EL 44-40

CARTUCHERIA METALICA CARGADA CON POLVORA NEGRA

EL 44-40

Por
José Ramón Galan Talens

INDICE POR TEMAS


A MODO DE PROLOGO
Hace unos días se me encargó que escribiera un articulo sobre la cartuchería metálica con pólvora negra, habida cuenta que no hay sobre este tema, nada o casi nada escrito. El cartucho que he elegido para este articulo es el archiconocido 44-40, cartucho mas que centenario y que aun en nuestros días se sigue fabricando por las grandes firmas, aunque lógicamente cargado con pólvoras modernas de las denominadas sin humo o nitrocelulósicas pero tratando de reproducir (mejorando algunas veces) las prestaciones originales sin sobrepasar la presión admisible para el que se diseñaron estas armas, 1000 barres. Estos cartuchos están destinados a los cazadores, aunque su consumo es muy minoritario por ser de pobres prestaciones balísticas.

Otros usuarios que han resucitado este cartucho, son los tiradores de ARMAS ANTIGUAS DE CARTUCHO METALICO CARGADAS CON POLVORA NEGRA. Esta modalidad deportiva esta viviendo un relativo auge, ya que en ella coexiste el tiro de precisión con la nostalgia que representa disparar con armas que significaron tanto en la historia. Este trabajo esta dirigido a estos últimos y a todos los que quieran disfrutar del placer de disparar este tipo de armas con el cartucho para el que fueron concebidas (de pólvora negra). Actualmente no existen tablas de recarga ni de resultados balísticos, utilizando la pólvora negra como propelente, por lo que este modesto estudio puede resultar de cierto interés orientativo.

Debe quedar claro que no pretendo sentar cátedra respecto del mismo, tan solo ofrecer unos datos perfectamente contrastados y probados por mí personalmente. Creo que pueden ser de utilidad a los tiradores que se inician, al mismo tiempo que pueden dar otro punto de vista o de contraste a los ya iniciados. El principal interés de este trabajo, es transmitir algunas experiencias que quiero compartir con vosotros, a pesar de aceptar que no soy la persona mas indicada para ello, conozco infinidad de buenos tiradores con grandes conocimientos sobre el tema del cual voy a escribir.

Estas armas (las de cartucho metálico con pólvora negra) tuvieron su propio lugar en la historia, aunque breve, desde 1855 aproximadamente en que aparece el cartucho del calibre 22 de fuego anular y pólvora negra (como consecuencia de añadir una pequeña cantidad de pólvora negra a un cartucho del tipo Flobert) hasta principios del siglo pasado, ya que aunque la pólvora sin humo aparece en la ultima década del siglo XIX, aun se cargaban cartuchos de pólvora negra hasta 1940. Me comenta este dato un amigo, que asegura que durante la guerra civil española se usaron unos revólveres de fabricación eibarresa, copia (burda en la mayoría de los casos) del Smith & Wesson en calibre 38 S&W (38 corto) que solo debían usar la pólvora negra como propelente. Este dato que he confirmado personalmente, nos indica que al menos hasta esas fechas se cargaban cartuchos con pólvora negra.

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Replica italiana del Colt SAA 1873 en calibre 44-40.

 

COMPETICIONES Y ARMAS
Son tres las competiciones del calendario de Armas Antiguas Cartucho Metálico con Pólvora Negra. Las tres son de precisión y se diferencian de las conocidas como Avancarga en que usan del cartucho metálico y la retrocarga. Las tres competiciones que existen actualmente son:

PIÑAL, se tira con arma corta, pistola o revolver, original o replica. La distancia de tiro es de 25 metros sobre blanco de la ISSF para pistola libre.

NUÑEZ DE CASTRO, se tira con rifle, original o replica, de repetición o monotiro pero en caso de ser de repetición se cargara tiro a tiro. La distancia de tiro es de 50 metros sobre el blanco de pistola libre.

FREIRE Y BRULL, se tira con rifle, original o replica, de repetición o monotiro pero en caso de ser de repetición se cargara tiro a tiro. La distancia de tiro es de 100 metros sobre el blanco de pistola libre.

