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Liderazgos para la gobernabilidad y el desarrollo en la Sociedad de la Información: la Escuela Virtual de Gobernabilidad |
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MARCELO LASAGNA(*) |
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1. La sociedad del cambio
Vivimos en sociedades cada vez más dinámicas y complejas. Los cambios se suceden con una rapidez que no deja de sorprendernos. El destino colectivo de los pueblos está cada vez más determinado por procesos complejos que rebasan sus propias fronteras. Los crecientes problemas de la humanidad son complejos, interdependientes y globales. Las fronteras de los antes herméticos estados-naciones son más permeables, no sólo a los flujos de comercio, capital, servicios, información, sino también a la cultura, las ideas y los valores. La interdependencia es cada vez mayor. Fenómenos que ocurren en un lugar del mundo tienen un efecto de ámbito mundial: el espacio se contrae. Éste es el llamado efecto mariposa. Se vive en tiempo real. Los ciclos productivos son cada vez más breves. Las sociedades y mercados se interrelacionan a través de dinámicas más aceleradas. Vivimos la simultaneidad, la contracción del tiempo. Los procesos globales, con todo, no se estructuran conforme a un patrón centralizado y jerarquizado, más bien se articulan siguiendo un patrón de redes. Distintas unidades productivas van tejiendo una trama, a través de la cual esas unidades se entrelazan con otras de lugares diversos. Como señala el Informe 2000 sobre Desarrollo Humano de Chile, "más que una época de cambios, se vive un verdadero cambio de época".
2. Desarrollo, gobernabilidad y globalización
Este fenómeno de cambio de época, llamado indistintamente globalización,
sociedad de la información, o nueva economía, genera oportunidades y
desafíos para el mundo en desarrollo, así como altera los supuestos sobre los
cuales se han basado los modelos de gobernabilidad democrática durante el siglo
XX. Los países del mundo en desarrollo deben prepararse para integrarse en un
sistema económico interdependiente y crecientemente globalizado. La globalización
no es un proceso automático. Los países deben buscar aquellas oportunidades
que les permitan incidir de manera efectiva sobre el rumbo y ritmo de la
globalización. En América Latina, en los últimos años, han tenido lugar
cambios importantes en su modelo de gobernabilidad y desarrollo. El modelo tiene
que ver con la cualidad que el sistema institucional desarrolle de cara a
generar la acción colectiva necesaria para enfrentar positivamente sus desafíos
y sus oportunidades. En todo sistema social, la acción colectiva se produce
conforme a una estructura institucional (es decir, un sistema de reglas
abstractas sustentadas en modelos mentales, actitudinales y valorativos
congruentes). Por ello, la calidad de la gobernabilidad está íntimamente
ligada a la naturaleza del contexto institucional que subyace a (y que
estructura) la relación entre actores.
En el anterior modelo institucional para el desarrollo, el Estado
latinoamericano tenía un papel central en la generación de la estructura de
costes y oportunidades para los distintos actores. Los importantes cambios
introducidos por las políticas de reforma estructural han dado lugar a un difícil
proceso de reestructuración de formas de relación público-privado. Como
consecuencia, en el nuevo modelo de modernización, la generación de las
capacidades institucionales para la gobernabilidad y el desarrollo se ha
descentralizado a los distintos actores, que pasan a ser, en medida variable,
corresponsales de su calidad y de su gestión. El liderazgo se está
constituyendo, entonces, en un elemento clave del desarrollo y del cambio
institucional para la mejora del desarrollo humano.
3. Liderazgo para el cambio institucional
El desarrollo, como reitera Stiglitz,
es una transformación global, social y personal, un "hacer la
historia" de cada país, que exige la involucración suficiente de los
propios nacionales y, más allá del conocimiento experto indispensable, el
surgimiento de líderes y emprendedores políticos capaces de conducir el cambio
institucional, es decir, de nuevos y mejores modos y competencias de acción
colectiva. El liderazgo para la gobernabilidad y el desarrollo debe ser,
necesariamente, un liderazgo transformacional. Un liderazgo así mantiene en
movimiento a las sociedades. Las previene de quedar encerradas en la jaula de la
burocracia. Las sociedades civiles permanecen abiertas por la interacción entre
liderazgo y democracia. Los líderes constituidos en agentes del cambio, según
Dahrendorf, deben estar dotados de tres atributos: a) pasión, en el sentido de
dedicación profunda a una cosa, a una causa; b) el sentido de la
responsabilidad significa que el político conoce aquello de lo que se ocupa, es
una alusión a la ética de la responsabilidad; c) sentido de la proporción que
representa el juicio, esto es, que la política se hace con la cabeza. No basta
con que el político tenga rectas creencias; también debe tener conciencia de
sus imperativos, posibilidades y ramificaciones.
