RARÍSIMA CAJA DE LATA COLECC. TABACO
Este lote se compone de una
CAJA DE LATA
DE TABACO
MUY ANTIGUA
ESTA ES DE LA MARCA
HALF AND
HALF
ESTÁ SERIGRAFIADA
Y DICE:
BURLEY AND BRIGHT
TOBACCO
HALF AND HALF
A CARGO
OF
CONTENTMENT
IN THE
BOWL OF ANY PIPE
LAS MEDIDAS DE LA CAJA
SON 11 X 8 X 2,5 cm.
ESPECIAL PARA COLECCIONISTAS
DE CAJAS, TABACO, ETC.
Algunos pensaron que el futuro estaba en el tabaco de mascar; otros, que el pais se vería pronto arrebatado por la poderosa afición a la pipa. R. J. Reynolds, uno de los pocos que había podido competir con cierto éxito contra la American Tobacco gracias a que su tabaco de pipa Prince Albert llevaba en la lata un retrato de Eduardo VII con el lema: “Ahora es el Rey”, apostó por los cigarrillos, concretamente por crear una nueva marca. Pero antes de embarcarse en el nuevo proyecto, R. J. Reynolds, haciendo gala de una honradez empresarial poco corriente, quiso investigar lo que se decía en torno al perjuicio físico que podían provocar los cigarrillos […], se decidió a emprender su nuevo proyecto después de que tres laboratorios distintos le aseguraran que los cigarrillos no suponían riesgo alguno para la salud.
La primera cuestión que debía resolver R. J. Reynolds era el nombre de la nueva marca. En vista del éxito conseguido por el tabaco Prince Albert, la empresa pensó primero en otro representante de la monarquía europea. El primer candidato era el káiser Guillermo, de Alemania, pero lo descartaron por dos razones. En primer lugar, el rey Eduardo VII, que adornaba las latas de tabaco Prince Albert, tuvo la mala ocurrencia de morirse, lo que llevó a que los competidores bromearan con que el lema “Ahora es el Rey” debería cambiarse por “Ahora está muerto”. En segundo lugar, como observo el fundador de R. J. Reynolds, el problema de elegir a un personaje vivo era que “nunca puedes estar seguro de lo que hará ese idiota”. La historia le daría la razón, porque la guerra de 1914-1918 demostró que había sido preferible no utilizar la imagen del káiser. MIentras tanto, al otro lado del Atlántico, en Gran Bretaña, la marca Black Cat (Gato Negro) estaba teniendo un éxito considerable. Desde luego, los gatos no tienen nada que ver con el tabaco ni con el hecho de fumar, pero al público británico esto no parecía importarle, y le gustaba la imagen de un gato negro en la cajetilla de cigarrillos.