y le pide a es ídolo o a esa imagen la felicidad, a ese ídolo que es una falsedad, que es una mentira, que es un demonio, éste le hace ciego a la voluntad de Dios. De manera que el hombre no ve el amor de Dios porque le está pidiendo el amor a ese ídolo. Así los ídolos nos transforman en ciegos, en sordos, no escuchamos, no sabemos escuchar a Dios. El plan que Dios nos quiere hacer en la historia no nos interesa. Por ejemplo, un hombre está a punto de matarse, o se está condenando, o está lleno de soberbia y Dios permite un cáncer que le va a salvar, le va a llevar a una reflexión profunda sobre lo que está haciendo. Pero este hombre, como tiene el ídolo de la salud, por ejemplo, no acepta, no soporta, no escucha, está ciego, no soporta esta enfermedad. Esto es lo que tiene la idolatría, los ídolos. Dicen los rabinos que cuando vino Israel de Egipto eran idólatras, habían estado bajo los ídolos. Este pueblo estaba lleno de ciegos, de paralíticos, de cojos, de sordos, y Dios hizo un milagro a quien va a ser su esposa. Habló, y todos escucharon, ya no hay sordos. Todos vieron la palabra con las llamas de fuego que bajaban sobre ellos: ya no hay ciegos, ya no hay sordos, todos se hicieron uno.

 

5.- La “belleza” de la Iglesia, la nueva Jerusalén

 

De forma que, como sabéis, después de los profetas y después del Exilio, ya los profetas hablan de que el Mesías que vendrá hará los milagros del Éxodo centuplicados. Por eso el Mesías que vendrá, ¿qué hará el Mesías?. Pues lo sabéis. San Juan Bautista, después de que ha dicho “cordero de Dios que quitas el pecado del mundo”, al pobrecillo lo meten en la cárcel y está en una crisis negra. Manda a sus discípulos a preguntarle a Jesucristo: pero ¿eres tú?. Ahora duda de que sea este el Mesías. Porque todas las crisis son muy importantes en nuestra vida ¿verdad? Así, le preguntan a Jesucristo: “¿eres tú el que tiene que venir o tenemos que esperar a otro?”. Y les dice Jesucristo: “decidle a Juan: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen”. Esto es muy importante, porque cuando aparece Jesucristo los ciegos ven. ¿Qué es lo que ven los ciegos? ¿Qué es lo que ve un cristiano? El amor de Dios en su historia. ¿Qué es lo que escuchan? La Palabra de Dios, que no solamente es la que escuchamos en la Iglesia, sino que es la Palabra que ilumina la historia, porque nosotros realizamos el ser cristianos en la historia.

 

Hemos superado la religiosidad natural, los religiosos naturales tienen el lugar sagrado que es el templo y el mundo que es profano. Entonces existe una división entre vida y liturgia, entre religión y vida. No así nosotros “porque ya llegan los verdaderos adoradores que mi Padre busca, los que adoran a Dios en espíritu y en verdad”. ¿Qué es adorar a Dios “en espíritu y en verdad”? Lo dice el mismo encuentro con la samaritana: “ya no se adorará más a Dios en el templo de Jerusalén ni el Monte Galicín”. Todos los pueblos están buscando un axis mundi: aquel lugar donde Dios realmente, si tú vas de peregrinación a ese sitio, Dios te escucha y todo lo que le pidas te lo da. Es el lugar donde suben y bajan los ángeles, esto significa que el hombre pide a Dios una cosa y un ángel lleva hasta arriba la petición y luego desciende con la respuesta.

 

Por eso ya Jacob, en la escala de Jacob, veía que aquel lugar era el lugar santo por excelencia porque subían y bajaban los ángeles. Jesucristo dirá que es Él ese lugar, porque toda la Escritura tiene una unidad perfecta, toda. Espero que Dios os dé esta unidad a los cristianos que nos hace conocer profundamente la Escritura y la unidad que existe en ella. Jesucristo le dice: “mujer, llega la hora en que llegan los verdaderos adoradores que mi Padre busca, los que adoran a Dios en espíritu y en verdad”, porque Dios es espíritu. A Dios se le adora en espíritu, la respuesta a esto la da después el mismo texto. Porque le dicen a Cristo, “Maestro come, come”, y dirá Cristo: “yo tengo un alimento que vosotros no conocéis, mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me ha enviado”, de hacer la voluntad de Dios. Se preguntan los padres de la Iglesia cuál es la ciencia de los Santos. ¿Cuál es la ciencia de los Santos? La humildad, no. La obediencia, la santidad, la caridad, no. Es hacer la voluntad de Dios. Y ¿cómo te marca Dios su voluntad? En la historia, con los acontecimientos. Y ¿cuál es esta voluntad de Dios? Pues dice Cristo: “mirad los campos, ya están preparados para la siega, yo os mando a segar lo que vosotros no habéis trabajado, otros han trabajado y vosotros os aprovecháis de su trabajo, porque en vosotros se cumple aquel refrán que se decía en los pueblos, qué duro es sembrar en el frío y luego resulta que otro, que no ha trabajado y que no se ha levantado a las cuatro de la mañana y que no ha pasado el frío, llega tranquilamente sin haber trabajado y recoge el fruto, qué duro es esto”. ¿Quienes han sembrado? Cristo ha sembrado con su sangre, ha preparado a los pueblos a recibir la salvación. Todos los hombres, todos, están preparados y por eso no hay que tener miedo. Europa espera de nosotros una nueva evangelización, de los cristianos. El problema es ¿dónde están los cristianos? Ese es el punto.

