La historia de Facultad de Odontología
de la Universidad Santa María señala los esfuerzos
que en disímiles ocasiones han evidenciado su personal
docente y alumnado para lograr y conservar un clima académico,
factor de avance para el Alma Mater, de un trascendente contenido
espiritual. En ese sentido para que la educación de nuestros
educandos se proyecte en todo su significado, en la formación
del ser como individuo y como integrante constructivo de la
sociedad donde actúa, debe estar sustentada en un escenario
de valores que le otorga un entorno preciso. Por lo tanto no
hay duda que más allá de los aspectos informativos,
del desarrollo de las aptitudes para el ejercicio de la profesión
e incluso del cultivo de la inteligencia, se precisan orientaciones
que permitan consolidar la conducta dentro de principios sólidos.
Establece la Ley de Universidades vigente que
la enseñanza debe inspirarse en un definido espíritu
de democracia, de justicia social y solidaridad humana. Es decir
se concibe el acto educativo como una orientación clara,
hondamente relacionada a un régimen de libertades. Así,
durante estos diez años difíciles se realiza una
labor de gigantesco esfuerzo, para encauzar los estudios universitarios
odontológicos, adecuándolos a un país de
profundos cambios en lo económico y social. Dura tarea
fue la de crear, en primer lugar la mística universitaria,
el sentido de pertenencia para consolidar etapas de desarrollo
académico y luego avanzar dentro de los cauces de un
nuevo esquema de docencia.
Los iniciadores, que representaban un espíritu
nuevo que no se resignaban a permanecer en esquemas tradicionales,
recibimos todo tipo de ataques y críticas externas. Con
serenidad e inteligencia avanzamos a esquemas que aún
algunos adversan y otros respaldan, estos últimos solicitando
mayor aceleración en el proceso de cambios. Sin embargo,
se hace patente un firme avance de la gestión para que
esta universidad cumpla su papel de formar venezolanos que impulsen
las actividades científicas y sociales que trasciendan
el medio académico intramuro y le impriman a la profesión
un ritmo cada vez mas firme hacia el progreso y hagan posible
la formación de una conciencia social. No hay duda que
la facultad de odontología en estos diez años,
desde su inicio, se ha volcado a la vida total de la comunidad
en actitud orientadora, en una práctica para transmitir
conocimientos y servicio a todos los sectores de la actividad
social.
Dentro del campo de las ideas pedagógicas
desde el inicio se adversó el excesivo "especialismo"
de la educación odontológica y se abogó
por una preparación integral del estudiante, que lo conduzca
a la comprensión de la vida y de la práctica profesional
en todas sus manifestaciones. Al formular críticas a
los sistemas educativos tradicionales se impulsó además
la investigación, el deporte y la cultura. En este lapso
se ha conducido la universidad con capacidad de respuesta, siempre
renovada y renovable. Todo lo que somos y todo lo que son muchos
de los egresados, en lo académico, en lo humano, en todo
el inmenso espectro espiritual, en la vocación social,
de servicio a la patria, se lo debemos a ese espíritu
de los fundadores y de aquellos jóvenes docentes que
sin mezquindad ni egoísmo, pero con gran interés
han respondido al espíritu inicial. En ese sentido cumplir
en cinco años con una educación que sea suficiente
para alcanzar el perfil deseado constituye tarea ardua y compleja.
Esta facultad ha ensayado en el pre grado un modelo curricular
diagonal que contempla la iniciación temprana de contacto
con el paciente, no pre-clínicas tradicionales y la presencia
de ciencias básicas hasta el final de la carrera, contemplando
mayor profundidad en su comprensión hacia la última
etapa de los estudios, para mejorar su visión y afirmar
la pertinencia de lo básico en el aprendizaje de la práctica
clínica y el trabajo social. Nuestro egresado no debe
ser un simple aplicador de recetas, formulas o algoritmos, pero
si debe ser capaz de sustentar sus decisiones en un profundo
conocimiento de los aspectos biológicos, psicológicos
y sociales que tienen que ver con el problema cuya solución
se le ha confiado. El post grado, o estructura formal y sistemática
esta conformado por una organización dinámica
y flexible orientada por el mercado de trabajo; el reto consisten
en determinar el mercado futuro, para actuar sobre esas tendencias
y favorecer la formación de recursos humanos necesario
para crecer y desarrollar la profesión y necesidades
de salud de la población. La educación avanzada
no formal, o educación continua avanzada de gran flexibilidad
operativa, dirigida a la actualización, superación
y necesidad de desarrollo personal, y es meta importante de
nuestra política.
El grupo creador ahondó en la necesidad
de profesores cada vez mejor capacitados; se rechazan u objetan
simples profesionales; se respetan docentes que aprecien sus
propias fallas en pro de superarse y mirar frontalmente para
ofrecer a los demás, ayuda y estímulo, sin afán
egoísta. Es acertado recordar que la formación
de un profesor universitario calificado es cuestión de
mucho tiempo y esfuerzo. El crecimiento del cuerpo profesoral,
tanto en número como en calidad, debe atenderse con mucho
interés para mantener un nivel satisfactorio de la enseñanza
y mejorarlo.
En el curso de este período se ha tratado
de estrechar los vínculos con los egresados, respondiendo
al interés que debe alentar a la institución por
observar el resultado de sus esfuerzos educacionales; continuar
con la formación de sus egresados, asegurar la cooperación
que éstos deben a la misma, tanto en el desarrollo de
labores como en el aspecto material, y mantener el contacto
institucional que siempre debe existir entre los universitarios
y el Alma Mater, ha sido principio fundamental para que se sientan
consustanciados con la misma. La universidad debe seguir velando
por la evolución progresiva de los conocimientos de los
profesionales, de sus egresados, mediante la educación
permanente o continua, manteniendo su influencia cultural y
doctrinaria sobre los mismos. Los graduados a su vez, deben
prestar apoyo amplio a las tareas universitarias en la medida
de sus posibilidades, en la vigencia del estilo universitario
en el conglomerado social, en la difusión de la cultura
y el aporte de recursos a la institución.
Este panorama descrito en forma sucinta necesita
evaluarse, como nos hemos planteado, y debe conducir a la revisión
formal, prudente y cuidadosa de los aspectos académicos,
científicos y técnicos de la formación
actual de los odontólogos, con la finalidad de actualizar
nuestro currículo y plan de estudios acorde con los adelantos
logrados en todos los campos de la profesión y con las
nuevas responsabilidades que le compete al odontólogo
en el cuidado integral de la salud de las personas venezolanas.
LUIS ALONSO CALATRAVA ORAMAS