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Furtivos de la mar Fuente: Diario Deia Fecha: 23 y 24 de Julio de 1999 Autor: Roberto Pérez Terreros |
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Soy uno de los miles de aficionados a esta apasionante actividad deportiva en la modalidad de caña, y realizado desde costa, y en el mar, y quiero denunciar y poner en conocimiento de la opinión pública y de los estamentos competentes la atrocidad que se está llevando a cabo en toda nuestra costa por "pescadores" desaprensivos de todos nuestros puertos, ante la "ignorancia" y pasividad de las autoridades locales, dado que doy por hecho que las conocen perfectamente, pues personalmente yo sí, y lo mismo que yo muchas más personas, y si no pregunten en las diferentes sociedades de pesca existentes en nuestro país. Estos desaprensivos pescadores-esquilmadores están acabando con las especies más tradicionales de nuestra costa y practicando, en la mayoría de casos, la economía sumergida, dado que las capturas que realizan van directamente a los restaurantes y bares. Las artes que utilizan, y el modo de llevar a cabo sus capturas, son las siguientes: ARRASTREROS Y CERCO: Con la disculpa de capturar cebo vivo, se introducen en las playas y largan sus redes a pocos metros de la rompiente. ¿Quién no ha visto en las pescaderías salmonetes como anchoas de tamaño? Esta actividad, la realizan impunemente por la noche, y prácticamente en todas las playas de nuestro litoral, aprovechando la pleamar, y sabiendo en todo momento qué tipo de peces son los que capturan, pues disponen de aparatos electrónicos a bordo para detectarlos. GASOLINOS-TRESMALLOS: La gran plaga. Actúan al anochecer, cuando colocan sus redes. Estos «pescadores» cosen prácticamente toda la costa de redes, y a pocos metros de ella, y antes del amanecer vuelven a retirarlas para cobrar sus capturas. Estos esquilinadores se reirán cuando los pescadores de Bermeo u Ondarroa, por ejemplo, lleguen a puerto después de haber estado varios días tratando de pescar, y que muchas veces igual no han sacado ni para pagar el gasoil o para que les paguen el kilo de bonito o anchoa a 650 ptas..., cuando ellos duermen en casa, calentitos, y por la mañana sólo tienen que ir a vender sus lubinas, sargas, étc., a los diferentes restaurantes (normalmente tienen clientes fijos) en dinero B, no declarado, y a razón de 1.800 ó 2.000 ptas. el kilo. A estos «señores» les conocen en todos los pueblos. Hay incautos que dicen «es que viven de ello», toma, y los ladrones también. En la mayoría de casos, las redes carecen, a simple vista, de boyas, las dejan sumergidas para que no se vean. Otros utilizan de boyas bidones de plástico o cualquier otro artículo que flote. Estos desaprensivos-esquilmadores están llenando el fondo del mar de redes, pues debido a la cercanía de la costa donde las colocan, y por los cambios de mar que experimenta el Cantábrico, dichas redes se enganchan con las rocas y nos las pueden recuperar, y al ser, material inorgánico, siguen matando de por vida, al menos las de antes eran fabricadas con cuerdas, y con el tiempo se corrompían. Es tal la plaga existente de tresmalleros, que zonas ricas de especies como la lubina, sargo, durdos, salmonetes, etc., y que , acostumbraban a dejarse ver en nuestras playas, rías, desembocaduras, etc., que actualmente es milagroso el ver o capturar por medios lícitos cualquiera de estas especies. Alguien, el estamento al que corresponda, debe poner fin urgentemente a estos «tresmalleros». Las fuerzas vivas de los pueblos costeros, saben perfectamente quiénes se dedican a esta actividad. Por otra parte, las policías correspendientes (Ertzaintza y Guardia Civil) que lo mismo que persiguen y sancionan a los pescadores de percebes y almejas, tengan el mismo celo con esos desaprensivos. Que no se dediquen a lo cómodo, es decir, a denunciar a cualquier persona por coger cuatro percebes, almejas, quisquillas, etc., cuando se está pescando con artes ilegales, a distancias ilegales, y poniendo en práctica la economía sumergida. Dedíquense a vigilar por la noche, y no a cumplir expediente