BARONÍA DE AYÓDAR Y VARIOS PUEBLOS DE LA SERRANIA DE ESPADÁN

BARONÍA DE AYÓDAR Y VARIOS PUEBLOS DE LA SERRANIA DE ESPADÁN

Fuentes de Ayódar, Villamalur y Ayódar

La minería en estas tierras cesó durante este siglo. Sin embargo, la riqueza de su medio natural, con buenos bosques de alcornoques, sobre todo en la cara norte de la sierra, confiere a estas poblaciones un gran interés turístico. El embotellamiento de sus aguas es, por otra parte, la principal fuente de riqueza en varios pueblos de la zona.

Villamalur conoció un fuerte proceso migratorio hacia La Plana y Barcelona en las décadas de 1950 y 1960 de este siglo. Hoy los que se fueron vuelven a veranear y están reconstruyendo gran parte del pueblo. En sus huertos, dedicadas al autoconsumo, hay hermosos cerezos. Fuentes de Ayódar perdió gran parte de sus pinares en el incendio de 1995. Hacia Torralba, en los bancales recuperados por el monte, se ve con alegría rebrotar higueras, seguramente hijas de las que Cavanilles pudo contemplar.

En Ayódar no quedan restos del palacio. Sin embargo, pudimos ver las "lárminas brillantes" citadas por Cavanilles entre los materiales de construcción de alguna de las pocas casas, cuya fachada no había sido encalada totalmente.

El barranco Reca se quemó en 1995. Y al año siguienle en verano, cuando lo visitamos, estaba completamente seco. Pero la mayoría de las plantas citadas por Cavanilles estaba rebrotando con fuerza, con lo que se volvía a iniciar, pese o tantas vicisitudes, el ciclo de reconstrucción del bosque.

En 1900: Fuentes de Ayódar 489 hab. Villamalur 546 habitantes. Ayódar 947 habitantes.

En 1994: Fuentes de Ayódar 86 hab. Villamalur 165 habitantes. Ayódar 220 habitantes.

 

 

Torralba del Pinar

Torralba es otro pueblo que también sufrió un fuerte proceso emigratorio hacia Catalunya y La Plana en la mitad de este siglo. Aunque le faltan algunos de los servicios, que abundan en las poblaciones más grandes, el problema del agua se resolvió en 1975 con la perforación del pozo de San Julián, que suministra caudal de sobra durante todo el año.

Como el resto de los lugares de la comarca, se alegra en el verano con la vuelta de los emigrantes, que están arreglando sus casas en el pueblo para el veraneo y -muchos- pensando en la jubilación.

En 1900: 295 habitantes.

En 1994: 72 habitantes.

Pavías, higueras y Gaibiel

De toda la minería que Cavanilles señalaba en la Sierra de Espadán, hoy no existe explotación alguna.

Los pobladores de Pavías, de Higueras y de Gaibiel cultivan sus huertas dedicados fundamentalmente a consumo familiar. Son pequeños pueblos en los que parece que el tiempo quedó anclado, lugares perfectos para el descanso.

Gaibiel es la puerta de Pavías e Higueras, a partir de aquí, la carretera asfaltada apenas permite que puedan cruzarse dos vehículos. Las higueras se las ve por los secanos, incluso entre pinos, con mucha frecuencia.

En 1900: Gaibiel 1125 hab. Higueras 366 habitantes. Pavías 508 habitantes.

En 1994: Gaibiel 225 hab. Higueras 31 habitantes. Pavías 62 habitantes.

La Alcudia de Veo y Sueras

Las dos Sueras mencionadas por Cavanilles se unieron en un solo municipio, conocido como Suera o Sueras. Hoy sus principales cosechas son el aceite en el secano y la naranja en las huertas, como testimonio del papel de actividad complementaria que tiene la agricultura.

