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"Somos simultáneamente profesores y alumnos en todo
encuentro de nuestra vida".
"Si
construyes una casa cuyos cimientos sólo cuentan con un sistema de
soporte único y ese soporte particular se viene abajo, tu casa en
pleno se derrumbará".
Wayne
W. Dyer |
Cómo entender a nuestros
hijos
El siguiente escrito intenta aportar ideas que guíen una buena relación
padres e hijos y va dirigido principalmente a aquellos padres que, quizás
como vosotros que lo leeis, estais de acuerdo en las afirmaciones que
expondré a continuación, pero sin embargo teneis dificultades en que las
cosas sean así:
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Padres e hijos no son iguales en todos los aspectos. La natural
dependencia del niño en relación con la seguridad, el apoyo y la
alimentación, otorga a los padres una responsabilidad natural sobre
amplias áreas de la vida del niño.
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Los padres que castigan a los niños que no se comportan como se
espera de ellos, no son "malos padres". El castigo sólo es malo cuando:
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No sirve para cambiar el comportamiento de un niño
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Acarrea consecuencias no deseadas para el niño
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Los padres promueven el sentido de la seguridad en los niños cuando
dicen exactamente lo que pretenden, cuando lo dicen claramente y cuando
son coherentes y predecibles en su comportamiento.
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Un niño puede desarrollar su sentido de la responsabilidad sólo
cuando se le considera responsable de sus actos. Este sentido de la
responsabilidad puede y debe ser enseñado por los padres.
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La autoridad paterna no tiene porqué ejercerse de manera abusiva,
mezquina, dura o dañina para el niño. No obstante, la autoridad
corresponde a los padres.
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La mayor parte de las dificultades entre padres e hijos surgen de la
lucha que se establece por disponer de poder y control. Los padres deben
saber cómo ganar esta batalla cuando sea necesario, de modo que puedan
otorgar poder a sus hijos cuando sea más aconsejable.
Las claves para resolver la mayoría de las
dificultades que los padres tienen con sus hijos consisten en establecer
unas normas, marcar las consecuencias que se derivan de la ruptura de esas
normas y utilizar una disciplina coherente.
Las normas efectivas contribuyen a que el niño se sienta seguro, de
modo que no tenga que comportarse mal.
Un conjunto de normas define cuales son las relaciones entre los
miembros de la familia, ofrece pautas para tomar decisiones y proporciona
ideas sobre cómo deben producirse los cambios dentro de la familia. El
procedimiento de establecer normas y límites para los niños no es
inamovible pues deben irse ajustando a las circunstancias cambiantes como
el crecimiento físico, la maduración intelectual y afectiva y las nuevas
condiciones de la vida familiar. Si en la familia no se produce un proceso
semejante, El caos resultará inevitable. Todos sus miembros sentirán
inseguridad y ansiedad cuando existan falta de entendimiento y confusión
en cuanto al papel que cada uno debe jugar para tener un comportamiento
adecuado.
Los pasos a seguir para establecer normas son:
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A)
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Observar
cuidadosamente a los hijos
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La mera presencia de los padres hace que el
comportamiento de un niño no sea realmente el que tendría. Para
entender esos "otros" comportamientos debemos ser capaces de
observar a los niños sin que éstos se den cuenta de nuestra
presencia. También preguntar a amigos o parientes qué les parece el
comportamiento de su hijo. Cuando se observa a un niño lo que si hay
que evitar es la tendencia a ser únicamente las cosas que hace mal,
en lugar de observar su comportamiento general.
Una de las principales dificultades que
experimentan los padres cuando observan a sus hijos deriva de sus
deseos de intervenir en su comportamiento. Si usted quiere que su
hijo se comporte "adecuadamente", recuerde que una intervención
desafortunada sólo puede conseguir un comportamiento
indeseado. |
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B)
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Analizar
las situaciones problemáticas
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En primer lugar, averigüe cual es el problema. La
mejor manera de definir un problema es identificar un comportamiento
que desee cambiar.
