iglesia nuestra señora de la asuncion igea la rioja
Iglesia
Ntra Sra de la Asunción Igea (La-Rioja)
ESTRUCTURA
ARQUITECTÓNICA: Es edificio barroco de los siglos
XVII y XVIII, de forma rectangular, de tres naves y de cuatro tramos a
igual altura. En su realización se utilizó principalmente sillería y
manpostería. Los Arcos de medio punto sobre pilas toscanas octogonales y ocho
incrustaciones en los muros, todas ellas de mármol negro, sin pulimentar,
hoy cubiertas de pintura, soportan bóvedas de arista en la nave
central y lunetos en el resto. Con torre a los pies comenzaba a construir
en mampostería y acabada en ladrillo, cubierta por cúpula.
La nave central mide 35x9 metros y las laterales 22x4 metros. Hay cuatro
capillas dos a cada lado.
Los primeros datos que tenemos de
esta construcción datan del año 1.634 en que se gastaron
34.000 reales en compra de materiales: yeso, cal, piedra. Madera.... sin
embargo se puede afirmar que esta iglesia es del siglo XVIII, a causa de
las muchas reformas habidas.
En la cabecera, tras el altar mayor, existen otras dos construcciones
secundarias, que hoy se dedican a antesacristía, capilla-museo (antigua
sacristía) y la sacristía actual.
El coro elevado tiene la misma extensión que el presbiterio,
8x6 metros y acoge una sillería rococó de finales del siglo XVIII con su
fasciol a juego, procedentes del convento Franciscano de Cornago, configurando
con el órgano contiguo una bella estampa que sirve como referendo del
gran auge que cobraron las actividades musicales por toda La Rioja en ésta
época. El órgano es una creación del logroñés Manuel de San Juan en 1.799
aprovechando una caja anterior cuya fachada se decora por motivos vegetales
calados en forma de celosías.
Referente al órgano
diremos que los primeros datos que se tiene son del 1.637 y en el que figura
el pago de 340 reales por "aderezo del órgano". Hay una vieja leyenda
que asegura que
nuestro viejo órgano, procede del convento de Vico, en Arnedo. Lo
que si sabemos es que por aquellos años ejercía como organista
el llamado "maestro de gramática" venido de Calahorra, que
fue quien compuso el himno a la Virgen del Villar y también los
que se cantan a los diferentes santos en sus cofradías. En fecha reciente el organero Sr. Moretín, navarro, lo arregló,
afinó debidamente y se le colocó motor eléctrico.
Entre los tesoros artísticos propiedad de esta iglesia destaca
una custodia en sol, de plata dorada, con una inscripción que vuelve
a traernos noticias de aquél fundador del Marquesado de Casa Torre:
"Esta custodia dio por su devoción a la parroquia de esta villa
Don Joseph Ovesas año 1725".
En el año 1.817 y 1.824 hubo
necesidad de llamar a un técnico para que reconociera los quebrantos
que se notaban en las tres naves centrales y en la sacristía, por
haberse infiltrado agua de la acequia del Rincón. También
en el año 1.817 se resquebrajó la columna que afianza
la pila del agua bendita. La última gran reforma hecha en la iglesia
data de los años ochenta, ya que la cubierta amenazaba ruina, se
sustituyeron las maderas por vigas de hierro y se le dio consistencia con
cemento.
Capítulo aparte merece la TORRE, es una
maravilla de estilo mudéjar aragonés, tiene 45 mts de altura,
con tres cuerpos bien diferenciados: la parte baja de mampostería
y de forma cuadrada en armonía con toda la iglesia; La parte media
es octogonal, de ladrillo de la tierra, esta parte es la que da cobijo
de dos parejas de cigüeñas, campanas y un reloj, reparado hace
cuatro años y por último la superior terminada en veleta
y construida también con ladrillo rojo.
El Ayuntamiento de Igea, fue el que se puso en contacto allá por el 1.745 con
el maestro de obras José de Argós, avecinado en Corella (Navarra) con el
fin de encargarle el proyecto, aunque la escasez de dinero retrasaría las obras
unos años más. Las dos fechas que figuran en distintos lugares de la torre
(1.786 y 1.788) corresponden al periodo de comienzo y terminación de los
trabajos. Es éste un modelo que hay que relacionar con el que hacer de Juan
Cruz de Urízar y tiene su referente en la torre de Pradejón.
La torre comenzó a levantarse a finales del siglo XVII, para
sustituir a la actual veleta, destruida en 1.682, que se alzaba sobre la
actual capilla de Sta. Lucía, se sustituyó en el año
1.788, empleando materiales provenientes de un antiguo crucero o humilladero
que estaba en ruinas y estorbaba en medio del camino del puente.
En 1.997 se procedió a la
puesta apunto de las 3 campanas y dos campanillos, para el volteo eléctrico,
costando 836.311 Ptas.
