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Carlos Ferrer Hammerlindl
Luciano García Lorenzo: La obra de teatro, como una novela, un poema, un cuadro o
una sinfonía, es arte y el arte no se negocia; es una necesidad y una necesidad cada
vez más imprescindible...
PUBLICACIONES NO PERIÓDICAS SOBRE TEATRO
Estas recensiones pretenden servir de guía o de bibliografía básica para los nuevos
estudiantes, indicando el contenido de los libros, al igual que los aspectos de mayor
relevancia. Por tanto, indicamos las herramientas necesarias para cualquier
investigador novel que desee introducirse en la reciente historia de nuestras artes
escénicas.
Recopila una serie de comentarios y análisis de obras, autores o representaciones,
dentro de ese marco temporal, por parte de diversos estudiosos. Una edición de M.
Aznar Soler que ayuda a la comprensión de las obras tratadas, aderezada con una
completa bibliografía sobre esos 20 años en el mundo del teatro.
Este libro es el resultado de la serie de ponencias organizadas por la Fundación Juan
March, en junio de 1976 (Madrid), con las que se pretendía ser
el marco de una reflexión crítica. Las palabras de los ponentes son el reflejo de la
delicada situación del teatro español de posguerra, son un grito de dolor, un quejido
amargo que deja en el lector un resabio de hiel en los labios. En él, Miguel Narros toca
el tema de la red de salas de teatro y su descentralización; Miguel Pérez Coterillo
enumera
las tareas más urgentes a realizar; Ángel Facio, tras presentarse, expresa su
preocupación por la decadencia del arte teatral y sus criterios personales ante el
hecho teatral, criticando con dureza los defectos de actores, directores, críticos,
empresarios, políticas teatrales, censura e indicándonos así las medidas a tomar;
Alberto González Vergel nos introduce en el papel que debe desempeñar el director de
escena; y en el posterior coloquio Narros esboza las fases que conlleva un montaje y
Facio traslada ese bosquejo a los grupos independientes. Tina Sáinz habla de la
deficiente y precaria formación del actor, de sus reivindicaciones laborales, de los
necesarios grupos independientes, del sindicato y de la censura; José Luis Gómez
insiste en el aprendizaje del actor, tratando los mecanismos de producción teatral, es
decir, el teatro comercial, el subvencionado y el nacional y los grupos independientes;
en el coloquio reproducido destaca la prueba de acceso por la que tuvo que pasar
Gómez en la Escuela de Arte Dramático de Westfalia, su idea de Teatro Nacional y la
de teatro-laboratorio para el aprendizaje del actor, aunque también la explicación de
Tina Sáinz sobre el funcionamiento de las cooperativas teatrales. José Ruibal nos hace
participes de sus dificultades para estrenar y destaca la importancia que ha tenido
desde siempre la literatura dramática, la española, claro, tomando como hitos a Lope y
a Valle; F. Nieva explica el estancamiento del género teatral, su escasa evolución y los
elementos que han influido en ello y expresa su opinión y parecer acerca del
surrealismo y el simbolismo; J. M. Rodríguez Méndez se queja de las supuestas
tendencias políticas que le atribuyen a sus obras y de la ausencia de libertad en el arte
teatral; J. Martín Recuerda nos habla del mundo de su escritura y de los problemas que
ha sufrido por culpa de un panorama podrido, de las escasas oportunidades que reciben
los dramaturgos dignos, de la crítica cítrica y de la
ineficaz, del empresario teatral y de la falta de preparación en general de la gente
de
teatro; A. Gala explica su concepción del Teatro como género literario y detalla
los
rasgos del teatro español actual. Lauro Olmo comienza con una breve presentación de
su persona y de sus inicios como autor, para reflexionar sobre su personal proceso de
creación y terminar con una bonita
canción-romance; Buero nos introduce en las influencias de su teatro, en los falsos
parentescos con otras obras, sus fuentes e impregnaciones literarias, siendo este vetusto
documento de gran relevancia para la comprensión de su teatro por su sinceridad y
honestidad.
Atribuimos a una errata tipográfica la mención de Palo de tormenta en lugar de Pelo
de
tormenta en la p. 286.
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Francisco Álvaro, El espectador y la crítica(El teatro en España en 1958),
edición del autor, Valladolid 1959.
