
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()
![]()

![]()
![]()
![]()
Sistema Holístico e Integrativo
SEMILLA DEL BUDA

Hace
mucho que se me regalo esta semilla, claro que fue con un propósito, digo
así porque así lo siento en mí…
Algo
que debía de seguir sembrando de alguna manera, y este sembrado aun sea como
lo esté haciendo, es válido para mí, y sí lo siento así en mí, es porque así
debe de ser.
La idea
es ir entregando, enseñando lo que me ha dado la vida en sí, con el Reiki,
Metafísica, lo que se me ha ido enseñando también...cuando Mí
Maestro de Reiki de ese entonces me hizo el regalo, creo no haberle
tomado el peso a su significado real.
Creo
que ahora puedo dimensionar su significado, pretendo hacer lo mejor posible,
todo lo que este de mi parte para dar una buena entrega de mi misma sin
reconocimiento alguno, solo dar lo que creo poder dar de mí.
Es
verdad se me regaló en aquella oportunidad por los puntos que se habían
abierto en la zona, y por el trabajo individual que hacía en aquel momento y
que aún realizo, solo con una persona más, sin parar desde entonces.
La idea
es hacer sentir ala gente lo
fácil que es el hacer Reiki, como cambia la persona en si misma, aceptando
muchas cosas, claro que en el fondo el valor de aquella semilla es eso
justamente, el poder repartir sin que se termine jamás, hablando desde
adentro con las ganas de querer entregar sin límites en sí.
De lo
que se trata en el fondo es de esa gran Infinitud que hay dentro de cada Ser
en la Vida misma, donde todo se encuentra armonioso y aprender a sentirlo de
esta manera perfecta en si por completo, siempre se nos dará el tiempo del
comienzo a esta luz que nace en nuestros corazones, algunos antes otros
depuse, temprana edad o ya de adulto, no importa eso, lo más importante que
esta búsqueda ya está dentro de nosotros mismos, es el tiempo de crecimiento
es el tiempo de entrega total sin deteriorarse en lo Absoluto.

