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Naomi Klein(1970) |
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Naomi Klein (Montreal 1970) es hija
de la generación involucrada políticamente de los años 60 y
70 -los padres atravesaron la frontera hacia Canadá en
protesta contra la guerra de Vietnam. Y en lo genes tiene la
herencia de un abuelo que fue uno de los organizadores de la
primera huelga en la Disney. Columnista del Toronto Star durante cinco años y ex
editora de This Magazine, es ahora la máxima responsable de la revista
Saturday Night.
También ha publicado artículos en diversas
publicaciones, como Elm Street, The Globe and Mail, Toronto Life y
The Village Voice.

La
“política pepsodent” se desmoronó
Por
Jorge Nascimento Rodrigues
Los liberales más puritanos la
acusan de portavoz de un "neo-colectivismo milenario".
El epíteto fue lanzado por un distinguido gentleman inglés
en las muy selectas conferencias de Wincott, promovidas en el
Reino Unido por el Institute of Economic Affairs.
Pero los protagonistas de este movimiento que todavía
no tiene un nombre cierto ni una ideología a la vista,
responden que son verdaderamente "libertarios", que
llevan a las calles el espíritu de Internet. En su diversidad
geográfica, social y generacional entra tanto el campesino
francés en guerra contra McDonald's, como el sub-comandante
Marcos de Chiapas, el «hacker» políticamente anarquista y
activo en la Web, los jóvenes radicales de ReclaimtheStreets.net,
los artistas-guerrilleros (que sabotean los logos de las
marcas), los ecologistas independientes de GreenNet
y los ciudadanos bien intencionados que quieren el perdón de
la deuda de los países más pobres (movimiento DroptheDebt.org).
Todos están en las mismas listas de e-mail.
El punto de encuentro de esta liturgia son las cumbres
-el mundo fue tomado de sorpresa en Seattle, en la reunión de
1999 de la Organización Mundial del Comercio, después -ya si
sorpresa- en Praga, este año, y probablemente en G8 en
Ginebra en julio de 2001, si no antes. Hay una agenda en la
Web actualizada permanentemente. Desde 1995 Naomi Klein
escribe y explica esta rebelión.
La joven canadiense hizo un camino que explica parte de
su actual posición de observadora privilegiada. Es una de las
hijas de la revuelta contra el marketing y el consumismo que
dominó a los adolescentes de los años 80. Naomi nació en
Montreal en 1970 y como adolescente se transformó, dicho en
sus propias palabras, en una "rata de los centros
comerciales", atraida por los logos de las marcas. La
fascinación por ellos la llevó, inclusive a trabajar los sábados
en un negocio de ropa de Esprit (ella adoraba esa marca). Esta
generación nació literalmente debajo de lo que Naomi llama
"microscopio del marketing".
El disgusto sólo podría provocar una revolución
contra lo que ella llama hoy "Big Brother branding".
A los 19 años se produjo el cambio. La masacre en la
Universidad de Montreal (a la que asistía) por un loco
"machista" que asesinó a 14 jóvenes acusándolas
de "feministas" despertó en ella el gusto por el
activismo. Al mismo tiempo, tomó conciencia de la parálisis
de la izquierda nacional y comenzó a desconfiar de lo
“chic” que era que las multinacionales abrazasen causas
nobles (como el antirracismo por la muy polémica campaña de
Benetton).
Con el periodismo llegó la posibilidad de ser ella la
que usase el "microscopio" de la investigación de
la realidad y recorrió el mundo coleccionando hechos del
nacimiento de un movimiento "de base". Naomi es hija
de la generación involucrada políticamente de los años 60 y
70 -los padres atravesaron la frontera hacia Canadá en
protesta contra la guerra de Vietnam. Y en lo genes tiene la
herencia de un abuelo que fue uno de los organizadores de la
primera huelga en la Disney.
Naomi Klein escribió en Toronto Life, en la revista Ms,
en The Village Voice y en el Elm Street Magazine, y ahora
tiene una columna en The Globe and Mail, de Toronto.
Segun Klein, se
dejó de dar el beneficio de la duda. Las personas perdieron
la fe en la idea de que las empresas y los políticos puedan
cuidar de nuestro bien estar. Dejaron de creer. Están hartas
-sobre todo aquellas que están completamente fuera de la
"foto" en el modelo triunfante. Son palabras duras
dichas con voz una voz dulce, cortada, aquí y allí, por una
risa discreta en una cara bonita.
