|
Los
afrodescendientes de Arica, página 2
Lluta
nurseries
En el
siglo XVIII, casi no quedan blancos en Arica. La mayoría
había emigrado hacia la vecina ciudad de Tacna. Sin
embargo, tres renombrados españoles, Francisco Yánez,
Luis Carrasco y Ambrosio Sánchez, mantuvieron su residencia
en el valle de Lluta. ¿La razón? Un próspero
negocio: los criaderos de negros.
En estos
lugares no sólo se realizaba la compraventa de esclavos,
sino que también se tenían "hembras"
y "machos" dedicados a la procreación de
futuras "mercancías". Tanto los negros bozales
como los recién nacidos recibían el apellido
de sus dueños como "marca de propiedad".
De esta manera, tenemos que los Yañez, Carrasco y Sánchez
eran mayoría entre los negros de la zona.
No sólo
los apellidos servían como "denominación
de origen". La "carimba" fue también
muy utilizada por los esclavistas en Arica. Ésta consistía
en una marca realizada con un hierro candente sobre la espalda
de los negros.
¿Cuánto
valía un esclavo negro en Arica? Hay antecedentes que
en 1724 se compraron esclavos por cerca de 700 pesos. El valor
de una propiedad en cualquier ciudad importante de América
por aquel entonces.
Barrio
Lumbanga
En 1871,
los negros puros representaban el 58% de la población
ariqueña. Si ha esto le sumamos la cantidad de mulatos
y zambos de la zona, tenemos que Arica era una ciudad eminentemente
afrodescendiente.
Por donde
hoy corre la calle Maipú, existía el popular
barrio "Lumbanga" -posiblemente "caserío"
en idioma congolés-, lugar donde se concentraba la
actividad económica de los negros en Arica. Allí
los hombres se dedicaban principalmente al comercio, mientras
las mujeres desempeñaban labores domésticas.
En su libro "Frontera Norte", Alfredo Wormald Cruz,
personaje fundamental en la escasa historiografía que
existe sobre este tema, nos recrea lo que debió ser
la vida de los morenos en este barrio: "Tal vez contagiados
por la apacible vida del Arica de 1900, preferían instalarse
en esteras colocadas frente a sus casa, con una guitarra y
una jarro de vino al alcance de la mano. Y entre sorbos de
vino y rasgueos de guitarra, pasaban las tardes y bastante
parte de la noche. Entre ellos hubo guitarristas famosos y
voces que todavía se recuerdan".
La abundante
población negra se dispersó en 1929, cuando
Arica pasó a formar parte definitivamente de Chile.
La mayoría de la población afrodescendiente,
que era peruana o se consideraba como tal, emigró al
norte. Los que permanecieron en Arica, generalmente tenían
tierras en el valle de Azapa y, por lo tanto, estas propiedades
fueron más fuertes que los problemas de ciudadanía.
Subir
Los
morenos de Azapa
Cuando
Arica quedó bajo el dominio de Chile, muchos negros
fueron obligados a cruzar la frontera hacia el Perú.
Desde el sur llegaron cientos de chilenos que a través
de la fuerza, amedrentaron a los peruanos que aún quedaban
en la ciudad.
Sin embargo,
muchos afrodescendientes que tenían tierras en Azapa,
cruzaron la frontera, para luego regresar a sus propiedades
clandestinamente por el altiplano. Muchos vivieron escondidos
el resto de su vida, otros decidieron adoptar la ciudadanía
chilena.
Con el
paso del tiempo, los conflictos terminaron. Arica volvió
a ser la tranquila ciudad de antaño, pero su color
fue destiñendo. Chilenos, blancos, indios, europeos
y negros conformaron el actual mestizaje de la ciudad. Sin
embargo, en Azapa todavía existe un importante número
de afrodescendientes.
Ríos,
Corvacho, Báez, Llerena , Cadenas, Baluarte, Barrios,
Zavala. Estos son algunos de los apellidos del valle que aún
conservan el estigma africano. Gente que lentamente busca
recuperar sus tradiciones y conservarlas para la posterioridad.
<
Anterior
|