
Seré tuyo en la
eternidad del tiempo
que locamente habita
en la miel de tu
sonrisa,
cuando tus cristalinas
pupilas
se abrazan con las
mías.
La melodía de tu suave
boca
hacia mis ansiosos
oídos...
El deseo que tus
palabras evocan,
alimentándome el alma
cada vez que al viento,
en tu apacible pureza,
liberas internos
pensamientos.
Serás mía
en la soñadora tinta
que, de verso en verso,
buscando en tu corazón
queda.
El papel vibrante
agrieta
surcando de rincón en
rincón
los fértiles campos
que en la inmensidad de
tu alma
cultivan la flor de mi
poesía.
Llevan a mi simple vida
los motivos para
escribirla
y pronunciar libre un
instante después de los
tiempos...
Y abrigándome loco por
ti,
por siempre seré tuyo.