Su origen es totalmente desconocido, aún se le considera
descendiente del antiguo y extinto canario gigante de Gantes, que llegaría a
Inglaterra alrededor de 1700 y que posiblemente fuera cruzado con el canario común.
Diferentes autores consideran que la moña que adornaba su cabeza fue producto
de una mutación, habida cuenta de su especial configuración, manifestándose sólo
en la parte delantera de su cabeza y que no se ha dado nunca en ninguna otra
raza. Máxime si se tiene en cuenta que ya en 1700 existían canarios moñudos
en Alemania sin calificar, pero con las características de las moñas actuales.
Los criadores ingleses, grandes maestros en la creación de tantas razas de
Postura lisa que nos han legado, con su meticulosidad pusieron las bases y
lograron el canario más grande que se ha conocido.
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| Lancashire originario con y sin moña; en el moñudo
se observa claramente la moña en forma de herradura. (Dibujo del
Artista A.Flydon realizado en 1868 para "The featherer Wolf") |
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Hasta 1900 se le conocía por MANCHESTER COPPY, para posteriormente pasar a
denominarse LANCASHIRE COPPY (Con Moña) y LANCASHIRE PLANNEAD (Cabeza lisa).Era un pájaro esbelto y corpulento con una talla entre 22 y 23 centímetros
y que como todo gigante era pesado, de temperamento en cierto modo apático,
con movimientos lentos y a la vez mal reproductor y que con la aparición
del Yorkshire perdió el interés de los aficionados, extinguiéndose
poco a poco. Los últimos ejemplares vivos fueron datados justo unos
meses antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial.
En algunos museos ingleses de historia natural, existen unos pocos
ejemplares disecados, al igual que el también extinto "London
Fancy".Desde hace unos 35 años, aficionados ingleses y belgas están
intentando la reconstrucción de la raza, que nunca ha estado excluida
del catálogo de Razas reconocidas por la CON.
El Lancashire actual, al igual que el Bossu Belga, son una segunda versión
en ambos casos muy distante de momento de la original.
Su reconstrucción está basada sobre los únicos canarios que podían
aportar alguna base, como el YORKSHIRE ANTIGUO por su cuerpo y el CREST
por la moña.
El trabajo es arduo y tremendamente difícil que precisa de una alta dosis de
ilusión, paciencia y tiempo. Las metas buscadas son:
- - Aumentar la talla que actualmente no supera los 18 centímetros.
- - Modelar la forma del cuerpo, estilizando el bloque que forma el del
York.
- - Conseguir un plumaje mas largo que el actual.
- - Tratar de obtener la moña típica en forma de herradura.
Es cierto que se está avanzando en su reconstrucción aunque muy lentamente.
En la última Exposición Internacional de Reggio Emilia, tuve la oportunidad de
poder observar atentamente los Lancashires expuestos junto con mi amigo y colega
Giuliano Passigniani, coincidiendo en que los progresos son evidentes, aunque el
camino a recorrer será largo.
Toda comparación es muy difícil, habida cuenta que la versión original sólo
existe sobre el papel y si nos atenemos al Standard queda mucha tela por cortar.
En mí opinión, si se consiguiera mejorar el cuerpo, que en muchos casos es el
del Yorkshire, la silueta del pájaro ganaría mucho interés. Pienso que el
LLARGUET ESPAÑOL podría aportar bastante al respecto.
Hace algún tiempo leí una traducción de la revista inglesa "OLD
VARIETIES ASSOCIATION" que decía: "El día que algún afortunado
criador de Yorkshire o Lancashire vea nacer un pájaro que al llegar a adulto
tenga 2 centímetros más de lo normal, estaremos cerca del final perseguido,
puesto que el aumento de talla debe ser producto de una mutación, nunca por
selección".
Aficionados y jueces a veces se preguntan el porqué no se cambia el Standard
ajustándolo a la realidad. La Federación Inglesa y la CON no se pronuncian al
respecto, pero la lógica nos lleva a la conclusión de que lo que se persigue
es que los aficionados continúen motivados en la búsqueda de alcanzar, aunque
sea a largo plazo, la mayor perfección posible.
Los Jueces tenemos una gran responsabilidad y debemos mantener una actitud
positiva, destacando lo bueno del pájaro y evidenciando lo negativo susceptible
de mejora, pero nunca otorgando puntuaciones excesivas que, en las
circunstancias actuales, el pájaro no puede alcanzar ni tampoco echando por
tierra las ilusiones del aficionado.
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