


Déjame ser el brazo que
sostiene tu copa,
la mano que pasa las
páginas de tu libro,
el perro que ladra en tu
puerta
los ojos que vigilan en
todas tus direcciones.
Déjame sentir que soy
yo,
el pie que pisa tus
huellas,
la espalda que carga tus
fardos,
la boca que come de tu
mano,
los labios que dicen tu
canción
sólo a quien contigo va.
Déjeme pensar que
siento que soy
el musgo que orienta tu
norte,
los párpados que
cierran tus sueños,
los oídos que escuchan
tu melodía.
Y si aún me quedan
fuerzas,
déjame decir que pienso
que siento que soy
brazo, mano, perro y ojos
que trazan tu horizonte
imaginario,
pie, espalda, boca y
labios
que cuentan tu destino
más completo,
musgo, párpados y oídos
que dibujan el ángulo
de ti.