Como señala Prats, el liderazgo requerido para el cambio institucional exige,
en primer lugar, visión. La formulación de la visión requiere: a) la
comprensión de los intereses a corto y largo plazo de un amplio espectro de
actores sociales; b) una percepción afinada de los equilibrios implicados en
los arreglos institucionales vigentes; c) conciencia suficiente de los impactos
que las tendencias y fuerzas de cambio actuales y futuras van a tener sobre la
sociedad y sus principales actores. Lo decisivo no es que la visión sea
innovadora sino que conecte con los intereses y motivaciones de amplias
audiencias.
(todos los líderes son poseedores actuales o potenciales de poder, pero no
todos los que ejercen el poder son líderes...), sino de la credibilidad y la
confianza que inspira a sus audiencias. Esta credibilidad y confianza no procede
automáticamente de las cualidades personales, sino que es el producto de un
proceso de percepción de consistencia entre el discurso, las acciones y los
resultados. Pero no siempre se otorga confianza a los líderes por las razones
correctas. El ajuste de expectativas entre los líderes y sus audiencias resulta
tan necesario como la explicación compensadora de las inconsistencias
percibidas.
En tercer lugar, los liderazgos para la
gobernabilidad democrática requieren la capacidad para tratar adecuadamente el
conflicto. Si el conflicto no puede emerger, tampoco lo hará la
conciencia de los costes de mantenimiento del status
quo. La democracia es también una arena para el reconocimiento y
tratamiento civilizado del conflicto. Los líderes de la gobernabilidad democrática
no rehuyen el conflicto sino que lo utilizan como un estímulo del proceso de
desarrollo y aprendizaje social. Para ello necesitan desarrollar la capacidad de
convertir demandas, valores y motivaciones conflictivas en cursos de acción
coherentes, que competirán en la arena política con otros alternativos. Visión
y credibilidad ayudarán, pero la capacidad de manejo del conflicto resulta crítica.
El cambio institucional genera conflicto no sólo entre actores sino en el seno
de un mismo actor. La incertidumbre del cambio produce por lo general ansiedad,
cuyo nivel deberá acompasarse con el de aprendizaje de las nuevas pautas y la
adquisición de las nuevas seguridades. Si huir del conflicto puede evitar el
cambio, el conflicto descontrolado puede generar un exceso de incertidumbre que
puede traducirse en el rechazo del liderazgo.
Finalmente, los liderazgos para la gobernabilidad
democrática han de ser capaces de actuar como catalizadores del proceso de
aprendizaje y de adaptación social. La clase de liderazgo capaz de
catalizar el cambio institucional ha de ser capaz de plantear cuestiones y
opciones difíciles, cuyo enfrentamiento no tenga respuestas preestablecidas y
plantee la necesidad de iniciar procesos de aprendizaje social. La capacidad
para provocar y conducir estos procesos es quizá la más sobresaliente en el
liderazgo actual. Pero la conducción del proceso de aprendizaje social es una
función que tiene poco que ver con la aplicación del repertorio de
herramientas preestablecidas a los problemas sociales. El aprendizaje social es
un proceso de construcción de la propia historia a través de opciones difíciles
y problemáticas, que en un esquema democrático implican transparencia,
deliberación y conflicto. Ningún experto internacional podrá sacar de su caja
de herramientas una solución mágica que evite a los pueblos estos dolores de
parto.
4. La formación no-presencial para el liderazgo: la experiencia de la Escuela Virtual de Gobernabilidad
4.1. Internet y la EVG
La Sociedad de la Información y del Conocimiento (SI) es
producto de los crecientes avances tecnológicos que han tenido lugar en los últimos
años, así como de las reformas institucionales que han permitido la
liberalización de los intercambios internacionales. Estos desarrollos, que están
teniendo un fuerte impacto sobre la forma y naturaleza de la actividad política,
económica, social y cultural a escala mundial y local, se refieren genéricamente
a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC). Las TIC tienen
en Internet el más revolucionario de sus progresos. El
aprendizaje ya es, y sobre todo será, un área preferente de aplicación de las
TIC en la Sociedad de la Información.