Las siguientes normas rigen para las tres modalidades:
Al igual que en las competiciones de avancarga, se efectúan 13 disparos en 30 minutos, contabilizándose los 10 mejores impactos. Los impactos deberán estar al menos un 50% dentro de la zona a contabilizar, esto significa que para hacer un diez, el impacto debe estar al menos la mitad dentro del propio diez, de lo contrario se contabiliza como nueve. En el puesto de tiro dispondremos de al menos 14 cartuchos, con el fin de que el arbitro pueda recoger uno de ellos para comprobar que la carga propulsora esté compuesta íntegramente de pólvora negra y que no lleve ningún componente que no existiera en la época (gas chek, tacos sintéticos etc.). Se permite la limpieza del cañón entre tiros. También esta permitido el uso del material técnico especial para el tiro de precisión, como la ropa especial, calzado, gafas etc. El calibre en estas competiciones es libre, siempre y cuando el cartucho que disparen haya existido y se diseñara originalmente cargado con pólvora negra, aunque después se le adaptara a las modernas pólvoras sin humo.

 


ANTECEDENTES HISTORICOS DEL 44-40
Apareció en la década de los 60 (1860) como 44-40-200, que era la nomenclatura primigenia de los cartuchos americanos. Donde 44 era el calibre (realmente el calibre a fondo de estrías oscila entre las 425 y las 429 milésimas de pulgada), 40 eran los grain de pólvora negra que cargaba y 200 eran los grain que pesaba el proyectil que engarzaba, que era de punta chata para evitar que se pudiese autocebar dentro del almacén tubular, al disparar o como consecuencia de algún golpe. De esta forma la cabeza chata del proyectil se apoya en casi toda la superficie del culote (no en el iniciador del cartucho, como ocurriría si el proyectil fuese de punta aguzada) del cartucho que le antecede en el deposito.

Este cartucho fue el elegido por la casa Winchester para presentar su modelo 1873 de palanca, que era una variante del anterior modelo 66 denominado "Yelow Boy" (por su armazón de latón, reminiscencias de su otro origen inicial, las pistolas Volcánic) que disparaba cartuchos de percusión anular y baja potencia (44 Flat), que fue un desastre económico para la compañía. La casa Winchester cambió el nombre del cartucho pero conservando todas sus dimensiones y características, tan solo tuvo que cambiar el sistema de ignición, pasando a denominarse desde 1873, 44-40 WCF (Winchester de fuego central).

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Proyectil autopropulsado que usaron las primeras pistolas Volcanic, de cuyo mecanismo de repeticion derivaron los posteriores rifles de palanca.

El éxito del modelo 1873 se debió en gran manera al cartucho que disparaba, que en conjunto se demostró muy contundente, por su calibre, diseño del proyectil y sus 360 metros por segundo de velocidad en boca. Con el se ha cazado todo tipo de fauna del continente americano, aunque ello no quiere decir que sea el cartucho mas indicado para ello, pues no fue diseñado para este fin. También su facilidad para ser recargado fue un factor decisivo que contribuyó a su expansión, tanto como cartucho de arma larga como de arma corta.

Al mismo tiempo que aparecía el rifle Winchester de repetición por palanca modelo 1873, también lo hacia el revolver Colt modelo Single Action Army 1873 recamarado (entre otros) para el mismo cartucho, y con el ya tenemos las dos armas americanas que mas ríos de tinta y película han gastado.

Como ya he dicho anteriormente, en la actualidad aun se carga este cartucho pero con pólvora sin humo (cargas moderadas de baja presión, hasta 1000 bar), debido a que aun existen en servicio una gran cantidad de armas recamaradas para este cartucho. No obstante los cartuchos de fabricación actual se debe tener en cuenta que están cargados pensando en las armas de reciente producción que aguantan mas presión en recamara, por lo que personalmente no recomiendo su uso en armas originales anteriores a 1894.

