Odiseo: Rumbo al Pasado, 22, Abril 2002
Depósito Legal: MA-691-2002
ISSN: 1579-5705
PEARL-HARBOR, EL DEBATE SIN FIN.
LA POLÉMICA 61 AÑOS MÁS TARDE.
(Historiador)
RESUMEN: El ataque a la base de Pearl-Harbor (PH) en 1941 supuso una profunda herida psicológica en la mentalidad de los Norteamericanos. 61 años mas tarde el recuerdo sigue vivo (solo hay que recordar como fue llamado el atentado terrorista del 11-S en la prensa.)
¿Porque supuso tanto trauma?
¿Fueron victimas inocentes de un pérfido ataque de un intrigante y oscuro
pueblo amarillo? ¿Realmente EEUU fue la inocente victima, virgen de cualquier
responsabilidad por el famoso ataque? ¿Hubo manipulación de lo que realmente
pasó para ocultar graves negligencias?
PH siempre se ha presentado por
parte de los historiadores occidentales (sobre todo Anglosajones) como un acto
vil, traicionero y repugnante, realizado por un pueblo que no respetaba unas
mínimas convenciones internacionales.
Este estudio, que bucea en la historiografía Anglosajona pero también
Francesa y Española, llega a otras conclusiones; demuestra que EEUU empujo a
Japón a la guerra, que los dirigentes de EEUU buscaban ansiosamente ir a la
guerra. Solo que debían ser otros los que debían realizar un Casus
Belli aceptable para que sus conciudadanos fueran a la guerra aceptando toda
clase de sacrificios, con un halo de Maquiavelismo político sutil y complejo de
desentrañar. Finalmente descubriremos si EEUU pudo haber hecho mucho más para
evitar la perdida de una flota y 2.500 muertos en apenas dos horas.
La verdad, como cualquier cuestión histórica polémica, resulta mucho
más apasionante.
PEARL-HARBOR. EL DEBATE SIN FIN.
“Sin problemas no hay historia”, de esta forma nos introduce el gran
historiador L. Frebvre (1) en los complejos vericuetos que surgen al investigar
la tragedia de Pearl-Harbor (PH) como pronto veremos.
Los hechos son bien conocidos:
Japón lanza un ataque aéreo, sin declaración de guerra, a la base aeronaval de
PH ( Hawai) a las 8.00 del 7 de diciembre
de 1941(hora local), logrando la sorpresa total y hundiendo 18 grandes
buques, destruyendo unos 270 aviones, y 4.000 bajas, de ellos 2.400 muertos (
103 civiles) al irrisorio precio de 29 aviones (y 74 averiados.) La orgullosa y
poderosa Flota del Pacifico Norteamericana en apenas dos horas deja de existir.
PH era una vasta ruina de barcos, aviones, una guarnición confusa y una base
envuelta en el más absoluto caos. De esta traumática forma entro EEUU en la
Segunda Guerra mundial.
Al día siguiente, un enfurecido
Roosevelt, declaraba la guerra al Japón (con un solo voto en contra), afirmando
que era el “día de la infamia”y sellando la derrota, no solo
de Japón, sino de Alemania e Italia.
La opinión publica mostraba su incredulidad pero también su cólera e
indignación: se persiguieron Japoneses en el Zoo de Washington y se destruyeron
los cerezos del Central Park de Nueva York (!).
El republicano W. Heeler simbolizaba el sentir americano con un
taxativo “¡se
lo haremos pagar muy caro... los moleremos a palo!” (2) Efectivamente, tras tres duros años de guerra, en 1945 Japón
tendrá el dudoso honor de convertirse en el primer país atacado con armas
nucleares, (Hiroshima y Nagasaki), con 200.000 muertos con apenas dos bombas.
El presidente Truman ni lo dudo en hacerlo: Tenia la legitimación del “día de
la infamia.”
¿PORQUE JAPÓN FUE A LA GUERRA?
Japón, desde 1868, se lanza a
una impresionante y forzada industrialización que originó un agresivo
imperialismo desde finales del siglo XIX (1894-95, guerra con China.) En
1904-05 la guerra (y la victoria) con Rusia le supone la ocupación de Corea y
su bautizo como gran potencia mundial. La primera guerra mundial (1914-18) le
abrió los ojos sobre la debilidad de las naciones europeas para defender sus
posesiones del Pacifico en caso de guerra Europea: ocupó sin problemas las
Marianas, Las Carolinas y las Marshall de Alemania en virtud de su alianza con
Inglaterra. Desde los años treinta ocupan Manchuria (1931), firma la alianza
con la Alemania Nazi y la Italia Fascista (1936), invaden China (1937), y
ocupan la Indochina Francesa (1940.)
En 1922 se reunieron en
Washington Francia, Italia, Holanda, Portugal, Reino Unido, EEUU y Japón para frenar el rearme naval. Japón es la
gran derrotada, pues se fija un máximo de 525.000 TN de flota de guerra para
Reino Unido y EEUU y solo 315.000 TN para Japón (135.000 contra 81.000 TN en
portaviones), una política abierta en China y respeto a todas las posesiones en
Oriente de los países allí reunidos. Japón tuvo que desguazar una docena de
buques (en términos prácticos entre Reino Unido y EE.UU. podían tener 18
acorazados contra 10): Sintieron el tratado como una afrenta nacional (muchos
almirantes pidieron el retiro) y Reino Unido, además, no renovó su tratado de
alianza con Japón. Se vislumbra un eje Londres-Washington versus Tokio.