Tras un prólogo escrito por autores de prestigio o estudiosos, Álvaro establece un
recuento de las representaciones, los autores, los intérpretes y el juicio de los críticos,
yuxtaponiendo los diálogos de los críticos con su punto de vista. Analiza
exhaustivamente- centrándose en Madrid - lo que se representó, los datos
cuantitativos de taquilla y el número de representaciones, el teatro traducido y en
provincias, incluyendo el juicio valorativo del teatro en Cataluña, la figura de los
finados, las reposiciones, los premios teatrales, los festivales, el género lírico, etc.
Asimismo, lista los locales madrileños dedicados a teatro y el teatro español en el
extranjero. Todo lo cual está completado con unos índices alfabéticos y aderezado con
ilustraciones, que hoy adquieren valor.
Este libro es el primero de una serie que llegará hasta 1986, siendo imprescindible para
conocer la actividad teatral de la época centrada y enfocada hacia los estrenos
teatrales.
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Ignacio Bonnín Valls, El teatro español desde 1940 a 1980. Estudio histórico
crítico de tendencias y autores, Octaedro, Barcelona 1998.
El profesor de crítica literaria de la Universidad Autónoma de Barcelona ha elaborado un
manual que menciona todos los hitos teatrales con empleo de abundantes notas,
pasando revista a una época únicamente resucitada para la luz pública gracias a
empresas como ésta, ya que la voluntad y el presupuesto político, aspectos que
determinan de manera preponderante los valores políticos corruptores de los criterios
culturales, han preferido defenestrarla sin más -
esto se comprueba al contar el número de homenajes que han recibido, por parte de la
administración, los autores que desarrollaron principalmente su labor teatral en esa
época, como es el caso de la otra generación del '27, etc. -.
Este libro de Bonnín, a pesar de pecar en exceso del uso de etiquetas, provocando con
ello un trato injusto a autores como D. Jaime Salom o D. Jesús Campos, encasillados y
calificados a la ligera, es de utilidad para adquirir conocimientos muy generales y a
grandes rasgos y tener una idea global de la época estudiada.
Recopila entrevistas con varios de los creadores más relevantes de la última
generación, es decir, los recientes autores que han efectuado de una forma más
constante y normalizada su labor en los últimos años a la publicación del libro,
excluyendo a los consagrados que han desarrollado la quilla de su obra antes del 75.
Centeno reúne sus pareceres acerca de los espectáculos teatrales de esa década,
siendo un reflejo artístico e histórico de la época en cuestión. Se divide en: una
primera parte, que es una visión crítica, dedicada a los autores y una segunda en la
que se ocupa de los directores. Es, en palabras de Jaime Siles, una colección de
artículos con estructura y entidad de ensayos.
Esboza las corrientes actuales del teatro en España a través de una panorámica
sintética y clara del teatro de hoy, que sirviera de orientación al lector. Demasiado
sintética, quizás. Se ajusta fundamentalmente al teatro representado en Madrid y de
los autores españoles analiza a Valle-Inclán, Lorca, Benavente y Buero al que le
considera el principal autor dramático español de hoy -. Debido a la completa ausencia
de notas bibliográficas, su interés radica en el estudio dedicado al teatro de Buero
Vallejo, donde explica
las constantes de su teatro y los temas de su producción dramática, con mayor o
menor acierto. En definitiva, podemos considerar este trabajo de Elizalde como un libro
menor con la finalidad de servir de complemento a otros estudios de mayor calibre y
extensión, aunque este carácter menor no le exime de ciertos despistes o errores,
como el atribuir a Tennesse Williams la obra Todos eran mis hijos, escrita por Arthur
Miller (cf. p. 191).
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Luciano García Lorenzo, El teatro español hoy, colección biblioteca Cultural
RTVE, coedición de Planeta, Prensa Española, Magisterio español y Editora
Nacional, Barcelona 1975.
Comprende la producción teatral al completo desde los inicios de Benavente hasta Gala
y Arrabal. Analiza la figura de los diversos autores, apoyándose en las opiniones que
han suscitado, las críticas que han generado y las obras que han producido para
examinar así el teatro español de la época.
