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El
Movimiento Falangista
"A quiénes persisten en juzgarnos sin haber empezado, ni por asomo, a entendernos y hasta sin haber procurado ni aceptado la más mínima información...ellos son los verdaderos bárbaros" No se pueden entender los postulados ideológicos de los fundadores de Falange, sin una previa introducción a ciertos conceptos políticos y la situación general en la que se desarrollaron políticamente: Sobre derecha e izquierda. Los términos derecha e izquierda se engendran en el seno de la Asamblea Constituyente de Francia entre 1789 y 1791, como consecuencia de la disposición o colocación de los grupos dentro de la Cámara: · Los aristócratas, se sentaron a la derecha del Presidente. · Los partidarios de la soberanía del pueblo, a la izquierda. Dentro de la izquierda, los que ocupaban los escaños más altos eran los más radicales (la Montaña) y los menos radicales, los escaños más bajos (la Planicie). En la Montaña hubo otra subdivisión entre los defensores del más feroz radicalismo (la Cresta) y el resto. La Cresta, a su vez, se subdividió entre 'enragés', partidarios del Terror revolucionario y los 'herbetistas', que abogaban por su cese. Así, derecha e izquierda son dos conceptos políticos altamente equívocos, que varían en su significación según las circunstancias de modo, tiempo y lugar. Se puede ser de izquierdas dentro de la derecha y a la inversa. Se puede ser hoy de izquierdas y, sin moverse de la posición ideológica, resultar de derechas mañana. Se puede ser de derechas en Suecia y, sin alterar la posición ideológica, resultar de izquierdas o, incluso, de extrema izquierda en España o Sudáfrica. Sobre marxismo y socialismo. El principal problema del marxismo es considerar que el progreso depende del deterioro de las condiciones sociales. Marx defendía que la clase trabajadora no luchara por las reformas posibles en cada momento, e incluso que renunciara a ellas, para que pudieran cumplirse las previsiones de hundimiento de la sociedad capitalista. La escisión dentro del socialismo entre revolucionarios (comunistas) y reformistas (socialistas) llegó a España a partir del libro "las premisas del socialismo y los propósitos de la socialdemocracia" publicado en 1910 y contestado, a continuación, por otro de Rosa Luxemburgo "¿Reforma o Revolución?" A esta dicotomía entre socialistas y comunistas, se unía el factor anarcosindicalista, dispuesto a la revolución libertaria. En España, la República incorpora a los socialistas (colaboradores de la Dictadura de Primo de Rivera) a una obra de gobierno no exclusivamente proletaria, sin embargo, desbordados Besteiro, de los Ríos y Prieto, el socialismo se desplaza hacia la izquierda maximalista (creación de la república socialista y establecimiento de la dictadura del proletariado) de la mano de Largo Caballero, dispuesto a repetir el octubre ruso en España. Frente a todos ellos una oligarquía despótica que deseaba el fracaso de la República con objeto de provocar una reacción de signo autoritario negadora de derechos. Los socialistas españoles, cegados por su arrogancia no vieron que 10 años antes, el maximalismo proletario italiano había producido una reacción mesocrática y el triunfo consiguiente del fascismo, de un fascismo conservador y no revolucionario. Fascismo italiano y nazismo alemán. La introducción de las teorías de Corradini produjo en algunos internacionalistas un acercamiento a posiciones nacionalistas, pues el verdadero internacionalismo socialista era supranacionalista, no antinacionalistas como algunos quieren hacer creer (incluso Indalecio Prieto llegó a decir en Cuenca, el 1 de mayo de 1936: "A medida que la vida pasa por mi me siento cada vez más profundamente español. Siento a España dentro de mi corazón y la llevo hasta en el tuétano mismo de mis huesos... Así os habla quien se siente cada vez más español y unido por vínculos que no se rompen más que por la muerte, si es verdad que la muerte los rompe, a sus hermanos de España quiere verlos libres y dignos..."), entre ellos Benito Venetto Mussolini, dirigente socialista y brillante teórico marxista admirado por Lenin y Trotsky, director del órgano del partido proletario 'Avanti'. El fascismo italiano acomodaba la tradición proletaria garibaldina con la tradición nacionalista democrática de Mazzini, pues no se debe olvidar que garibaldinos y mazzinianos habían luchado juntos por la Unidad Nacional Italiana, pero mientras Mazzini y sus seguidores permanecieron nacionalistas y demócratas, Garibaldi y los suyos fueron seducidos por la I Internacional. La extrema izquierda garibaldina no aceptó el llamamiento posterior de Mazzini y fundó el 'Fascio Operaio'. El maximalismo, grupo rector de los socialistas italianos, radicales, de preguerra, que pretendía la creación de un república socialista y el establecimiento de la dictadura del proletariado, lanzó un manifiesto electoral en 