Una de las tentaciones que más frecuentemente sufren los padres
al definir un problema consiste en querer modificar el estado
emocional o los sentimientos del niño. Lo más eficaz, por el
contrario, es tratar de modificar el comportamiento. Si se consigue
modificar un comportamiento, la matoría de las veces cambia también
el estado emocional que sustentaba ese comportamiento.
Una vez definido el problema, el paso siguiente será analizarlo.
Para hacerlo necesitamos toda la información que podamos reunir:
¿Cuándo ha surgido? ¿Cómo? ¿Cuáles son sus
consecuencias? ¿Que parte de él nos corresponde? ¿Cómo reaccionamos?
¿Entendemos porqué reaccionamos de ese modo? ¿Qué nos gustaría
hacer? ¿Cómo nos gustaría que se resolviese esta situación por si
sola?. Para analizar cada problema lo más conveniente es que
los padres, entre sí o con otra persona, sean capaces de hablar.
Tras analizarlo, el siguiente paso consistirá en considerar las
distintas posibilidades para poder resolverlo. Después, convendrá
revisar cada una de ellas teniendo en cuenta si somos capaces de
hacer lo que cada posibilidad exija, las consecuencias probables que
ello pueda tener en el niño y en nosotros mismos, y también si la
solución es razonable en cuanto se refiere a tiempo, energía y
dinero. |
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C)
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Establecer las normas
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Las normas deben ser razonables
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Los padres deben asegurarse de poder distinguir cuando se ha
cumplido la norma y cuando no.
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Hay que describir las normas con detalle
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Las normas deben establecer un límite de tiempo
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Debe existir alguna consecuencia prevista si se rompe el
cumplimiento de una norma |
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D)
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Ser
coherentes al aplicarlas
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La coherencia es una manera de informar al niño de
que los padres piensan realmente lo qu dicen. La aplicación
coherente de buenas normas promoverá el orden y la disciplina en la
familia, dará seguridad y contribuirá a que todos ofrezcan una mejor
disposición.
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Cómo tomar decisiones sobre su
hijo
Los padres a los que se les hace tan difícil tomar decisiones respecto
a sus hijos no tienen confianza en cómo debe actuarse.
Para ciertos padres, cualquier resultado que no sea una comprensión
inmediata y espontánea o una respuesta efectiva a las dificultades, es
señal de su incapacidad personal. Esto es una auténtica tontería, NADIE HA
NACIDO SIENDO PADRE. Por el contrario, ser padre es algo que se
aprende.
No resulta sencillo adoptar decisiones sobre cómo proceder con los
hijos. Tenemos que hacer lo que podamos con lo que tenemos. Como padre,
usted necesitará disponer de tiempo para sentarse tranquilamente a
analizar las dificultades de sus hijos y para decidir qué hacer.
Cuando los padres se muestran indecisos en relación con sus hijos,
éstos lo perciben y ello afecta a sus sentimientos de seguridad y de
bienestar.
Si nos equivocamos al escoger, padres e hijos seguimos juntos y podemos
así corregir los errores cometidos en el pasado. Esta voluntad de actuar
con decisión, incluso ante la posibilidad de cometer errores, es lo que
permite al adulto adquirir cierto grado de confianza, la que a su vez le
proporcionará la capacidad de corregir sus errores.
Los padres que se muestran indecisos ofrecen a sus hijos una
inmejorable oportunidad para ser caprichosos y dominantes creando un clima
de tensión cada vez mayor.
Cuando los padres están además dispuestos a admitir sus errores y a
aprender de ellos, también están creando el clima necesario para que los
hijos, a su vez, admitan sus propios errores y aprendan de ellos.
Gloria Marsellach Umbert - Psicólogo
Bibliografía
consultada: Reynold Bean, "Cómo ser mejores padres", Ed.
Debate "Como inculcar disciplina a los niños", Ed. Debate Clark,
Clemes, Bean, "Cómo desarrollar la autoestima en los adolescentes", Ed.
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