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Luciano García Lorenzo y M. Francisca Vilches Frutos, La temporada teatral
1983-1984, CSIC, Madrid 1985.
El número 11 de los anejos de la revista Segismundo es más completo que el estudio
de Álvaro, en el sentido de que incluye completas fichas, con índices exhaustivos de la
cartelera teatral no sólo de Madrid y Barcelona, sino también del resto de las
comunidades autónomas. Además, incluye breves comentarios de las obras más
destacadas y proporciona consideraciones acerca del panormaa teatral, la eterna
crisis, las producciones de autor extranjero...
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Pedro Laín Entralgo, Teatro y vida. Doce calas teatrales en la vida del s. XX,
Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona 1995.
El autor proporciona unas cuantas muestras de valor para ofrecernos cómo la
penetración en la quilla de una pieza teatral colabora a la intelección de aquello que el
ser humano debe ser y ser sólo. Laín reflexiona alrededor de los elementos que unen el
teatro y la realidad, mostrando al lector los evidentes vínculos que contienen las
producciones dramáticas de autores tan dispares como los comentados en esta
ocasión: C. Arniches, Beckett, Benavente, Bernard Shaw, B. Brecht, A. Camus, García
Lorca, E. Ionesco, L. Pirandello, J. Priestley, J. P. Sartre y Unamuno. Pero no se
elabora un estudio de la obra completa, sino de la pieza teatral que sirve mejor a los
propósitos de Laín y su selección es arbitraria, tal y como se reconoce en la nota
preliminar. Sin embargo, este dato no le quita atractivo a esta buena edición de un
texto acertado.
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Candyce Leonard y John P. Gabriele, Teatro de la España demócrata: los
noventa, Fundamentos, Madrid, 1996.
Aglutina la dramaturgia de cinco autores actuales con edades comprendidas entre los
42 y los 34 años y con un peso específico en el panorama teatral español, como son E.
Caballero, I. del Moral, A. Plou, R. García y A. Álamo, cuyo talento puede comprobarse
leyendo la pieza teatral que se incluye de cada autor. En las entrevistas efectuadas,
se plasma la opinión del dramaturgo al respecto de la realidad teatral, de la errónea
frase: En España no hay autores, de su obra en conjunto y de la que se publica en el
libro, de las generaciones actuales y anteriores, de la eterna crisis teatral, etc. El
libro ofrece una muestra válida y útil de los trabajos dramáticos que se desarrollan
en
la década de los noventa.
Una estructura idéntica y unos mismos fines posee el libro de Candyce Leonard y John
P. Gabriele, Panorámica del teatro español actual, Fundamentos, Madrid 1996, el cual
estudia en esta ocasión a L. Cunillé, J. Mayorga, A. Onetti, I. Pascual y M. Sánchez
Roldán, nacidos entre 1950 y 1960 en diversas capitales españolas.
Compila en un volumen seis trabajos publicados en la revista Triunfo y un conciso
ensayo que recogió Primer acto. Alternando noticias de política internacional (2 Guerra
Mundial, Tribunal de
Nuremberg, etc.) desde el capítulo primero al tercero, traza una visión acorde con los
acontecimientos y la situación de la época, apoyada en los recortes de prensa,
mayoritariamente extraídos de ABC e Informaciones, así como en los del crítico
Alfredo
Marqueríe. En el capítulo IV, desentraña el teatro de humor, el único que merecía
elogios hasta la llegada de Buero y Sastre, y lo califica como el gran refugio intelectual
del mejor teatro de la derecha; explica el concepto de humor, definido como el hijo civilizado
del pesimismo,
basándose en Pirandello, y expone el buen hacer de los autores que lideraron el teatro
de humor, haciendo referencia ineludiblemente a la hace meses
antologada La Codorniz. En el V, son cinco las obras analizadas para explicar la otra
cara del teatro, la del teatro de ideas; personalmente no comparto la elección de
estas obras para la síntesis del teatro de tesis, que es el teatro social o realista, pero
debemos recordar que el libro se editó en 1971 y que el tiempo transcurrido juega a
favor de nuestro criterio. El capítulo VI toca los temas de la censura. Así como la
programación teatral y el regreso de A. Casona, la figura de José Tamayo que fue,
durante una larga etapa, uno de los pocos hombres realmente vivos del teatro
español-.También trata de A. Gala el último gran fracaso del teatro de la
derecha- y
de A. Paso la mayor victoria del moderno teatro español de la derecha-. En el último
capítulo, tal y como reza en su título, se glosa el compromiso de las formas mediante
personajes de la talla de Meyerhold, Benavente, Lorca, Unamuno, Valle, Stanislawski,
Artaud...