 

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Rifle TIGRE, de Garate y Anitua, una de las mejores replicas del Winchester 1893.

 

En España, la empresa Gárate y Anitúa realizó en 1929 una replica del Winchester modelo 1893, denominado TIGRE, en calibre 44L que es la denominación española para el 44-40 WCF pero cargado con pólvora no humeante. Este rifle no fue adoptado nunca por ningún ejercito, pero tuvo una gran difusión entre particulares para la caza y la defensa. También fue adoptado para la guardería rural y los somatices de la posguerra, siendo posible actualmente encontrar algunos ejemplares de este rifle en relativo buen estado.

 

 

LA RECARGA
La recarga de cartuchería metálica con pólvora negra no presenta los inconvenientes de las modernas pólvoras nitrocelulósicas, debido a que todas las pólvoras negras tienen básicamente la misma composición y su progresividad se controla aumentando o disminuyendo el tamaño de los granos de esta. En caso de cargar con mas pólvora de la necesaria, esta se quemaría fuera del cañón, pero por este hecho, es improbable que ocurra un accidente por sobrepresión, debido fundamentalmente a la limitada capacidad de la vaina (entendiéndose que me refiero exclusivamente a la recarga con pólvora negra).

Cuando se quiera recalibrar una de estas vainas, se debe de tener la precaución de engrasarla muy ligeramente por el exterior ya que tienen unas paredes muy débiles y se arrugan con suma facilidad. Personalmente uso una pequeña esponja de goma espuma untada con grasa mineral, aunque en las armerías venden útiles y grasas para este mismo cometido.
El ensanchado de la boca, no deberá ser exagerado, solo lo justo para permitirnos meter los primeros milímetros del proyectil, de lo contrario acortaremos la vida útil de la vaina, que por cierto no suele ser muy larga.
Referente al crimpado (cerrar de boca) de la vaina, considero innecesario hacerlo en exceso, debido a que el retroceso que producen estas armas no es muy importante, salvo que se usen cargas máximas para el tiro con revolver, en cuyo caso se debería crimpar correctamente para evitar que algún proyectil se salga del cartucho y nos bloquee el tambor.El recalibrado usual para el 44-40 es el de 427 milésimas de pulgada.

Este cartucho (el 44-40) por ser de los denominados de baja presión admisible (solo 1000 bar), como a todos los que se diseñaron originalmente para pólvora negra, no le afectan demasiado las pequeñas variaciones de longitud total del cartucho. Mis cartuchos terminados con el proyectil Barbarossa miden 40 milímetros de longitud total. Esta medida trato de mantenerla invariable, porque se consiguen mejores prestaciones balísticas si somos minuciosos incluso con estas variantes.

Otro detalle a tener en cuenta en la recarga es, que la pólvora negra tiene una combustión anómala si queda suelta en la vaina, lo ideal es que quede ligeramente comprimida. Cuando usemos cargas que no llenen por completo la capacidad de la vaina, deberemos usar un material inerte para rellenar esa parte que queda vacía. Para ello podemos usar la sémola de trigo duro, que cumple ese cometido perfectamente porque la podemos dosificar en la cantidad exacta, pero también se pueden usar tacos de fieltro, cartón o corcho. Si seguimos estas sugerencias, nuestros cartuchos tendrán un buen aspecto, una vida útil más larga y unos resultados balísticos acordes con nuestra dedicación.

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Observese con que facilidad se puede recargar sin tener que desencarar el rifle.

 

EL MANTENIMIENTO DE LAS VAINAS
El 50 % aproximadamente de la carga de pólvora negra se convierte en residuos sólidos, que se quedan pegados en la vaina y cañón del arma, por este motivo debemos extremar el cuidado en la limpieza de estos elementos. Es muy importante este mantenimiento de las vainas para que el aspecto y las características de esta no cambien debido a los residuos que quedan en el interior de las mismas, que hacen variar la capacidad y además por ser muy higroscópicos (los residuos) producen una rápida oxidación de la vaina, apareciendo ese típico color verde-azulado (verdín o sulfato de cobre) que además es tóxico.