1919 que concluía con: "¡Todo el poder del proletariado organizado para los Consejos Obreros! ¡El que no trabaje no comerá!" lo que llevó el terror a amplios sectores sociales italianos facilitando la ascensión del fascismo. Por su parte, Mussolini, un gran posibilista, fue acentuando su giro a la derecha conforme veía acercarse su acceso al poder. Su primer paso lo da en agosto de 1918 al suprimir de su periódico 'Il popolo d'Italia: Periódico socialista' el subtítulo de socialista. En el Congreso de Roma (noviembre de 1921) elogia, sin reparos, el Estado liberal, las aspiraciones imperialistas y niega la lucha de clases. Su primer discurso en la Cámara fue un mero manifiesto manchesteriano donde se propugnaba el abandono de la economía a la iniciativa privada. En Udine, el 20 de septiembre de 1922 manifiesta la necesidad de retomar los valores monárquicos. Apenas un mes después, el 28 de octubre, los dirigentes de las poderosas cámaras empresariales Cofindustria, Confagricultura y la Associazione Bancaria informan al Rey que sólo aceptarían a Mussolini al frente del Gobierno. Al día siguiente Víctor Manuel le llama a formar Gobierno. Su programa económico se atendrá a los esquemas de la teoría económica liberal capitalista, dentro de un marco de nacionalismo económico tendente a consagrar, por la vía imperialista, el principio de autarquía económica. En Alemania, unos años después, la evolución no fue diferente. Hitler ingresa en el Partido Obrero Alemán de Drexler, convertido después en el NSDAP, éste y Feder redactan el programa nacionalsocialista destacando. la supresión del beneficio del capital, la anulación de las ganancias conseguidas sin trabajo ni esfuerzo, confiscación de las ganancias de guerra, nacionalización de las grandes empresas comerciales y la reforma agraria. De este programa se fueron limando la radicalidad de ciertas posiciones conforme se iba viendo cerca el acceso al poder. En 1930 se suprime la nacionalización de los trusts y la reforma agraria. El 14 de abril de 1930, el grupo parlamentario nazi presentó ante el Reichstag un proyecto de nacionalización de la Banca, lo que asustó al gran capital; Hitler ordenó la retirada del proyecto. Pocos meses después, en las elecciones del 14 de septiembre, con 400.000 afiliados y 60.000 'camisas pardas' obtuvo el 18'3% de los votos y 107 escaños, porcentaje que en las presidenciales de abril de 1932 se incrementó al 36'8%. Hitler, otro tremendo posibilista, al igual que Mussolini, pacta con el Partido Nacional Alemán, con von Papen y los grandes banqueros del Grupo Schacht, mientras que Göering lo hacía con el Estado Mayor de la Reichswehr. El pacto estaba sellado y la 'noche de los cuchillos largos' significó su culminación, se elimina a Roehm y al general Schleicher y se acaba con la S.A. EL PENSAMIENTO POLITICO DE LOS FUNDADORES. 1.- José Antonio Primo de Rivera. Aunque tradicionalmente se dice que la carrera política de José Antonio comienza a la muerte de su padre, en 1930, esto es radicalmente falso. Al entrar en la Universidad José Antonio evita afiliarse a la Asociación de Estudiantes Católicos, adoptando posiciones intelectualmente liberales, presidiendo la Unión Nacional de Estudiantes, de marcado carácter profesional y tras el Congreso de Estudiantes de Zaragoza pasa a la FUE, con la que desarrolla una intensa campaña de propaganda. Sin embargo, no es sino hasta 1928 en que empieza a interesarse profundamente por la política, siendo influenciado por pensadores como Spengler, Keyserling, Marx y Ortega, aunque también leyó a los tradicionalistas españoles, sin que se viera profundamente influenciados por ellos, como pretendía la derecha franquista tras su muerte. Políticamente, José Antonio era absoluta y esencialmente humanista (mucho menos radical que Ramiro tanto en lo político como en lo social), fiel a la exigencia del pensamiento, al 'logos' previo y fundamental. Observa el carácter ambivalente del concepto moderno de libertad, que emancipa a las masas, pero no salvaguarda los valores culturales y que si bien contribuye a aumentar la riqueza nacional, la distribuye tan mal que sólo a través de una catastrófica revolución pueden corregirse dichas desigualdades. Para José Antonio, el énfasis liberal en favor de esta libertad en abstracto y del internacionalismo, no es sino un medio para anular las diferencias de carácter nacional, regional o individual. El pensamiento político de José Antonio se desplaza de iniciales posiciones marcadamente conservadoras, las del archirrepetido por la dictadura franquista, Discurso del Teatro de la Comedia, hacia otras posiciones progresivamente socializantes (el primer Discurso del Cine Madrid), donde reniega de su posicionamiento de la Comedia. En el segundo Discurso del Cine Madrid (clausura del II Consejo Nacional) aboga por la nacionalización de la Banca, la reforma agraria con la expropiación de latifundios improductivos, posiciones que son reafirmadas, e incluso superadas, en el Discurso del Cine Europa. Así, en España el nacionalsindicalismo, en manos de un aristócrata de origen conservador, evolucionó de derecha a izquierda; por el contrario, en Italia el fascismo, en manos de un socialista radical de origen humilde, evolucionó de izquierda a derecha. La Falange no se considera fascista porque el revolucionarismo fascista es puramente retórico y desde su acceso al Poder, mucho antes de la fundación de Falange, su política consistió en el restablecimiento de la plena supremacía del gran capital, pues no hay que olvidar que el acceso al poder de Mussolini se vio apoyado por las grandes confederaciones empresariales del país. 2.