"Carta
a la UNI
Dejé
mi casa, mi familia, mi pueblo, con sus campos de surcos rectos, y un mar de
pinos verdes para venir a ti.
Pero
tú no eras mi casa, ni mi familia, ni mi pueblo… Eras extraña, tan extraña
que no quería estar contigo. Poco a poco te fui conociendo, y a la gran familia
que formábamos… y te fui queriendo.
No
estabas entre surcos ni pinares estabas entre espesas pomaradas y verdes prados.
Todo era verde… intensamente verde, y allí te alzabas tú, como gigantesca
madre cobijando a sus hijos.
Aprendí
mucho contigo, a estudiar, a jugar, a compartir, a convivir… y aprendí a
quererte. A quererte, sí, porque en todos esos años que no he estado contigo
te he echado de menos, siempre te he llevado dentro, muy dentro… en mi corazón.
Y
ahora que me has llamado he venido contento, muy contento, con ansias de verte y
recordar, ó mejor, revivir, lo que un día fuimos.
A
ti, UNI, de un hijo.
J.
Luis Sanz Núñez