EEUU pasó, en Japón, de “enemigo potencial” a “enemigo probable.”
Empezaba una “guerra fría” con EEUU e Inglaterra, activada 19 años más tarde.
(3)
Japón es un país densamente poblado pero pobre en materias primas. En
1929 el Memorial tanaka exponía que “en Japón las reservas alimenticias y de materias
primas disminuyen de una manera proporcional a su población.” (4) En 1941 tiene una deuda publica enorme (26.000 millones de
Yenes), una escuálida reserva de 12.000 millones de Dólares (suficiente para
financiar una guerra rápida), una industria textil al 40%, y un racionamiento
de alimentos vitales a causa de la interminable guerra en China, pero también a
causa de una asfixia económica por parte de los Anglosajones.
EEUU, para presionar al Japón, le impone un duro embargo de petróleo
(solo disponía de reserva para tres años, uno y medio en caso de guerra.) Desde
1938 no le vende aviones, denuncia el tratado de comercio entre los dos países,
en 1940 cesa toda exportación de maquinaria pesada y productos químicos y se
cierra el canal de Panamá por “reparaciones indefinidas”...
También se refuerzan las Filipinas, enviando a su mejor General (Mac
Arthur), para fortificar la isla de Bataan y desde 1941 se mandan las famosas
Fortalezas Volantes (B-17), capaces de atacar Formosa e incluso Japón desde sus
bases en Filipinas. También existe un cuerpo de “voluntarios” americanos que
lucha al lado de los Chinos (los Tigres de Chenault), además de una ayuda
abierta a este país. Toda una política de “buenas” intenciones que enfurece al
Japón. Política que es directamente esbozada y dirigida desde la Casa Blanca: “la restricción de los
productos petrolíferos... es solo de conformidad por la política establecida
por el Presidente...” (5)
Las contrapartidas para levantar estas draconianas medidas, según el
secretario de Estado Cordell Hull son precisas: Abandono de todas sus
conquistas, renuncia al pacto Tripartita, pacto de no-agresión con ninguna
nación del pacifico o de Asia... unas condiciones que cualquier nación minimamente
orgullosa las asumiría como una bofetada a su dignidad. Y Japón era muy orgullosa; Para el gran historiador militar L. Hart: “de ningún y mucho menos del
Japonés, podía esperarse que transigiera con condiciones tan humillantes, y que
su aceptación supondría tan grave perdida de prestigio.” (6)
Así y todo se confió al Barón Nomoura las complicadas negociaciones con
las contrapartidas japonesas: retirada de la ayuda a China, libre acceso a las
materias primas...
Y es que Japón se enfrenta
directamente al caos, al colapso político y económico obligándole a realizar
una autarquía casi total, en un mundo sin apenas mercados mundiales ( África y
Asia estaban colonizadas por los europeos.)
Japón, en esta década, es como España en el siglo XVII, como nos cuenta
Robert A. strading: “Una potencia dominante pero geográficamente periférica con una
desesperada necesidad de asegurar las fuentes de suministro básicas. De igual
manera que la necesidad de petróleo y materias primas llevó al Japón a
practicar un imperialismo agresivo contra las potencias que las controlaba,
España considero que sus posesiones Mediterráneas y atlánticas dependían de una
influencia solidamente enraizada en el norte de Europa.” (7)
Así pues ante la disyuntiva de malvivir bajo la tutela de las naciones anglosajonas o
coger lo que necesitaba optó por esto ultimo. Así de sencillo: ”apoderarse de las fuentes de
producción de las Indias Orientales, Singapur, malasia... repletas de materias
primas (petróleo, zinc, bauxita, arroz, tabaco, o azúcar.) Para eso expulsaría
al hombre blanco de Asia... Eliminando la influencia de Gran Bretaña y EEUU.”
(8) De esta
manera se crearía la “gran esfera de Coprosperidad” de
Asia Oriental bajo el control, por
supuesto, de Japón.
Realizada la idea global, los militares japoneses se pusieron a ultimar
los planes, bajo un concepto sencillo: Si EEUU no rebajaba sus pretensiones se
lanzaría una múltiple operación para conquistar esos ricos territorios. La
conquista de Asia Meridional se realizaría en dos etapas (Operación Sur): en
una primera fase caerían Hong Kong, Guam, Wake, Filipinas, Tailandia y Malasia,
y en una segunda fase Timor, las Bismark, Birmania, Borneo, Sumatra; Java y las
Celebes. Después “una
táctica defensiva... Con cinturones de seguridad escalonados en gran
profundidad... Provocando una guerra costosa a los aliados... Y llegando a una
paz de compromiso y respetar el botín de Japón. ”
(9) Una paz honrosa por hechos consumados.
En este, nada utópico plan, solo había un problema: el desplazamiento
desde finales de 1940 de la costa oeste a PH de la Flota del Pacifico, como “una espada apuntando a la
garganta del Japón.” (10) ¿Que hacer con esta
poderosa flota (4 portaviones y 12 acorazados) que podía arruinar
verdaderamente la “Operación Sur?”
El príncipe
kanoye (partidario de la paz) dimite por la pésima situación el 21 de octubre
de 1941 y asciende al poder el militarista y furibundo nacionalista Tojo: la
guerra ya es solo cuestión de tiempo. Envía al diplomático Saburo Kurusu para
ayudar al Baron Nomoura a “preservar la
paz”sin conocer los oscuros designios de sus superiores, ir a la guerra
mientras se perdía el tiempo en inútiles conversaciones.
