TEATROS EN HISPANIA

TEATROS EN HISPANIA

Cartago Nova

Cartagena (MURCIA)

Teatro Romano

 

 

 

 

 

 

El hallazgo del teatro romano supuso un importante acontecimiento para Cartagena. Su descubrimiento fue totalmente casual tras el derribo de la casa-palacio de la Condesa Peralta, a partir de ese momento se realiza un proceso de investigación para constatar la magnitud de estos restos arqueológicos y decidir la mejor manera de conservación.  Al comprobar el gran valor y el magnífico estado de conservación en que se encontraba se decidió rescatarlo en su totalidad, siendo para ello derribadas numerosas casas en una zona muy deprimida y en ya claro estado de deterioro en el antiguo barrio de pescadores. La excavación del teatro romano no sólo va a aportar información sobre este edificio, sino que la existencia ininterrumpida de Cartagena va a quedar patente durante los trabajos arqueológicos. Según se realizaban se hallaban restos de casas pertenecientes al viejo barrio de pescadores datadas en el s.XVI, monedas de Carlos III, Felipe V y Reyes Católicos, así como muros y restos de la población islámica, en un sustrato inferior se hallan secuelas de la devastación sufrida en la ciudad con la llegada de vándalos; del periodo anterior se han encontrado las casas que configuraban el barrio bizantino, a su vez bajo estos restos se halló un mercado tardorromano fechado aproximadamente en el s.IV d.C. asentado a su vez sobre el teatro. Para la construcción del mercado fueron reutilizados en su mayor parte los elementos del teatro, gracias a ello hoy día se han podido recuperar numerosas columnas, basas, capiteles..., permitiendo la reconstrucción del teatro en un futuro con sus elementos arquitectónicos originales. El hallazgo del teatro romano en 1990 constituyó uno de los acontecimientos más importantes de la arqueología de Cartagena de los últimos años. Fue un descubrimiento totalmente insospechado, pues no había ninguna referencia a su existencia. Desde esa fecha los trabajos arqueológicos, que tienen como objetivo su total exhumación, se han venido desarrollando casi de manera ininterrumpida y en la actualidad todavía continúan. Situado en la ladera occidental del cerro de la Concepción, la colina más elevada de las cinco que configuraban la topografía antigua de la ciudad, este emplazamiento, además de proporcionarles una excelente acústica, facilitó la construcción del graderío, que en gran parte se asienta sobre la roca recortada del monte, recubierto posteriormente con losas de caliza gris. Descubrimiento de forma casual en 1987 constituye uno de los acontecimientos arqueológicos más importantes de Cartagena de los últimos años, pues no había referencia alguna de su existencia. Destaca sobre todo por la perfecta ejecución del proyecto arquitectónico, así como la cantidad y calidad de los elementos utilizados en los alzados y por un completo programa epigráfico y ornamental que permite fijar la fecha de construcción del edificio en los últimos años del siglo I a. C.

Su emplazamiento en la ladera noroccidental del Cerro de la Concepción (la colina más elevada), contrapuesto al anfiteatro que ocupa la ladera oriental, y en un lugar preeminente, amén de procurar una excelente acústica, facilitó la construcción del graderío, que se asienta en su mayor parte sobre la roca recortada del monte, recubierta posteriormente con sillares de caliza gris. Sólo los flancos laterales del graderío central y superior se apoyan sobre galerías anulares concéntricas, paralelas al muro, que delimita la fachada exterior, donde se abrían las puertas que permitían el acceso a través de rampas enlosadas. El graderío o cavea, de 87,20 m. de diámetro, se articula longitudinalmente en tres sectores, divididos a su vez por escaleras radiales. La fachada o frente escénico tiene unas dimensiones de 45,80 m. de longitud y 7,50 m. de anchura. En su superficie se recortan tres exedras curvadas, lugar de las mismas puertas de acceso al escenario. El pulpitum, con nichos semicirculares y cuadrado, de 38,40 metros de longitud y 7,63 metros de anchura se halla dividido por dos muros longitudinales en tres fosos paralelos. A ambos lados del escenario se ubican sendas habitaciones rectangulares que comunican tanto con el vestíbulo exterior como con el proscenio (en este último caso mediante tres vanos que reproducían el aspecto de una gran puerta monumental de tres arcos). La orchesta, de 22,90 m. de diámetro, está contorneada por los asientos reservados a los magistrados y personajes notables de la ciudad (distribuidos en tres filas más anchas con una escalera central de un metro de ancho), espacio privilegiado circundado por una balaustrada de mármol blanco que marcaba la separación con el graderío inferior. La fachada escénica levantada sobre un podium de 15,5 m. de altura se articula en dos pisos mediante columnas rojizas apoyadas sobre basas doble áticas de mármol blanco y coronadas por capiteles corintios. Estilísticamente el conjunto de elementos arquitectónicos se vincula directamente con prototipos de la arquitectura oficial en época de Augusto. La escena con 450 m. cuadrados supera la del Teatro de Mérida de 437 m. 

