Consejos

INICIO

Si no la conoces, no la comas.
No emplees bolsas de plástico, se romperán, ensuciarán y fermentarán.
Utiliza una cesta, lograrás lo contrario y diseminarás las esporas para el año próximo.
En la cesta no pueden estar revueltas las distintas especies.
Las que crecen junto a carreteras, jardines públicos, minas, fundiciones, aeropuertos e incineradoras suelen contener metales pesados (plomo, mercurio y cadmio), evítalas.
No patees o destruyas las que no conozcas.
No utilices rastrillos para hacer acopio de níscalos, destruyes tu futuro.
No recolectes más de lo que puedas consumir.
No permitas que la codicia te impida disfrutar del paisaje.
No hagas caso de  "recetas infalibles": cuchara de plata, ajo, vinagre, cocción prolongada, etc,  la única forma de saber si es comestible o no una seta, es conocerla perfectamente.
Comprueba cada ejemplar antes de llegar a casa.
Pierde el tiempo limpiando cada ejemplar con un cepillo en el mismo lugar del hallazgo.
Desecha trozos sueltos.
En caso de intoxicación, acude al hospital con muestras de los ejemplares causantes (si puedes) y solicita la presencia de un micólogo.

EQUIPO BÁSICO DEL BUSCADOR

Botas cómodas, impermeable y transpirables.

Cesta rígida .

Chubasquero o impermeable.

Navaja.

Cepillo.

Bastón para apoyo, ayuda para separar hierbas o arbustos y posible defensa contra animales.

Libreta y lápiz para hacer anotaciones sobre lugar, fecha, climatología, ecosistema...

Silbato para localización.

Brújula si el lugar es desconocido.

 

 

 

La experiencia es la madre de la ciencia.ESPECIES

¡Vámos, a los fogones!COCINA

SOCIEDADES

BÚSQUEDA

CULTIVO

ENLACES

SOCIEDAD MICOLÓGICA DE MADRIDS.M.M.

Envía un e-mailCORREO
 


EL ORIGEN DE LA AFICIÓN

Hace ya bastantes años, cuando contaba apenas con ocho, mi abuela (a quien veis aquí al lado) me inició en el mundo de las setas por tierras de Barahona, en la provincia de Soria.

Nos levantábamos temprano y, después de un buen tazón de leche con pan migado, nos dirigíamos de mañana cruzando cerradas hacia el camino de Alpanseque. Bien abrigados, provistos de navajas, cesta y un cantero de pan con torreznos, escudriñábamos los eriales cercanos al camino en busca de la apreciada seta de cardo (pleurotus eringii). No cogíamos ninguna otra especie, pues mi abuela solo conocía ésta. Tampoco había muchas más, ya que el término municipal de Barahona no se distinguía precisamente por la abundancia de bosques.

Yo, en mi impaciencia, recorría en un santiamén el erial sin que la velocidad guardara relación directa con los hallazgos, todo lo contrario. Mi abuela, en cambio, me enseñó con su ejemplo otra técnica más fructífera: Ella, frente al sol, se protegía los ojos con la mano y recorría despaciosamente con su mirada el terreno; acto seguido, con paso decidido avanzaba unos metros en línea recta y me decía:

-Aquí, corta con cuidado que tiene que crecer el año que viene.

 

 

Y yo corría feliz a hacerlo como me deBuenos eriales para el "pleurotus eryngii...cía. Cuando la cesta estaba a punto de llenarse y el sol estaba en lo alto, tomábamos un bocado y regresábamos despacio mirando a los bordes del camino cogiendo algunos ejemplares mientras me hacía ver la diferencia entre la aliaga, el tomillo o el cantueso.

Ya en la carretera, el “Ferminillo” hacía sonar la bocina de la “Rubia” camino de Sigüenza y Enrique Resco, mi amigo, se unía a nosotros. Mientras la abuela se dirigía a la cocina a preparar las setas con ancas de rana que habíamos cogido la víspera en la laguna del “Saúco” o en “Los Santos”, Enrique y yo mirábamos absortos al tío Adrián mientras herraba las caballerías o nos turnábamos en el fuelle de la fragua cuando era necesario fabricar una pieza para reparar la reja de un arado.

 

 

 

                                                                                  Andrés Alcolea Jiménez.