Realmente el forjador del ataque a PH es el almirante Isokuru Yamamoto,
jefe de la armada Combinada Nipona; Desde pequeño escuchaba las historias de “bárbaros que llegaban en
oscuros barcos”, (11) derribando las puertas de
su amado país, amenazando al Hijo del Cielo (el Emperador) y hollando las
antiguas costumbres.
Considerado un “prisionero de la historia”, pues nunca quiso la guerra
con los Norteamericanos (fue agregado naval en Washington y conocía bien su
potencial), era, sin embargo, leal y absolutamente profesional: Si iba a la
guerra lo haría con sus mejores armas. Como buen asesor del gobierno de su
nación, se ajustaría al modo de actuar en el pasado, y para eso nada mejor que
asestar un audaz golpe por sorpresa, si era necesario, en la misma guarida del
enemigo. De ahí el nombre de la operación, tomada de un refrán Japonés: Tora,
Tora, Tora (el tigre marcha a 2.000 millas por su presa y regresa
infaliblemente.)
Él, como la mayoría de sus conciudadanos, por razones tradicionales e
históricas, creía en la invencibilidad (Neikon seishin) de su nación, un estado
de animo creada por una sociedad cuyos medios de expresión y de relación eran
únicos. A medio camino entre el antiguo Feudalismo del Bushido y la feroz
industrialización y el método militar occidental, fue a al guerra con la plena
conciencia de “...
aguantar un año y medio... pero no le puedo asegurar lo que vendrá después de
eso...” (12)
Absolutamente convencido del poder aéreo y conocedor del éxito de la
incursión de Tarento (en noviembre de 1940 27 viejos biplanos Ingleses
sorprendieron y hundieron tres Acorazados Italianos en esa base, muy parecida a
PH), decidió llevar la batalla decisiva (así lo creía él) lo mas lejos posible
de su amado Japón: ¡atacaría PH!
Yamamoto era un jugador
compulsivo (se decía de él que no comía ni bebía cuando jugaba a los juegos de
azar como el póquer), y por eso PH seria su apuesta personal; Su todo o nada:
¡Destruir toda la flota enemiga en una sola jugada! El ataque debería, eso sí,
producirse dentro de la legalidad internacional: treinta minutos después de la
Declaración de guerra, hecho que no se produciría como luego veremos.
Después de un intenso entrenamiento, y en él más absoluto secreto (ni
siquiera lo sabia Tojo, Primer Ministro del país), e incluso dejando en tierra
a los telegrafistas de sus portaviones, pues es sabido que el pulso es como una
huella dactilar (única e irrepetible), salió la Iº Flota aeronaval para el
ataque (noviembre de 1941.)
El propio Tojo diría ante el
emperador el 1 de diciembre que “los EEUU se resisten a
desviarse de sus tesis original... pedirnos concesiones unilaterales... nuevas
exigencias... si nos sometiéramos... peligraría la existencia de todos
nosotros... se ha acrecentado la presión militar-económica sobre nosotros... no
hay más recurso que ir a la guerra con gran Bretaña, EEUU y Holanda a fin de
superar la crisis actual y salvaguardar nuestra existencia. .”(13)
En un mundo dominado por la guerra (Alemania estaba a las puertas de
Moscú por estas fechas), y la propia dinámica de las circunstancias (un Japón
al borde del colapso económico y social, altamente nacionalista y
militarizada), apostar por la guerra y coger un rico y fácil botín parecía la
opción más lógica.
Para Ricardo Artola la causa inmediata de la guerra fue el embargo
económico y la asfixia que se producía en su tejido industrial (14), ¡y es que
es muy fácil obligar a ir a la guerra a un país que depende totalmente del
exterior para su supervivencia económica!
II. LAS SEÑALES.
En 1919 el Senador Henry C. Lodge escribía”: el Japón se ha formado en
las ideas alemanas y considera a la guerra como una industria... se propone
explotar China... y convertirse en una potencia mundial formidable... que
amenazara la seguridad del mundo... pero el país que más amenazara será el
nuestro... debemos mantener una gran superioridad naval en el Pacifico...”(15)
EEUU quería ir a al guerra y derrotar a la terrible Alemania Nazi; pero
su pueblo no codiciaba la guerra; la guerra en Europa era eso, Europea, y Japón
no era nadie para los ciudadanos. Entre 1935 y 1937 se firmaron tres Actas de
Neutralidad; roosevelt, sin embargo, tenia una vision amplia y global y conocía
bien a sus conciudadanos. Solo una hábil utilización de los medios y argumentos
apropiados ayudarían a que EEUU entrara en la guerra. Por ejemplo un choque (a poder ser brutal) psicológico que
pusiera sin lugar a dudas de su lado a la opinión publica y al potente sector
aislacionista para poder ir a la guerra. Mas, ¿cómo obligar al Japón a
“disparar” primero?
Un adversario suyo advirtió
que el Presidente “... llevó al pueblo
Norteamericano a al guerra, porque no se sentía capaz de hacerlo
abiertamente...”(16)
William H. Chamberlain,
periodista del Wall Street Journal escribió”: Roosevelt
tenia dos caras en el periodo que precedió a la Guerra. Al pueblo... les
mostraba un rostro benévolo y tranquilo... aseguraba que su mayor preocupación
era mantener a su país fuera de la guerra. Pero antes sus íntimos... dejaba
entrever con frecuencia que EEUU ya estaba metida en la guerra.”(17)
Otros historiadores van mas
lejos (Harry G. Barner, Charkes C. tansill) afirmaban
que fue a la guerra “para disimular
sus fracasos en política interior... sabían que... las ofertas de paz Niponas
eran sinceras y razonables... ellos las rechazaron, provocando así el ataque a
PH.”(18)
Parece claro que roosevelt buscaba un Casus Belli por parte de Japón
(¿quizás en las Filipinas? ¿O en Guam?