La canadiense, hoy de 30 años, fue accidentalmente
catapultada a la fama con su periodismo de intervención y,
particularmente con el libro de más de 500 páginas en contra
de la metáfora de los logotipos de las marcas - No Logo:
taking aim at the brand bullies, publicado por Knopf, en
Canadá, unas semanas después de las manifestaciones de
Seattle en noviembre de 1999. Una coincidencia editorial
frente a un evento que "sorprendió" a todo el
mundo.
Los blancos de “No Logo”.
(Site
del libro).
Las multinacionales y su cultura de las marcas. Las grandes
asociaciones de la regulación (Organización Mundial del
Comercio, Fondo Monetario Internacional, Cumbres de G7, G8) La
"Tercera vía" y todo tipo de política-marketing.
Paradojalmente, es tímida, no le gustan las multitudes
ni gritar palabras de orden. Detesta que la encuadren como
"propagandista", pero es tenida como la ideóloga de
un movimiento muy diversificado y fragmentado, que eligió
como blancos estimación a las multinacionales, incluso a las
de "nueva ola", las grandes organizaciones de la
regulación capitalista (FMI, OMC, G7, G8) y los políticos de
“sonrisa pepsodent”. "Esto es, también, una reacción
a la "tercera vía", al triunfo del estilo sobre la
sustancia. Los políticos que entraron en el juego del
marketing perciben, ahora, que las marcas son muy volátiles",
subraya, con una sonrisa maliciosa, en esta entrevista
exclusiva en Toronto.
Naomi está lejos del perfil austero de una Rosa Luxemburgo
-la polaca que estuvo en la Revolución Rusa de 1905, fue líder
de los 'spartakistas' en la Alemania Imperial y sería
asesinada en 1919-, a pesar de que los movimientos de masas de
las primeras décadas del siglo la seducen por su diversidad y
amplitud.
Está aún más lejos del estilo de un “Dany, le rouge”
(el líder estudantil francés Daniel Coh-Bendit, hoy diputado
verde) al frente de los "enragés" de Mayo de 1968.
"Muchos de esa generación son hoy capitalistas "cool".
Pero no se cambia un sistema por no usar corbata",
comenta en medio de otra risa.
J.N.R.:- ¿Quién es, al
fin, Naomi Klein? ¿Una periodista? ¿Una ideóloga? Una
radical del siglo XXI?
N.K.: - Periodista -
primero que todo. Pero no del estilo reporter. Tengo y expreso
un punto de vista. Tal vez prefiera el "rótulo" de
periodista-activista. En 1995 me di cuenta de que algo estaba
por surgir y acompañé el desarrollo de esos movimientos.
J.N.R.:-
¿Y por qué el título "No Logo"?
N.K. : - ¡Suena bien! Me
gusta el término. Y a las personas les gusta repetirlo
-cuando hablé con mis amigos, fueron unánimes. Claro que hay
un lado negativo en la expresión. Puede estar dando la idea
de que quiero eliminar los logotipos. Está claro que, si se
lee el libro, se ve que lo que pretendo, a partir de hechos,
es capturar el espíritu de este nuevo activismo de masas.
Juntar las piezas del rompecabezas en un libro de 500 páginas
J.N.R.:- Muchos críticos
lo designaron como un nuevo Manifiesto de final de siglo, por
encima de los eventos de Seattle. ¿Escribió «No Logo» con
ese fin político?
N.K.: - No, no es un
Manifiesto, en el sentido en que yo lo pienso -de una apelación
a las barricadas, de un ejercicio político retórico. Son 500
páginas de hechos, justamente en oposición retórica. Mi
objetivo es dirigirme a la mente de las personas -de gente que
está preocupada, pero que no tiene un marco de pensamiento.
Con el libro, intenté juntar las piezas. Y mostrar el actual
activismo desde una óptica positiva.
J.N.R.:- Y el hecho de
haber sido publicado unas semanas después de Seattle, ¿ayudó
a amplificar el mensaje?
N.K.: - El movimiento
estaba ahí. Todavía no estaba en el radar político, pero
estaba creciendo y formándose como un movimiento genuinamente
internacional. Y en Seattle se mostró. Está claro que su
dimensión fue una sorpresa para todos
J.N.R.:- ¿El enemigo del
movimiento tiene una cara? ¿Son las multinacionales de las
marcas universales propagandeando un estilo de vida y una
ideología organizacional eficaz?
