Odiseo: Rumbo al Pasado, 22, Abril 2002
Depósito Legal: MA-691-2002
ISSN: 1579-5705
(Lcdo. Historia)
RESUMEN: Con
la llegada de Justiniano al poder, Bizancio se lanzara a la empresa de
recuperar los territorios que en antaño constituyeron la parte occidental del
Imperio romano y que por derecho natural y divino correspondían a los herederos
de Roma. El Imperio Bizantino se aventuro a ser una nueva Roma que dirigiese
los destinos de buena parte del mundo conocido por entonces, causando esto una
serie de consecuencias que a corto plazo comprometerían al Estado en una
situación critica.
1.El gran Imperio romano:
Oriente y Occidente
Desde el nacimiento del
Imperio Romano este comenzara a reconocerse como la luz de la civilización, en
contraposición con lo bárbaro. Esta división podemos verla durante todo el
Imperio, considerándose manifestaciones literarias, como las de Julio Cesar
sobre los galos, o antecedentes republicanos como Estrabon en sus descripciones sobre los celtiberos.
Se promocionaba un sistema, donde existían unos patrones políticos, sociales,
culturales, religiosos y económicos.
El Imperio Romano tardío
comenzara a verse envuelto en una constante evolución. Algunos momentos de sólida iniciativa gubernamental serán con Diocleciano (285-305) el cual
proporcionara una significativa reforma.
Posteriormente Constantino (306-337) continuara con la actitud
reformadora, destacando entre otras cosas
la proclamación de libertad de culto cristiano en el Edicto de Milán del
313, la consagración en el 330 de una
nueva capital en oriente llamada Constantinopla, y por otro lado la
constitución de una nueva monarquía romana1. De esta manera
reforzara la autoridad estatal tanto con una autocracia imperial como con una centralización del Estado basada en
una sólida burocracia.
Hacia el 395 Teodosio I el
Grande divide definitivamente el Imperio Romano, repartiéndolo entre sus hijos,
siendo la parte occidental para Honorio y la oriental para Arcadio. Es
importante decir que aunque exista esa división el Imperio romano seguirá
teniendo esa idea de unidad, aunque poco a poco la identificación entre ambas
partes será cada vez más difícil.
En esos momentos del
siglo IV y V el Imperio tanto en
oriente como en occidente sé vera castigado fuertemente por las invasiones
bárbaras, apareciendo una serie de problemas como eran la defensa de su territorio, las migraciones
y la barbarización. Mientras que
oriente conseguirá resistir las oleadas invasoras, occidente se encontrara en
una situación cada vez mas apurada. Finalmente Roma será tomada por Odoacro,
rey de los herulos, hacia el 476, significando definitivamente la caída de la
parte occidental.
2.Herencia del Imperio
romano:
Durante los siglos IV y V
habrá un momento de recesión expansionista a favor de una política militar
defensiva, que llevaran a cabo en oriente tanto la dinastía Constantiniana,
Teodosiana y Tracia. Se encontraba todo el Imperio bajo el grave peligro de las
invasiones bárbaras. Estas no podrán con la parte oriental que por el momento
ocultara sus ambiciones de reconquista
detrás de un discurso unitario y de manifestaciones ostensiblemente simbólicas.
El siglo VI será diferente, permitiendo
las circunstancias dar contenido a una tradicional voluntad universalista,
teniendo como objetivo la recuperación de los territorios invadidos por los
pueblos bárbaros en occidente.
En la historiografía este
Estado Romano pasara a llamarse
Bizantino. Algunos autores prefieren ese siglo V, en el que desaparece la parte occidental, para empezar a hablar de Imperio Bizantino.
Aunque existirán diferentes tendencias, algunas tan curiosas y realistas como
la del investigador J. B. Bury el cual considera que el Imperio Romano
desaparece en 1453 con la caída de Constantinopla2. Realmente
los bizantinos se consideraran romanos o más bien herederos de Roma durante toda su historia, aunque claro esta
que el Estado evolucionara e ira creando su propia personalidad, aunque desde
una base romana.
Este Imperio Bizantino será entonces heredero del antiguo Estado
Romano, poseyendo una serie de características que lo atestiguan, y que serán
básicas para el mismo:
·
El
Estado utilizara a la iglesia católica en su beneficio, y viceversa. El
soberano se convertirá en emisario de Dios y depositario de la verdad,
recibiendo con ello un poder terrenal ilimitado, siendo monarca y confesor de
la ortodoxia. Ya Eusebio de Cesarea, en
época de Constantino, hará un paralelismo entre Cristo y el emperador 3.
Será un sistema teocrático, considerándose que el poder imperial será una
emanación de Dios, estando destinado a someter a los hombres de la tierra bajo
su ley verdadera.