De los lugares que Cavanilles cita, La Alcúdia de Veo se ha conservado como entidad de población autónoma, de la que pasaron o dependern Xinquer, Benitandús y Veo. Xinquer está completamente destruido. Los restos de cultivos de castaños le dotan de una peculiaridad, rara en la agricultura de la Comunidad Valenciana.

La Alcúdia conserva de época morisca el sistema de utilización del agua para los molinos y huertas, donde se ven buenos cerezos, castaños y almeces que consolidan los ribazos.

En 1900: Alcudia de Veo 867 hab. Sueras 1291 habitantes.

En 1994: Alcudia de Veo 180 hab. Sueras 565 habitantes.

 

 

Aín

En Aín destaca, por encima de todo, la singularidad de su paisaje donde la Naturaleza libre manifiesta su asombrosa diversidad.

El paisaje rural tampoco desmerece: la existencia frente a la población de corrales de piedra, abandonados en su mayoría, o la selva de frutales variados, que son sus huertas ribeteadas de almeces, han originando que ya desde hace años el turismo sea una constante en la zona y un recurso económico tan importante como la explotación del corcho de los alcornocales.

Por todo ésto, nos llamó aún más la atención la presencia, en las afueras del pueblo, de un vertedero incontrolado, lleno de basuras y trastos viejos.

En 1900: 487 habitantes.

En 1994: 131 habitantes.

Artana

En Artana conocimos al último artesano del esparto de la localidad, que aprendió el oficio no de sus padres, sino en las cárceles del franquismo. La producción agrícola más importante es e1 olivo, cuyo aceite es de excelente calidad.

La fuente de Santa Cristina está seca, un pozo construido en su proximidad conduce su caudal a una planta embotelladora. El canal descrito por Cavanilles se encuentra en desuso.

Los nuevos regadíos de Artana se abastecen del agua procedente de pozos, y en ellos se han introducido los naranjos.

La superficie forestal de Artana, que alberga pinares y alcornoques, se adentra en la Serra de Espadán, dando cobertura a toda la biodiversidad que acompaña a este ecosistema.

En 1900: 2758 habitantes.

En 1994: 1943 habitantes.

Eslida

Eslida ha vuello a cultivar el almendro en sus secanos y recientemente ha introducido los naranjos en sus huertas, pero lo que mejor vende esta población son sus fuentes y su espléndida naturalezo. Agua, corcho y miel son su eslogan publicitario.

La carretera que conduce desde esta población a Chóvar cruza los mejores y más libres alcornocales valencianos: aquí se realiza la explotación del corcho sin talar los matorrales, como ocurre en los alcornocales de Almedíjar, que ofrecen un aspecto desolado, como pudimos observar en ambos lados de la carretera de Almedíjar a Aín. No comprendemos cómo se puede cuidar un bosque y no respetar su biodiversidad: es como matar al perro para evitar la rabia.

En la memoria colectiva de los mayores de Artana y Eslida se conserva el recuerdo del minero alemán que residía en la Creueta y que, al final de sus días, bajó a vivir a Artana. Hoy de su casa, al pie de la mina, sólo quedan ruinas.

Son numerosos los indicios mineros existentes en la Sierra de Espadán, e incluso en la vecina Calderona. Una buena parte de los yacimientos han llegado a ser explotados en diferentes épocas y, por lo general, durante breves espacios de tiempo. Es posible que, como afirma Cavanilles, las primeras explotaciones de hierro puedan remontarse a la época romana, pero lo cierto es que actualmente todas ellas se encuentran inactivas, si bien debieron tener cierto auge (durante el siglo XVIII y los siguientes hasta finales de los años sesenta o principios de los setenta del presente siglo, en que son abandonadas definitivamente las dos principales explotaciones de la zona, según comentaremos más adelante.

Se ha podido comprobar cómo Cavanilles da cuenta de diversas minas abandonadas y otras explotadas recientemente (respecto a su época), como las minas de plomo de Yelto (Segorbe), que dice se explotaron entre 1775 y 1779.