Campana de
La Asunción: Es la mayor de las campanas, pesa 460 kgrs.
y mide 112 cm. de diámetro, es la que marca las horas del reloj
con un martillo, que ahora para el volteo se ha colocado en el exterior,
para golpear la campana desde afuera.
Lleva una inscripción que dice: "Regina in coelum Asumpta, ora
pro nobis"
Se refundió en el año 1951 en Vidal Erice de Pamplona,
siendo párroco D. Segundo Romero y Alcalde D. Angel Herce.
Campana del
Sagrado de Jesús: Es la que da al río, pesa 200 kgrs.
y mide 73 cm. de diámetro.
Está refundida en 1944, con D. Segundo de párroco y José
Benito como Alcalde en Miranda de Ebro, en la empresa Vda. de Perea.
Campana de
San José: Pesa 330 kgrs. y mide 87 cm. de diámetro
Está refundida también en 1944 en Miranda de Ebro.
ESCULTURAS
Y ALTARES: Lo
primero que llama la atención es el número de altares: 12
en total, casi todos coinciden en su estilo "Churrigeresco-plateresco",
adornadas con las clásicas columnas salomónicas, bastante
recargadas, de finales del siglo XVII a principios del siglo XVIII.
El
altar mayor
consta de tres cuerpos, destacando el bajo relieve central, que representa
el misterio de la Asunción de María, titular de la parroquia,
rodeada de vistosos angelotes policromados, a sus lados magníficas
imágenes de San Pedro y San Pablo.
Este retablo es un claro exponente de la generosidad de un religioso amante de
su pueblo natal: Fray Antonio de Igea (Antonio de Bea era su verdadero nombre),
padre capuchino en Cintruénigo (Navarra), que fue quien lo mandó construir en
1696 a sus expensas. Es lógico, por tanto, que encargara su realización al
arquitecto José de San Juan y Martín, uno de los más activos del momento en
toda esta zona de Navarra, no muy alejada de Tudela, siguiendo esquemas que se
identificaban con la producción de Francisco de la Cueva. En 1698 contrataría
el dorado de esa llamativa máquina el zaragozano Francisco de Plano y Martín
de Beroiz, tan conectados con Tudela. Meses después, en 1699, Fausto de
Berástegui y Miguel Marín, residentes en Calahorra y Ausejo respectivamente,
se ocupaban de pintar la capilla mayor con el fin de incrementar las
posibilidades plásticas de todo el conjunto.
La parte superior está ocupada por el misterio del calvario:
Cristo en cruz. La virgen Dolorosa y San Juan en armonioso conjunto.
De los altares
laterales destacamos el dedicado a San Juan Bautista, quizás
el más bello, con cuatro imágenes muy logradas: Jesucristo,
San Juan, el padre Eterno en bajo relieve y el espíritu Santo, en
figura humana.
En la capilla
del rosario, cuyo altar e imagen han sido repintados burdamente,
han existido siempre dos urnas laterales y un pequeño altar dedicado
a San Roque, que sin duda es el vestigio más primitivo de toda la
iglesia.
Son notables por su estilo y sus imágenes, las capillas de la
soledad y la de Santa Lucía, construidas, la primera en 1.615 y
la segunda en 1.762. El lugar que ocupa Santa Lucía era la primitiva
entrada de la parroquia y encima estuvo la espadaña con las campanas
antes de ser construida la actual torre en el siglo XVIII.
El
retablo de la Dolorosa corresponde también a ese periodo de finales del siglo
XVII y comienzos del XVIII y por tanto haciendo de la columna salomónica su
principal argumento estético, lo más interesante de este retablo reside justamente
en algo que está estrechamente conectado con él. Es decir en la pequeña
arqueta-relicario confeccionada a base de maderas nobles, ébano, plata y carey,
de acuerdo con un siglo clasicista de la primera mitad del siglo XVII, que se
dispone en su base sobre la mesa del altar y cuya procedencia italiana no
habría en principio que destacar.
Terminamos el recorrido por el interior
de nuestra parroquia, reflejando algunos datos sobre los dos púlpitos:
El más antiguo data de 1.722, los balaustres fueron traídos
desde Abandiano (Vizcaya) y los arpones y barras para sujetarlo a la columna,
también hierro vizcaino, que doró Pedro Lázaro,
costó 2.158 reales.
El otro púlpito es muy posterior, aunque una buena imitación.
Como dato final, curioso, diremos que las actuales grandes puertas
de la iglesia son obra de D. Manuel Izárraga, carpintero. Costó
hacerlas cinco días y medio, ayudado por seis hombres, que además
vigilaban la iglesia por las noches, los días que estuvo sin puertas.
BIBLIOGRAFÍA: Periódico Palallana nº 4 y nº 6
Inventario del patrimonio artístico de España,
(Logroño y su provincia)
Suplemento del periódico de La Rioja sobre "La Rioja Monumental" Pág.
77-80
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