saliendo al mar a las 11 de la mañana, porque para esa hora, o lo que es lo mismo, de día, la «faena» ya está hecha. Den una vuelta por los restaurantes y verán especies que ne se compran en los mercados, pidan facturas.. Comprueben en las pescaderías las especies que se venden, y los tamaños de algunos peces, que a veces da vergüenza verlos. Por último, están los PALANCREROS PIRATAS: El comportamiento es similar a los «tresmalleros», pero con artes menos dañinas para los peces, pues selecciona el tamaño del pez, y la cantidad, pero peligroso porque se están colocando tanto en el litoral como cerca de la rompiente de las playas y no es la primera vez que, tanto bañistas como surfistas se han producido lesiones con palangres a la deriva, y es que estos «palangreros-piratas» actúan inconscientemente. No se dan cuenta de los cambios de mar que experimenta el Cantábrico, y su egoísmo les ciega de tal forma que los colocan en cualquier sitio, sin pensar en los daños irreparables que pueden causar. Esta actividad la realizan lo mismo barcas pequeñas que grandes; la única diferencia es que los barcos grandes largan palangres de kilómetros, y las pequeñas, lógicamente, unos cortos, pero cosen prácticamente tanto playas corno estuarios y costas, a escasos metros de la misma. Las boyas las sumergen para que no sean vistas, por lo que se hace necesario estar prácticamente encima de ellas para verlas. También quiero denunciar un creciente aumento de barcas de recreo que se dedica íntegramente a la pesca. Barcos que no están registrados para este menester y que empiezan a ser competencia de los barcos legales. De todo, lo comentado no es más que una realidad que se puede comprobar fácilmente. Que de continuar las cosas así, antes de tres años no habrá ningún pez en nuestras costas y que mucha gente se está lucrando de una actividad realizada ilegalmente y de manera incontrolada. Que la Administración está dedicando cientos de millones en mejoras de puertos, playas, etc., y que estos desalmados no contribuyen en nada, dado que mayoritariamente venden sus capturas clandestinamente, y que para solucionar el tema, lo básico sería inicialmente lo siguiente: 1. Seguimiento minuciosa de tipos de pescados y tamaños que se venden en pescaderías y hostelerías. 2. Requerimiento de facturas de especies fuera de zona costera. Actualmente se están vendiendo hasta julias, serranos, etc., peces de roca que nunca antes se veían en las pescaderías. 3. Sancionar fuertemente al que no pueda justificar su procedencia (así, de entrada, a los que se dediquen a esta actividad de pesca se les obliga a disponer de una licencia fiscal de actividad y control administrativo) y, así los comerciantes se preocuparán de comprar al que esté reglamentado. 4. Indicar y legislar sitios o lugares y distancias de la costa en los que se pueda llevar a cabo la actividad de pesca de las especies de nuestro litoral, así corno las artes de pesca a utilizar. Actualmente, la pesca deportiva está ganando adeptos. Jóvenes y mayores, bien por el paro o por jubilaciones anticipadas, ven en este deporte una actividad sana y entretenida. Sin olvidar los cientos de millones que se obtienen al año en artículos de pesca, y no es justo ni lógico que, disponiendo como disponemos de un litoral tan amplio y bueno como el nuestro, por culpa de unos desalmados, nos priven de esta actividad porque consideran que el mar es de ellos y lo explotan como les parece. Y a la Administración quiero transmitirle también una idea y es que con la cantidad de costa de la que disponemos y con los problemas que existen en el sector pesquero (aguas comunitarias, licencias, etc.) ¿Cómo no ponen en marcha piscifactorías de especies como lubina, sargos, doradas etc., especies de nuestras aguas con gran demanda y cotización en el mercado? Esto permitiría la nueva creación importante de puestos de trabajo, así corno el poder exportar estas especies. ¿Quién le iba a decir a los noruegos el negocio que han hecho con el salmón? pues aprovechemos nuestros propios recurso. Con un poco de imaginación, y sobre todo con ganas, se pueden solucionar muchos problemas. |