¿O en Wake?), pero algo salió mal.
El embajador de EEUU en Japón Joseph C. Crew mando un telegrama su
superior Cordell Hull el 7 de febrero
de 1941 afirmando que “mi colega Peruano ha dicho... a través de varios conductos... oído
decir que las fuerzas japonesas habían planeado un ataque por sorpresa a PH en
caso de dificultades entre el Japón y EEUU... ”(19);
el mismo Crew avisaría más tarde que se podía producir un ataque en áreas no
relacionadas con la guerra Chino-Japonesa.
En enero Frank Knox, ministro de la Marina avisaba que “es muy posible que se abran
las hostilidades... con un ataque brusco contra la flota o la base de PH... los
peligros son... bombardeo aéreo, ataques con torpedos, sabotaje,... cañoneo...”(20)
En marzo, el memoradum del almirante Bellinger (jefe de la base naval) y del General Martins
(jefe de la fuerza aérea en la base) reiteraban que “es posible... una acción
anterior a la declaración de guerra, un ataque aéreo en combinación con una
acción submarina, con uso probable de seis portaviones... ”(21) ¿en que pensaban, pues? ¿Quizá se confiaron en el potencial de la
base?
La fabulosa e indestructible base, según sus mandos, era una base
razonablemente bien equipada: 3 portaaviones, 10 acorazados, 18 Cruceros
pesados, 9 ligeros, 27 submarinos, dos divisiones de infantería (43.000
hombres), y más de 300 aviones ( de ellos152 cazas), 1107 piezas de artillería
antiaérea...
Aunque en 1928 en la Fleet Problem VIII los aviones del Portaviones
langley desencadenaron un ataque simulado contra la base, consiguiendo una
desagradable sorpresa total; todavía peor: en 1938 desde el portaaviones
Saratoga se repitió la sorpresa, pero
como la escuadra estaba en California no se le dio importancia, y es que
algunos no aprenden nunca... (22)
El FBI sabia que existía espionaje en la isla (donde vivían nada menos
que 156.000 japoneses), que el cónsul japonés (septiembre de 1941) había
recibido orden de comunicar los emplazamientos que ocupaban los barcos en la
rada; Los agentes consideraron el espionaje “rutinario”,
aunque avisaron al almirante Kimmel (jefe de la Flota) del inusitado interés
del cónsul por su base.
De los movimientos (absolutamente previsibles) de la flota el ataque
solo se podía producir un domingo, día que todos los buques estaban allí y,
además “... los
precedentes muestran que las potencias del Eje suelen tomar sus iniciativas los
sábados y domingos, es importante que no se relajen las precauciones esos días”(23), según nos dice el jefe de operaciones navales de la base. Se
podía deducir hasta el día, pues en caso de guerra debería ser a mediados de
diciembre antes de que el monzón llegue a su máxima intensidad, y hay luna
llena, condición ideal para los desembarcos o ataques aeronavales; ¡un ataque
podría producirse entre el 30 de noviembre y el 15 de diciembre! ¿Hubiera
bastado más vigilancia esos días para evitar la sorpresa!
La sabiduría del FBI tenia trampa: desde 1934 los Norteamericanos
disponían de las claves Diplomáticas de Japón (y lo tendrían hasta 1945), entre
Tokio y sus embajadas de todo el mundo, y cinco maquinas “Púrpura”(todas en
Washington) o “mágicas” podían descifrar los mensajes cifrados “antes” que sus receptores. ¡Cualquier sorpresa estaba, pues, anulada! De
esta manera en noviembre, el jefe de estado mayor de la marina (el almirante
Stark) mandaba a Kimmel el siguiente mensaje”This dispatch is to be considered
as a WAR warning...” (24) y el general Marshall (jefe del estado mayor del
Ejercito) al General Walter C. Short
(jefe de las tropas de tierra en PH)”: An Hostile action posible at ANY
MOMENT”. * (25) se les apremiaban a desplegar la orden W.P.C.4C (plan Rainbow,
un excelente plan defensivo); ¡Lo único que hicieron es desplegar avión con
avión en el centro de las pistas para evitar un posible ataque... de sabotaje!
No se cambia para nada la rutina de la isla, ni patrullas aéreas, ni se puso
redes anti-torpedos, ni globos cautivos... ¿ Es posible tan mayúscula
negligencia?
El almirante Kimmel, era, sin embargo, un excelente marino, estaba por
encima de 32 jefes más antiguos que él, y estaba no solo al mando del CINPAC
(mando de la flota del pacifico), sino también del CINCUS (mando de toda la
flota de EEUU); No era pues un cualquiera, pero ni el ni Short tenían vision
global de lo que pasaba en el mundo, pensaban que se produciría un ataque en
Guam, wake, Midway, Borneo, Malasia o las Filipinas, opinión compartida por
frank Knox y el Estado mayor de la Marina. (26) Desde principios de diciembre se detectan numerosos movimientos de tropas
y navíos hacia el sur de Asia. ¡Es la guerra! ¿O solo es un “paseo” de los
japoneses?