En el marco de Internet, y de las interacciones que posibilita, surge el
aprendizaje virtual, que definimos como un proceso a través del cual se
facilita interactivamente la transmisión
y generación de información, conocimiento y habilidades. Enfatizamos interactivamente
porque el estudiante pasa a ser el centro de la formación y un sujeto activo en
ella. Internet puede permitir el paso de la educación basada en la mera
transmisión de conocimientos a una educación facilitadora del aprendizaje. En
esta perspectiva, la labor educativa que está realizando la Universitat
Oberta de Catalunya (UOC) va en esta segunda dirección. Internet nos
permite desterritorializar la educación, rompiendo con las factores limitantes:
tiempo y espacio. Con ello no queremos decir que la presencialidad deje de tener
importancia, incluso en el aprendizaje virtual ésta puede ocupar un lugar
clave. Internet permite ampliar el acceso a la educación a sectores que antes
tenían, por causas muy diversas, excluido este derecho. Internet y las TIC
pueden mejorar el aprendizaje y su productividad en/para la Sociedad de la
Información. Internet permite dinamizar la interacción profesor-estudiante y
estudiante-estudiante y fortalecer los vínculos de colaboración con
organizaciones de la sociedad civil y empresas nacionales e internacionales. En
otras palabras, Internet permite que los estudiantes y docentes aprovechen más
cabalmente la creación de redes intercentros, y disfruten de las aportaciones
que cada centro o institución efectúe a partir de sus capacidades y expertise.
De una forma aún más radical, Internet es un recurso que puede facilitar un
aprendizaje centrado en el estudiante, más que en la institución y los académicos.
Internet y las TIC pueden ser una herramienta clave para mejorar el capital
humano que exige la Sociedad de la Información y del Conocimiento. La base de
la llamada Nueva Economía es la
transformación de la información digital en valor económico y social. El
aprendizaje debe adaptarse a los nuevos requerimientos del mercado laboral y de
la economía. Internet ofrece la oportunidad de enriquecer y adaptar el capital
humano a las necesidades de nuestro tiempo, aprovechando las oportunidades que
el nuevo entorno ofrece.
Internet permitirá, de forma creciente, transmitir, almacenar, combinar y
organizar tres tipos de mensajes: texto, sonido e imágenes fijas y animadas.
Gracias a esta integración tiene lugar el surgimiento de un nuevo universo
expresivo, lo que Negroponte denominó Unimedia.
Hasta ahora, las limitaciones técnicas de los medios de comunicación nos han
conducido a hacer de necesidad virtud. La prensa puede imprimir texto, pero las
imágenes son de baja calidad, y no puede transmitir películas. La televisión
sí, pero es inadecuada para la difusión de texto escrito. El periódico, por
su parte, tiene sólo un día de vigencia, salvo en las hemerotecas. La televisión
no tiene archivos accesibles al público. Internet permite la integración de
estos medios. Internet vendría a ser como el concreto armado de las
comunicaciones. En la arquitectura, el concreto ha permitido una plasticidad
infinita que ha impulsado la imaginación hacia sus límites. Internet puede
producir un fenómeno similar en las comunicaciones, especialmente en el
aprendizaje, y de alcance aún mayor porque abarca terrenos mucho más amplios.
Otro de los rasgos favorables de Internet para el aprendizaje descansa en que,
al integrar materiales de tipo textual, visual y oral, su acceso a éstos no se
produce de manera lineal. Internet ofrece al aprendizaje una oportunidad
constante para descubrir, estimulando nuestra curiosidad y alimentando nuestros
sentidos.
Las TIC, y especialmente Internet, no son la
panacea para superar los riesgos y concretar las oportunidades que la Sociedad
de la Información y del Conocimiento impone a la educación-aprendizaje. Sin
embargo, estamos convencidos de que, a través del aprendizaje virtual, surgen
nuevas formas de encarar los desafíos de la Sociedad de la Información: el
creciente número de estudiantes, las estrecheces presupuestarias; un mercado
laboral que demanda flexibilidad y transmisión de habilidades, una sociedad que
espera calidad y valor añadido de su sistema educativo, y un espacio de
intercambio y comunicación entre personas de procedencias diversas.