En el caso que nos ocupa, cartuchos cargados con pólvora negra, el mismo día y una vez disparados, se deben de limpiar las vainas exteriormente con un trapo. Cuando lleguemos a casa las meteremos en una cubeta de plástico con agua caliente jabonosa, las removeremos y pasaremos un escobillón de cerdas plásticas por el interior. Terminar con un abundante enjuague con agua limpia. Ya solo nos quedará secar las vainas, primero con un trapo y después con un secador de aire caliente (de los usados para secar el cabello) con el fin de que al calentarlas se evaporen los restos de humedad que pudieran tener en el interior. Hay que extremar la limpieza del alojamiento del pistón, porque de ello dependerá en gran manera la precisión del arma, ya que un pistón mal asentado por residuos en el alojamiento, se inflamara incorrectamente o no lo hará. En caso de que el disparo salga seguramente será un tiro errático debido a que la carga no ha recibido el fogonazo normal del pistón, sino uno retardado y defectuoso.


 

CARGAS PARA ARMA LARGA
Las pruebas han sido realizadas con un rifle Gárate y Anitúa modelo TIGRE, propiedad del autor. El anima del cañón esta bien para el tiempo y trato que habrá recibido. La madera y guarniciones también están en un relativo buen estado, teniendo en cuenta que no ha sido restaurado.
Para estas pruebas, así como para mi uso particular uso las vainas brasileñas CBC del 44-40, estas vainas son muy buenas pero no son fáciles de conseguir. Actualmente hay en algunas armerías otras que carecen de marca y con las que se obtienen resultados muy desiguales por ser de muy baja calidad, no vienen recalibradas y las paredes son muy débiles, pero si no hay otra cosa, tendremos que conformarnos con ellas.

El proyectil usado es el Barbarossa para el 44-40 de 200 grain, denominado C, que está fabricado con una aleación bastante dura, viene recalibrado a .427 milésimas de pulgada, engrasado, y envasado en cajas de 200 proyectiles bien ordenados para evitar que se golpeen y se deformen, esto les confiere una extraordinaria regularidad y precisión. No obstante en el mercado existen otras marcas de proyectiles que también pueden ser validos, pero tendremos que asegurarnos que estén recalibrados a 427 milésimas. Por supuesto y aunque no lo he comentado, también serían validos los proyectiles fundidos por nosotros mismos con una aleación dura.

Pistones CCI. La longitud total del cartucho en todas las cargas descritas es de 40 milímetros.

Carga A) 20 grain de pólvora francesa PNF2, 6 grain de sémola y proyectil engarzado muy ligeramente. Se midieron las siguientes velocidades: 302, 301 y 300 metros por segundo.

Carga B) 24 grain de pólvora francesa PNF2, 4 grain de sémola y proyectil engarzado como en la prueba anterior. Se midieron las siguientes velocidades: 326, 326 y 328 metros por segundo.

En estas cargas reseñadas como "A" y "B" se ha buscado la máxima precisión y regularidad, en ningún momento se han buscado cargas potentes ni otros parámetros de máximos o mínimos. Estas son extremadamente precisas y a 50 metros agrupan en aproximadamente 5 centímetros, que son aproximadamente 4 MOA (1 MOA es igual a una desviación de 25.4 m/m a 91 mts) y que aunque pueda parecer poco, para un rifle de estas características lo considero mas que aceptable.

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Vainas, proyectiles, pistones y polvora, todos los elementos necesarios para la recarga de este magnifico proyectil.

 

Las pruebas de precisión las he hecho tirando con semiapoyo en banco y usando las miras abiertas originales. He usado gafas de tiro con el diafragma bastante cerrado, con lo que consigo ver correctamente y sin desenfoques los elementos de puntería y el blanco. Tirar con rifles de miras abiertas sin la ayuda de un diafragma regulable solo está al alcance de tiradores con vista de águila y ese no es mi caso, como supongo que no lo será de la mayoría. Por este motivo sugiero que para la practica del tiro deportivo con armas de este tipo se utilice esta ventaja, además de que según el reglamento de avancarga, se debe usar gafas de protección en los concursos, lo que no se es si es de aplicación en las de cartuchería metálica, pero por lógica y por seguridad debería serlo.

