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Maltrato a las mujeres

 

El maltratador: ¿cómo es el hombre que agrede a su pareja?

Las españolas están perdiendo el miedo a denunciar a la pareja que las maltrata: un hombre que no siempre responde al perfil de persona problemática o violenta

Qué se esconde en la mente de una persona capaz de agredir verbal o físicamente a su pareja e incluso de matarla? Desde luego no es amor, por mucho que el agresor doméstico quiera mantener la relación, y las razones tampoco se deben sólo a trastornos de la personalidad o a factores patológicos debidos a las drogas o al alcohol. Los expertos señalan que en muchos casos estos individuos son normales, psicológicamente hablando. "Muchos incluso son tímidos y descargan su agresividad con la familia y es en la relación con la esposa donde se genera el enfrentamiento", señala Javier Nistal, subdirector de Gestión Penitencia del Ministerio del Interior.

Según un informe elaborado por la Central Penitenciaria de Observación de la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, dirigido por el propio Nistal, el 51% de los sujetos internos en centros penitenciarios españoles por delitos relacionados con el ámbito familiar presenta un proceso madurativo normalizado, frente a un 47,8% de individuos en los que hay disfunciones debidas, en concreto en los casos de delitos contra la vida, a problemas psicológicos-psiquiátricos (42%) y al consumo de alcohol y drogas (28%).

"No se le puede cargar el sambenito de los maltratos a determinadas personas. Maltratador puede ser cualquiera. Hay casos de carácter psicopático, pero muchos de estos individuos están perfectamente adaptados al entorno", asegura la psicóloga Milagros Rodríguez Marín, miembro de la Comisión para la Investigación de los Malos Tratos. Para ella, estas personas suelen ser controladoras y posesivas, manipuladoras y seductoras y no pertenecen sólo a una clase social determinada. "Los hay con pocos recursos y con un alto nivel económico. Hasta la Comisión llegan también muchas mujeres víctimas de violencia doméstica de clase social media-alta", mantiene Milagros Rodríguez Marín.

Lo que sí está claro es que la mayoría de los agresores domésticos no asume el delito. El informe elaborado por la Dirección General de Instituciones Penitenciarias muestra que el 64,6% de los encuestados no admite haberlo cometido. "Suelen negar los hechos y si los aceptan nunca creen que ellos tengan la culpa". En su opinión, comenten la agresión porque en definitiva la víctima se lo ha buscado. "Éste es uno de los mayores inconvenientes con el que nos encontramos a la hora de abordar programas de reinserción. El otro es que, como hemos detectado, muchas de estas conductas agresivas están basadas en valores culturales, en problemas de relación social, falta de capacidad para controlar los ataques de ira y en situaciones estresantes", señala Javier Nistal. Este experto mantiene que, según los datos del informe de Instituciones Penitenciarias, un porcentaje alto de este tipo de individuos están en el paro, sufren inestabilidad laboral o sufren carencias afectivas y sociales.

El estudio revela que entre un 60% y un 70% de las personas que ingresa en prisión por delitos en el ámbito familiar realiza un empleo no cualificado o temporal y un 10% está en el paro. Aunque, por supuesto, también las hay que llevan a cabo una actividad laboral estable (el 25%).

Por lo general, están casados (el 41,7% frente al 22,6% de solteros) y llegan a prisión por estos delitos entre los 40 y los 60 años, aunque ello no implica que no hayan sido maltratadores durante años. "Quien maltrata a la mujer lo más probable es que al menos haya sido un novio controlador, quiere saber qué hace en todo momento, cómo se viste, no le gustan sus amigos anteriores y cuando protagoniza el episodio agresivo, incluso le pide perdón a la víctima, achaca el arrebato a su estado de nervios y asegura que nunca más se volverá a repetir. La mujer le perdona e incluso puede pensar que debe ayudarle soportando esa situación durante años", dice Milagros Rodríguez-Marín. Según la macroencuesta "La violencia contra las mujeres" realizado por Sigma Dos para el Instituto de la Mujer, la pasada primavera, el 70% de las mujeres maltratadas por su pareja declara que sufre esta violencia desde hace más de 5 años de convivencia. Es más, este mismo estudio revela que el 12,4% de las españolas mayores de 18 años sufre malos tratos aunque ellas no se consideren víctimas de esta violencia doméstica. "El entorno familiar es un ámbito íntimo de privacidad y por ello es muy difícil que se saquen a relucir los problemas, hasta que no son graves", señala Nistal.

Además, no sólo los malos tratos comprenden las lesiones o la agresión sexual, también los hay verbales y psicológicos. "Éste es uno de los peores. Si te pasas la vida escuchando que eres tonta, al final te lo crees. Se sufre una pérdida de autoestima, ansiedad, angustia, insomnio, fatiga y depresión que puede afectar gravemente a la víctima", mantiene Rodríguez Marín.

Del total de estos reclusos estudiados en el informe de Instituciones Penitenciarias, sólo el 23,7% tenía antecedentes penales y muy pocos eran reincidentes (el 2,3%). Contrariamente a lo que se suele pensar, la mayoría (el 59,84%) no procede de una familia desestructurada, sino que es aparentemente normal, mientras que el 39,36% de estos reclusos ha nacido en el seno de una familia problemática. "Hay muchas teorías a este respecto, las clásicas americanas mantenían que aquellos niños que habían sido testigos o víctimas de violencia en el seno familiar sin duda repetirían estos comportamientos y que aquellos que vivían en familias normales era difícil que los tuvieran. Pero la realidad es que las cosas no están tan claras", señala esta psicóloga.

