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Al calor de la Universidad
Los vigilantes del campus sorprenden a un profesor haciendo el amor con una estudiante
J. A. ELGARRESTA • CARTAGENA
Parafraseando la canción de Gabinete Caligari, bien se puede decir que los cuatro encontraban el calor del amor no en un bar, sino en el antiguo Hospital de Marina. Y cuál no sería su sorpresa cuando fueron sorprendidos con los pantalones bajados y en actitudes impropias de su condición de profesores –uno de ellos– y alumnos. Porque dos parejas fueron sorprendidas haciendo el amor en la sede universitaria, hecho muy comentado estos días por los alumnos que allí estudian. Sólo falta fijarse, cuando se les mira a la cara, en quién se pone más colorado.
Fue quizá un impulso irresistible, de esos que uno/a no termina de saber a ciencia cierta cómo solucionar así, a bote pronto. O quizá, aprovechando las circunstancias, algo premeditado. Una fiesta de jóvenes,... cervecitas,... calor,... kalimotxo... Y a resolver la urgencia. Lo cierto es que el episodio no viene exactamente así descrito en el parte de los vigilantes de seguridad del antiguo Hospital de Marina. Pero el resultado viene a ser el mismo. El día de autos coincidió con la última fiesta estudiantil que se ha celebrado en la explanada del antiguo Hospital de Marina, antes de la Semana Santa.El caso es que no se sabe por qué ocurrió, aunque, pensándolo bien, tampoco hace falta. Lo cierto es que dichos partes reflejan que los trabajadores de la empresa de seguridad que vigila la sede de la Universidad Politécnica, así como otras personas, desvelan una faceta desconocida del antiguo inmueble: un lugar adecuado para darle gusto –desde el punto de vista amoroso– al cuerpo. Mejor dicho, a los cuerpos. En la sala de juntas Porque fueron cuatro los cuerpos que, en plena función amatoria –en la más amplia acepción de la expresión– fueron descubiertos por los vigilantes. Dos parejas –una de las cuales se encontraba en el interior de la sala de juntas, que bordea uno de los patios interiores, mientras que la otra retozaba de lado a lado en un pasillo, a tenor de la información recabada por este diario– practicaban el sexo aprovechando que en el exterior se celebraba una fiesta de estudiantes, con paellas, cervezas y toda la parafernalia al uso. Por ello, debieron pensar que la ocasión la pintan calva y, pues eso... al asunto. El hecho no dejaría de ser algo más que una anécdota, como tantas otras que ocurren cada día en cualquier lugar, si no fuera por un dato que no aparece reflejado en los mencionados partes, pero que este diario ha podido saber: una de las parejas que fue sorprendida con las manos en la masa –valga la expresión, aunque no sea del todo correcta, porque las manos estaban en otro sitio– estaba compuesta por un profesor universitario y una estudiante. Estos hechos han sido muy comentados entre toda la comunidad universitaria de Cartagena y en algunos círculos incluso se ha llegado a preguntar por qué no se ha adoptado algún tipo de medida contra el citado docente o alguna disposición para evitar que vuelvan a suceder hechos similares.La situación ha llegado hasta el punto de que algunos rumores apuntan a que un grupo de madres de alumnos/as de la Politécnica quiere hablar con el rector, Juan Ramón Medina Precioso, para pedirle una entrevista en la que, precisamente, éste sería el principal asunto a tratar. Medina Precioso, por su parte, se limitó a señalar que no se había presentado ninguna denuncia al respecto y que el equipo rectoral no tenía ninguna constancia de estos hechos.
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