 

Entonces hay una belleza. Ya en Israel se espera el Mesías que venga a producir esta belleza. ¿Cuál es esta belleza? Los ciegos ven... los cristianos. Entonces ¿qué es la Iglesia? El cuerpo de Cristo resucitado donde los cristianos escuchan, ven a Dios en su historia, escuchan su Palabra que ilumina su historia, caminan a salvar el mundo. Eran muertos y han sido resucitados a la vida. Entonces, tiene que aparecer la comunidad cristiana. Esto es lo que intenta el Camino: hacer comunidades cristianas donde se exprese la belleza de Cristo, que es Cristo quien salva al mundo. ¿Por qué? Porque estos cristianos van a mostrar al mundo que Dios es amor, haciendo que su voluntad transforme al mundo, porque todo lo que nos rodea de la belleza de Dios es amor para nosotros. Mirad, en el monte Sinaí Dios dice: “Amarás a Dios con todo tu corazón”. En el Cantar de los Cantares: “Qué bella eres, amada mía, amiga mía qué bella eres. Eres bellísima como Jerusalén Qué bellos son tus pies en las sandalias, hija de príncipe. Las curvas de tus caderas obras de mano de un artista..”. Fíjate ya lo que dice la Escritura, lo mismo que decía yo de esta chica. Dios ha hecho a una mujer como una obra de arte; la curva, solamente un artista sabe hacer una curva perfecta, bella.

 

Hay como una progresión. El hombre ha sido creado para ser amado como una esposa. Dios la embellece. Y aquí voy a decir otra pincelada. Hoy se habla de mundo global, de globalización, de aldea global, que ha acuñado también McLuhan, que hay una única cultura. Hay una cosa en el Apocalipsis que es muy importante y os la leo. Espero sugerir algunas cosas, daros llaves en este encuentro. Dice el Apocalipsis: “entonces vino uno de los siete ángeles que llevaban las siete copas y me habló. Ven, te voy a mostrar el juicio de la célebre ramera que se sienta sobre grandes aguas. Con ella fornicaron los reyes de la tierra y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de sus prostituciones. Me trasladó el espíritu al desierto y vi a una mujer sentada sobre una bestia de color escarlata, cubierta de títulos blasfemos. La bestia tenía siete cabezas y diez cuernos. La mujer estaba vestida de púrpura y escarlata. Resplandecía de oro y piedras preciosas y perlas. Llevaba en su mano una copa de oro llena de abominaciones y también de las impurezas de su prostitución y en su frente un nombre escrito, un misterio, la gran Babilonia, la madre de todas las rameras y de todas las abominaciones de la tierra”. Más adelante le pide que le explique qué son esas visiones y le dice: “las aguas que has visto donde está sentada la ramera son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas; y la mujer que has visto es la gran ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra”. O sea, llama la gran ciudad y la llama en otro sitio Babilonia, Egipto, Roma, New York. New York, hoy el espíritu de la gran ciudad, la gran ciudad que domina las naciones de la tierra, el mundo, la gran ciudad. El Islam se siente amenazado de esta potencia de la gran ciudad y derriba las torres de Nueva York. Yo he tenido un encuentro en Nueva York, con los obispos, sobre este tema. Pero frente a la gran ciudad que está dominando todas las naciones y que dice en el Apocalipsis “salid de ella pueblo mío, no os hagáis cómplices de sus abominaciones que están llegando hasta el cielo”. Cuántos abortos en el mundo, 300 millones en China. Abortos, eutanasia en Holanda, bueno, en todas partes, cuántas abominaciones. A veces se está tocando el árbol de la vida con la clonación, con la genética. ¿Qué está pasando? La gran ciudad, que nos han “cambiado el agua”. Hay una monocultura.