En el momento actual de las excavaciones ha sido exhumado gran parte del graderío (la inma y media cavea), la orquesta completamente; y se está trabajando en el escenario de la construcción augustea, para desalojarla de añadidos tardorromanos. Se han descubierto restos de un mercado de dicha época (S. IV-V d. C.) que aprovecha para sus cimientos el frente de la escena, construido tras la destrucción del Teatro Romano (fines de s. I d. C.). A la destrucción del mercado, fruto de los asaltos visigodos, sucedió la ocupación bizantina de la plaza y conversión de esta área en zona de asentamiento de la guarnición imperial. Tras la conquista musulmana, esta zona de la ciudad, fuera de la acrópolis fortificada del castillo desarrollará la medina o arrabal de la ciudad, y posiblemente la mezquita musulmana se erigiera bajo la actual iglesia. Finalmente con la conquista castellana se configura el definitivo barrio humilde de pescadores en esta zona de la ladera del castillo Concepción, configuración que ha pervivido hasta los inicios de las labores arqueológicas.  El teatro se encuentra situado en la ladera occidental del Monte de la Concepción, en un lugar destacado de tal forma que todo aquel que llegaba a la ciudad por mar observaba la majestuosidad de este edificio. Su situación estratégica le hace aprovechar las condiciones naturales para su construcción excavándose en la roca la mayor parte de las gradas que configuran la cavea y aparecen sólo los flancos laterales de las gradas centrales y superiores apoyadas sobre galerías. Las dimensiones del teatro romano de Cartagena con 87,90 mts de cavea, 45,80mts de longitud, 7,50 mts. de anchura en la fachada escénica y 22 mts. de altura hacen de él uno de los mayores de España superando al de Mérida. Su construcción se ha datado en el 3 a.C., bajo el Imperio de Augusto y cuya intervención está relacionada tanto en su financiación como en su ornamentación. La scaenae frons era una fachada articulada mediante tres exedras curvas no semicirculares, teniendo un fondo y frente mayor en el centro y menor en el lateral, el podium de caliza gris sustentaba a las basas doble áticas, sobre ellas las columnas de travertino rosa y a su vez sobre ellas los capiteles, repitiendo esta estructura en los pisos superiores. La monumentalidad del teatro romano queda patente tanto en sus dimensiones como en la perfección y delicadeza de materiales utilizados, tales como capiteles de mármol de extrema belleza, siendo con casi total certeza esculpidos por artesanos romanos, fundamentalmente por su similitud con los hallados en la propia Roma. La vinculación del teatro con la familia imperial se encuentra patente en las tres aras de refinado labrado en valioso mármol halladas en el mismo. En la primera de ellas podemos distinguir un águila asociada al culto de Júpiter y por tanto al emperador, rodeando a esta imagen se encuentran unas figuras femeninas danzando en perfecta armonía; la segunda ara se compone de un pavo real, símbolo de la diosa Juno acompañado también por unas jóvenes danzarinas; en la tercera ara labrado un búho, representación de la diosa Minerva, siendo rodeada por danzantes completando así la tríada divina, destaca de estas aras la belleza y delicadeza de trazos realizados probablemente en la capital del Imperio aludiendo al Emperador y sus herederos, Cayo y Lucio.

    La relación ente la familia Imperial y el teatro romano de Cartagena debió ser muy estrecha tanto por las aras descritas anteriormente como por las inscripciones de los dinteles colocados sobre las puertas que daban acceso a la orquestra y gradas inferiores, en uno de estos dinteles se pueden leer alusiones a Cayo y en otro a Lucio. Probablemente los herederos del Imperio financiaron su construcción ó parte de ella.

    En la actualidad continúan los trabajos de excavación del teatro así como el estudio y catalogación de los restos correspondientes a los diferentes sustratos que fueron superponiéndose a lo largo de la dilatada historia de Cartagena, patente en la Catedral Antigua asentada sobre una sección de la cavea, reutilizándose para su construcción piedras pertenecientes al teatro romano.