Otro dato a tener muy en cuenta por ser de extrema importancia, es que hay que limpiar el ánima del cañón entre tiro y tiro, pasándole un trapo humedecido ligeramente en liquido disolvente para pólvora negra o simplemente agua, de no hacerlo así al 4º o 5º disparo las estrías habrán sido cegadas por los abundantes residuos que deja la combustión de la pólvora negra y los disparos empiezan a ser erráticos e incluso llegan a no dar en el blanco, mientras que si tenemos la precaución de limpiar entre cada tiro observaremos que la precisión de nuestro rifle no se ve mermada durante la tirada.

Estoy totalmente seguro que el conjunto arma-cartucho sin el error humano, sería capaz de cerrar la agrupación hasta los 2 MOA (aproximadamente 3 centímetros a 50 metros), aunque por desgracia esta precisión no la podemos conseguir a 100 metros, debido fundamentalmente a que cuando el proyectil llega a la distancia de 50 metros, la velocidad residual del proyectil es de 205 mts (varia según la aerodinámica del proyectil que usemos), afrontando los restantes 50 metros con una velocidad baja que impide que se mantenga estabilizado correctamente, con lo que la agrupación a 100 metros suele ser de unos 25 centímetros aproximadamente.

Como dato comparativo he realizado unas pruebas de velocidad con otros tipos de pólvora negra más usuales, con el fin de obtener otras referencias sobre el comportamiento y potencia de las unas sobre las otras. Cinco disparos por cada prueba. Todos los cartuchos están cargados con 20 grain de pólvora, 6 grain de sémola, proyectil Barbarossa de 200 grain y crimpado ligero. La única diferencia entre los cartuchos consiste en el tipo de pólvora usada. Los resultados obtenidos los he ordenado de menor a mayor potencia y son los siguientes:

A) Pólvora Portuguesa de 3F, velocidad media 289 mts.

B) Pólvora Francesa PNF2, velocidad media 303 mts.

C) Pólvora Suiza Nº2, velocidad media 312 mts.

D) Pólvora Suiza Nº1, velocidad media 338 mts.

Según mi limitada experiencia, la mejor precisión y regularidad en este cartucho se obtiene con velocidades que oscilan entre los 300 y 325 mts.

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Magnifica perspectiva de la carabina española "Tigre" junto con unos cartuchos del calibre 44-40.

 

CARGAS PARA ARMA CORTA
La prueba se realizó con una replica italiana del revolver Colt SAA 1873, con cañón de 18 centímetros (7.5 pulgadas). Solo traté de comprobar que las cargas que había preparado para el rifle, también valían para arma corta. Estos al tener el cañón mas corto se obtienen velocidades más modestas, pero igualmente contundentes. La prueba se hizo a 25 metros. En cuanto a la precisión, las mejores agrupaciones sobre cinco disparos midieron entre centros 8 centímetros. Sin ser nada excepcional, se pueden considerar como buenas para un arma de este tipo, teniendo en cuenta el fuerte retroceso que generan (bastante desagradable).

Las velocidades medias conseguidas fueron las siguientes:

Recarga 1ª. 20 grain de pólvora negra PNF2, 6 grain de sémola y proyectil Barbarossa de 200 grain. La velocidad media fue de 216 metros por segundo.

Recarga 2ª. 20 grain de pólvora negra Portuguesa de 4F, 6 grain de sémola y proyectil Barbarossa de 200 grain. La velocidad media fue de 214 metros por segundo.

Recarga 3ª. 12 grain de pólvora negra Portuguesa de 4F, 10 grain de sémola y proyectil Barbarossa de 200 grain. La velocidad media fue de 174 metros por segundo.

Recarga 4ª. 24 grain de pólvora negra PNF2, 4 grain de sémola y proyectil Barbarossa de 200 grain. La velocidad media fue de 235 metros por segundo.