El uso de las TIC en la educación tiene un efecto añadido de gran valor: su
empleo incrementa las habilidades de los estudiantes en la gestión y análisis
de la información. Ello es posible ya que, en el mundo de Internet, hay un
amplio acceso a fuentes de información y conocimiento. Éstos son recursos muy
valorados para el aprendizaje. El aprendizaje, además, puede ayudar a gestionar
mejor el universo de información que
podemos encontrar en Internet, ya que nos provee de una matriz de búsqueda y de
selección de aquélla. El propio estudiante, por tanto, se transforma en el
filtro de la información.
Para universalizar el acceso a la formación y al conocimiento, entendidos como
recursos clave del desarrollo humano, habrá que hacer un enorme esfuerzo,
especialmente en el mundo en vías de desarrollo, en aras de ampliar las
posibilidades para adquirir equipos y software,
conectarse a Internet, dotar a las escuelas, universidades, administraciones, de
equipamientos que pongan al alcance de sus usuarios el mundo de Internet. En el
Informe sobre Desarrollo Humano 1999, elaborado por el PNUD, se presentan datos
esclarecedores sobre esta cuestión que evidencian la importante brecha
existente entre el mundo desarrollado y en desarrollo en cuanto al acceso a
Internet (ver gráficos adjuntos). El número de usuarios de Internet se
concentra principalmente en Estados Unidos y en los países de la OCDE, a pesar
de que sólo representan el 18 % de la población mundial.


Clinton llamó la atención sobre este tema del grupo de la tercera vía, en una
reunión celebrada en Italia, señalando que "la gente que tiene acceso a
Internet y a la tecnología tiene enormes ventajas, y (la brecha) tiene que ser
cerrada. Ahora nosotros (en referencia a los EE.UU.) estamos haciendo accesible
Internet desde todas nuestras aulas, y deberíamos finalizar a fin del próximo
año". Clinton planteó, asimismo, el lugar clave que juega el acceso a
Internet para el desarrollo y progreso económico de los países en vías de
desarrollo. El aprendizaje virtual es, sin duda, una oportunidad para los países
en desarrollo de acceder al conocimiento y fortalecer su capital humano. Los países
que se queden al margen de estos avances ahondarán la brecha de desarrollo
respecto a los países avanzados. La Sociedad de la Información plantea riesgos
y oportunidades al mundo desarrollado y en vías de desarrollo. Su gestión
dependerá de factores largos de analizar, que escapan al objetivo de este pequeño
texto. Sin embargo, es claro que frente a la Sociedad de la Información, como
señalaba en una reciente entrevista el famoso semiólogo italiano, Umberto Eco,
"existe un riesgo de universo a lo Orwell, fundado sobre tres clases, que
no son marxistas: la clase de aquellos que interactúan en la Red, que reciben y
envían información, la pequeña burguesía de usuarios pasivos (el empleado de
una compañía aérea que utiliza la pantalla para conocer los horarios de
vuelo), y la clase proletaria que verá sólo la televisión". Con todo,
esta estructura será menos rígida que las clases basadas en la riqueza. De
hecho, el aprendizaje virtual puede convertirse en un recurso de movilidad al
dotar a los estudiantes de las habilidades necesarias para gestionar la
información y el conocimiento, dándole valor económico y social a aquéllas.
El ritmo de avance hacia la Sociedad de la Información estará determinado,
entre otras cosas, por la velocidad con que se difunda e incremente la calidad
de la educación. Para conseguir este objetivo se precisa superar dos grandes
obstáculos. Primero, los ordenadores e Internet son escasamente conocidos en el
mundo en desarrollo. Falta mejorar su accesibilidad y familiarizar a la gente
con su uso, así como socializar sus ventajas para la vida cotidiana. Segundo,
vencer el temor y resistencia que su uso pueda crear. Es indispensable
socializar su utilidad y usos a través de cursos de extensión. Sabemos que la
incorporación a Internet implica costes y tiempos de aprendizaje de un nuevo
vocabulario específico, en el que abundan los neologismos. Esto impone el desafío
de facilitar el manejo y el acceso a las nuevas tecnologías y redes de
información. En suma, Internet es parte, como le
hemos escuchado decir a Joan Prats, de la alfabetización para la ciudadanía de
nuestro tiempo: la de la Sociedad de la Información.
