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Artículo extractado del
Libro "LA TRAGEDIA DE LOS CATAROS".
Autor "Martin Walker".
¿ALGO MAS QUE UN
CASTILLO?
Rios de tinta se han vertido
sobre esta fortaleza y su pretendido esoterismo. El castillo de
Montségur, uno de los últimos bastiones de resistencia occitana,
se ha convertido desde hace medio siglo en símbolo de la
resistencia, de la pasión y de la muerte de los cátaros. Hoy
constituye "una de la hipótesis más queridas del
pensamiento esotérico europeo".
En el solsticio de
primavera, se puede asistir al nacimiento del Sol. Sus primeros
rayos penetran por una saetera y salen por la del lado opuesto
atravesando el castillo. ¿Es simple casualidad o medió la arcana
intención del constructor que la trazó desviada de su posición
lógica que sería la estrictamente simétrica respecto al eje de
la construcción? ¿Es el castillo un formulario secreto, inscrito
en piedra, que transmite los misterios de sus constructores?.
Peregrinos de un nuevo
ideal, son muchos los que emprenden el penoso ascenso del antiguo
sendero, hoy desempedrado y tortuoso, que sube al castillo. Cada año
son más los turistas atraídos por la fascinación del lugar, por
la trágica historia de los cátaros y por las teorías que se
divulgan acerca de su significado como grimorio de una
arquitectura iniciática. Según el estudioso F.Niel, Montségur
fue reconstruido por los cátaros como templo solar o calendario y
a ello se debe que las coordenadas de sus muros y saeteras se
ordenen de forma peculiar, para que el edificio actúe como una
especie de condensador de energías telúricas que confluyen
en aquella montaña, que ya era sagrada antes del cristianismo.
Cuentan las antiguas
leyendas que Montségur fue construido por gigantes y que,
desde épocas remotísimas, fue punto de adoración al sol. Este
curioso y cientifico hecho queda demostrado al exponer las
caracteristicas físicas de la fortaleza.
Se trata de un conjunto en
forma de pentágono irregular de 700 metros cuadrados. La puerta
principal de acceso tiene 1.95 metros de ancho por 3.25 de alto
(lo que no parece, a primera vista, muy adecuado para esta clase
de construcciones). La longitud de la fachada principal (la del
sudeste) es la del doble de la del torreón. Trazando una
imaginaria diagonal desde éste, se va a parar al ángulo formado
por la intersección de las fachadas este y norte. La fachada
opuesta al frontispicio, está constituida por muros que forman un
ángulo de 176 grados.
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