Encontramos una pequeña errata tipográfica en la p. 47 al aludir a López Ruio en lugar
de López Rubio, también resulta curioso el empleo de jira en la p. 112.
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Patricia W. O´Connor, Dramaturgas españolas de hoy. Una introducción, 2ª
edición, Fundamentos, Madrid 1997.
Se compone por un exhaustivo y completo índice bio-bibliográfico de las dramaturgas
españolas del s. XX, que se centra en aquellos datos vinculados directamente con su
dramaturgia, ya que hay autoras que han cultivado varios géneros literarios. Con
maneras de diccionario enciclopédico, además O'Connor suele aportar su opinión al
respecto de la obra de la escritora. Incluye siete obras en acto único escritas en los
'80 por L. Falcón, C. Resino, Mª M. Reina, P. Pedrero, M. Lázaro, M. Ares y P. Pombo.
Igualmente, analiza la producción dramática de las autoras más destacadas desde
1939 hasta 1989, haciendo hincapié en las últimas generaciones, así como la presencia
de la mujer en las tablas desde el punto de la vista de la dramaturgia, haciéndonos ver
los contratiempos sufridos y los éxitos obtenidos.
Pueden servir para ampliar conocimientos en el tema: Pilar Nieva de la Paz, Autoras
dramáticas españolas entre 1918-1936: (texto y representación), CSIC, Instituto de
Filología, Madrid 1993; Juan Antonio Hormigón (dir.) y Inmaculada
Alvear, Autoras en la historia del teatro español (1500-1994), vol. 2, ADE, Madrid 1996;
Patricia W. OConnor, Mujeres de aquí y allí en John P.
Gabriele (ed.), De lo particular a lo universal. El teatro español del s. XX y su
contexto, Vervuert Verlag, Frankfurt 1994.
En el prólogo, el maestro Oliva confiesa los aspectos que ha desarrollado: los autores
que han posibilitado el más reciente teatro español; movimientos contemporáneos
que esos autores han originado; artistas creadores que hicieron realidad en los
escenarios la representación; elementos artísticos y técnicos que se pusieron en
práctica para vehicular sus actuaciones; los medios social (público) y técnico (locales)
en donde se realiza dicho teatro; líneas de análisis que diacrónica y sincrónicamente
permitieron acercar al investigador a textos, artistas y materiales técnicos propios
del teatro.
Se aparta de los riesgos del determinismo generacional y coloca a los autores en
función de sus circunstancias históricas, lejos de tópicas clasificaciones y de
tendencias que posteriormente no se han concretado tal y como cabría esperar. Se
efectúa el estudio de los acontecimientos que envuelven al teatro español como paso
previo a los textos que lo explican y detallan en la escena. Pero, sin duda alguna, lo
más importante para el estudiante es la bibliografía comentada, la cual conforma un
panorama bibliográfico útil e imprescindible para la comprensión o estudio de nuestro
teatro contemporáneo, convirtiéndose en un paso inevitable, en un punto de referencia
de gran valor e interés.
Se rastrea la evolución del teatro en esas dos décadas con especial interés hacia los
autores y sus obras estrenadas o no -, que forman una amplia
relación. Toca temas de política teatral, teatro alternativo e independiente, ofreciendo
la programación de los teatros públicos. Trata a las jóvenes generaciones desde la
diversidad cultural y desde el premio Marqués de Bradomín. A través de su índice
alfabético, se puede establecer un seguimiento a los premios teatrales durante estos
últimos años. No se limita a indicar la existencia de diversas generaciones de
dramaturgos, coincidiendo y creando en la misma época, sino que también incluye
comentarios y valoraciones de sus títulos, algunos de los cuales no son los más
característicos. No aporta ninguna solución a los males endémicos ni propone caminos
a seguir no es su misión, tal y como reconoce -. Su valor es el de ser testimonio y
memoria de una época y, por ello, tal vez sea el complemento idóneo, salvando las
distancias, al libro de D. César Oliva, tratado en estas páginas, para progresar en el
conocimiento del teatro español hasta el año 1995.
