MANUEL SIERRA

 

 

MANUEL SIERRA ÁLVAREZ
(Villablino, León), 1951.

Fco. Aller Mtz.      www.laciana.tk

Manuel sierra es un pintor autodidacta con una clara tendencia figurativa.

Su actividad pictórica se desarrolla en los campos de la pintura (óleo, acrílico, acuarela, cera y técnicas mixtas), del muralismo, de la ilustración, de la escenografía teatral y de la edición (grabado, serigrafía y litografía).
Manuel Sierra, en su plenitud creadora y en su incansable actividad en la pro- ducción de una obra original, múltiple en temas, técnicas y soportes, nos presenta de nuevo sus pinturas: paisajes, pájaros. interiores... Babia sigue siendo aquí metáfora del universo del pintor y reflejo de su añoranza.



Sierra se adueña de Babia y la recrea en texturas, dimensiones y colores nuevos. Pule en el exterior las calidades internas. Colores vibrantes, en atrevidas corre- laciones, en formas recortadas y rotundas, con estallidos de luz y colores suaves, como soñados, en piezas en las que un elemento se convierte en protagonista, insistente o desmesurado, dominando la realidad circundante como domina en la me- moria el tema de una obsesión.



El agua, las montañas, las nubes, las flores Componen el paisaje, pero más que paisaje agreste es un paisaje humanizado, por la mirada humana que lo capta y porque integra la fuerza y la soledad del hombre en un tiempo detenido y un es- pacio casi intacto. El hombre es más relevante por su misma ausencia. ¿Qué manos callosas sujetan las riendas de bestias invisibles? ¿Qué pies transitan los caminos? ¿Qué niños se bañan en los ríos y en los lagos? Sus risas están ahí, en el color ale- gre del agua y de la orilla, como están los cantos de los pájaros en la luz y en el aire, pero ¿dónde están sus cuerpos húmedos? ¿Quién habita las casas agazapa- das? No hay mujeres en las puertas ni en las ventanas, que detienen al espectador en el umbral del misterio, y si se nos abre un interior, huyen las gentes: la cama des- hecha, los papeles y la fruta sobre la mesa nos dicen que el dueño acaba de salir, que el pintor mismo habita sin habitar su casa del recuerdo y sale y entra para dis- poner los objetos y para plasmarlos, hurtándonos su imagen, dejándonos cuando más un retrato de otros tiempos...



No hay perros, ni gatos, ni pollos en los corrales, ni mula o jumento uncido al carro. Sólo los pájaros son testigo de que la vida animal existe, pero los pájaros son la canción, que es armonría, y son la libertad -¿la canción y la libertad del pintor?-, 1a libertad de permanecer en el nido y en la rama, o de volar al infinito y jugar con las nubes que se acercan caprichosas y gravitan invitando a las piedras a gravitar con ellas y fundirse en el paisaje y en la mente.



Pero el hombre está ahí, su trabajo y su reciedumbre: el carro es central, con sus grandes ruedas y su rojo intenso de pasión, de vida y de dolor. En él está la huella del artesano y el roce de las manos del campesrno. A ese protagonista anó- nimo y genérico, sugerido en cada cuadro, subyace y se superpone la mirada del pintor que se derrama en las cosas, la pasión del rojo es su propia pasión, y el esfuerzo de su creación, oculto en la aparente facilidad de su obra bien hecha, es su propia huella.

 

Sierra,dibujo en una calle de Villablino 

OBRAS

Título Técnica Tamaño
Carro rojo acrilico /L
Casa en la orilla acrilico/L
Casas del agua Mixta/l 50X50
Casas del agua Mixta/l 50X50
Casas del Agua Mixta/L 50X50
Ceramica ceramica 85X54
Paisaje alrededor Mixta/T 80X40
Paisajes alrededor Mixta/T 120X40
Paisajes de alrededor Mixta/T 120X80
Pajaros de la Orilla Mixta/T 120X40
Pajaros de la Orilla Mixta/T 80X40
Plantas en la ladera acrilico/L
Serie Pajaros Mixta/T 80X40

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