·
Unificación
del poder en la persona de un emperador, el cual se rodea de una serie de
personajes burócratas, militares y cortesanos. Tendrá un poder ilimitado. El
emperador será el jefe supremo de toda la orbis romana y del ecumene
cristiano.
·
Otro
rasgo heredado y esencial en el Estado de oriente será la ideología de Imperio
romano como luz de la civilización, incluyendo con ello una unicidad en su
civilización con una serie de patrones
y universalidad en su carácter expansivo. Esta ideología universal, elaborada
por círculos cultivados y bien acogida por la opinión publica, consideraba que
el dominio del mundo es algo natural por derecho si no por hecho. Este concepto
seguirá existiendo en momentos difíciles como los siglos IV y V, y llegara al
siglo VI donde será básico para la política de
Justiniano.
La caída de la zona
occidental supondrá teóricamente la reunificación del Imperio bajo el poder en
oriente, no considerándose perdidos dichos territorios. El espacio de
la antigua Roma, en sus dos partes, se consideraba posesión eterna e
irrevocable del Imperio Romano aunque fuesen, en el caso de occidente,
administrados por reyes bárbaros. Tanto es así que esos reyes de la zona de la
Galia, Hispania, norte de África o Italia reconocieron teóricamente en un
primer momento la soberanía del
emperador, ejerciendo ellos el poder que este les delegaba. Como prueba de ello
es que siempre poseían títulos áulicos concedidos por Constantinopla.
Considérese el caso de Odoacro, rey de los herulos, el cual
ayudara a efectuar esa teórica reunificación al remitir las insignias
imperiales de occidente a Zenon, al mismo tiempo que se convertirá en magíster
militum per Italiam reconociendo la soberanía de Bizancio. Posteriormente desde
el Imperio se le encomendará al ostrogodo Teodorico I el Amalo la reconquista
de Italia, dándosele el titulo de Magíster Militum per Italiam que había tenido
anteriormente Odoacro. De esta manera Teodorico gobernaría teóricamente en
nombre del emperador. Prueba de ello es que sus monedas llevaban siempre el
nombre y la efigie del emperador y jamás promulgo leyes, solo edicta, cuya
publicación era una de las características de los altos funcionarios
imperiales.
Solo hacia falta el momento
preciso para que este concepto universal heredado del estado romano, pasara de
la teoría a la practica, considerándose una reconquista de los territorios
occidental invadidos por los pueblos bárbaros. Eso ocurrirá en el sigloVI con
la llegada al poder del emperador Justiniano.
3.Justiniano y su voluntad
política:
Justiniano (527-565), procedente de Illiria según las crónicas,
será asociado al trono por su tío Justino I (518-527). Ya durante el gobierno
de su tío, Justiniano participara del poder de su predecesor, hasta el 527
cuando le sustituye. Este se rodeara de una serie de personajes destacando a:
Juan de Capadocia que será Prefecto del
pretorio; Triboniano que actuara como jurista en la elaboración y consolidación
de su legislación; Teodora su mujer, destacable por su ambición e inteligencia;
o generales como Belisario y Narses.
Estos le ayudaran a llevar a
cabo sus objetivos, y fortalecer el sistema estatal. En el programa de
Justiniano serán básicas las ideas de
unidad, romanidad e inmovilidad, teniéndose una norma que se debe
respetar, y llevar a cabo, la cual engloba todo lo que significaría un Imperio cristiano 4.
Este sistema planteara una
serie de características, anteriormente marcadas y donde Justiniano dará su
particular impronta:
·
La
dignidad imperial será mostrada en todo su esplendor. El emperador tiene un
poder sin limitación alguna. Mas cuando se consigue sofocar la rebelión de Nika
(532), consiguiendo un mayor control político, siendo consecuencia de ello sus
manifestaciones artísticas, con monumentos como la iglesia de Santa Sofía en
Constantinopla o San Vital en Rávena. En este sentido será esencial su obra
jurídica, donde se pone un gran énfasis en el absolutismo imperial que tiene como base la emanación divina del
mismo. Es lo que nos afirma el Diacono Agapito en época de Justiniano, el cual
dice que el emperador se rige por las
leyes de Dios y reina legalmente sobre sus súbditos 5.Este
será pues sucesor de los cesares romanos al mismo tiempo que defensor y
propagador de la fe verdadera.
·
Llevara
una política de absoluto control religioso, siendo cabeza en la practica de la
religión católica tanto en occidente como en oriente. En un sistema teocrático
llevara una política cesaropapista, donde el jefe del Estado era al mismo
tiempo principal mandatario político y religioso, reuniendo en su persona la
plenitud de los poderes temporales y espirituales. La iglesia encontró en el un
protector y jefe, que tratara tanto a patriarcas y papas como si fueran sus
siervos. Justiniano apoyara la ortodoxia, lo que significaba decantarse en su
propio estado a favor de unos y en contra de otros, enemistándose con los
monofisitas que tenían gran difusión en Egipto y Siria. Por otro lado ello
ayudara a tener unas buenas relaciones con la santa sede de occidente, lo que
esta directamente relacionado con su política exterior. Aunque queda la duda de
la influencia que pudo tener su esposa Teodora, que era monofisita, en la
persona de Justiniano.
