El Siglo XX

El Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en Cantabria

El Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en CantabriaEl Siglo XX en Cantabria

 

El siglo XX en Cantabria no implica un cambio radical respecto al anterior, sino mas bien una continuidad en todos sus aspectos.

La minería dio origen a las industrias derivadas y surgieron instalaciones metalúrgicas en Santander, Nueva Montaña y Reinosa, o se consolidaron otras como en los Corrales; químicas en Torrelavega , ciudad que, con Reinosa constituye el eje industrial del Besaya; las derivadas de la pesca en Laredo y Santoña, y textiles en Cabezón de la Sal.

Paralelamente al resurgir de la industria a la provincia, la ganadería se transforma y moderniza mediante la importación de ganado vacuno de leche suizo y holandés, que acabo por sustituir en las granjas el autóctono llamado"tudanco". Ello dio origen a las industrias llamadas lácteas que pronto estuvieron a la cabeza de toda España. La especialización en ganado en vacuno hizo que los terrenos de bosques se fueran dedicando a prados, al tiempo que las plantaciones de eucaliptos y pinos con fines industriales sustituyeron a los bosques autóctonos de robles, hayas, etc... cambiando así el paisaje.

Hasta los años treinta el puerto de Santander tuvo su máximo esplendor con líneas fijas a América y Europa y escala obligada de cruceros turísticos. Al mismo tiempo la escuadra francesa y buque de guerra de otros piases visitaban nuestra bahía, que ofrecía en tales ocasiones un espectáculo impresionante.

Ya a comienzos del siglo XIX comenzo "el veraneo" en Santander, pero el verdadero promotor del veraneo aquí fue AlfonsoXIII y su mujer Victoria Eugenia, a los que el pueblo de Santander ofreció el Palacio de la Magdalena. Durante este reinado el veraneo regio se repitió todos los años, y al traer la Corte y con ella la moda de nuestras playas y salones dio nuevo impulso a la vida de la ciudad.

Una vez comenzado el siglo XX, las actividades culturales iniciadas en el Siglo XIX toman ya un gesto inequívoco en la vida de la región, no siendo ajeno la presencia del Ateneo, institución ejemplar que fomento el arte y la literatura. En ambas materias hubo en Cantabria cultivadores de rango internacional: escritores como Concha Espina, José María de Cossió, Víctor de la Serna, Gerardo Diego, artistas como María Blanchard, Gutiérrez Solana, Pancho Cossio, Quiros, etc...que dieron fama a la tierra que les vio nacer.

Como en el siglo pasado el de Comillas, ahora otro marques, indiano, el de Valdecilla, crea la modélica casa de salud, que llevó su título, germen insigne de la actual Facultad de Medicina. Durante la República se crea la Universidad Internacional de Verano, que se institucionalizara definitivamente después de la guerra con el nombre de Menéndez Pelayo y que daría al verano en Cantabria un matiz claramente intelectual. Derivado en principio de aquella fue el Festival de Verano, más tarde Internacional, que hizo célebre en el mundo la Plaza Porticada de Santander.

Tras el paréntesis doloroso de la Guerra Civil y los difíciles años de la inmediata posguerra, un nuevo suceso vino a transformar la vida en la capital. Este fue el incendio que destruyo el centro de Santander (370 edificios) en febrero de 1941, coincidiendo con un viento huracanado que soplo toda la noche y que hizo imposibles los esfuerzos para sofocarlo. La reconstrucción de la capital duró varios años y, aunque se perdieron lugares típicos, supuso una cierta modernización el casco urbano.

El ultimo medio siglo se ha caracterizado por un crecimiento excesivo de los núcleos urbanos, con disminución de la población rural, acompañado de una contracción industrial debida a una competencia con los piases mas desarrollados.

Finalmente es preciso señalar el salto de provincia a Autonomía en 1983, con la promulgación del Estatuto de Cantabria, lo que con una mayor responsabilidad, comporta también unas responsabilidades de autogestion y gobierno propio de que por primera vez en su historia dispone la región cántabra.

No hemos citado en este breve recorrido, una parte de la historia de Cantabria que no se desarrollo aquí sino al otro lado del océano, ya que est región participo activamente en el descubrimiento, colonización y conquista de América, desde la epopeya de Colon –que llevaba consigo varios tripulantes montañeses- y el santoñes marino y cartógrafo Juan de la Cosa, hasta los indiano y emigrantes de ayer, pasando por destacados juristas, virreyes, marinos, militares, obispos, hacendados, comerciantes, etc.. de los siglos XVI, XVII y XVIII, que hicieron posible con su entrega y laboriosidad la obra que dio la vida a todo un continente.

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