Según el punto de vista de D. Jaime Siles Ruiz, constituye un ejemplo de constante
equilibrio entre la tentación del listín telefónico y la voluntad de una gramática
descriptiva, hecha con el máximo rigor. De ahí que sus ventajas sean varias: ordena
el material y lo interpreta; articula un ejército de pertinentes notas; y emite un juicio
positivo sobre nuestra situación teatral. [...] Es un libro claro y completo, útil e
inusual, que permite el acceso a la totalidad de nuestra escena y que explica los ejes
de nuestro teatro. Vale la pena incluir una mención tan larga.
-
Juan Antonio Roche Cárcel, El teatro en Alicante. 1976-1994. Una perspectiva
cultural, I.C. Gil-Albert, Alicante 1995.
El libro desarrolla los desequilibrios de la realidad teatral alicantina. Analiza, para ello,
la
actividad de los grupos teatrales alicantinos, la intervención pública y privada de la
provincia, cuestionando la labor de las instituciones, y una serie de documentos
metodológicos. Éstos incluyen plantillas para encuestas alrededor de la situación
económica de los grupos teatrales y la consecuente intervención pública. Así como
la
cartelera
teatral de los años 1991 y 1992 en los teatros. Plantea la evolución reciente del teatro
en la sociedad alicantina y ofrece una visión de conjunto, que nos aproxima al
conocimiento de la serie de dificultades del teatro en Alicante, partiendo de dos ejes
importantes: la oferta y la producción teatral.
-
Francisco Ruiz Ramón, Historia del teatro español. Siglo XX, 8ª edición,
Cátedra,
Madrid 1989.
En 11 capítulos comprende desde Benavente hasta el nuevo teatro español, sin dar
noticia de las obras escritas tras el año 1975. Su principal propósito es dar una visión
histórica coherente del teatro español contemporáneo. Esta aseveración deja
sin
cerrar demasiadas puertas a la discrepancia. Según Andrés Amorós, se echa en falta,
a
veces, juicios sobre el valor literario de algunas obras descritas en su contenido
ideológico y crítico, pero, cuando los emite, en ocasiones no está del todo acertado.
El
profesor de la Universidad americana de Purdue, Ruiz Ramón, aporta un trabajo de
síntesis acerca del teatro escrito en castellano, ya que no menciona ni comenta el
teatro en catalán o gallego, cuyas dramaturgias son valiosas para lograr una visión
objetiva de la situación teatral de la época. Se aprecia, en la primera parte, una
conformidad con los criterios de Díez Canedo y Pérez de Ayala; igualmente, en la
segunda parte, existen visos de continuidad con los pareceres de Ricardo Doménech y
J. Monleón.
Éste es un libro dirigido tanto al lector culto como al estudioso y que, por el nº de
ejemplares vendidos 8 ediciones hasta 1989-, suscita impresiones positivas acerca
del interés que despiertan este tipo de empresas.
Por cuestiones de extensión, lamentamos no poder incluir los comentarios de una serie
de obras de igual importancia que todas las anteriores, limitándonos exclusivamente a
su cita bibliográfica:
J. I. Ferreras, El teatro en el s. XX (desde 1939), Taurus, Alfaguara, Barcelona 1988;
A. Gala, Teatro de hoy y mañana, en Seis conferencias en torno al día mundial del
teatro, Centro Español del Instituto Internacional del Teatro (UNESCO), Madrid 1972,
pp. 55-66; .Juan Guerrero Zamora, Historia del teatro contemporáneo, 4 v., Juan Flors editor,
Barcelona 1961-1967; Luis Molero Manglano, Teatro español
contemporáneo, Editora Nacional, Madrid 1974; Julián Moreiro Prieto, El teatro español
contemporáneo (1939-1989), Akal, Madrid 1990; Domingo Pérez Minik, Teatro europeo
contemporáneo: su libertad y compromiso, Guadarrama, Madrid 1961; Leopoldo
Rodríguez Alcalde, Teatro español contemporáneo, EPESA, Madrid 1973; G. Torrente
Ballester, Teatro español contemporáneo, 2 ed., Guadarrama, Madrid, 1968; Ángel
Valbuena Prat, Historia del teatro español,
Noguer, Barcelona 1956...