·
La
idea de potestad sobre los territorios
del antiguo Imperio romano de occidente seguía presente en época de Justiniano,
y adquirirá fuerza, mostrándose en una política de recuperación de estos
territorios. Era una idea consolidada entre la población bizantina,
considerándose un derecho natural del emperador el hacerse restituir la
herencia romana. Incluso puede considerarse como una misión sagrada, liberando
los territorio romanos por derecho de los bárbaros extranjeros y arrianos
heréticos, para restablecer las antiguas fronteras, con un Imperio único y
ortodoxo.
Esta ideología expansionista
no solamente tenia adeptos en el palacio real y el Imperio Bizantino, sino
también en occidente. Tales reivindicaciones parecían naturales a una parte de
los pobladores de las provincias ocupadas por los bárbaros, viendo al emperador
romano como un defensor de sus intereses. Para entenderlo tendríamos que
considerar la cantidad de población romana en estas zonas y la persecución
sobre esta en algunas regiones como el norte de África. Desde la península
Itálica, a pesar de la tolerancia ostrogoda, y el norte de África se imploraba
la ayuda contra los bárbaros invasores. Decir también que incluso los propios
reyes bárbaros alentaban la posible iniciativa imperial, puesto que mostraban
un profundo respeto por el Imperio, probando su adhesión al emperador y
buscando distintos elementos como títulos honoríficos o moneda que les
vinculase al imperio. Ello se muestra en una frase de un príncipe visigodo de
la época: “El emperador es un Dios sobre la tierra y quien levante su mano
sobre el debe expiarlo con sangre” 6.
Habrá una serie de factores
claves que facilitaran la empresa expansionista sobre occidente, en sus tres
zonas de reconquista:
· Debilitamiento de los reinos
germánicos: El reino vándalo del norte de África se encontrara con una serie de
problemas. Sean la resistencia de los beréberes en el interior, la confesión
fiel a Nicea y otras herejías de la población local a diferencia de los vándalos
que son arriano, las luchas internas
del estado vándalo y el debilitamiento de su talasocracia.
El reino ostrogodo de la península Itálica será el mas cercano
filialmente hablando al Imperio Bizantino, sobre todo con Teodosio I el Amalo
(493-526). Su gran problema será la población autóctona romana y fiel a la
ortodoxia conciliar, rechazando a los bárbaros invasores y arrianos.
Posiblemente la península
Ibérica es la zona donde mayor es la implantación de los bárbaros, en este caso los visigodos. Lo que
se sumara a la lejanía de oriente, para considerar las dificultades de
recuperar esta provincia.
· Paz comprada a los persas:
Esta costara un alto precio, que vendrá a pagarse con el tesoro de las arcas
estatales, lo cual significara en algunos momentos una subida de los impuestos
y el descontento de la población. La primera firmada entre Justiniano y Cosroes
I Anushirvan (531-579) significara un
patrón continuo que el emperador bizantino intentara hacer valer durante su
gobierno. Estas treguas fueron varias veces rotas por los persas aprovechando
la situación de los bizantinos en oriente.
· Ejercito preparado y
nutrido: Un ejercito numeroso formado ahora en su mayoría por fuerzas propias
del Imperio, siendo Isaurios o Tracios. Siendo mas provincial que bárbaro, con
hombres reclutados a millares y puestos al servicio de generales. Algunos de
estos generales serán de esencial importancia en la maquinaria bélica del
momento, con grandes capacidades en el arte de la estrategia y el combate, sea
el caso de Belisario y Narses.
· Equilibrio económico: La
rigurosa política financiera de Anastasio I (491-518), reorganizando los
impuestos y la hacienda publica, dejaron repletas las arcas estatales.
Justiniano aprovecho ese tesoro del Estado, además de buscarse otros mecanismos
económicos como eran la propia política expansionista o la política fiscal
interior.
· Las querellas religiosas no
tendrán la fuerza de otras etapas del Imperio, siendo un momento de relativo
apaciguamiento.
· La ideología de recuperar el
antiguo Imperio romano, citada anteriormente: Sin lugar a dudas este concepto
provenía de una eterna nostalgia
romana, con un constante apego al pasado. Pero no podemos hablar de una guerra
nacional, entre otras cosas porque la población de las zonas a recuperar no se
implicara lo suficiente, sobre todo en algunas zonas como Hispania Por otro
lado considerar que hasta su camarilla de decisiones en un primer momento era
algo reacia a apoyar el plan de Justiniano, ya que todavía se tenia presente la
derrota de Basilisco, cuñado de León I, (457-474) ante Genserico que era rey de
los vándalos en el norte de África.
