| Portada: | Título: Zarápolis | ||
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Autor: Cecilia Monllor | Temas: | - Sociedad y Cultura |
| Editorial: Ediciones del Bronce | Páginas: 288 | ||
| Lugar de Publicación: Madrid | Fecha: 2001 | ||
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| Sipnosis:
A veces los sueños se hacen realidad. Y no sólo
en los Estados Unidos; en todas partes suena la flauta. Amancio Ortega,
fundador de Zara y protagonista de este sorprendente cuento de hadas,
logró materializar los suyos. tenía trece años la primera vez que oyó
el débil silbido procedente de sus pensamientos. Gracias a Zarápolis podemos conocer algunos aspectos de la vida del creador de Inditex, Amancio Ortega. Sabemos que nació en León y que su familia emigró a Galicia. A muy temprana edad comenzó a trabajar primero en una camisería y más tarde en la mercería La Maja, comercios en los que aprendió el funcionamiento del negocio textil. Tras pensárselo mucho, Ortega abrió el primer Zara. Fue en A Coruña y corría el año 1975. Sin haber asistido a una escuela de negocios ni pertenecer a una noble familia con tradición empresarial, Ortega fue tejiendo todo el entramado Inditex. A fecha de hoy, el grupo gallego cuenta con más de 1.000 tiendas repartidas por 33 países. Amancio Ortega disfruta de una fortuna personal que supera el billón de pesetas gracias a la participación accionarial que todavía posee en Inditex. Con la salida a Bolsa del grupo, sus familiares más directos se han convertido en multimillonarios gracias a los títulos que el patriarca Ortega les había confiado. Sin embargo, nada de esto ha cambiado la vida de este emprendedor hecho a sí mismo. A diario acude a desayunar al Club Financiero de la capital gallega junto con otros empresarios locales. Acto seguido se dirige al cuartel general de Inditex en Arteixo a trabajar en el departamento de mujer. A pesar de dirigir el tercer grupo textil mundial, Ortega no se caracteriza por su elegancia. Cecilia Monllor ha comprobado la sensación
que tiene el pueblo gallego de Zara. La escritora-periodista asegura que
existe una relación de amor-odio: por un lado están orgullosos que una
empresa de tal calibre, presente en todo el mundo y con tal volumen de
negocio sea de su tierra. Están orgullosos que el diseño gallego
triunfe más allá de sus fronteras. Aprecian a Ortega porque muchos
pequeños talleres textiles de esta comunidad tendrían que cerrar si
Zara no existiese. Sin embargo también son muchos, siempre desde el
anonimato, los que acusan al grupo textil de no pagar a sus trabajadores
lo suficiente, una afirmación que, según Monllor, exaspera a Ortega. |
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