El Rey consagrado a Dios era ungido por el obispo. La piedad del Rey se reflejaba en sus obras de caridad a la iglesia y la donación de tesoros.
El rey Fernado y doña Sancha, levantaron San Isidoro en pie, tras ser arrasado por Almanzor. Dentro de los ornamentos eclesiásticos regalados por los reyes destacamos el caliz de doña Urraca, las custodias o las imágenes de la Virgen.
En la exposición se muestra la Virgen abridera y la Virgen de la Vega de Salamanca. Esta última estaba en el priorato utilizado para albergar a los novicios que iban a estudiar a Salamanca. Otros ornamentos son los libros sagrados: destacando la biblia visigótica de la Colegiata .
En cuanto a los tesoros sagrados tenemos el Tesoro de Guarrazar (ofrendas de los reyes visigodos), el Tesoro de la Camara Santa de Oviedo (la Caja de las Ágatas, la Cruz de los Ángeles y el Libro de los Testamentos -Códice del siglo XII-) y el Tesoro de Fernando y Sancha, bienes donados por los monarcas a la Colegiata: la Cruz de marfil -Museo Arqueológico-, el Arca de los Marfiles o el Misal de Sancha perteneciente a la Catedral de Santiago.
Otros tesoros, destaca la Virgen de las Batallas, la custodia de Barcelona o los numerosos relicarios, arquetas (de los esmaltes de Santo Domingo de Silos, arqueta de San Millan de la Cogolla o el de los esmaltes de Limoges en la Catedral de Orense).