N.K.: - No son las
multinacionales enfocadas individualmente. Es el modelo económico
que ellas representan, que mide el progreso sólo a través
del "crecimiento" y de la lucratividad. Es un
sistema masivo de consumismo y mensajes a través de las
marcas que está presente en todos los rincones de nuestra
vida del día-a-día, que invadió el espacio público y
personal.
J.N.R.:- Pero, ¿esa no es
la "vieja" retórica contra el capitalismo sólo que
con nuevo discurso?
N.K.: - Algunos acusan, de
hecho, que no es más que un neo-comunismo. Es probable que
haya quien piense en neo-comunismo dentro del movimiemiento.
No lo niego. Pero lo que veo en el movimiento de los jóvenes
activistas y en las nuevas ligas que se forman en Estados
Unidos y Europa es un renovado interés en soluciones locales
y diversificadas. No es un modelo único que está en la mente
de las personas, algo centralizado. Eso no funciona. Lo que
está en emergencia son nuevos modelos de democracia
participativa, de desarrollo económico comunitario, como antídoto
de la globalización y de la centralización capitalista.
No se cambia el
capitalismo por no usar corbata
J.N.R.:-¿Los nuevos
capitalistas de la revolución de la información y de las
marcas-concepto de esta segunda mitad del siglo XX son
diferentes de la guardia vieja del capitalismo industrial?
N.K.: - Son y no son. No
son diferentes, en lo fundamental, obviamente. Las reglas son
las mismas. Pero,también, es verdad que la cultura del
capitalismo cambió enormemente - Richard Branson, o Jeff
Bezos, o Bill Gates son otro tipo de "estrellas".
Tienen un estilo diferente en el campo espiritual, se visten
de forma original. Trajeron la cultura de los años 60 al
capitalismo. Pero un sistema económico no se cambia por la
moda, ¡por dejar de usar corbata!
J.N.R.:-
Pero, las "stock-options", ¿no son un corte con la
gestión anterior, en el sentido de la división de riqueza
creada? ¿O funcionaron sólo como la "zanahoria"
mientras el Nasdaq estuvo en ascenso?
N.K.: -Depende. Fueron
presentadas como una especie de "socialismo
cooperativo" en las empresas. Y, al comienzo, hasta
hicieron muchos millonarios -como reza la historia de
Microsoft. Bill Gates fue un genio. Pero esas empresas después
se volvieron muy estratificadas -1/3 de los empleados son
"temporarios", y tienen las manos vacías. Sólo un
segmento ganó con las "stock-options". En el caso
de una Wall-Mart, por ejemplo, eso es insignificante hasta
financieramente.
Y, después, de la «corrección» nas bolsas, se revela como
algo muy vulnerable, como pura propaganda -sobre todo en
muchas "dot.com" no pasan hoy de ser
"papeles" en las manos de personas que ganan menos
de lo que debieran.
J.N.R.: - ¿El
triunfo de las marcas como conceptos dirigidos a la mente de
las personas es pura propaganda?
N.K.: - Depende. No creo
que la Nike haga propaganda cuando habla de conceptos. Este
tipo de empresas está saliendo estratégicamente del área de
producción. Pretende crear una cultura -coloca el grueso de
la inversión en eso. El problema es lo que está detrás de
los productos que presentan -la realidad de la vida de quien
los fabrica, sea trabajo infantil o sin las debidas
condiciones en cualquier lugar del mundo, o los propios nuevos
"esclavos de la web". Y, también, el espacio público
que esas empresas ocupan cada vez más con su marketing.
El movimiento
actual no es vanguardismo generacional
J.N.R.:- Pero,
históricamente, ¿a quién se parece este movimiento? Con el
radicalismo de los años 60 en Europa, en América del Norte y
en China?
N.K.: - Este movimiento no
es como los de antes. Mucho menos es comparable al de Mayo del
68. Encuentro, sin embargo, más paralelismos en los años 20
y 30. Había, entonces, un movimiento más amplio, con
diferentes puntos de vista. Era una coalición diversificada y
fuerte y no sólo una vanguardia y una generación.