 

Me acuerdo que he hecho un viaje por Asia, para visitar las comunidades. El Camino Neocatecumenal está extendido por todo el mundo. Nos han pedido que visitemos las comunidades de Corea, de Japón, de Tailandia. Y la primera vez me quedé impresionado de ver que, en el fondo, uno estaba en Tokio, después estaba en Seúl, después estaba en Cotaquinabalo... y la misma arquitectura, un único arquitecto. Todas las ciudades, todo era igual. Las chicas todas vestían lo mismo, con blue jean, las mismas películas, en todas partes... ¿Qué pasa? ¿Han renunciado a sus culturas? ¿Hay una sola cultura aquí? Todo es igual. Es impresionante. Haz un viaje de ciudad en ciudad por toda Asia y te quedas sobrecogido. ¿Qué está pasando? Hay que saber reflexionar.

 

Frente a esta gran ciudad, en el Apocalipsis se habla de otra gran ciudad, la Jerusalén celeste, que desciende del cielo ataviada como una esposa, esplendorosa de belleza, como una piedra refulgente. Esta Jerusalén celeste..., “eres bellísima como Jerusalén”, dice el Cantar de los cantares. ¿En qué consiste esta belleza? ¿Y qué es la Iglesia? Es Cristo, Cristo… yo soy Cristo. Dice San Pablo “no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”. Los cristianos han recibido la naturaleza de Cristo. Cristo habita en nosotros. Dice San Pablo: “caritas christi urget nos”… “El amor de Cristo nos urge, nos empuja, al pensar que si uno murió por todos, todos han muerto…” Dice: “murió por todos”. ¿Para qué murió Cristo por todos? “Para que los que viven, no vivan más para sí mismos…” O sea, fijaros en la antropología de San Pablo. 

 

 

6.- La “belleza” del amor de Cristo

 

Para San Pablo los hombres están como condenados a vivir todo para sí mismos. Y esto de vivirlo todo “para sí”, según San Pablo es una condena. Digamos que el hombre que se separa de Dios se hace el dios de sí mismo y el pecado de haberse separado de Dios le lleva a vivir la realidad desde una cosmogonía en que su yo, él, es dios. Entonces, todo lo vive, la realidad la vive en función de satisfacer este yo, de lo que él piensa que es el bien, que es la verdad, desde sí mismo. Está como condenado a sí mismo. ¿Y qué le sucede al hombre? ¿Por qué San Pablo considera esto una condena, que el hombre está condenado a ofrecerse todo a sí mismo, a vivirlo todo en función de sí mismo? Un chico joven de quince años, de dieciséis, que ha dejado la Iglesia, vive la realidad ¿Cómo? Pues, todo es él, juzgando a su padre que lo considera un fascista, su madre… que si sus amigos son… Todo lo vive desde su yo. Y va a la Universidad y vive todo en función de su yo: ese profesor me gusta, ese profesor no me gusta… eso me interesa, eso no… En fin, todo lo vive en función de una cosmogonía en la que él es centro de todo.

 

Pero esto de que habiéndose separado de Dios él es dios de sí mismo, esto... Sabéis que el pecado original ha provocado una cosa profundísima, algo que Kierkegaard llama “la muerte del ser, la muerte óntica”. El hombre, habiéndose separado de Dios, habiendo obedecido al demonio que te dice que Dios no existe porque te castra, porque te impide hacer esto y esto otro… “Es cierto que morirás”. Le dice el demonio a Eva: “es que Dios sabe muy bien que el día que comas serás como Dios, conocerás el bien y el mal” y Dios es celoso, no quiere que te realices. Entonces, Eva se dice “es verdad, si yo como de esto, pruebo, tengo una experiencia y ya no necesito que me enseñen los curas, que me enseñe nadie… Yo mismo tengo experiencia del bien del mal, yo mismo puedo hacerme una cosmogonía, yo decido, soy libre, soy dios”. “Romper las tablas”, decía Nietzsche. Todos lo hemos hecho, hemos roto las tablas, yo lo hice. Nos hemos afirmado… Pero, atención, después nosotros sabemos que existe una cosa muy profunda. El hombre, habiéndose separado de Dios, experimenta la muerte de su propio ser porque la palabra “persona”,  nuestro ser persona, viene del griego, la raíz de persona es la misma raíz que la de personaje de una obra teatral. O sea que en el teatro, verdad, tú vas a hacer de príncipe, tú vas a ser la reina… Tienes un rol, una misión, un sitio, un lugar. Bien, y si el demonio te dice que no hay obra teatral, no hay rol, ¿quién soy yo, qué tengo que hacer en la vida? Pierdo la dimensión,  mi ser persona no tiene referencia ninguna. Ahora quiero ser… quiero ser para mi novia, ser para mis padres, quiero ser… ser como artista, ser como literato, ser como poeta, quiero ser… Pero el ser persona está siempre en relación con el amor y a alguien. Y cuando ese joven descubre que en el fondo sus padres le tienen sin cuidado, porque su madre se ha divorciado tres veces, su padre cada vez que lo ve es para que le dé cien euros… que no es para nadie… pues se pega un tiro. Cada sesenta segundos se está matando un hombre en el mundo. La cantidad de jóvenes que se suicidan…