Si bien hoy en día se tiene conocimiento de gran número de especies minerales presentes en la zona, podemos decir que todas las antiguas explotaciones e indicios mineros existentes se encuentran vinculados a los siguientes minerales:

-de cobre: azurita y malaquita (pero no se ha constatado la existencia de cobre nativo)

-de hierro: hematíes, goethita, limonita

-de mercurio. cinabrio pulverulento (llamado "cinabrio bermellón")

-de bario: barita

-de manganeso: pirolusita, psilomelana

-de cobalto: asbolana

-de plomo: galena.

La mayor parte de estos indicios y minas se localizan en los términos municipales de Aín, Fondeguilla, Artana, Betxí, Eslida, La Vall d'Uixó, Chóvar... entre otros muchos.

Por su desarrollo subterráneo -lo cual suele ir estrechamente ligado a la importancia y volumen del recurso mineral extraido- hay que destacar de forma especial tres minas o conjuntos de ellas: la Paloma y la de San Francisco (Chóvar), y la de la Virgen del Amparo (Artana). Todas ellas poseen varios centenares de metros de galerías y pozos artificiales.

La Mina de la Paloma, junto a otras próximas, como la de San Francisco (de Paula y la de la Asunción, se encuentran situadas junto al casco urbano y el entorno de Chóvar. De ellas se benefició principalmente el cinabrio, además de cobalto (asbolana) y barita. Estuvo funcionando toda la primera mitad de este siglo basta el año 1960. Salvo en algún pequeño tramo, sus interiores resultan hoy totalmente inaccesibles por baber sido cerradas las bocas existentes.

En 1900: 1504 habitantes.

En 1994: 823 habitantes.

Algimia de Almonacid, Almedijar, Azuébar y Chóvar

Todos los pueblos que siguen a continuación, comercializan sus aguas a través de plantas embotelladoras, si bien Chóvar tiene paralizada esta actividad.

En esa localidad, de los muchos parajes que ofrece el panel informativo para los visitantes, nos merece especial otención el conocido como el Pantano, construcción hidráulica de la época andalusí, aún en uso.

Azuébar no sólo comercializa agua, sino que también fabrica refrescos. Los alcornocales de la Mosquera podrían ser una gran fuente de riqueza vinculada al sector turístico, si se les protegiese con el respeto que merecen, para enseñarlos a los visitantes.

En Almedíjar la naturaleza ya es utilizada como recurso turístico. Los visitantes pueden pernoctar y recrearse con las actividades lúdicas y culturales que la organización tiene incorporados en sus servicios.

En 1900: Alg. Almonacid 1191 hab. Almedijar 83 hab. Azuébar 762 hab. Chóvar: 768 hab.

En 1994: Alg. Almonacid 319 hab. Almedijar 295 hab. Azuébar 409 hab. Chóvar: 421 hab.

 

 

Matet y Vall de Almonacid

Las poblaciones de Matet, Vall de Almonacid y Algimia de Almonacid se encuentran rodeadas de olivos y huertos, con almeces en los márgenes. El almez vuelve a ser explotado al igual que en el Valle de Cofrentes.

En el término de Algimia de Almonacid la Fundación Bancaja Segorbe ha iniciado el Proyecto Espadán, con la finalidad de proteger y gestionar un espacio natural tan emblemático, conservando, al mismo tiempo, el medio natural en función del desarrollo de la zona.

Estas pequeñas poblaciones, al igual que las que vimos anteriormente en la cuenca alta del Palancia, están comunicadas y vinculadas a Segorbe, que es la capital y la que tiene los medios para ejercer una dinamización de la economía comarcal basada en la explotación de sus recursos naturales bajo criterios actuales, inspirados en las teorías del desarrollo sostenible.

En 1900: Matet 605 hab. Vall de Almonacid 893 habitantes.

En 1994: Matet 146 hab. Vall de Almonacid 278 habitantes.

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