Kimmel, además, apenas sabia nada de las pésimas relaciones entre los
dos países; ¿Porque, pues, no fue informado? O más fácil aun, ¿porque no se
mando una de las cinco maquinas “Mágicas” a Hawai, donde estaba reunida la
flota?
Según el historiador J.F. Fuller “sosteniendo una débil flota del pacifico... en Hawai
como invitación a un ataque por sorpresa y negando a su jefe la información que
le hubiera hecho posible rechazar dicho ataque... el Presidente Roosevelt llevó
a la guerra a EEUU el 7 de diciembre.”(27)
¿Imprudencia normal tras un largo periodo de paz? ¡Aún así, la guerra
era solo cuestión de tiempo!, ¿Pero donde atacarían?
Tiempo, eso es lo que esgrimen los defensores de Roosevelt; para los
historiadores B. Lauch, William langer o D. Perkins “Roosevelt hizo todo lo
posible para evitar la guerra... haber sabido ganar tiempo y prepara la nación
en un momento critico de la historia”(28)
Para Joseph W. Ballantine, experto en cuestiones de extremo Oriente en
el Departamento de Estado”los Japoneses... presentaban demandas que había que aceptar o rechazar.
Los EEUU solo tenían estas dos alternativas, inclinarse ante las demandas... o
negarse a aceptarlas y cargar con las consecuencias.”(29)
Para Thomas A. Bayley, y Robert E. sherwood “las
masas... son incapaces de ver el peligro hasta que lo tienen encima, nuestros
estadistas se ven obligados a ENGAÑARLES* para hacerles ver lo que más les
interesaba largo plazo...”(30)
O sea, que se les debieron dar las gracias por tan ilustres dignatarios
por guiar a su ignorante por la senda correcta. Lo que sí parece claro es que
la base vivía en una falsa e ilusa burbuja de seguridad, creencia altamente
recriminable (aunque común) a todos los niveles del Estado Americano.
Tras la guerra el Congreso estableció un Comité de investigación (de 39
volúmenes), pero nos interesa la opinión
de su minoría: ”...el desastre de PH puso de manifiesto el fallo... del ejercito y de
la armada para establecer medidas destinadas a señalar a proximidad de fuerzas
hostiles, de implantar un estado de alerta de acuerdo con la idea de que la
guerra era inminente, y de utilizar todos los medios disponibles para repeler
la agresión japonesa...”, sigue la Comisión “... PH no estuviese
plenamente alerta y preparado para la defensa es el resultado lógico de dos
series de responsabilidades: 1º... responsabilidad de... máximas autoridades de Washington y
2º responsabilidad de los jefes locales... los jefes locales no
podían estar preparados ni dispuestos para afrontar un ataque... sin poseer
informaciones indispensables, material de guerra, efectivos adiestrados, y
ordenes claras de Washington. Washington no podía estar seguro de que Hawai estaría
preparado, sin la alerta y activa cooperación de los jefes militares y navales
de la plaza.” (31)
7 horas antes del ataque la maquina “Púrpura” descifra un mensaje
clave, la ruptura entre Japón y EEUU; un texto de 5.000 palabras se manda a la
embajada de Japón en Washington; Consta de 12 párrafos, pero el 13º habla del
estado de guerra afirmando”: Las propuestas... amenazan la existencia misma del
imperio y atentan tanto contra su honor como contra su prestigio...”, y la orden de quemar documentos tanto allí como en PH, (32)¡ signo inequívoco de guerra! Se notifica por telegrama el aviso de
guerra a PH, ¡llegando una hora después
del ataque!
La declaración de guerra debía ser entregada a las 13 horas de
Washington (las 7 de la mañana en PH),
pero se retrasaron al transcribirla los ineptos funcionarios de la embajada, no
llegando hasta el Departamento de estado hasta las 13.45 (7.45 en PH) y no
entregando el documento hasta las 14.20 (las 8.20 en PH), ¡20 minutos después
del ataque!
El problema era complejo a causa de los husos horarios(el domingo 7 era
lunes 8 en Malasia.) Por eso y para evitar violar el articulo 1º del tratado de
la Haya de 1907 se ordeno que todas las operaciones principales se iniciaron
entre las 17.15 y las 19 horas de Grenwich; La hora del ataque a PH eran la
08.00 hora local, las 13.40 en Washington, en Londres las 19.00 y en Tokio el
lunes 8 a las 3.20 de la madrugada... ¡todo un caos horario! ¡Todo un audaz
ataque echado a perder por la lentitud e incompetencia de sus funcionarios!
Japón se convirtió, incuestionablemente, en culpable de agresión a otro Estado
en tiempo de paz.
El contraalmirante R.A.
theobald se basa en este silencio de siete horas de la administración Roosevelt
para apoyar la teoría de la conspiración; la verdad es que siete horas dan para
avisar a todas las tropas de la inminente guerra: PH fue el cebo “... la más conveniente para el
alto mando militar y la casa blanca...”
(33)
La negligencia alcanza cotas surrealistas hasta el mismo día del
ataque.
A las 06.45 el Destructor Ward echa a pique un submarino enano en la
rada de la base, al ser su capitán un novato su informe no es tenido en cuenta;
a las 7.02 el radar SCR-270 de la Defensa aérea detecta una masa de aviones a
130 millas de la isla; Ante el aviso del soldado georges Elliot, el Teniente
Tyler le responde (son las 7.20) con el famoso “Forget It!” (Olvídalo); Se cree
que son los bombarderos B-17 que vienen del continente. ¡Fallos y más fallos!