Las recargas 1ª y 2ª se han demostrado como las mas precisas. Como podemos comprobar por comparación con las pruebas descritas anteriormente, con el arma corta se consigue una menor velocidad inicial del proyectil respecto del arma larga. Esto es debido a que al tener el cañón mas corto hay un menor aprovechamiento de los gases generados por la combustión de la carga. Pero también existen otros factores que pueden hacer variar los datos facilitados, en cuanto a velocidad y precisión se refiere, tanto en arma larga como en corta, aunque usemos exactamente las cargas descritas. Los factores a que me refiero son:

RIFLE: Estado del cañón: pulido, estriado, estado de la boca del cañón, estado de la recámara y del cierre.

REVOLVER: Holguras y falta de concentricidad de las recamaras con el cañón además de todo lo dicho para el rifle.

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Vista del mecanismo de las pistolas "Volcanic" del que derivan los sistemas de repeticion por palanca posteriores.

 

RECARGA MODERNA
Aunque no es el motivo de este trabajo quiero dar una pequeña reseña a titulo orientativo y a petición de unos compañeros que consideran que no estaría acabado si no hablara de la recarga moderna. Para los entrenamientos o tiro informal con este tipo de armas, puede ser aconsejable la recarga con pólvora nitrocelulósica o sin humo. Antes de continuar con la descripción, quiero dejar claro que a diferencia de la recarga con pólvora negra que no entraña peligro alguno, la recarga con pólvora sin humo moderna, ¡SI! entraña un peligro cierto, pues la vaina del 44-40 es de alta capacidad y cabe la posibilidad que por error carguemos con una cantidad muy superior a la máxima admitida. Como he comentado anteriormente, para este cartucho se le han adaptado cargas con pólvora sin humo que no sobrepasen la presión máxima admitida, y que esta presión máxima es de 1000 bars, la mas baja de todos los cartuchos metálicos. Para hacernos una idea, el 38 especial siendo un cartucho "marginal", admite hasta 1500 bars y el 357 Magnum hasta 3500 bars. Por todo ello y una vez hechas las advertencias, pasemos a describir las cargas.

En primer lugar y para todas las cargas, he usado la archiconocida pólvora italiana GM3, de fácil adquisición y bajo precio, además tiene un comportamiento bastante estable y por su rapidez es muy aconsejable para las cargas bajas que vamos a describir. Debemos tener en cuenta que para la recarga con este tipo de pólvora no hay que rellenar la vaina con sémola, tan solo la pólvora reseñada. Las dos cargas probadas han sido:

Recarga 5ª. 5 grain de pólvora nitrocelulósica GM3 y proyectil Barbarossa de 200 grain, engarce normal.

Recarga 6ª. 4,5 grain de pólvora nitrocelulósica GM3 y proyectil Barbarossa de 200 grain, engarce normal.

Con el revolver descrito anteriormente, he medido las siguientes velocidades; con la recarga denominada 5ª, la velocidad media obtenida ha sido de 228 metros por segundo. Con la denominada 6ª, la velocidad media obtenida ha sido de 212 metros por segundo.

Con el rifle de palanca TIGRE he medido las siguientes velocidades; con la recarga denominada 5ª, la velocidad media obtenida ha sido de 319 metros por segundo. Con la denominada 6ª, la velocidad media obtenida ha sido de 302 metros por segundo.

Las cargas reseñadas han sido probadas por mí personalmente y con diferentes armas, no he observado ningún tipo de sobrepresión y el comportamiento de las armas ha sido correcto y preciso. No es aconsejable sobrepasar estas cargas, pues aunque no son cargas máximas o límite, existen otros factores que podrían comprometer la seguridad del arma y la del propio tirador y vecinos de puesto. Debido al tipo de combustión de este tipo de pólvora, la GM3, es perfectamente factible la disminución de la carga sin ningún tipo de problema.

Bien amigos, con estas notas doy por terminado este trabajo que espero haya despertado vuestro interés. Saludos amigos y hasta pronto.

Galan

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