4. La reconquista en Occidente:
Campaña del Norte de África:
Justiniano aprovechara la
deposición de Hilderico, amigo de Constantinopla y arriano moderado, por
Gelimer para comenzar la guerra contra los vándalos del norte de África. Estos
ya no tenían la fuerza ni el poder de años antes, al tiempo que no es factible una alianza entre estos y
otros pueblos bárbaros contra los bizantinos. Por otro lado había otros
factores citados anteriormente como la numerosa población romana que apoyaba la
acción del emperador y una inestabilidad interna ya fuera por las crisis
políticas como por los ataques de los beréberes del sur.
En un primer momento la
expedición se debate en el consejo, donde según Procopio de Cesarea existen
dudas respecto al éxito, incluso entre los consejeros mas fieles del emperador.
Será importante para la ejecución de esta campaña la firma de paz del 532 con el eterno enemigo persa.
En 533 zarpa Belisario con una nutrida flota y un ejercito de 18000 hombres 7.
En Septiembre entran en Cartago, y en Marzo de 534 capturan a Gelimer en Hipona después de vencer en
las batallas de Decimum y Tricamarum. Será un comienzo fulgurante, que
culminara con la entrada triunfal de Belisario en Constantinopla, digna
de un general del antiguo Imperio
Romano 8. En Abril del 534 el Imperio organizara una
prefectura del pretorio de África, dividida en siete provincias, siendo una de
ellas Cerdeña.
El triunfante Justiniano
proclamo: “Dios, en su misericordia, no solo ha liberado África y todas sus
provincias, sino también a devuelto las insignias imperiales apresadas por los
vándalos en la toma de Roma”9
Pero la guerra no terminara
en el norte de África ya que los indígenas y beréberes se sublevan contra el
poder imperial. Prueba de estas dificultades es la muerte en el 544 de Salomón,
sucesor de Belisario en África. Esta guerra durara hasta el 548, teniendo como
figura destacada a Juan Troglita, diplomático y general de gran talento. Estos
hechos serán relatados en la obra histórica “Johannis” del poeta africano
llamado Corippo.
Pero no se cumplieron todos
los objetivos trazados en África. La zona mas occidental, la próxima al
Atlántico no se había conquistado, excepto la fortaleza de Septum (Ceuta). Se
establecerá un sólido orden militar en estos territorios.

Campaña en Italia:
Después del comienzo exitoso
de la campaña en el norte de África y esperando la menor dificultad en esta
zona, el Imperio se decidiría intervenir en la península Itálica. Con el
pretexto de intervenir en una disputa dinastía, como pieza clave para buscar
una posible solución, Justiniano aprovechara para iniciar su acción sobre el
reino ostrogodo. Este reino posiblemente había sido, de todos los reinos
bárbaros de occidente, el que mejores relaciones había tenido con Bizancio.
En el 535 se enviaran dos
ejércitos , uno a través de Dalmacia y otro por el sur a través del mar. Este
segundo ejército al mando de Belisario entrara en Sicilia y posteriormente se
introducirá en la península Itálica. Se avanzara tomando Nápoles, y Roma el 10
de Diciembre 536. Posteriormente la ciudad de Roma sufrirá un largo asedio por
parte de los ostrogodos. Finalmente hacia el 540 el ejercito conseguirá abrirse
al norte y apoderarse de Rávena, al tiempo que el rey de los ostrogodos llamado
Vitiges será apresado. Poco después Belisario entrara triunfante en
Constantinopla, tras un éxito que aparentemente es definitivo para culminar la
campaña. Pero no será así, ya que hacia el 542 los ostrogodos organizaran una
nueva resistencia bajo el mando de un nuevo rey llamado Totila.
Belisario volverá entonces a la península Itálica, pero este será
vencido en diversas ocasiones, esfumándose buena parte de lo conseguido en las
anteriores victorias. En estos momentos caerán plazas como Nápoles en 543,
la isla de Sicilia en 549-550, o la
misma ciudad de Roma en 546 que después de cambiar de manos varias veces se
convertirá en un montón de ruinas.
Belisario fue llamado a
Constantinopla tras fracasar en el
intento de sofocar la rebelión
ostrogoda, y fue mandado el general Narses,
que conseguirá vencer en una larga guerra. El ejercito de Totila será
derrotado en la batalla de Busa Gallorum, en Umbría hacia el 552. Un cronista
de la época relató lo siguiente: “Sus ropas manchadas de sangre y la toca
ornada de piedras preciosas que llevaba fueron recogidas por Narses, quien las
mando a Constantinopla, donde fueron puestas a los pies del emperador, con el
fin de probar a los ojos de este ultimo que el enemigo que había desafiado su
autoridad por tanto tiempo había dejado de existir”10.