Todo en
el fondo es parte de nuestra Entera Vida, es algo muy natural este aceptarse
en el Amor mismo, esa es la Gran Infinitud de la Vida Misma dentro de
nuestro Ser Perfecto, dentro de todo el cambio que nos podemos dar para
nuestro crecimiento Espiritual, en este camino no hay comienzo ni un final,
porque nunca dejamos de aprender, minuto a minuto, de nosotros y de otros,
de nuestras experiencias y las de los otros, siempre hay algo nuevo en el
cambio, que es uno solo, siempre es un perfecto crecimiento en todo aspecto,
solo debemos de dimensionar la parte de la Luz, la parte Positiva en nuestro
entero Ser, porque es solo Amor mismo, y si es Amor es que es Dios en
Unicidad que nosotros, por cada uno de nosotros.
Esta
Infinitud de lo Perfecto es eso, regresar sin sentir que desfallecemos o
morimos de Verdad, es tan solo un cambio en uno mismo, a una mejor Vida y
par ello es que nos estamos preparando en cada momento de nuestras Vidas.
Cada
momento en uno es el mismo sentir de la Vida, y jamás volveremos a
retroceder en nuestro camino, si seguimos la luz…la Luz de Dios que Nunca
Falla, no nos podremos equivocar, solo es tener la Fe que es así en uno
mismo.
Lo
único que se, es que mi camino debe de seguir…
Los
Lamas Tibetanos cuentan que vendrían mil Budas
ala tierra, y esta semilla es parte de mil semillas qué están en
fruto de un árbol de India.
La
semilla simboliza al Buda (Cristo), qué hay dentro de cada personas, la que
tenemos que reconocer para que así crezca; y al florecer pueda el portador
de ella Sembrar más Semillas.
Donde
camine esta Semilla simboliza la Iluminación
a la que todos podemos llegar
y la Vía para ello… es el Amor que nos enseñó Él.
“Maestro Jesús”.
EN BUSCA DEL MAESTRO
Algunos
discípulos pasan la vida preguntándome dónde está la verdad -dijo un
maestro-. Así que un día decidí señalar en una dirección cualquiera,
intentando demostrar que lo importante es recorrer un camino, y no quedarse
pensando en él.
Pero en
lugar de mirar en la dirección que le señalaba, el hombre que me había hecho
la pregunta comenzó a examinarme el dedo, tratando de descubrir dónde estaba
escondida la verdad.
Cuando
la gente busca un maestro, debería estar buscando experiencias que puedan
ayudarle a evitar ciertos obstáculos. Desgraciadamente, la realidad es otra:
recurren a la ley del mínimo esfuerzo, intentando encontrar respuestas para
todo. El que desea aprovecharse del esfuerzo del maestro para así no gastar
sus energías nunca llegará a ninguna parte, y acabará por sentirse
decepcionado.
Quien
estudie un poco la historia de Buda, se dará cuenta de que, después de
alcanzar la iluminación, se dedicó a hacer que sus discípulos desarrollasen
las cualidades necesarias para llegar a la tan anhelada paz de espíritu.
Quien
lea los evangelios, reparará en que casi todas las enseñanzas de Jesús
tienen lugar en dos circunstancias: bien cuando viajaba, bien alrededor de
una mesa.
Nada de
templos. Nada de lugares escogidos. Nada de prácticas sofisticadas y
difíciles: los apóstoles prestaban atención a lo que decía cuando andaba y
cuando comía, cosas que hacemos todos los días de nuestras vidas.
Precisamente porque las hacemos todos los días, no damos ningún valor a las
enseñanzas que están escondidas en nuestros quehaceres diarios. Pensamos que
las cosas sagradas son accesibles sólo para los gigantes de la fe y la
voluntad, y pensamos que aquello que hacen las personas es demasiado pobre
para ser aceptado con alegría por Dios.
En
busca de nuestros sueños e ideales, muchas veces colocamos en lugares
inaccesibles todo lo que está al alcance de la mano. Cuando descubrimos el
error, en lugar de alegrarnos por haber comprendido nuestros fallos, nos
dejamos llevar por la culpa de haber dado pasos errados, de haber malgastado
nuestras fuerzas en una búsqueda inútil, de haber disgustado a quien deseaba
nuestra felicidad. Y es entonces cuando corremos el peligro de acercarnos a
los 'maestros' o 'gurús' que nos ayudarán a recuperar el tiempo perdido.
Pero no
es así: aunque el tesoro esté enterrado en tu casa, sólo lo descubrirás
cuando te hayas alejado.
Si
Pedro no hubiese experimentado el dolor de la negación, no hubiera sido
escogido jefe de la Iglesia.
Si el
hijo pródigo no hubiese abandonado todo, jamás habría sido recibido con
júbilo por su padre.
Si Buda
no hubiese decidido vivir una vida de sacrificio durante muchos años, jamás
hubiera entendido el placer de la alegría.
Algunas
cosas en nuestras vidas tienen un sello que dice: «Sólo comprenderás mi
valor cuando me pierdas y me recuperes». De nada sirve querer acortar este
caminó.
Existe
un viejo dictado mágico que dice: cuando el discípulo está listo, aparece el
maestro.
Pensando en esto, muchas personas se pasan la vida entera preparándose para
este encuentro. Cuando se cruzan con el maestro, se entregan por completo,
días, meses o años. Pero terminan descubriendo que el maestro no es el ser
perfecto que habían imaginado, sino una persona igual a las demás, cuya
única función es compartir aquello que ha aprendido. Al verse frente a una
persona normal, el discípulo se siente herido. Siente desesperación y el
deseo de abandonar la búsqueda, cuando, en realidad, es así como debe ser,
es esto lo que nos hace libres para labrarnos nuestro propio camino.
Paulo
Cohelo
Qué
bien, que bien, así es la verdad, Interna…solo es encontrarse con nuestro
propio Ser, nosotros somos los mejores Maestro, no necesitamos de nadie más,
es bello este escrito, encierra toda la verdad misma del Ser humano, no
sentirse capaces de hacer y creerse cosas, somos creadores por naturaleza,
somos valiosos desde el mismo nacimiento, porque en ello ya vienen la Luz en
nuestro corazón, desde que nacemos se nos ha entregado Amor, nada más que
eso, es lo primero que aprendemos…pero luego olvidamos…si…olvidamos de ese
encuentro con nosotros mismos muy luego, ya una vez que nos damos cuenta de
que tan solo con el Amor podemos hacer tanto…tanto por el mundo, nosotros y
todo lo que nos rodea…pero siempre debe de haber un final, pero ese final no
existe…es creado por la parte humana, ya comprenderemos del porqué…
Paola.
Copyright © 2004 Luz en tu Camino – Sistema Holístico e
Integrativo
Todos los derechos
reservados - © Paola Wlack
Chile
Resolución 1024 x 768