Un Futuro Esperanzador para los Bibliotecónomos

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Un Futuro Esperanzador para los Bibliotecónomos

Ramón Cirilo

Profesor Ayudante de Escuela Universitaria.

Universitat de València.


Recientemente, la Universidad Politécnica de Valencia está organizando una serie de conferencias enmarcadas en el ámbito de la Biblioteconomía y Documentación, orientadas a aumentar los conocimientos de los futuros profesionales de éste área en temas que normalmente no suelen estar contenidos en los planes de estudio, pero que son de una gran utilidad para comenzar a poner los pies en el suelo de cara a la vida profesional de los estudiantes.

Una de las últimas charlas-conferencias que se han podido escuchar hacía referencia al futuro laboral de los bibliotecónomos y documentalistas. Interesantes fueron los aspectos sociológicos y económicos que nos mostró a los que asistimos a esta conferencia Dr. José Antonio Moreiro, de la Universidad Carlos III de Madrid. Según varios estudios realizados a nivel tanto nacional como internacional, el futuro de laboral de los profesionales de la documentación es más que prometedor.

Uno de los aspectos más importantes que permite realizar esta afirmación es el hecho de que la información es cada día más abundantes, y está mucho más al alcance de los individuos de la sociedad que hace unos cuantos decenios, debido a la gran evolución de las nuevas tecnologías de la información y al nacimiento y evolución de lo que se ha dado en llamar la sociedad de la información. Esta sociedad demanda cada día más profesionales de la información, dentro de los cuales, sin lugar a dudas, se encuentran los bibliotecónomos y documentalistas.

Es evidente que este hecho supone un cambio radical en la concepción de los profesionales que se tenía hace unos años a la visión que existe actualmente. La concepción de un profesional encargado de un centro de documentación, o trabajando en una biblioteca ha pasado a ser la de gestor de la información, conocedor experto de los mecanismos de la documentación, clasificación y catalogación clásicos, pero que además aporta experiencia en el manejo de uno o varios idiomas, que conoce a la perfección los sistemas informáticos actuales para el tratamiento y gestión de la información, y que realiza como nadie las tareas de intermediación entre las fuentes de información y los usuarios con ciertas necesidades de información.

Un estudio reciente en los Estados Unidos de América muestra que el futuro profesional de la información debe tener al menos dos características ( o lo que en inglés se llama "skill" ) fundamentales para enfrentarse al mundo laboral con garantías de éxito: ser un buen relaciones públicas, y estar preparado para una adaptación constante a los cambios que sufre la información. En el caso de España, a esto habría que añadir una tercera condición que sería el excelente manejo del inglés.

Con todo ello, las perspectivas laborales de los bibliotecónomos y documentalistas está experimentando un cambio importante: mientras que hace unos pocos años la principal salida profesional estaba orientada a los trabajos dentro de la Administración Pública, hoy en día las empresas más importantes son conscientes de la necesidad de tener entre sus empleados a especialistas en el manejo de la información. Es fácil comprobar que en los últimos años el empleo de estos profesionales se distribuye a partes iguales entre la administración y la empresa privada. Sirva como ejemplo el hecho de que los bufetes de abogados tienen una gran demanda de estos profesionales, sobre todo en tareas de administración y recuperación de información histórica referente a antecedentes judiciales, de cara a que los abogados puedan preparar con condiciones de cierta garantía un nuevo juicio. Pero este caso no es aislado, y son muchas las empresas, sobre todo las asentadas en el campo de la consultoría, las que demandan profesionales de la información.

Interesante también es la concepción propia que tienen los bibliotecónomos y documentalistas sobre ellos mismos. De los mismos estudios mencionados con anterioridad se extrae que la autoestima de estos profesionales está por el suelo (no sólo a nivel nacional, sino también internacional). Se autoconsideran sólo más útiles que los licenciados en Historia y los Profesores de Enseñanza Primaria, y por debajo del resto de categorías profesionales. Y al mismo tiempo, consideran que su preparación académica es muy poco útil.

Esto, sin embargo, contrasta con las estadísticas existentes. Por ejemplo, en la Universidad Carlos III de Madrid, el número de profesionales que encuentran trabajo en segundo lugar de importancia corresponde a los Licenciados en Documentación. Las ofertas de empleo que se pueden encontrar tanto en prensa especializada como en otros medios está en constante aumento, aunque en algunos casos estas ofertas se hallen camufladas bajo títulos que poco tienen que ver con los profesionales de la información.

En definitiva, esta sociedad de la información constantemente cambiante está comenzando a demandar una mayor participación de profesionales con un perfil académico en ciencias de la información. Y es el momento de que estos profesionales comiencen también a demandar el papel que por derecho propio les corresponde en esta sociedad.