En el 554 después de
prácticamente 20 años de guerra, se considera cumplido el objetivo con la recuperación
de las zonas de Italia, Dalmacia y Sicilia. Se publicara entonces una
pragmática sanción donde se asegura la restitución de las antiguas condiciones
socioeconómicas, lo que significaba la devolución de los bienes y privilegios a
la nobleza terrateniente y el clero. También
se planteara en estos momentos llevar
a cabo medidas destinadas a aliviar la situación de la arruinada
población.”
Las consecuencias de dicha
campaña y guerra serán desastrosas sobre todo para la península Itálica.
Llegara a decirse que con esta guerra la industria y comercio italianos dejaran
durante un tiempo de desarrollarse. Se
hablara de otras posibles consecuencias como la falta de actividad en
las campiñas por falta de mano de obra,
ciudades arruinadas, o considera a
Roma como una ciudad de segundo
orden. Algunos autores contemporáneos
hablan de esta destrucción como el punto de origen del subdesarrollo del sur.
Campaña en Hispania:
El Imperio aprovechara las
luchas civiles entre los distintos pretendientes al trono, para intervenir en
el 554 tras la petición de ayuda del visigodo ortodoxo Atanagildo, que se había
sublevado en la Bética contra el rey visigodo arriano Agila. El ejército
llegado desde Sicilia dominara la provincia con la conquista de ciudades como
Sevilla, Málaga, Córdoba y Cartagena. Sobre su expansión se piensa que no
ira mas allá de las zonas sur y este de
la península Ibérica.
En los últimos años se han hecho algunos estudios sobre su posible
expansión, sean en las Actas de las VIII
Jornadas sobre Bizancio celebradas
en España, donde se habla entre
otras cosas de las fronteras en la zona levantina. En estas se comenta incluso
del menor hostigamiento en las posesiones levantinas con respecto a las
andaluzas, lo que significara la consolidación de núcleos como Cartago
Spartaria e Illici, que permanecerán bajo el poder imperial hasta la expulsión de la península. Considerar en
esto la ausencia de una presencia efectiva
de los visigodos en la zona, el apoyo de parte de la población, y los
problemas políticos del reino de Toledo
11.
De esta manera, y a pesar de la consolidación de los visigodos en
Hispania, los bizantinos estarán en
Hispania durante unos 70 años. En razón a la autonomía de este gobierno bizantino
en Hispania, el investigador J. B. Bury lanzara una cuestión sobre la
situación independiente o subordinada al gobernador de África,
respecto a la cual algunos investigadores del tema como A.A. Vasiliev hablan de
una influencia siendo provincia política y artística de África 12.
De esta manera se cumplen
buena parte de las expectativas imperiales en occidente. Están bajo su poder
Dalmacia, península Itálica, la parte oriental del norte de África (zonas de la
actual Túnez y oeste de Argelia), sureste de Hispania, Sicilia, Cerdeña,
Córcega y las Islas Baleares. De esta manera se expanden sus fronteras desde
las columnas de Hércules al Eufrates. El Mediterráneo vuelve a ser considerado
un lago romano, lo que en tiempos anteriores se llamo “Mare Nostrum”. Sin duda
Justiniano podía haberse dado el nombre de Caesar Flavius Justinianus
Alamannicus Gothicus Francicus Germanicus Anticus Alanicus Vandalicus
Africanus.
En una Novellae, que junto a
todas las elaboradas durante esta época forman parte de la obra jurídica
justinianea, el emperador expondrá lo
siguiente: “Dios nos ha concedido el llevar a los persas a concluir la paz, el
someter a los vándalos, alanos y moros, el recobrar toda África y Sicilia, y
tenemos buena esperanza de que el señor nos concederá lo restante de este
Imperio que los romanos de antaño extendieron hasta los limites de los dos
océanos y perdieron por indolencia” 13.
Pero no se cumplieron ni
mucho menos todos los objetivos, no consiguiéndose buena parte de los
territorios esperados, sean la mitad occidental del norte de África, la mayor
parte de la península Ibérica o el norte del reino ostrogodo en la zona septentrional de los Alpes
incluyendo las antiguas provincias de Retia y Nórica. Respecto a la Galia, no
solo seguirá fuera de la orbita imperial, sino que estará cada vez mas
solidamente controlada por los bárbaros, sobre todo destacando el creciente
reino franco.
5.Consecuencias de las
campañas en occidente:
Mientras en occidente se
celebraban las deseadas victorias, consiguiéndose buena parte de los objetivos
marcados por la política imperial justinianea, en oriente se va fraguando una
situación que evolucionara hacia una crisis estatal que estará a punto de
acabar con el Imperio; significando no el principio de una etapa como deseaba
Justiniano, sino el final de una largo periodo de agonía. No se consiguió una
regeneración interna del Estado, por lo que las conquistas de occidente
carecieron de una base sólida para el
mantenimiento de las mismas y para que estas no perjudicaran en cierto modo al
poder del Estado 14.