 

Un chico, verdad… me acuerdo que contaba una experiencia en Suecia…. Venían  de los Juegos Olímpicos de Helsinki… había una chica monísima, sueca, que estaba sentada en la barandilla del barco, así de espaldas. Y estaban estos dos españoles hablando y de pronto, esta chica, a un cierto momento, se suelta y se la lleva el mar… Se quedaron impresionadísimos… estaban comentando lo guapa que era. Van corriendo al capitán y le dicen que pare el barco, que la chica se ha caído al mar… ¿Cómo? ¿Parar el barco? Uy… Si tenemos que parar el barco por cada joven que se suicida, pues no llegamos nunca a Estocolmo. El agua está a menos de cinco grados,  así que en cinco minutos se muere y ya está… Se matan. El ser del hombre, el ser más profundo del hombre, está muerto. Entonces el hombre quiere ser, ser… Pero aquí está el problema. Por más  que quiera ser artista, triunfar, y ser para los demás y ser para su mujer y ser para sus padres, hay algo que no puede hacer y es salir de sí mismo, darse… Darse, amar, amar… ¿Por qué no puede amar? Y ahí está el punto, el “Kerigma”. No puede amar porque ha experimentado la muerte.

 

Amar al otro significa matar mi yo, crucificar mi yo para que aparezca un tú. Yo se escribe con la “y”griega, y la “t” de tú es una cruz. Matar mi yo, crucificar mi yo. ¿Cómo voy a crucificar mi yo por este hombre si yo tengo miedo a la muerte? ¿Cómo puedo matar mi yo si yo no he vencido a la muerte?. Entonces, nuestra relación tiene siempre un punto de confluencia: la muerte. Cuando aparece “la muerte”, no puedo pasar. Entonces, me tengo que separar, se casan y se separan. Pero si se separan no es porque sean malos, sino es porque no pueden más, porque la muerte que tienen dentro, la muerte del ser, lo que llamaba Kierkegaard “muerte óntica”, les hace ver cuando aparece el sufrimiento, el conflicto en el matrimonio, les hace ver que es como un reflejo, como un espejo de la muerte más profunda. Y esto no lo pueden soportar. La muerte del ser más profundo del hombre hace así que el sufrimiento no tenga sentido. El sufrimiento humano no tiene sentido porque no tiene sentido el hombre. Y no tiene sentido el hombre porque no ha resuelto el problema existencial de la muerte. Por eso, en las ciudades modernas a los ancianos hay que matarlos, llevan los hospitales lejos. Hay un terror total a sufrir. Porque hay una enfermedad del hombre profunda que está en el ser más profundo del hombre.

 

Por eso dice en la Epístola a los Hebreos: “Hermanos, Cristo participó de la carne y de la sangre…” ¿Para qué? Hay una síntesis, que habla San Cirilo de Alejandría y los Padres de la Iglesia, profundísima… Los que están en el Camino lo saben muy bien, pero otros, quizás es la primera vez que la oís. Y aquí hay una síntesis. Hay que conocer a los Padres de la Iglesia. Nosotros, como tenemos que abrir un Catecumenado en la Iglesia, hemos tenido que ser técnicos, estudiar la iniciación cristiana, en los Padres, en la Iglesia primitiva, profundamente. Mirad lo que dice la Epístola a los Hebreos. Dice en el capítulo segundo, en el versículo catorce, dice: “así como los hijos participan de la sangre  y de la carne, así también participó Él, Cristo, de las mismas para aniquilar mediante la muerte al señor de la muerte, es decir, al diablo. Y liberar a cuantos por el temor que tienen a la muerte, estaban sometidos de por vida a esclavitud”. Según este texto los hombres están sometidos a la esclavitud del demonio por el terror que le tienen a sufrir, a morir. Aunque no lo hayan conceptualizado. El terror que tienen dentro, la muerte que tienen dentro, el no-ser más profundo, hace que no tengan respuesta al sufrimiento, al cáncer, a un conflicto con la mujer, a un problema con un hijo, cuando a uno le han echado del trabajo… Cuando aparece el sufrimiento, por el temor que le tienen los  hombres a la muerte, están sometidos al demonio, obedecen al demonio. ¿Cómo…? Pues, divorciándose, echándose un amante, bebiendo, tomando drogas, escapando del sufrimiento.