Como colofón a esta serie de recensiones, reproducimos a continuación unas palabras,
con las que coincidimos plenamente, de D. Jesús Campos, cuya valía teatral queremos
reivindicar desde estas líneas, acerca de uno de los males endémicos de las historias
del teatro al uso: si en algo es homologable una generación es por la circunstancia de
que todos los que pertenencen a ella han padecido o gozado de las mismas
circunstancias históricas, mientras que lo que identifica a un creador es el modo
personal en que responde a estos estímulos. Si no hubiera más remedio que
encasillar, yo abogaría por una clasificación transversal que relacionara a través de
los tiempos a aquellos creadores vinculados por una tradición, frente a la clasificación
horizontal, tan en boga, que responde sólo a la fecha de nacimiento. En la p. 112 del
libro colectivo Teatro español actual, Gala expresa su parecer al respecto de las
generaciones literarias, que no reproducimos aquí por su excesiva extensión,
reafirmando nuestra opinión.
DICCIONARIOS
Diccionario del Teatro de Manuel Gómez García en Akal, 1997 Madrid. Aspira a cubrir
el
conjunto de las ciencias y artes del espectáculo e incorpora ámbitos como el circo
y
la danza. De cómodo uso, en orden alfabético, ofrece dilatada información. Sus
fuentes son, tal y como declara el autor: el archivo de E. Gómez Picazo, el Pequeño
diccionario del teatro mundial de G. Dieterich, el Diccionario del teatro de P. Davis,
el
Glosario de términos de arte teatral de M. Ruiz Lugo y A. Contreras, el Diccionario de
terminología teatral y el Abecedario del teatro de R. Portillo y J. Casado, el Catálogo
de obras de teatro español del siglo XX
de la Fundación Juan March, la Historia del teatro español de N. Díaz de Escovar
y F.
de P. Lasso de la Vega, la Historia social del teatro de Berthold, Fiesta, comedia y
tragedia de Rodríguez Adrados, Panorama du théâtre au XX siécle de P.-L.
Mignon, así
como una lista de publicaciones de consulta, entre los que resaltan publicaciones como
Theatre words, el Arte teatral de Baty y Chavance, Textos y escenarios de García
Pavón,
Vademécum del actor de José Bordás, Cincuenta personajes del teatro universal
de
Alfredo Marqueríe o
Tendencias del teatro actual de Dort.
Se aprecia un tono enciclopédico que amalgama todas aquellas profesiones vinculadas
al arte teatral (actores, directores, críticos, empresarios...), dedicándoles una
extensión irregular, sin una convincente justificación.
En conclusión y en palabras de D. Jaime Siles, hablamos de un libro de consulta y de
un ambicioso ensayo de catalogación.
Otro diccionario de interés es el del profesor de teoría y semiótica teatral del Instituto
de estudios teatrales de la Sorbona Patrice Pavis, Diccionario del teatro: Dramaturgia,
estética, semiología, Paidós, Barcelona, 1983, el cual ha alcanzado recientemente
la
cuarta edición, pero que, por cuestiones de espacio, no podemos comentar.
Consideramos necesario hacer mención a la labor que ha venido desarrollando, a pesar
de la voluntad y presupuesto político, el Centro Dramático Nacional. Su nómina de
directores la han formado A. Marsillach, N. Espert-J.L. Gómez-R. Tamayo, J.L. Alonso,
Luis Pascual, J.C. Plaza, Amaya de Miguel (en 1994 el Goberino disuelve el Centro
Nacional de Nuevas Tendencias, cuyas competencias asume el CDN), Isabel Navarro y
J.C. Pérez de la Fuente, para quien el principal reto es que el teatro tenga mayor
presencia en la sociedad. Según Eduardo Galán, el CDN debe integrase junto al resto
de los centros dramáticos autonómicos, cuidar la dramaturgia española
contemporánea, así como rellenar aquellos huecos generados por los teatros
municipales, privados o autonómicos, sin necesidad alguna de competir con ellos.
Esperamos que sea así. Gracias por haber leído hasta aquí.
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