Al final de su mandato el
Estado se encuentra en una situación de pre-crisis tanto económica, política y militar. Esa crisis será la que
intenten solventar sus sucesores Justino II (565-578), Tiberio II (578-582), Mauricio
(582-602), y Focas (602-610). Finalmente todo cambiara con la llegada al poder
de Heraclio I el joven (610-641), con el cual si se entrara en una nueva etapa
dentro del Imperio bizantino.
Las guerras ofensivas en occidente se darán contra el peligro bárbaro, pero ahora los
bárbaros no son la amenaza, a parte de no ser ellos los que atacan al Imperio
sino el Imperio a ellos. En la zona oriental surgirán unas guerras defensivas
contra los persas, los eslavos y hunos.
Las guerras ofensivas
tendrán una justificación lógica para el momento, y en estas se empleara un
ejercito lo suficientemente preparado y una riqueza económica como para cumplir
parcialmente los objetivos marcados. Pero estas victorias a la larga no tenían
sentido, ya que el esfuerzo desarrollado solo podía obtener una conquista muy
frágil, a la espera de que algún pueblo bárbaro se preparase para arrebatar
estas posesiones. Estas expediciones
resultaban inútiles y perjudiciales, considerándose un anacronismo defectuoso
ya que se poseía una base teórica para
llevarlas a cabo pero no tenían medios para su consolidación en la
practica. Entre estos medios
destacaremos la consolidación cada vez
mayor de estos pueblos bárbaros en occidente, la lejanía espacial que
dificultaba la maniobra bizantina, el no disponer de medios ni poder para la
consolidación del Imperio en occidente, tanto como la incapacidad de mantener
las plazas debido a las circunstancias en oriente.
Este hecho forma parte de la
evolutiva separación de oriente y occidente que se observa ya desde el antiguo Estado romano, y que se
incrementara con la desaparición de la parte occidental. Las relaciones con
occidente serán cada vez mas complejas y los lazos de unión mas difíciles,
llevándose una constante evolución en este sentido, siendo con el tiempo la
idea de Imperio universal romano un recuerdo del pasado. Sin lugar a dudas esas
expediciones occidentales no podían tener resultados duraderos, desapareciendo
el plan de restauración del antiguo Imperio romano con Justiniano, aunque no la
idea que quedara en la añoranza bizantina.
Quedara en sus sucesores
la idea de esa difícil voluntad universalista. Véase con el emperador
Mauricio, que a pesar del repliegue del estado hacia oriente, creara un programa
defensivo básico para occidente. De esta manera se mantendrá parte de las
posesiones occidentales gracias a su organización, creándose unidades
administrativas llamadas exarcados, siendo el de Rávena y Cartago. Estos
exarcados se estructuraban mediante gobiernos militares, abriendo su organización
la época de la militarización de la administración, creando un modelo para la
posterior creación de los themas 15. Esta voluntad universalista también se
manifiesta en el testamento de Mauricio, del 597; según este Teodosio, su hijo
mayor, gobernaría en Constantinopla sobre Oriente, y Tiberio, su segundo hijo,
en Roma sobre la península Itálica y las islas de occidente. Roma volvería a
ser ciudad imperial en virtud de segunda capital del Estado 16.
Poco a poco fueron
perdiéndose las posesiones de occidente. En Hispania los visigodos
reconquistaran casi por completo el territorio peninsular entre el 572 y el
584, acabando en los próximos 40 años con los últimos reductos. En la península
Itálica en el 568 entraran los lombardos, controlando en poco tiempo buena
parte del territorio. El exarcado de Rávena será finalmente conquistado por los
lombardos en el 751, pasando este
finalmente al patrimonio de San Pedro gracias a la intervención armada de
Pipino el breve. En estos momentos no solo estamos ante la desaparición de
poder bizantino en la península Itálica sino también ante la alianza papal con
otro futuro Imperio, el carolingio. El alejamiento se incrementara en el siglo
XI con el cisma entre las iglesias ortodoxa y católica, al tiempo que con la
perdida de los últimos territorios del Imperio en occidente. En el norte de
África se mantendrá el orden a pesar de los ataques de las tribus locales beréberes, pero con la invasión de los árabes, a finales del
siglo VII, finalizara el dominio bizantino de esta provincia.
Mientras se celebraban las
conquistas de Justiniano en occidente el peligro se hacia cada vez mas presente
en el corazón del Imperio. Se dará lugar a unas guerras defensivas que pasaran
de una contención relativa a una constante derrota humillante. Podríamos
definir la etapa en la que gobiernan los sucesores de Justiniano, que va desde
el 565 al 610, como una de las mas desoladas de la historia bizantina, siendo
un momento de anarquía, miserias y calamidades. Tal será la situación para que
Juan de Efeso, historiador de época de Justino II, dijera que el fin del mundo
se aproximaba 17.