 

Entonces, ¿qué hace Jesucristo, cómo libera al hombre…? Entonces, habría que curar al hombre dentro, habría que quitarle la muerte óntica. ¿Cómo hace Cristo para quitarle el terror a la muerte? “Cristo ha resucitado”, grita la Iglesia rusa, “Cristo ha resucitado”. “Verdaderamente ha resucitado”, grita todo el pueblo… Entonces, Cristo vence a la muerte, quita al demonio el poder que tiene sobre la muerte. Estoy hablando de cosas existenciales, reales. No son moralismos ni son cosas piadosas. Bueno, yo digo: “Cristo ha resucitado”… “Aleluya”, grita la Iglesia. Y a mí que me importa que Cristo haya resucitado. No es inmanente esto… No, no, no absolutamente… La teología que ha intentado quitar el pecado original y hacer una inmanencia del cristianismo es falsa y herética. Es muy profundo. ¿Cómo me llega a mí esta victoria de Cristo sobre la muerte? Él ha muerto por mí, ha resucitado de la muerte por mí, ha subido al cielo e intercede por mí delante del Padre. ¿Por qué intercede por mí? ¿Para qué intercede por mí? Para que yo pueda recibir desde el cielo un nuevo espíritu. He aquí la fe, la fe… La fe salva al mundo.

 

¿Y cómo llega este espíritu a mí? A través de la necedad de la predicación. Por eso he dejado yo la pintura. Ay de mí si no evangelizase, porque Dios ha querido salvar al mundo, no cambiando las estructuras, sino a través de la necedad de la predicación. Dice la Epístola a los Corintios: “los griegos buscan sabiduría, los judíos, señales, pero nosotros anunciamos a Cristo y a Cristo crucificado”. Mirad, Cristo… esta es la imagen de la libertad, esto es la imagen de la libertad (mostrando el crucifijo que porta en la mano). Cristo crucificado. Porque si seguís el argumento que estaba diciendo, los hombres sufren… sufren por una sola razón, porque no pueden amar así. Porque decimos nosotros que el pecado original no ha destruido la naturaleza, no somos protestantes. Dice San Pablo que el hombre conoce realmente el bien, sabemos todos que amar es la verdad. Dice San Pablo en la Epístola a los Romanos, en el capítulo siete, “me encuentro con el mal que no quisiera hacer”. Si no soy yo, ¿quién lo hace?. El pecado que habita en mí, el haberme separado de Dios y haberme hecho dios de mí mismo. Este pecado  que habita en mí, en mi carne. “¿Y quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias sean dadas a Jesucristo que nos ha liberado...” . Entonces, Jesucristo nos envía desde el cielo… Como he dicho antes, el espíritu de Cristo da testimonio. ¿Y cómo puedo yo recibir este espíritu? ¿Cómo lo puedo recibir? Mediante la necedad de la predicación.

 

Yo estoy ahora predicando, ¿verdad? Ahora mismo estoy predicando el “Kerigma”… Este señor aquí con gafas… este hermano… y este cura… a lo mejor necesita una palabra… porque es un pecador bastante gordo… Bueno, dice otra cosa la Epístola a los Hebreos profundísima: “Cristo es la imagen, impronta de la sustancia divina”. Aquí hay una palabra filosófica “sustancia”, difícil de comprender. A Dios nadie lo ha visto. Sustancia, sustancia divina… “Cristo es imagen, impronta de la sustancia divina”… Impronta, ¿qué es la impronta? Es como una cosa de cera y con un sello de un anillo, hacemos… dejamos una impronta en la cera. Cristo crucificado es la impronta de la sustancia divina. Mirad esta cruz. Si yo te digo que esta es la impronta de Dios, ¿tú que ves? Yo, nada, aquí veo un muñequito aquí de bronce… ¿Qué es esto? Impronta de la sustancia divina. Quiere decir que la sustancia… ¿qué es esto? Es una reproducción de un hecho… de que Cristo ha dado la vida por ti. Y ahora repito a  este chico y a este cura… Cristo ha dado la vida por ti. No cuando tú eras bueno, sino cuando eras un malvado, un pecador, cuando éramos enemigos de Dios… entonces es cuando ha dado la vida por ti. La gente cree que a ti Dios no te quiere porque eres un malvado… Si dejas el pecado, Dios te quiere, si no, no… Eso es falso. Completamente falso. Fíjate, exactamente al contrario. Cristo ha dado la vida por nosotros cuando éramos enemigos de Dios, pecadores. O sea, que la sustancia divina es que nos ama, con un amor total… Total cuando somos pecadores, malvados… de forma que nuestra maldad no nos puede separar de Dios nunca, nunca el pecado nos podrá separar de Dios. Porque dio su vida cuando éramos pecadores… De forma que esto es algo profundísimo… Entonces, la naturaleza de Dios es amarnos, nos creó para ser amados, para ser amados de Él. 