J.N.R.: - De cualquier
modo, ¿no teme que de aquí a 40 o 50 años, mirando en
retrospectiva, se verifique que el movimiento "anti-globalización"
que hoy surge fue también tan "ineficaz" en el
cambio del sistema actual capitalista como lo fueron el
leninismo, el anarco-sindicalismo o el vanguardismo cultural
de inicio de siglo, o el izquierdismo de los 60 y 70? ¿No
fueron las revoluciones silenciosas del transistor, del chip,
de la PC (computadora personal) y de la Web quienes cambiaron,
de hecho, el capitalimo idustrial?
N.K.: - No creo. Es verdad
que el movimiento de los años 60 fue "corrompido" -
pasado el período radical, esa generación pensó, después,
que podía modificar el capitalismo por el estilo de vida. Hoy
son capitalistas "cool" -cultivan un estilo 'funky'.
Pero, en los años 20 y 30, no- hubo enormes revoluciones que
abrieron la puerta a gente simple, las condiciones de trabajo
cambiaron radicalmente con la sindicalización, se creó un
sistema de seguridad social y de salud.
Porque la sonrisa de Al Gore perdió
J.N.R.: - Además de esa reacción a los
capitalistas "cool", ¿el movimiento se cansó de la
izquierda "suave"?
N.K.: - Es verdad, es una
reacción a la "tercera vía" también. La
mencionada tercera vía se mostró muy vulnerable. La idea del
triunfo del estilo sobre la sustancia, del dominio del
marketing en la política fue temporario. Si se entra en la lógica
de las marcas, se descubre que ese terreno es muy volatil,
mutable y que se queda sujeto al sube y baja de la opinión pública.
La “política pepsodent” cayó. Eso comenzó a ser visible
con Tony Blair y ahora más con lo que le sucedió a Al Gore.
Las personas resolvieron cambiar de marca -y transgredieron,
inclusive, la "regla" de que lo conveniente en buen
tiempo económico debe permanecer. Fue una sorpresa general.

J.N.R.: -
Y,¿se va o no a cavar un foso entre una
elite cosmopolita, de profesionales del saber, y en red y los
otros?
N.K.: - ¿Lo que hoy
llaman "fractura digital"? Creo que es una más de
las estratificaciones a las que asistimos. Una más. Lo que
sucede es que el camino actual de globalización del
capitalismo hecha cada vez más gente fuera del nuevo
paradigma económico. Eso provoca un sentimiento de
"liberación" -cuando se esta fuera de la fotografía,
se es libre para rebelarse. Vea el caso de los "zapatistas"
de Chiapas y de su movimiento "¡Ya basta!". Lo que
ellos vienen a decirnos es que se rebelan contra el hecho de
haber sido completamente olvidados, de estar fuera del modelo,
como si no existiesen! Vamos a asistir seguramente al
crecimiento de este tipo de rebeliones.
Crear una agenda y no una ideología
unificante. Llevar el espíritu
de la Red a las calles
J.N.R.: -Pero, ¿será posible crear un proyecto
"unificador" de una sociedad alternativa para un
movimiento tan diverso que agrupa desde los "Hactivistas"
("hackers" políticamente activos) a los nuevos
radicales urbanos y a los campesinos de Millau, en Francia, al
zapatista de Chiapas o al líder sindical de la Zona Franca de
producción "deslocalizada" de las Filipinas?
N.K.: - El objetivo no es
unificar dentro de una idea global. No hay nostalgia de ese
tipo de movimiento del pasado. Hoy se trata de crear una
agenda de poner en movimiento a la gente, aunque ésta sea
diferente. La idea es tener control a nivel local -democracia
local, desarrollo local. Se trata de descentralización
coordinada. Es un movimiento del tipo de la Internet -diré
que es traer el espíritu de Internet a la calle. Esta claro
que esto desafía también la visión social-demócrata.
Las personas perdieron la fe en la idea de que los políticos
y las empresas -aun las de la nueva ola- podrán cuidar de
nuestro bien estar. Dejaron pura y simplemente de creer.
Dejaron de darles el beneficio de la duda.
J.N.R.: -Para cerrar ¿Qué piensa de la revolución
de la genética que comienza a desarrollarse ante nuestros
ojos?
N.K.: - No es mi campo de
estudio. Pero pienso que mucho del activismo que comienza a
nacer contra aspectos de la revolución genética es es miedo
a la privatización de la vida humana. Si esa lógica va
adelante, las personas piensan que mañana no habrá
escapatoria a la "empresarialización" de nuestra
vida. Es natural que se rebelen.
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