José Meolans, 22 años. Nacido el 22 de junio de 1978. 1,95 mts. 90 kg. Batió ocho récords nacionales. Fue el primer argentino en subir a un podio mundial de natación en pileta cerrada. Ganador de dos medallas de plata en los Juegos Panamericanos de Winnipeg '99. Participante de los Juegos Olímpicos de Atlanta '96 y una de las mayores esperanzas de la Argentina en Sidney 2000.

La historia dice que a los seis años, empezó a nadar en el Taborín, un colegio que tenía un club de natación dirigido por los hermanos Garimaldi y su padre, que eran los encargados del equipo, y que en ese club se quedó hasta el '97. El colegio primario lo hizo en San José hasta tercer grado y desde cuarto y hasta primer año al Taborín. Después pasó al secundario Ricardo Rojas y en tercer año debido a las concentraciones y los viajes, dejó los estudios.

¿Estás arrepentido de haber dejado el colegio?
Mis viejos no querían que largue, pero después de varias charlas entendieron que la carrera del nadador es corta y tenía que aprovecharla.
Me hubiera gustado terminar el secundario pero no estoy arrepentido por todo que me dio la natación.


¿Que le aconsejarían a un chico de quince años que siente que tiene futuro en la natación y tiene la duda de dejar el colegio?
Le diría que termine el secundario y a los 17 o 18 años dedicarse de pleno al deporte. El problema que la natación no te asegura económicamente el futuro como el fútbol o el básquet.

¿Cómo fue tu primera competencia?
Fue bastante especial, era estilo libre y me equivoqué y salí nadando pecho. Recuerdo que fue en el '85 y creo que salí segundo o tercero...
Pero tu papá dice que ganaste...
(Se ríe) ¿Mi papá dice eso?, lo dice porque es mi papá pero no gané, tenía 7 años pero me acuerdo.

¿Cómo es la relación con tu familia?
Muy Buena. Soy de extrañar bastante, por eso hablo mucho por teléfono.

Observando el ritmo de tus entrenamientos uno imagina que debe ser difícil compartir tiempo libre con tus amigos.
Muchos de mis amigos son nadadores o ex nadadores y por eso entienden el esfuerzo. La verdad es que no puedo salir o verme con ellos como me gustaría, por eso trato de aprovechar lo más que puedo los fines de semana.

¿Qué música escuchás?
Ahora me gusta un poco más el cuarteto, La Mona, Trulalá, La Barra, este último año me enganché con eso, mis amigos me cargaban porque a mi me gusta mucho Soda, Los Redondos , Ramones... Pero me dí cuenta que si no me gusta La Mona me echan de Córdoba. Y tienen razón, porque la Mona es lo más grande que hay.

¿Vas a bailar?
Cuando no tengo que nadar los domingos sí. Vamos a Carreras o a Molino, que son lindos en Córdoba, y vamos con los chicos siempre que podemos. Es más, ya casi somos habitué. Molino, por ejemplo, fue el primer boliche que fui, tenía trece años y ya empezábamos. Ibamos a la matiné, hasta la 1 de la mañana.


¿Es verdad que sos tímido con las mujeres?
Sí. Pero si por ahí la chica me gusta mucho la voy a buscar.

LOS GARIMALDI Y EL MÁS LINDO DE LOS SUEÑOS


"Me inicié con Horacio Garimaldi, después seguí con su padre, el doctor Juan Carlos y luego continué con Daniel, que fue mi entrenador durante seis años y con el que conseguí los mejores logros. Por eso, aunque recién termino de separarme de él, le estoy muy agradecido por todo y soy consciente que si no hubiera sido por él no hubiese llegado a tanto."

¿Y por qué se cortó la relación?
La relación era buena, él es muy exigente, y eso me parece bárbaro, su postura frente al equipo era fuerte e importante. La ruptura no fue por desgaste de la relación, sino que fue porque yo no quise firmar un contrato y me tuve que ir.

Ya ha pasado un tiempo de esa ruptura, ¿qué sentís hoy?
Al principio fue duro porque no entrenaba con él ni con el grupo, haber tenido que dejar el club me dolió mucho. En un primer momento extrañaba bastante al equipo, por eso estuve bastante molesto, con bronca... Pero ya está, ya pasó, ahora tengo que estar fuerte, pensar en los torneos importantes que tengo por delante y dejar los problemas de lado. Además estoy entrenando con Orlando Mocagata que está muy capacitado tecnicamente.

¿Sos muy obsesivo con tu trabajo?
Lo normal. Trato de ir perfeccionándome siempre y por suerte con el correr del tiempo mantuve una regularidad. Eso me da una gran satisfacción. Siempre hay que intentar dar un poco más, especialmente ahora que se vienen los Juegos Olímpicos y es el desafío más grande para cualquier deportista que se proponga una meta, allí van sólo los mejores del mundo.

¿Cuanto entrenas por día?

Casi siempre son 7 horas por día

¿Decís que el agua te cambia emocionalmente?
Cuando salgo me siento distinto, de otra forma. Me viene bien para la cabeza. Después de nadar 400 metros en forma pausada me cambia la forma de pensar y el ritmo cardíaco. No me pongo tenso por un rato largo.


¿Y el cuerpo también te lo pide?
Más todavía. Me pasa que estoy un par de días sin meterme al agua, en un lugar donde no hay pileta y necesito tirarme aunque sea 20 minutos a nadar suave, tranquilo. Si no, siento contracturas en el cuerpo y dolor de espalda.

¿Sos adicto?
Puede ser... sí.


¿Y qué vas a hacer con ese síndrome de abstinencia cuando dejes de competir?
No sé qué haré cuando deje de nadar. Quizá haga rutinas de tres días por semana, para que no me moleste el cuerpo.

¿Qué te dejaría conforme en Sidney?
Bajar mis marcas y obtener una buena colocación. Sé que hay mucho en juego y que no es fácil por la magnitud de la competencia hacer grandes marcas, pero hay que estar preparado para conseguirlo.

¿Tus primeras alegrías?
Las fui viviendo con el tiempo, ganar mi primer Campeonato Argentino, ganar el sudamericano, salir segundo en el Mundial después de haber salido cuarto y quinto, y obviamente haber llegado a los Juegos Olímpicos de Atlanta.

¿Tus mayores desilusiones?
Dos. En Atlanta, que a pesar que tenía sólo 17 años no me fue como quería. Allí el nerviosismo y la falta de experiencia me jugaron en contra, y después en el Mundial de Australia del '98, que a pesar de tener esa experiencia que me faltaba en Atlanta, tampoco pude lograr los tiempos que buscaba.

¿Tu máximo sueño?
Colgarme el oro en Sidney.

 

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