El almirante Kimmel y el General short habían quedado a las 08.00...
para jugar al golf como todos los domingos, sin imaginar lo que les venia
encima.
III. EL ATAQUE. LAS CONSECUENCIAS.
A las 08.00 empieza el holocausto; Para un jefe de escuadrilla japonés
se sorprendía: “... ante mi se extendía toda la
flota... en una formación que yo no hubiera atrevido a soñar ni en momentos más
optimistas... una flota de guerra debe de estar siempre alerta, pues nunca debe
descartarse los ataques por sorpresa... ¿ es que no habían oído hablar de Port
arthur?” (34)¿ o de tarento apenas 11
meses antes? ¿O no sabían que en Europa había una guerra?
El Teniente H.H. Blackwell, de guarnición en la base escribió en una
carta(que fue censurada): “...yo no me podía creer que se hubiera producido un ataque aéreo
Japonés... nuestra flota no hubiera detectado algún síntoma previo de alarma...
el ataque cogió por sorpresa tanto al ejercito como a al flota completamente
desprevenido. Al ser una mañana de domingo casi todo el mundo estaba en la
cama... el 80% de nuestros hombres había recibido menos de ocho meses de
instrucción... algunas baterías empezaron a disparar a los 45 minutos... de la
alarma”(35)
PH ha representado para la historiografía Anglosajona (y Occidental
también) el paradigma de la traición perfecta. ¿Realmente fue así?
En la historia ha existido
varios PH; en 1802 la flota Inglesa de Nelson, hundió, por sorpresa, la flota
Danesa en Copenhague, ante el temor de que esta se pasara a los franceses;
desde entonces la lengua inglesa se enriqueció con el verbo “Copenhaguizar”:
Destruir una flota por sorpresa.
En 1904 fueron los propios japoneses los que se lo hicieron a los Rusos
en Port Arthur; a este respecto un diario ingles escribio”: Viril decisión del Mikado...
tomado la iniciativa de la guerra... ha abierto la guerra con un gesto de gran
audacia... efecto moral... enorme... la armada japonesa ha sacado pleno
provecho de la iniciativa concedida por sagaces estadistas y se ha asegurado la
más completa dominación moral de la situación.”(36) ¡ni un solo reproche!
Más sangrante fue el ataque de los ingleses en junio de 1940 contra sus
aliados franceses. En Mers El Kebir hundieron, sin previo aviso, la Flota de
guerra francesa, matando a mas de 1.300 marineros franceses y arrojando a
Francia (régimen de Vichy) a un activo colaboracionismo con la Alemania Nazi.
¿Traición o simple acto de guerra?
PH siempre se ha presentado,
como un triunfo “hueco” de los japoneses: El historiador oficial de la Marina de los EEUU
S.E. Morrison escribió”: Fue una imbecilidad estratégica... al concentrar el ataque a los buques
y no en las instalaciones fijas y depósitos de petróleo. A nivel estratégico
fue una idiotez. Al de alta política desastroso...”(37) ¿Tan ineficiente fue el ataque?
El ataque aéreo Nipón se realizo en dos oleadas; los jefes del ataque
aéreo Fuchida y Genda deseaban lanzar un tercer ataque; pero su jefe, el
almirante Nagumo se negó; según sus datos la flota enemiga estaba destruida
(sus buques no pudieron entrar en combate hasta un año más tarde), la base
seriamente dañada y las bajas suyas ridículas (29 aviones perdidos.) Sin
embargo, la sorpresa ya no era posible; no sabia donde estaban los portaaviones
enemigos (deberían estar en PH pero no lo estaban), y los norteamericanos
podían poner aún cerca de 50 aviones en el aire; las bajas serian inaceptables
(los pilotos navales constituían una fuerza reducida dado su carácter de elite
y cada baja era insustituible.) Pusieron, pues, proa hacia Japón sin que nadie
les molestaran (para desgracia de sus enemigos.)
Los tanques de petróleo podían albergar cerca de 4.5 millones de TN;
pero aún no estaban totalmente terminadas, y solo contenían 900.000 TN, lo
suficiente para 90 días de operaciones en alta mar; Su destrucción se podía
haber repuesto fácilmente con un puente de petroleros desde California; los
submarinos Japoneses no les hubiera molestado, pues no eran usados para
hostigar las líneas de aprovisionamiento como hacían sus homólogos alemanes.
Igual pasa con las instalaciones fijas; se hubieran desmontado de california y
vuelto a montar en la isla (los rusos
lo hicieron con sus fabricas de Ucrania ante el avance de los alemanes durante
la guerra, montándolas en los Urales en pocas semanas.)
El objetivo primero y vital era inutilizar la flota enemiga y este
objetivo estaba suficientemente cumplido. Sin embargo, la victoria no fue
total; la ausencia de los tres portaaviones de la Flota (lo único bueno que
hizo Kimmel, esparcirlos por el Pacifico), amargó la victoria a Yamamoto.