 

Entonces, digamos así: que mientras yo estoy hablando ahora, la misma esencia divina es estar en este hombre… y no está, no está ahora mismo, por ejemplo. No está… ¿está en este? ¿está en esta chica? ¿Está…? ¿Está Dios? Si Dios descendió con su gloria, con su espíritu…. Pero, ¿creéis que esto es tan fácil? ¿Qué descienda el espíritu Santo sobre este hombre (señalando a un asistente de la conferencia), y que lo habite la Santa Trinidad, como un templo? Demuéstralo si tienes la vida eterna dentro… Porque cuando fuimos bautizados se nos preguntó: “¿Qué pides a la Iglesia de Dios?”. Y dijo el padrino: “la fe”. “¿Y qué te da la fe? La vida eterna”. Ah! Entonces Cristo, enviándonos el Espíritu Santo nos da vida eterna, vida que ha vencido la muerte, no muere nunca más. Tenemos vida eterna… No vida eterna esperando el futuro, no… Ahora, ahora…. Dice San Juan “que el que odia a un hermano es un asesino y ningún asesino tiene vida eterna dentro”. Ahora… ¿este hermano tiene vida eterna? Que lo demuestre… Esto es el catecumenado de la Iglesia primitiva. Porque en la Iglesia tienen que estar los que tienen fe… y la fe es un don, la da Dios. No es cuestión moral, no estamos hablando de que tú eres bueno o malo… no, absolutamente. Si este hermano viene al catecumenado, por ejemplo, y resulta… sí… el viene a las catequesis y viene a nuestra comunidad, pero Dios no le ha dado la fe, no tiene dentro la naturaleza divina. ¿Y yo que culpa tengo? Dios no le encontró digno de darle la fe “porque la fe no es de todos”, dice San Pablo. Esto no tiene nada que ver con la salvación eterna, ni con la condena eterna. Eso es una estupidez…. eso es una estupidez. Lo importante realmente es que este hermano tenga la naturaleza divina. Porque si Dios le ha dado de su naturaleza, eso se muestra rápidamente ¿Y cómo? En las obras. ¿Qué obras? Obras de vida eterna. ¿Y cuáles son las obras de vida eterna? Ah…! Muy interesante. ¿Es rezar? Rezan más los hebreos que nosotros y los musulmanes… ¿Es ser honesto…? Un comunista puede ser honesto. ¿Qué son las obras de vida eterna? Sería interesante preguntarlo. Porque sobre eso nos vamos a enterar de lo que significa ser cristiano. Sobre eso vamos a entender qué significa salvar al mundo, significa cómo se evangeliza Europa, significa cómo se hace una Universidad cristiana, con cristianos, no etiquetemos las cosas… O sea, sobre esto… ¿Qué son las obras cristianas? “Amaos como yo os he amado. En este amor conocerá el mundo que sois mis discípulos…”. “Padre, como tú estás en mí y yo en Ti, uno, seamos uno en ellos, sean uno en nosotros… para que el mundo crea”.

 

Jesucristo ha hecho una cosa enorme, ha conducido la humanidad, la ha salvado de la muerte y la ha introducido en la Santa Trinidad… Digamos así, es como si ahora mismo, todas las bombillas de esta casa se funden porque hay unos plomos centrales y está todo a oscuras y alguien sube hasta los plomos, los cambia y se encienden todas las bombillas. Cristo hizo algo parecido. Introdujo la naturaleza del hombre en la Santa Trinidad y esto, para que lo entendáis bien, mirad lo que dice San Pablo: “no solamente existe el jardín del Edén”, no solamente existe el Monte Sinaí como un jardín donde aparece un árbol, un esposo, una esposa, que es la asamblea de Israel. No, hay otro jardín, dice San Juan. Es el Gólgota… Hay un jardín, hay una tumba, hay un jardinero, jardinero que es Cristo. Y hay una mujer que está llorando, ahí hay una indicación profunda de San Juan, que es muy profundo San Juan en toda la tradición hebrea. Y este jardinero también da nombre a esta mujer. María Magdalena está llorando, era una antigua prostituta, una mujer pecadora pública… Y llora y dice: “han robado el cuerpo. Si lo has cogido tú, dime dónde lo has puesto”. “Por qué lloras, María”… Ella creía que era el hortelano, el jardinero… Entonces Jesús la nombra, da nombre a María.

