"Mi
último curso en mi primera etapa"
Cercanos ya los treinta años desde que comenzara
mis tareas como educador en la Universidad laboral de Gijón, hay algunas
fechas, y sobre todo algunos cursos que, por unas u otras razones, dejan huella
más profunda en el recuerdo y quedan siempre como referente.
Se
me ofreció la oportunidad en aquel octubre del 72 de pasar a desempeñar mis
funciones con los alumnos de Ingeniería (“de la primera división”) pero
opté por segundo de Oficialía (de la séptima división) porque era un curso
“muy majo” (decían) y que daría mucho juego.
A
propósito de juego: ¿os acordáis los futboleros, los Goiri, la Caballeros,
Varas, etc. las palizas que nos dábamos –me dabais- en la cancha del estanque
de jardines, y las apasionadas discusiones a propósito del Atletic de Bilbao,
del Racing de Santander, ó del Sporting y las largas parrafadas de los fines de
semana en el dormitorio azul.
La
memoria que tiene la virtud de seleccionar los acontecimientos y momentos más
importantes, no olvida que horas antes de disponerme a acompañar a los alumnos
de la expedición de Santander en las vacaciones de Navidad, se me comunicó el
repentino fallecimiento de mi padre, ni las
muestras de solidaridad que en aquellas y posteriores momentos me brindasteis.
Lástima
que éste fuera mi último curso en mi primera etapa en esta Universidad Laboral
y, por tanto, la pérdida del contacto con un grupo que me había dado muestras
de una gran humanidad.
Por
eso, cuando se produjo el reencuentro después de 24 años, me congratuló mucho
comprobar que aquellos alumnos que tanto prometían en el 72 seguían
conservando en el 96 esa espontánea alegría y simpatía que siempre recordaré.
José Manuel Argüelles Díaz
(Educador)