Auque si Nagumo hubiera hecho un correcto reconocimiento alrededor
de la isla hubiera encontrado a 200 millas al oeste de Oahu totalmente
desarmado el portaaviones USS Enterprise hundiéndolo sin problemas, pues ese sí
que era un objetivo de primer nivel. Fue una”operación militar más brillante de todos los
tiempos, soberbiamente planeada y ejecutada.”(38)
Una “completa
sorpresa táctica. Desde el punto de vista del empleo del poder aéreo solamente
su primer golpe fue obra de un maestro.”(39)
En la Comisión de investigación del Congreso se afirmó que “... Su ejecución resultó tan
cercana a la perfección como cualquier estratega pudiera desear...”(40)
Otro autor lo definió como”... la batalla de PH se inscribe en la historia
militar mundial entre las mayores.”(41)
La muy anglosajona Encyclopaedia Britannica nos describe las
consecuencias del ataque: ”11divisiones de infantería y 7 regimientos de carros, apoyados por 795
aviones atacaron por dos flancos: una desde Formosa hacia las Filipinas; la
otra desde la Indochina Francesa y las islas Hainan hacia Malasia, para caer
sobre las Indias orientales Holandesas para capturar Java en una culminación de
una campaña de 150 días, en las cuales cayeron Wake, Guam, las islas Gilberts y
parte de Birmania, además de asegurar el bastión de Honk Kong.”(42)
La postración de los aliados
era, pues, total, pues la Estern Fleet británica, con sede en Singapur fue
hundida el 10 de diciembre, obligando a retirar a su maltrecha flota al lejano
Indico: El pulpo extendía sus tentáculos por todo el Pacifico, conquistando
toda el aérea sur y consolidando el perímetro defensivo sin apenas oposición.
¡No esta mal para una “imbecilidad estratégica!”
Desde sus bases los japoneses caían en enjambres sobre el enemigo,
cayendo en cualquier sitio, y en cualquier momento; Como dijo Churchill”: La violencia, la furia, la
habilidad y el poder del Japón sobrepasaron todo cuanto podíamos esperar.”(43)
Para otros historiadores”: Pese a que el hecho llevo a calamidades futuras para
Japón... algún día quedara borrado como traición y se vera como un hecho de
armas notable.”(44)
Para la Comisión de investigación del Congreso su postura fue la base
apoyada para la mayoría de los historiadores desde entonces”: El ataque... constituyo un
acto no provocado de agresión por parte del imperio japonés... Las acciones
diplomáticas y la política de EEUU no constituyeron una justificación para este
ataque... el Comité no ha encontrado pruebas... En el sentido que el
Presidente, el secretario de Estado, el secretario de Guerra, o el Secretario
de la Marina engañaran, incitaran o coaccionaran al Japón obligándole a atacar
nuestra patria a fin de que el congreso se mostrara más dispuesto a hacer una
declaración de guerra. Por el contrario, todas las pruebas demuestran que...
cumpliera con su misión con distinción, capacidad y previsión... todos hicieron
lo posible para evitar la guerra (sic.).”
(45)
Sin embargo, la minoría de esta Comisión piensa de otra manera”: la responsabilidad recae en
Washington en Roosevelt, L. Stinson (secretario de Guerra), F. Knox (Secretario
de la Marina), G. C. Marshall (jefe de Estado mayor), H.R Stark (Jefe de
Operaciones navales, L. T. Gerow (2º Jefe del Estado mayor), y en Hawai Short y
Kimmel, además de una mención especial a C. Hull por saber en todo momento como
estaban las conversaciones con Japón aunque se le exenora de cualquier
responsabilidad militar.”(46)
Lo único cierto es que Short y Kimmel fueron cesados a los pocos días.
CONCLUSIONES.
La historia la escriben los vencedores. Y es posible manipularlas; los
historiadores ortodoxos siempre plantearon la batalla como derrota; como mucho
victoria pirrica. Nosotros debemos ver,
de forma objetiva, sí la incursión sirvió para los propósitos de los planes
japoneses; y hay que responder que SI; Invadieron y conquistaron amplias zonas
del Sur Asiático, incluido todos los recursos necesarios y el perímetro
defensivo. La victoria abrió amplias perspectivas estratégicas indiscutibles.
La base pudo haber sido destruida, sí, pero ni dejándola intacta sirvió para
frenar la embestida Japonesa por el pacifico; En realidad, proporcionó la
excusa para modernizar la flota en torno al Portaaviones y (no a los vetustos
acorazados), que se convirtió en el rey de los mares: La batalla que equilibró
la guerra del Pacifico se produjo seis meses más tarde; Y fue una victoria “milagrosa” (Midway, junio de 1942), conseguida gracias a los portaviones. A esa
altura de la guerra, cualquier destrucción material de la base hubiera sido
subsanada. ¿Una tercera oleada hubiera decidido la guerra? NO, con PH perdieron
totalmente la contienda y sin ella la
derrota hubiera llegado mucho antes.
¿Entonces porque esa vision de triunfo hueco? Pues, simplemente, porque
para Japón no le sirvió para conseguir una tregua o una paz honrosa por “Faits
accomplits.” La resolución de EEUU de seguir la guerra mandó al garrete los
planes del imperio Nipón. Para EEUU se usó para ocultar toda clase de
negligencias inexcusables y les valió para envolverse en la bandera de la
traición y del acto vil para implicar a su pueblo a una larga guerra y a los
sacrificios de tal contienda. El patriotismo se vende bien después de un
impacto brutal. Sin embargo, todo lo anterior no oculta la brillantez de la
acción bélica..