- Ramiro Ledesma Ramos. Se deja influenciar por un gran número de filósofos y pensadores de su tiempo, lo que le convertirá, a su vez, en uno de los más grandes pensadores españoles de su tiempo: Ortega y Gasset, con su teoría de las generaciones (actitud a adoptar por la juventud ante las nuevas circunstancias políticas y sociales), la concepción elitista de la sociedad (las masas son dirigidas y controladas por una 'aristocracia' social) o su idea de la nación como empresa capaz de integrar a todos los componentes de la sociedad. Nietzsche, con su desprecio de la democracia, su mito del superhombre, el espíritu solitario y heroico y el voluntarismo. Spengler, con su decadencia de la civilización burguesa. Marx, con la crítica al liberalismo. Sorel, con el sindicalismo revolucionario, la mística del activismo y la violencia, el desprecio por el parlamentarismo y por el pacifismo burgués. Heidegger, con su angustia existencial, que marcará toda la trayectoria de Ramiro, y el despertar del yo y el inicio de la acción. Unamuno, con su irracionalismo y otros no menos importantes como Hegel, Fichte, Maurras, Costa, Giménez Caballero, etc. Políticamente, Ramiro era absoluta y esencialmente nacionalista (radical en lo político y en lo social), inmerso en el 'pathos' histórico y colectivo, defendía el panestatalismo, un estado suplantador de grupos y de individuos; la articulación comarcal de España; la exaltación universitaria y la sindicación obligatoria de todas las fuerzas económicas. No ahorra su admiración por el anarcosindicalismo, por haber sido la primera doctrina en desasirse del amor burgués por la libertad. El pensamiento político de Ramiro Ledesma se desplaza desde posiciones de partida radical y abiertamente antiliberales y fascistas hacia otras más moderadas y progresivamente antifascistas. No se debe olvidar que Ramiro parte de una idea de fascismo revolucionario y no de fascismo conservador. 3.- Onésimo Redondo Ortega. Por su parte, Onésimo basaba su discurso político sobre tres valores fundamentales, la Unidad Nacional, la Justicia Social y la defensa de los Valores Hispánicos. En lo económico, abogaba por la destrucción de la burguesía como clase económica y por este motivo se hace difícil su encuadramiento dentro de la derecha radical, como algunos autores han querido hacer. Hacía también gala de un exacerbado fanatismo antijudío (introdujo los Protocolos de los Sabios de Sión en España)
y de un racismo basado más en lo espiritual que en lo biológico. 4.- Julio Ruiz de Alda. A pesar de ser uno de los fundadores de Falange Española y, posteriormente, de FE de las JONS, nunca ha entrado en la categoría que se reserva a José Antonio, Ramiro y Onésimo. La actividad política de Julio comienza alrededor de 1931, cuando entra en contacto con Ramiro a raíz de la creación de 'La Conquista del Estado', sin embargo, no llegaría a fraguar dicha colaboración. A comienzos de 1933 es sondeado por las 'primeras espadas' de la derecha radical, con el fin de que fuese abanderado en la creación de un partido de corte fascista. Poco después aparece una entrevista suya en 'El Fascio' en la que se muestra partidario de "un movimiento exaltado y violento, dirigido a las nuevas generaciones y con un fondo social grande, integrando a trabajadores e intelectuales. Un movimiento conducido por espíritus convencidos y dispuestos al sacrificio para que no resulte un simple acto de defensa clasista o de capitalismo cobarde". A principios del verano de 1933 comienza a colaborar con José Antonio, lanzándose la primera propaganda política del Movimiento Español Sindicalista. Paralelamente, ambos, intentan convencer a García Valdecasas para que disolviera su Frente Español en el MES. A finales de agosto, José Antonio, Julio Ruiz de Alda y García Valdecasas mantienen una entrevista en Bilbao con Ramiro Ledesma (no hay que olvidar que el proyecto era financiado por el Banco de Bilbao), proponiéndose el nombre de Fascismo Español para el nuevo partido. Sin embargo, la colaboración con Ledesma no pasaría de esta etapa primigenia y a finales de septiembre, sin él, se lanza el nuevo proyecto político, fundado oficialmente el 29 de octubre de 1933 con el acto del Teatro de la Comedia. |