El investigador A. Finlay se
atrevió a afirmar que: “quiza no haya habido en la historia periodo en que la
sociedad se haya encontrado en tal universal estado de desmoralización 18.
Los persas habían sido un
enemigo tradicional, siendo una evidencia la caída temporal en época de Anastasio de plazas como Martyropolis, Teodopolis o Amida. Con la llegada de Justiniano y Cosroes I se
firmaran una serie de tratados de paz, que tenían como precio un tributo, y que
tenia el interés de guardar las espaldas al Imperio Bizantino en oriente.
Respecto a la paz del 532 se romperá al poco tiempo de su firma, invadiendo los
persas Siria, saqueando Antioquia y avanzando hacia el litoral, en dirección al
norte. Finalmente se obliga a los persas a firmar una sólida paz en el 562, por
50 años, aunque estos esperaran el
momento adecuado, que llegara con los descendientes de Justiniano, sobre todo
con el golpe de estado en Bizancio que derrocara a Mauricio para la entrada en
el poder de Focas. Cosroes II aprovechara este momento cayendo ciudades tan
importantes como Antioquia, Damasco o Jerusalén.
En los Balcanes la situación
que se esta creando acabara con perdida de la península y la amenaza directa al
Estado. Desde momentos anteriores a Justiniano, los eslavos y los hunos hacían
incursiones en territorio bizantino. Justiniano pretenderá cubrirse bien las
espaldas y levantara un buen sistema de fortificaciones en oriente, al igual
que en occidente, pero no será suficiente, entre otras cosas por la falta de
hombres para dicha tarea. Los eslavos y hunos pasaran el Danubio
constantemente, pero ya no solo con la finalidad del pillaje sino que empezaran a asentarse. Es destacable también la
presencia de los hunos cutrigures o búlgaros que llevados por Zaberzan en el
558-559 entraran en la Tracia, una parte para devastar Grecia, otra para
invadir el Quersoneso tracio (Gallipoli) y otra para ir hacia Constantinopla. Finalmente
se podrá vencer este triple ataque, pero los padecimientos en la Tracia,
Macedonia y Tesalia serán un hecho visible y constante. Aparecerán también los
avaros, continuando un fuerte avance de estos y los eslavos en la península
Balcánica, que amenazara a la capital del Imperio.
El fin de la guerra contra Persia hizo que se hiciera posible una
ofensiva contra los eslavos en el 592, decidiéndose el futuro de los Balcanes.
Todo terminara con la sublevación bizantina en las líneas fronterizas de los Balcanes en el 602, que dará lugar
a la ruptura de la misma y la
deposición de Mauricio, entrando Focas como emperador. En estos momentos los
bizantinos se repliegan hacia oriente, abandonando la península a su suerte
y facilitando la entrada de los pueblos
eslavos y hunos.
Por otro lado la situación
interna fue degenerando desde época de Justiniano. Esta época supuso un gran esfuerzo económico y
financiero. Se llevara a cabo un inmenso gasto, ya fuera para pagar los
tributos a los persas, las defensas militares, y sobre todo el coste de las
expediciones en occidente, lo cual acabo con las reservas heredadas de
Anastasio. Significó también el tener a la población extenuada con impuestos, y
el recortar gastos estatales como
pudieran ser en algún caso la reducción de soldada lo cual representaba un
peligro. Según Procopio de Cesarea en su historia secreta, fuente a la que
debemos mirar con reservas por su subjetividad en contra de Justiniano,
Anastasio había dejado unas cuantiosas reservas, que ascendían a 320000 libras
de oro, de las que el emperador Justiniano gasto pronto. Según Juan de Efeso,
las reservas de Anastasio no se agotaron en absoluto hasta el reinado de
Justino II 19. Este elemento será todo un lastre para sus
sucesores.
Otros elementos que
debilitaron al estado bizantino en las ultimas décadas del siglo VI y comienzos
del siguiente, fueron el incremento de intensidad en el conflicto religioso con
los monofisitas, las tendencias autonomistas de la nobleza terrateniente, la
actitud no cooperante y enfrentada de los partidos circenses, o la cada vez
mayor ausencia de disciplina dentro de los ejércitos. Todo ello extendió la
crisis a los distintos ámbitos de la vida del Estado, siguiendo una evolución
imparable hacia la desintegración y el desequilibrio.