4.2. La EVG y los emprendedores del desarrollo
La Escuela Virtual de
Gobernabilidad (EVG), un proyecto conjunto del Instituto Internacional de
Gobernabilidad (IIG) y de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), nació en
1999 con el propósito de fortalecer las capacidades de los emprendedores del
desarrollo para construir organizaciones, partenariados e instituciones que
generen nuevas formas colectivas de la gobernabilidad de nuestras sociedades. La
EVG es una empresa de conocimiento y formación en el sector de la educación
virtual que se planteó, desde sus inicios, como un instrumento para contribuir
al aprendizaje.
La EVG reconoce que nos toca vivir en un entorno en constante transformación,
que estamos atravesando por un cambio de época. De la mano de las reformas
estructurales, la globalización, la regionalización y la descentralización,
hemos asistido a la transformación de ciertas configuraciones institucionales
para el desarrollo que estructuraron por décadas la relación
estado-economía-sociedad
. Estos cambios conllevan profundas redefiniciones de la arquitectura
institucional, organizativa y regulatoria que han afectado tanto dinámicas
propias de las distintas esferas de acción colectiva (la política, la economía,
la sociedad civil) como dinámicas entre estos distintos subsistemas. Por otra
parte, han dado lugar a la emergencia de nuevas formas de relación público-privado,
pero también público-público y privado-privado.
Una década de cambios, por otra parte, ha proporcionado elementos de juicio
para reflexionar sobre los procesos, los agentes y los mecanismos del
desarrollo. Gracias a ello, nuestros conceptos de qué es y qué lo produce han
cambiado significativamente. Hoy sabemos que el desarrollo no es una tarea
exclusiva de los emprendedores públicos, pero que el estado tiene tareas
irrenunciables respecto del desarrollo humano. El
desarrollo es una tarea colectiva, que resulta de potenciar lo mejor que los
distintos emprendedores pueden dar de sí. A esa tarea quiere contribuir la EVG.
Desde hace casi dos años, la EVG está ofreciendo programas formativos a través
de Internet dirigidos a los actores y emprendedores del desarrollo. Estos
programas reconocen en sus contenidos, extensión y metodología la diversidad
de aquellos y sus distintas necesidades formativas, por ello nuestra oferta
cubre desde cursos introductorios hasta masters. El perfil de los estudiantes
que siguen los diversos programas de la EVG corresponde a personas con
ocupaciones en la función pública central y descentralizada, organismos de
cooperación nacionales e internacionales, académicos, líderes políticos y
sociales, legisladores, expertos de la consultoría, estudiantes y, en general,
aquellas personas interesadas en comprender, desde una perspectiva
institucional, los problemas del desarrollo en sus respectivos entornos.
En estos momentos, la EVG está lanzando un programa sobre Gobernabilidad
y Desarrollo humano cuya finalidad es fortalecer las capacidades de análisis
y de actuación de aquellas personas que, por el desempeño de sus funciones,
ocupen o estén en condiciones de ocupar posiciones de responsabilidad en sus
respectivos países, desde donde puedan formular estrategias de cambio
institucional para mejorar el desarrollo humano y la gobernabilidad democrática.
El programa hace hincapié en la necesidad de la emergencia de actores y
coaliciones capaces de construir nuevos marcos institucionales que fomenten el círculo
virtuoso del desarrollo en los países latinoamericanos. Este programa, que
tiene una estructura modular y flexible, está integrado por 1 máster, 2
diplomas y 6 cursos de especialización.
Durante el 2000, la EVG lanzó el programa UNIDH (Universidad Internacional para
el Desarrollo Humano) con el objetivo de sensibilizar y promover la reflexión y
debate en torno a los diversos problemas que las sociedades en desarrollo -y
también, en menor grado, las avanzadas- tienen para mejorar su desarrollo
humano en el marco de las oportunidades y riesgos que ofrece la Sociedad de la
Información. UNIDH se estructuró en 12 cursos distribuidos a razón de 4 por
mes entre septiembre y noviembre pasados. Cerca de 270 personas, principalmente
estudiantes universitarios, siguieron estos cursos.
La EVG, asimismo, está participando en el Doctorado
de la UOC añadiendo una especialización, Diploma
en Desarrollo Humano, de cara a aquellas personas interesadas en el
estudio de los problemas y oportunidades que la sociedad de la información está
conllevando para el desarrollo humano en sus respectivos países. Veinte
estudiantes del doctorado están siguiendo esta original modalidad.
