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Emile Durkheim (1858-1917) |
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E. Durkheim fue el fundador de la
escuela francesa de sociología, es uno de los pocos clásicos de la
Sociología y de las Ciencias Humanas que no han cesado de ser citados y
criticados copiosamente. Su espíritu polivalente se interesa por las
innumerables facetas de la complejidad de los grupos, instituciones y
sociedades que obran a lo largo de la historia. Sus estudios rigurosos
sobre los problemas que afectan a los seres humanos, presentan siempre
un esfuerzo teórico aliado a la búsqueda de soluciones prácticas, en
un empeño fundamental por integrar dos grandes objetivo: ¬ Considerar
los hechos sociales como cosas, estudiarlos de manera positiva, como se
tratan las cuestiones técnicas, biológicas o
médicas. Estudiar la vida social de manera normativa, como se tratan
las cuestiones filosóficas, morales y religiosas. Las ciencias del
hombre que trata de desarrollar Durkheim tiene por misión revelar toda
la realidad del ser humano, una realidad constituida por hechos
materiales pero que no puede existir sin una relación constante a un
ideal moral y a una fundamentación trascendente. Este empeño por
integrar ambas perspectivas, constituye sin ninguna duda la principal
fuerza de la obra durkheniana, así como el principal obstáculo que ha
impedido a sus discípulos continuar su obra y el principal blanco de
sus numerosísimos comentadores críticos.
Francés, de Lorena, nacido en
1858, hijo y nieto de rabinos desde ocho generaciones, Durkheim conoció
una infancia movida: laicización y abandono de su dedicación al
rabinato; periodo de gran expansión económica e industrial; pérdida
de la guerra franco-alemana y ocupación de su ciudad natal, Epinal, en
1870. Traslado a París, preparó y obtuvo su admisión en la Escuela
Normal Superior (1876-1882). Diplomado en filosofía, fue nombrado
profesor de liceo y pasó luego a enseñar en la Universidad de Burdeos
(1887) y en la Sorbona (1902). Habiendo creado y mantenido con éxito
una prestigiosa revista de Ciencias Sociales, L’année sociologique
(1898-1913). Durkheim tuvo la originalidad de rodearse de colaboradores
de talento en un plano multidisciplinar. Profundamente decepcionado e
inconsolable por la trágica desaparición de su hijo en el frente,
durante la guerra, murió en Fontainebleau el 15 de noviembre de 1917.
La obra durkheniana comprende un
conjunto de trabajos que cabría resumir en siete puntos básicos:
1. La solidaridad
social. El primer trabajo importante, comenzado en 1884 y defendido como
tesis doctoral, fue publicado con el título de La división del trabajo
social (1893). Se trata de uno de los libros considerados entre los más
importantes de la historia de la sociología. Su objetivo central es
doble: a. Explicar el nacimiento del mundo moderno por medio de los
conceptos de división del trabajo y de derecho represivo o restitutivo,
y b. Criticar su viabilidad estableciendo la relación deseable y
necesaria entre conocimiento positivo y juicio normativo.
2. El afincamiento de
la sociología. En sus escritos de juventud, Durkheim estudia críticamente
los precursores de la sociología (Montesquieu y Rouseau, Saint-Simon y
Comte, Spencer y Espinas) y concentra sus análisis sistemáticos sobre
la sociología de la familia. Junto a la división del trabajo, dos
grandes obras lanzan definitivamente la sociología durkheniana. a. Las
reglas del método sociológico (1895), un nuevo discurso del método
que define los principios epistemológicos de una ciencia positiva
destinada a sobrepasar los estudios abstractos de los precursores y a
abordar el conocimiento concreto de las sociedades humanas, “sea para
exponer hechos, sea para orientar su curso”. b. El suicidio (1897), un
estudio sociológico eminentemente estratégico destinado a probar que
un fenómeno tenido por puramente individual puede explicarse como hecho
social profundamente dependiente del grado de integración de las
instituciones sociales (religión, economía, familia).