Con el emperador Justiniano nacerá la idea de llevar a la practica
la recuperación del Imperio romano
universal, pero también con él
terminara. Al contrario de lo que él hubiera deseado, su gobierno será el
germen para una profunda crisis del Imperio a corto plazo, que intentaran solucionar con poco resultado sus
sucesores. Esto dará lugar al final de una etapa, donde incluso algunos
investigadores consideran que termina el Imperio romano y comienza el
Bizantino, pasándose al comienzo de otra
mediante la reconstrucción de un Estado donde se aportan nuevas
características reguladas por la
dinastía Heracliana.
Pero sin lugar a dudas el
gobierno de Justiniano significara el
sueño añorado del Estado bizantino de
años posteriores, y él será recordado como un héroe por generaciones futuras.
Sobre todo porque posiblemente fue la ultima vez que el Imperio realmente sostenía en la practica, mediante la
recuperación de antiguos territorios, su voluntad universal romana. Pero lo que casi es seguro es que muy pocos
bizantinos de siglos posteriores pudieron llegar a profundizar en las consecuencias negativas que llevo consigo
tales iniciativas.
OSTROGORSKY, G. Historia del Estado Bizantino. Madrid. Ed. Akal, 1984.
VASILIEV, A. Historia del Imperio Bizantino (Vol I): de Constantino a las
cruzadas (324-1081). Barcelona. Iberia-Joaquin Gil, 1946.
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y Occidente en la edad media: Influjos bizantinos en la cultura occidental.
Ediciones y textos de la
Nº 2 Actas de las VIII Jornadas sobre Bizancio. Vitoria.
Universidad del País Vasco, 1993.
ODISEO, RUMBO AL PASADO
_________________
( 1 ) Claramunt,
S. y otros. Historia de la edad media,
Ariel Historia, Barcelona, 1997, p. 26: “Constantino había reunificado
durante su reinado la tetrarquía fundada por
Diocleciano, instaurando una nueva monarquía”.
( 2 ) Maier, F. G. Bizancio,
Siglo XXI, Madrid, 1974, p. 35-37.
( 3 ) Ducellier, A. Bizancio
y el mundo ortodoxo, Mondadori, Madrid, 1992, p. 39.
( 4 ) AAVV. Historia de
Bizancio, Critica, Barcelona, 2001, p. 51: “ Se concibe como nacido de una
herencia, pero no abierto a ningún cambio. Memoria pero no proyecto,
perpetuidad pero no futuro.”
( 5 ) Ducellier, A. Bizancio
y el mundo ortodoxo, p. 39.
( 6 ) Vasiliev, A. A.
Historia del Imperio Bizantino, Vol I , Iberia-Joaquin Gil, Barcelona, 1946, p.
166. Nota cogida de Jordanes, Getica, XXVIII,
Mommsen, p. 95
( 7 ) Ostrogorsky, G.
Historia del Estado Bizantino, Akal, Madrid, 1984, p. 84: “En el año 533,
Belisario paso a Africa con un pequeño ejercito de unos 18000 hombres”.
Esta nota la obtiene de L. Schmidt,
Geschichte der Wandalen, 1942, p. 125. Según A. Ducellier en Bizancio y el
mundo ortodoxo, p. 44: “Belisario zarpa con una flota de menos de cien
navios, apenas lleva con el a veinte mil hombres”
( 8 ) Claramunt, S. El mundo Bizantino: La encrucijada entre oriente y occidente, Montesinos, Barcelona, 1987, p. 19. Nos muestra un fragmento de la obra de Procopio de Cesárea “Bello Vandálico II, 9, 1” donde narra el triunfal recibiendo de Belisario en Constantinopla después de su campaña en África.
( 9 ) Vasiliev, A. A.
Historia del Imperio Bizantino, p. 168. Nota del Codex Justinianus, I , 27, I ,
7.
( 10
) Bury, J. B. History of the later Roman Empire from the Death of Theodosius I
to the Death of Justinian. II Vol. Londres, 1923.
( 11 ) AAVV. Oriente y Occidente en la edad media:
Influjos bizantinos en la cultura occidental. Ediciones y textos de la Nº 2 Actas de las VIII Jornadas sobre
Bizancio, Universidad del Pais Vasco,
Vitoria, 1993, p. 118.
( 12 ) Vasiliev, A. A.
Historia del Imperio Bizantino, p. 171.
( 13 ) Vasiliev, A. A. Historia del Imperio
Bizantino, p. 165.
( 14 ) Ostrogorsky, G. Historia del Estado
Bizantino, p. 91.
( 15 ) Vasiliev, A. A. Historia del Imperio
Bizantino, p. 176.
( 16 ) Vasiliev, A. A. Historia del Imperio
Bizantino, p. 177.
( 17 ) Vasiliev, A. A. Historia del Imperio
Bizantino, p. 208.
( 18 ) Vasiliev, A. A. Historia del Imperio
Bizantino, p. 208.
( 19 ) Vasiliev, A. A. Historia del Imperio
Bizantino.