Para este año, además de los mencionados programas tenemos previsto impartir
dos nuevos: uno sobre Gobierno y Desarrollo Local
y otro sobre Ciudad y Sociedad del Conocimiento.
El primero se dirige principalmente a directivos, gestores y electos locales con
el objeto de contribuir a mejorar las condiciones básicas de gestión,
administración, institucionalización y participación democrática en los
municipios de Latinoamérica y España, así como dotar a los municipios de América
Latina y España de directivos que cuenten con habilidades y aptitudes adecuadas
para hacer frente a los nuevos retos que hoy en día tienen planteados los
gobiernos locales iberoamericanos. Este programa lo emprendemos conjuntamente
con la Unión Iberoamericana de Municipios (UIM).
El programa sobre Ciudad y Sociedad de la Información, para el que nos hemos asociado con Localret, responde básicamente a la necesidad de replantear conceptos básicos de la gestión de la ciudad a la luz de los cambios que la consolidación de la Sociedad de la Información implica. La dialéctica global-local, el papel central de la información en los procesos económicos y el riesgo de fractura digital conllevan un replanteamiento de estrategias y de la visión del desarrollo local y regional. Este programa está dirigido a todos aquellos que asumen responsabilidades en la dirección de ciudades y a todos aquellos que han hecho de la ciudad su ámbito de estudio o de interés: los electos locales, los directivos de administraciones locales o de empresas de desarrollo regional, los técnicos de ayuntamientos, los estudiantes interesados en la ciudad como ámbito de especialización. Este programa ofrece un Diploma de experto y 6 cursos.
4.3. Redes, acceso a la información y multiculturalidad
En la EVG no vemos la formación
sólo como un proceso de adquisición de conocimientos y habilidades, sino también
como la construcción de redes y comunidades virtuales para fomentar el
aprendizaje cooperativo, compartiendo experiencias y conocimiento contextual o tácito.
La EVG fomenta en todos sus programas el establecimiento de redes entre
los participantes de los distintos programas. Redes que, gracias al campus
virtual, pueden mantenerse activas más allá del término del proceso de
aprendizaje formal. Esas redes facilitan el intercambio de ideas, experiencias y
visiones sobre problemas comunes y sus alternativas de solución. La riqueza de
estas redes se sustenta en la comunicación e información entre personas que
geográficamente están dispersas y que, mediante el campus virtual, pueden
mantener viva una relación fundada en intereses comunes; según nuestra
experiencia y deseo, se están traduciendo en redes de equipos de trabajo.
La EVG es, asimismo, un punto de acceso a la información y al conocimiento.
Como señalaba Joan Majó en un texto publicado en este portal, "vivimos el
segundo diluvio […]; ante la ingente cantidad de información que tenemos
ahora tienen que introducirse nuevas pautas: es fundamental la elección de la
calidad". En efecto, la EVG es un mediador, un
filtro, entre el abigarrado mar de información que circula por la Red y sus
estudiantes. Para ello, la EVG se beneficia de los bancos de información
y conocimientos del Instituto Internacional de Gobernabilidad (IIG), quienes
escogen y valoran -y en su caso producen- la información pertinente para cada
programa. La EVG-IIG produce centros de recursos de máxima calidad y utilidad
para el proceso formativo de sus estudiantes. Ahora bien, estos recursos no son
estancos, sino que están en constante mejora, proceso en el cual también
participan los propios estudiantes. Aprovechando la interactividad del campus, y
siguiendo nuestra experiencia, los alumnos sugieren recursos de información que
enriquecen crecientemente los bancos de conocimiento que estamos creando.
Finalmente, los estudiantes se benefician del trabajo en un entorno
multicultural, habida cuenta de que, en nuestros programas, participan
estudiantes originarios de lugares muy diversos del mundo hispanohablante. Este
hecho enriquece en gran medida la amplitud de miras sobre nuestros propios
problemas a través del conocimiento de otras realidades, al tiempo que facilita
la creación y consolidación de actitudes y valores que mejoran la convivencia
y la comprensión de lo diferente.
(*) Marcelo Lasagna es coordinador de la Escuela Virtual de Gobernabilidad (EVG) y Profesor asociado de Ciencia Política en la Universidad Pompeu Fabra.