ConciertosBach

Los conciertos para violín de Bach.

En Köthen Bach disponía, además de una orquesta notable, de un magnifico primer violín, Joseph Spiess (m. 1730) -"Premier Kammer-Musicus", lo llamaban los documentos de la corte-, para el cual se supone que Bach compuso cierto número de conciertos y otras obras solistas. Además de Spiess, sobresalía también como violinista, entre los músicos de la corte, Martin Friedrich Marcus. Para ambos escribió Bach conciertos para dos violines. De todos estos conciertos sólo tres han llegado hasta nosotros; sin embargo, varios de los que actualmente existen para clavicémbalo y orquesta son adaptaciones -hechas la mayoría en Leipinz hacia 1730- de conciertos anteriores para violín. Los tres conciertos para violín que se conservan son los números BWV 1041 en la menor, 1042 en mi mayor y 1043 en re menor. Aunque los dos primeros fueron escritos para violín solista y el tercero para dos violines, el acompañamiento es igual en los tres: dos violines, viola, violoncelo y continuo. Su fecha de composición debe fijarse durante los años de estancia en Köten (1717-23), sin que sea posible establecerla más en concreto. Aquí hay que advertir que tanto Spiess como Marcus llevaban tres años de servicio en la capilla ducal cuando Bach llegó. Marcus se marcho en 1722; Spiess, en cambio, siguió allí hasta su muerte, ocurrida en 1730.

 

La concepción general de estos conciertos es la típicamente italiana, o, para ser más exactos, vivaldiana: todos constan de la clásica disposición italiana de tiempos (Allegro-Adagio-Allegro), alternan el solo con el tutti, etc. Con todo, estas características sólo se refieren a su forma externa, ya que estos tres conciertos son eminentemente bachianos. Basta señalar algunos detalles para comprenderlo: en el primer y tercer tiempo del Concierto en la menor (BWV 1041) se evidencia, ante todo, el trato que Bach da al solista, profundamente diferente del material sonoro expuesto en el tutti, aunque basado en él; en el segundo tiempo, Andante, está presente el ostinato en el bajo tan característico de Bach, que le confiere un carácter solemne y marcado, sobre el que destaca la florida melodía del solista.

En el Concierto en mi mayor (BWV 1042) la impronta personal de Bach es más profunda, sobre todo por el desarrollo temático, de una amplitud desconocida en Vivaldi, y con un espacio concedido al solista muy superior al que era habitual entre los italianos o entre sus seguidores, como Teleman.

 

En el Concierto para dos violines en re menor (BWV 1043) ambos instrumentos solistas están colocados en un plano de igualdad absoluta. En realidad, el diálogo establecido entre ellos es de una soltura y una perfección admirables. No cabe duda de que es una de las páginas más bellas y más magistralmente escritas por Bach. Este diálogo, ya admirable en el primer tiempo, es más perceptible en el segundo, porque en él el ripieno o tutti se limita casi exclusivamente a simples acordes, dejando el protagonismo a los solistas. Sobre este concierto realizó Bach, en 1736, en Leipzing, un arreglo para dos clavicémbalos, con acompañamiento de dos violines, viola, violoncelo y continuo, transportando su tonalidad a la de do menor.

José López-Calo

De la "Enciclopedia Salvat de los Grandes Compositores"

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