3. La educación y la
pedagogía. Hablando siempre como sociólogo, Durkheim enseñó toda su
vida la pedagogía, “cosa eminentemente social”. Sus cursos sobre la
Historia de las teorías de la educación y la educación intelectual en
la escuela primaria han sido conservados solamente en parte. Su artículo
“Educación”, publicado en el Nuevo Diccionario de Pedagogía y de
Instrucción Primaria (1911), constituye un resumen de su teoría de la
educación. Sus grandes cursos de Burdeos y de París sobre la educación
moral y sobre la Evolución de la pedagogía en Francia (de los orígenes
al renacimiento y de éste a nuestros días), fueron publicados en 1925
y en 1938 respectivamente. El arte y la ciencia y de la pedagogía
tienen para Durkheim unos objetivos muy precisos: “ejercitarse a
pensar distintamente, sentir la infinita riqueza de la realidad,
desarrollar un verdadero espíritu humanista”.
4. La economía, la
política y el derecho. Dos grandes trabajos concentran la atención de
Durkheim sobre estos importantes elementos de la vida social. El
socialismo(1828, póstumo) comprende su curso sobre la historia del
socialismo y del comunismo, que partiendo de la filosofía económica,
jurídica y política del s.XVIII y estudiando en particular la obra
saint-simoniana, lleva a una posición eminentemente crítica: “no hay
en la historia una crisis tan grave como la que atraviesan actualmente
las sociedades europeas”. Las lecciones de sociología. Física de las
costumbres y del derecho (1950, póstumo) recoge diversos fragmentos de
sus cursos divididos en dos partes: la solidaridades de grupo (la moral
profesional y la moral cívica) y las solidaridades universales (El
respeto de la vida y el derecho de propiedad). Estos estudios son una
invitación a comprender los mecanismos que rigen la vida social para
poder tratar los problemas humanos de la sociedad contemporánea.
5. La moral. Un tema
constante y una evidente frustración. Desde los comienzos, la conclusión
de La división del trabajo social daba el tono claramente: “En una
palabra, nuestro primer deber, hoy, es construir una moral”. Aparte de
diversas consideraciones de circunstancia como La ciencia de la moral en
Alemania (1887), La determinación del hecho moral (1906), Juicios de
valor y juicios de realidad (1911), Durkheim no pudo producir la gran
obra que preveía su “Introducción a la moral” escrita justo antes
de su muerte. Esta última indicaba tres grandes temas, el concepto de
moral, el papel del moralista y, sobretodo, la concepción y el
desarrollo del método propio a una ciencia de la moral para nuestro
tiempo.
6. La filosofía. A
diferencia de M. Weber, cuya formación de base son la historia y el
derecho, y al igual que Marx, Durkheim comienza su vida intelectual con
el estudio de la filosofía (en particular Kant y los clásicos del
humanismo francés). Es más, buena parte de sus artículos serán
publicados en revistas especializadas en esta disciplina, como
“Representaciones individuales y colectivas” (Revista de metafísica
y moral, 1898). Este trabajo, que preludia justamente su principal
aporte filosófico sobre los fundamentos de una teoría sociológica del
conocimiento, será desarrollado en su obra de madurez Las formas
elementales de la vida religiosa (1912) del cual desarrollaré el Análisis
del fenómeno religioso: Origen, vivencia y transformación.
7. La Religión.
Profundamente influido por su educación en la tradición judía y por
su fe constante en “la religión de la humanidad” (Saint-Simon,
Comte), el autor De las formas elementales de la vida religiosa presenta
un monumento intelectual destinado a probar la función decisiva del
sentimiento religioso. “La religión consiste en creencias y en prácticas
relativas a las cosas sagradas”. Comprender la religión como relación
con lo sagrado, sin relación necesaria con los conceptos de divinidad y
de más allá, tiene una importancia extrema para la ciencia del hombre:
saber, en efecto, que la experiencia religiosa no es un fenómeno
especializado vivido solamente por determinados individuos y culturas,
sino un fenómeno universal. ¿ Por qué universal? Porque en toda
ocasión, en todo tiempo, en toda civilización y en toda cultura,
tradicional o moderna, los seres humanos necesitan una orientación trascendente,
una relación con una realidad absoluta o sagrada que les permita fundar
y desarrollar su búsqueda de identidad personal y colectiva. La religión
es en fin de cuentas una experiencia en sí respetable; una experiencia
real y no el fruto de un puro acto imaginativo; una experiencia cuyo
objeto de culto no tiene un carácter hipotético, sino sustantivo,
puesto que la causa objetiva, universal y eterna de la religión es la
humanidad. Así, una tarea clave de la ciencia del hombre es descubrir
concreta y críticamente cómo los diferentes grupos humanos sacralizan
las dimensiones individuales y colectivas que les constituyen.
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