| Sinopsis: |
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El auge de Internet como forma de expresión social y política en China se ha visto contraatacado por el Gobierno chino a través de la lucha contra los usuarios, no contra la tecnología. |
El acceso a la tecnología digital como forma de
resistencia y oposición al control ejercido por el régimen político
es un fenómeno novedoso que le está generando preocupación, según
parece, al gobierno chino. Esto ocurre al mismo tiempo que la
incorporación de tecnología de avanzada es una de las principales
herramientas que tiene China para impulsar su reconversión económica
y social como principal potencia exportadora en el mundo.
El
uso de Internet como vehículo para transmitir información sobre
aspectos críticos de la realidad china y escapar a la censura se ha
incorporado como una práctica accesible y de un alcance
multiplicador difícil de determinar y, por cierto, más aún de
controlar o impedir.
Lo que está haciendo el gobierno chino
para sofocar este activismo ciudadano es perseguir no ya a
manifestantes o disidentes sino a usuarios informáticos. Los
cibercafés empezaron a funcionar como centros de encuentro, y no
sólo de entretenimiento sino también de conexión con las redes de
intercambio de información.
La reacción oficial frente a esta
forma de expresión de una sociedad civil emergente fue clausurar 8
mil bares y endurecer la vigilancia sobre los usuarios. Asimismo
existen regulaciones y procedimiento burocráticos para quienes
quieran acceder al uso personal de computadoras.
El impacto
modernizador de la tecnología digital en China produce efectos
insospechados. Por un lado, la industria china de productos
informáticos de software creció una media del 28 % anual durante los
últimos cinco años, más del triple del ritmo de crecimiento del
PBI,
que se situó en torno al 8 % desde 1995.
Asimismo, el volumen
de ventas de programas de software chinos alcanzó los 2.860 millones
de dólares el año pasado, frente a los 819 millones de dólares
registrados en 1995. Según las mismas estadísticas, unas 330 mil
personas trabajan en este sector, incluidos 180 mil
técnicos.
Estas cifras muestran que el rápido desarrollo de
la industria del software en China ha sido un factor esencial para
acelerar el crecimiento del sector de alta tecnología y
telecomunicaciones.
Por otro lado, en los últimos dos años
el número de usuarios chinos de Internet pasó de 4 a 26 millones,
entre los cuales es imposible separar a quienes lo utilizan como
medio de trabajo y quienes encuentran allí un medio de expresión y
comunicación capaz de atravesar fronteras políticas y controles
ideológicos. Esto es, un formidable instrumento de democratización.