 

Hay que anunciar la Buena Noticia. Cristo va a subir al Padre… “No me toques”. ¿Por qué dice “no me toques”? ¿Por qué? ¿Lo sabéis? No, porque si veis a  Mateo, Mateo cuando el ángel le dice a las dos mujeres que vayan a Galilea que allí le verán, saliendo corriendo, Cristo mismo aparece y les dice que vayan a Galilea y le abrazan… Cristo Resucitado  no les dice que no le abracen, le tocan, le abrazan y se deja tocar… ¿Por qué aquí dice  “no me toques”? Porque va a decir San Juan una cosa muy importante. Quiero decir… vámonos a San Pablo y veréis lo que dice. San Pablo dice que “el amor de Cristo nos apremia al pensar que si uno murió por todos, todos por tanto murieron y murió por todos  para que ya no vivan para sí los que viven para sí mismos, sino que vivan para aquél que murió y resucitó por ellos”. Esto es fantástico. Si te ha encontrado Cristo, ya no estás solo. Te ha encontrado Cristo. Ya no soy yo quien vive, Cristo conmigo, ha aparecido el amor. Porque todo el Cantar de los cantares San Juan de la Cruz también lo aplica al alma, el alma (que hoy la quieren deshacer al alma, no existe ya). Atención, eh, que en la traducción griega está el alma. Dice “murió por todos para que ya no vivan para sí los que viven sino para aquél que murió y resucitó por ellos”. Así que en adelante ya no conocemos a Crsito según la carne y si conocimos a Cristo según la carne, ya no lo conocemos así. ¿Por qué pongo en relación este texto con “no me toques” en la carne. Dice: “por tanto el que está en Cristo es una nueva creación, pasó lo viejo, han aparecido cosas nuevas”. ¿Qué cosas nuevas han aparecido? ¿Qué cosas han aparecido ahora? La gracia del Espíritu Santo en nosotros. Ahora conocemos a Cristo de una manera mucho más profunda que en la carne… “no me toques… exteriormente”… Ahora habitamos en la Santa Trinidad en Cristo. Cristo habita en nosotros en una unidad perfecta. Somos uno en Cristo. Y esto la muerte física no lo puede separar. Ya puedo morir en un accidente. Ni la vejez. Somos uno en Cristo, de una forma profundísima. Esto San Pablo lo tiene clarísimo. Si conocimos a Cristo en la carne… Pero, ¿el problema cuál es?

 

7.- “En el umbral de una nueva era”

 

Entonces, termino diciendo una cosa importantísima: nuevos tiempos. Mirad, yo tengo una frase de Juan XXIII que he puesto en la introducción de los Estatutos del Camino Neocatecumenal. Juan XXIII que fue un gran Papa… Los Papas tienen el grado profético, todos los bautizados somos profetas, somos reyes y somos sacerdotes. Bueno, el Papa lo tiene en grado más sumo… El Papa Juan XXIII en la Constitución Apostólica Humanis Salutis en 1961, que inauguraba el Concilio, anunciaba a toda la Iglesia el Concilio Vaticano II, dice así: “la Iglesia hoy asiste a una crisis en acto de toda la sociedad. Mientras la humanidad se encuentra en el umbral de una era nueva”, (nos encontramos en el umbral de una nueva era). Fijaros, en el año 61, es profético esto. Juan XXIII dice: “mientras que la humanidad se encuentra al umbral de una nueva era, tareas de una gravedad inmensa esperan a la Iglesia, como en las épocas más trágicas de su historia. Se trata de poner en contacto con la energía viviente, vivificadora del Evangelio, la modernidad, el mundo moderno”. Dice “vamos a atravesar la época más trágica…”. Por eso se ha preparado un Concilio. El Espíritu Santo sabía que iba a haber un cambio total, que iba a aparecer la secularización, y que la Iglesia va a reformarse. Por eso, llevar el Concilio a las parroquias es de vida o de muerte. De vida o de muerte… No está el Concilio en las parroquias. Seguimos diciendo misas, misas, misas… Hay que evangelizar a nuestros hermanos. Es de vida o de muerte.