Las principales víctimas de los agresores domésticos son los hijos (el 29,8%), porque es un modo de hacer daño a la madre, seguidos de las mujeres (27,3%). "Ningún niño que viva en una familia donde hay malos tratos está exento de ellos y aunque no les pegue siempre sufrirá descalificaciones", mantiene.

Las explicaciones del maltrato en la familia son variadas, pero los especialistas coinciden en señalar que una de las principales se encuentra en los valores culturales patriarcales. "Este tipo de personas consideran que la vida de su mujer, de su novia o de sus hijos les pertenece", mantiene Javier Nistal. "En el fondo lo que subyace es el machismo. Ven a la mujer como un objeto, como una posesión más y hacen lo posible para evitar que se independice. Ellas les pertenecen y por ello no aceptan la separación", señala Rodríguez Marín. Según el Instituto de la Mujer, el 95% de los asesinatos a mujeres se produce cuando la pareja se ha separado o está en trámites de hacerlo y muchas mujeres que se declaran víctimas de malos tratos están separadas o divorciadas.

Según las cifras que maneja el Instituto de la Mujer, se pone de manifiesto que el número de denuncias por malos tratos, respecto al año 1999, ha aumentado en un 6,5%, lo que no significa, según todos los expertos, que los malos tratos hayan aumentado durante este año.

Según la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, el total de individuos que están en prisión por haber cometido estos delitos es el 2,3% del total de la población reclusa, una cifra que se mantiene estable a lo largo de los últimos años. "No creo que haya más casos de agresiones. Lo que ocurre es que hace 25 años, la mujer española se animaba menos a denunciarlo, apenas tenía protección y ni siquiera tenía opción a separarse. Ahora, son más las que se atreven a hacerlo, algo que el agresor no tolera y quizá lo que se estén dando es un mayor número de asesinatos", mantiene la psicóloga Rodríguez Marín

 

EL MALTRATO A LAS MUJERES EN CIFRAS

En España, Canarias es la comunidad autónoma donde hay más mujeres mayores de 18 años que aseguran sufrir malos tratos en el ámbito doméstico, seguida de Madrid. Sin embargo, Castilla-La Mancha es donde hay más mujeres que sufren agresiones en la familia aunque ellas no lo admiten.

 

...Y en el mundo

Entre un 20% y un 50% de las mujeres, dependiendo de los países, son víctimas de agresiones y malos tratos en el ámbito familiar, según un estudio del Fondo para las Naciones Unidas y la Infancia (UNICEF), presentado este año. Por ejemplo, en Nicaragua, las mujeres se ven sometidas a malos tratos, mientras que en Colombia la tasa se sitúa en el 19%. En los países industrializados, como el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, las cifras varían entre el 29 y el 25%, mientras que en Japón se cometen un 59% de agresiones contra las mujeres.

La violencia contra éstas comienza en la infancia, cuando sufren desatención, falta de acceso a los cuidados médicos y a la educación, incesto, mutilación genital, matrimonio temprano y prostitución. Además, el estudio revela que entre un 10 y 15% de las mujeres han padecido violación o relaciones sexuales obligadas en el seno del matrimonio aunque ellas mismas no lo consideren como tal.

En España un 4,2% de las mujeres mayores de 18 años declara haber sido víctima de malos tratos en 1999, por alguna de las personas de su hogar o por su novio y el 12,4% son consideradas como maltratadas, aunque ellas no crean que sufren este tipo de violencia, según los datos del Instituto de la Mujer.

 

PERFIL DEL AGRESOR

El 56,3% comete delitos contra las personas (homicidios, asesinatos, lesiones); el 35,7% contra la libertad sexual (violación, agresión sexual, abusos deshonestos); el 3,9%, incendios, impago de pensiones, etc.; el 2,1%, contra la propiedad y el 2%, contra la libertad: amenazas o coacciones.

Tienen entre 40 y 60 años, aunque pueden haber maltratado a su pareja desde jóvenes.

Suelen estar casados.

Sus principales víctimas suelen ser los hijos y después las mujeres.

No suelen tener antecedentes penales y en prisión son presos que apenas sufren sanciones.

Suelen tener empleos temporales y no cualificados.

Sus aptitudes mentales están consideradas como normales.

Proceden de familias aparentemente no problemáticas.

No asumen el delito. Siempre culpan a algo o a alguien.

 

Así se comportan

  • Son muy controladores. "Para ellos, la mujer no es autónoma, les gusta decirles lo que tienen que hacer, como se tienen que comportar...", señala la psicóloga Rodríguez Marín. Ordenan, mandan y si la mujer le discute, descalifican y agreden.
  • Posesivos. La mujer es una posesión más. La consideran suya y por eso lo primero que suelen hacer es aislarla. Y no aceptan la ruptura. Si ella no es de ellos, no será de nadie.
  • Manipuladores. Siempre tienen razón y convencen a la víctima de ello. Frases como "me has provocado", o "estoy pasando por un momento difícil" son frecuentes. "Las víctimas se autoconvencen de las explicaciones, pero después de ser agredidas lo más importante es el miedo a la paliza. Conviven con la situación hasta que no pueden más.", señala Rodríguez Marín.
  • Seductores. Tras la agresión puede prometer a la mujer que no volverá a pasar y ella se lo cree.

Yolanda Colías 16.10.00

Fuente: Macroencuesta La violencia contra las mujeres, Instituto de la Mujer