Los japoneses
fueron maliciosos, sin escrúpulos, y agresivos; Apuraron al máximo para declarar la guerra, pero eso no les hace
enteramente culpables. EEUU pudo haber hecho mucho más de lo que hizo para
evitar el desastre; no haber subestimado al Japón, que con su estrecha vision,
trataron a Japón como una potencia menor. Además, Roosevelt y su equipo de
asesores querían la guerra, y no dudaron en presionar al máximo al Japón, buscando un Casus Belli aceptable según sus
cálculos (y no inaceptable como fue PH.) Obviando información importante a los
jefes de PH sentenciaron el destino de su flota, aunque tampoco los jefes de PH
estuvieron muy lucidos (excepto en alejar a los portaviones.).
Si hubieran
cotejado, analizado, comparado, coordinado y reunido toda las informaciones,
rumores, conocimientos, indiscreciones, indicios y señales como un
rompecabezas, hubieran inferido que un ataque a PH podía entrar en la categoría
de posible y no como imposible. Quizá no hubieran evitado el ataque pero si
haberle supuesto al Japón un alto precio en vidas, aparatos y buques.
¿Porque, pues
tanto trauma? Simplemente porque para EEUU Pearl Harbor era su guardián, su
centinela siempre presto, atento, y alerta ante las hordas amarillas, pero ese
centinela fue sorprendido dormido y casi aniquilado por un enemigo creído
inferior. Su arrogante superioridad y la infravaloración del Japón casi le
cuestan la guerra. En tiempos tan convulsionados nunca hay que bajar la
guardia, pues existía una terrible guerra en Europa y Japón era aliado de
Alemania. El mundo no era, precisamente, un remanso de paz idílica, y por eso
la pasividad y las imprudencias se pagan muy caro.
BIBLIOGRAFÍA
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(4) “La Segunda Guerra Mundial en fotografías e imágenes.” Hans. A. Jacobsen. H. Polliern. Plaza y Jane, Barcelona 75. Pág. 21.
(5) Ibidem, Pág.22
(6) Luis de la sierra, Op. Cit., Pág.45.
(7) “La armada de Flandes. Política naval española y la guerra
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Cátedra. Madrid, 92 Pág. 44,45.
(8) “La segunda Guerra mundial”. Tomo I. Raymond Cartier. ED. Planeta SA. Barcelona 66. Pág.285.
(9) Hans A. Jacobsen, Hans polliern. Op. Cit., Pág. 14 y ss.
(10) Luis de la sierra. Op.
Cit., Pág. 59.
(11) Louis Snyper. Op. Cit., pág.107
(12) Errores militares de la segunda Guerra mundial. Kenneth Mackey.ed. Salvat.
Madrid 01. Pág.
(13) Hans A. Jacobsen, Hans Polliern.Op. Cit., pág.30.
(14) “la segunda guerra mundial”. Ricardo Artola. Alianza
editorial. Madrid 95.
Pág. 72.
(15) Louis Snyper.Op. Cit.,
pag.261.
(16) “Historia de la segunda Guerra mundial”. A Dothberg. P.G.
fredericks. Ed Masson.bar, 99.pag 288.
(17) Raymond Cartier.Op Cit.
Pág.287y ss.
(18) Ibidem, Pág. 267 y ss.
(19) A. Dothberg, P.G. Fredericks. Op.
Cit. Pág. 281
(20) Raymond Cartier. Op. Cit. Pág. 274
(21) Ibidem
(22) Luis de la Sierra.Op. Cit.
Pág. 35
(23) Raymond Cartier.Op. Cit. pág. 274.
(24) Ibidem.
(25) Ibidem.
(26) “Los grandes hechos del Siglo XX.” Carlos E. Bayo ED.
Fabres. Madrid, 95.
Pág. 124.
(27) Guerra Total, Vol. II. Peter Calvocoressis, Gus Vint.
Alianza editorial.
Madrid 79. Pág. 721 y ss.
(28) Louis Snyper. Op Cit., pág.
274.
(29) Ibidem.
(30) Ibidem.
(31) Louis Snyper.Op. Cit. pág 272.
(32) “Historia controvertida de la segunda Guerra Mundial”. Jaspar Poles.Ed. Rialp.
Madrid 70, pág 239.
(33) “History of US states
navals Operations in WW II”. Tomo I. R. A. Theobald. pág 239.
(34) Peter Calvocoressis, Gus
Vint.Op. Cit. Pág. 724 y ss.
(35) “Imágenes de la segunda Guerra mundial”. Tomo I. L. F.
Rodríguez. Mariano Vázquez. ED. Rialp. Madrid, 89. Pág. 245.
(36)“Crónica política y militar de la segunda Guerra Mundial.”
Vol. II. Mariano del Pozo (ED.) ED. Sarpe Madrid 79. Pág. 682.
(37) Luis de la sierra. Op. Cit. Pág. 95.
(38) “Zero, un caza famoso”. Martins Aridis. ED san martín. Libro nº 20. Madrid 75. Pág. 81 y ss.
(39) Ibidem
(40) Louis Snyper. Op. Cit. Pág. 271 y ss.
(41) “Pearl harbour, drama en el pacifico.” Jean Jacques Anties. ED. Salvat Barcelona, 01. Pág. 9.
(42) “The New Enciclopaedia
Británica”. Robert Gwinn et al. Chicago 93. Pág. 1001-02.
(43) Louis Snyper. Op. Cit. Pág.
261.
(44) Peter Calvocoressis, Gus
Vint. Op. Cit. Pág. 731 y ss.
(45) Louis Snyper. Op. Cit. Pág. 271 y ss.
·
“ una acción hostil es posible en
CUALQUIER MOMENTO.” (Las mayúsculas son mías.)
ODISEO, RUMBO AL PASADO