 

Mirad, en Holanda nosotros hemos abierto un seminario en Ámsterdam y otro seminario en… Es muy importante lo que está pasando en Holanda porque Holanda es una nación católica... Una cosa es Escandinavia, Suecia, Noruega y otra cosa es Holanda, que eran católicos. Sabéis que los holandeses tienen un carácter especial porque es un país debajo del mar y está lleno de misioneros, lleno de piratas… Cogieron el Concilio a lo bestia y entonces se polarizó Holanda, se hizo un polo que entendieron el Concilio… pues nada, como que las parroquias hay que darlas a los laicos, las mujeres en las iglesias, que Roma ni hablar, se separaron de Roma… casi un cisma. Hoy mismo no se reconocen estas parroquias, no se distinguen bien una protestante, una católica, en todo este sector del norte de la Holanda. El sur, por ejemplo, se dieron cuenta de esta descomposición total, porque desapareció el “Kerigma”, solamente lo social, se transforma la iglesia en una especie de asistencia social, que es un horror… Solamente el tercer mundo y los pobres… ¿Pero esto qué es? Como si el hombre no tuviera espíritu, como si estuviera muerto por dentro, no tiene nada, sólo hay que darle una casa, hay que darle un trabajo… Todo este horror en esta antropología mezquina, chata… Entonces, la parte del sur, ¿sabéis lo que hace? Niegan el Concilio. Entonces, continúan las misas de espalda al pueblo, todo en silencio, los curas con las sotanas… Bien, viene el obispo de Rutmon a hablar conmigo a pedirnos un seminario. Yo le dije que para abrir un seminario “Redemptoris Mater”, que es un seminario diocesano misionero (nosotros no somos un movimiento, por lo tanto, no tenemos curas, ni seminarios…) hace falta primero abrir el Camino. ¿Y cómo se abre el Camino? Bueno, yo te envío un equipo y tú convocas a los párrocos. Vinieron cuarenta párrocos, con el obispo presente, y diez párrocos, después de explicar qué es el Camino, empezaron el Camino Neocatecumenal. El Vicario episcopal nos dijo: “vosotros sois la última oportunidad de esta Iglesia, si fracasamos con ustedes tenemos que cerrar porque no viene nadie”. ¡Ah! Atención… Ya no viene nadie. Los que creen que hay que volver a la Iglesia  de antes del Concilio y todo eso… Hay que entender lo que dice Juan XXIII aquí: “tareas de una gravedad inmensa”. Nos encontramos en una época de masacres… Es la sociedad holandesa, tan fuerte… ¿Sabéis que han aprobado por ley la eutanasia a los 16 años? Esta madre tiene un hijo con 16 años con cáncer y lo puede matar. Está aprobado por la ley. Homosexualidad… llenos de homosexuales, todo lleno… Matrimonios de hecho… Es decir, hay una sociedad tan fuerte que no queda nadie.

 

Es una cuestión de vida o muerte llevar el Concilio a las parroquias. El Concilio ha hecho una nueva fraseología, ha hablado del cuerpo, de la Iglesia como un cuerpo. Hay que hacer comunidades cristianas donde realmente se dé el cristiano adulto. Porque si aparece un cristiano, aparece la luz. Un cristiano es la luz. La belleza de un cristiano muestra con su vida el amor que tiene Dios a todos los hombres. Porque escucha, hace la voluntad de Dios, ¿entendéis? Por eso no se trata aquí de conquistar nada, se trata de que se dé verdaderamente el milagro, que aparezca la “nueva Jerusalén” en la Iglesia. Nosotros somos una realidad que el Concilio ha suscitado, una realidad que Dios ha suscitado para llevar adelante el Concilio. Ahora han venido ciento veinte párrocos de Estados Unidos a visitar todos los Catecumenium que estamos haciendo en las parroquias de España. Estamos renovando las parroquias, preparándolas a la nueva realidad, para dar una respuesta a la sociedad secularizada. El Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, el cardenal Stafford, ha dicho, que el Papa estaba al cien por cien detrás del Camino. Porque el Papa ha visitado en Roma todas las parroquias del Camino. En algunas hay veinte comunidades, todas llenas, llenas, con los niños, porque la comunidad recupera la familia, salva la familia. Entonces, hemos abierto cincuenta y tres seminarios, miles de vocaciones, ¿De dónde? De las familias… La comunidad cristiana salva la familia… salva la familia. Tenemos familias con diez hijos, con doce hijos, con catorce hijos, familias cristianas. ¿Cómo podemos nosotros dudar de dar un hijo a Dios si un ser humano vivirá para la eternidad? Un cristiano, un ser humano que vivirá  eternamente… Yo tengo tres hijos y nada más… Que algunos curas creen que esta es la paternidad responsable: que yo decido tener dos niños… y niego a Dios un ser humano, un hijo de Dios que vivirá en la eternidad. Esto demuestra exactamente... (hombre... en las circunstancias en las que la Iglesia te dice que tienes que ser responsable...). No. Paternidad responsable significa exactamente lo contrario: darte, qué significa dar la vida a un ser humano...

Rezad por mí. 

 

            KIKO ARGÜELLO


Mí Compañía