Sus venas UN
CAPITAL A PRESERVAR
Cinco
litros de sangre circulan permanentemente por nuestro cuerpo. La circulación
sanguínea asegura, gracias a las arterias el aporte de oxígeno a los
diferentes órganos y tejidos, y gracias a las venas el retorno al corazón de
la sangre pobre en oxigeno. A nivel de los miembros inferiores, el sistema
venoso está constituido por una red superficial visible bajo la piel y por una
red profunda. Para devolver la sangre hacia el corazón, diferentes mecanismos
permiten vencer a la fuerza de la gravedad. Cuando alguno de ellos falla, la
sangre se estanca en las venas, sus paredes se dilatan y aparecen las molestias:
piernas pesadas, dolor, sensación de cansancio. Estas son las primeras
manifestaciones de la insuficiencia venosa. Ciertos consejos fáciles de seguir
y la toma de un tratamiento venotónico permiten aliviar eficazmente estos
primeros síntomas.
10 consejos fáciles
para aliviar sus piernas
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Active sus piernas. 
Las
posiciones de pie o sentado prolongadas (en particular con las piernas
cruzadas) deben evitarse puesto que predisponen a la insuficiencia venosa.
Debido a la gravedad, éstas Favorecen el estancamiento de sangre en las
venas, llamado estasis venosa. Cuando la actividad profesional se ejerce en
estas condiciones es necesario moverse: pequeños paseos a lo largo del día
o efectuar movimientos circulares con los pies. En caso de viajes largos en
coche, tren o avión, levántese de vez en cuando y camine unos minutos para
favorecer el retorno venoso.
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Practique un deporte adecuado.
El caminar es
el ejercicio más beneficioso para la circulación venosa, siempre que se
practique regularmente y con un calzado apropiado. La planta de los pies,
irrigada por numerosas venitas, actúa como una bomba y a cada paso su
aplastamiento impulsa la sangre hacia arriba, desde los tobillos a las
pantorrillas. Las contracciones de los músculos de las piernas favorecen la
progresión de la sangre hacia el corazón. Por estas razones, la práctica
de gimnasia, bicicleta, golf, danza o natación favorece el retorno venoso.
En cambio deben evitarse deportes como el tenis, squash, balonmano o
baloncesto que
provocan bruscas variaciones
de presión en las venas.
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Evite las fuentes de calor.
Las
variaciones de temperatura modifican el comportamiento venoso. El calor
favorece la dilatación venosa y por tanto debe evitarse toda fuente de
calor: tomar el sol en las piernas, depilación con cera caliente, caminar
por suelos calientes, baños calientes, sauna...
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Refresque sus piernas.
El frío
provoca contracciones venosas. Duchas de agua fresca en las piernas activan
la función venosa y alivian la sensación de pesadez y de dolor. Caminar
por la orilla del mar asocia actividad física y frescor.
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Evite el estreñimiento y el sobrepeso.
Una dieta
rica en fibras, una buena hidratación (beba un litro y medio de agua al día)
y un consumo limitado de grasas saturadas (mantequilla, carnes rojas)
permiten combatir al mismo tiempo el estreñimiento y la sobrecarga
ponderal.
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Utilice ropa cómoda.
La ropa
demasiado ceñida comprime las venas y bloquea la circulación de retorno.
Evite los pantalones demasiados ceñidos, las fajas, los cinturones y los
calcetines con elásticos fuertes.
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Lleve un tacón adecuado.
Los zapatos
de tacón alto reducen la superficie de apoyo del pie y los zapatos planos
la aumentan demasiado. Un tacón de 2-3 cm. es el mas aconsejable para
asegurar un buen retorno venoso.
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Favorezca su retorno venoso mientras duerme.
Haga
movimientos de pedaleo al acostarse. La elevación de los pies de la cama
mediante calzos de 10 15 cm. le permitirán reducir la estasis venosa
mientras duerme.
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Masajee sus piernas.
Los masajes
de las piernas, desde el pie hacia el muslo siguiendo el sentido de la
circulación venosa, aumentan la velocidad de retorno venoso.
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Tenga en cuenta que ciertas circunstancias como el embarazo o la toma de
anticonceptivos orales pueden agravar sus problemas venosos.
La enfermedad
venosa es mas frecuente en la mujer debido a la influencia hormonal. Los
estrógenos aumentan la permeabilidad venosa y los progestágenos su
dilatación. Durante el embarazo estas hormonas se secretan en gran cantidad
y por tanto aumenta el riesgo de insuficiencia venosa. Estas mismas hormonas
se encuentran en las píldoras anticonceptivas, haciendo por tanto
imprescindible una vigilancia medica.
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