OTROS DATOS DE LA HACIENDA LA LUZ

OTROS DATOS DE LA HACIENDA LA LUZ.

RAFAEL NUÑEZ MARTIN
El Sureste.-


Fundada en 1946 por Otto Wolter Hayer, un inmigrante alemán que radicó en Estados Unidos, posteriormente en Chiapas y finalmente en Tabasco, la fábrica de Chocolates Wolter, resurge como el ave fénix, gracias a la aplicación de nuevas técnicas de producción y comercialización, y actualmetne observa un futuro más promisorio, que el de apenas hace tres años.
Otto Wolter, fue un doctor con convicción de servir a las clases más necesitadas, lo que lo motivó a radicar en dos de los estados de la República Mexicana con menor presencia de médicos. En 1926 llegó a la ciudad de Villahermosa y posteriormente se trasladó a Comalcalco en donde conoció a la que sería su esposa, Gloria Peralta.
Con el tiempo logró comprar la Hacienda La Luz, una construcción del siglo XIX, de cien hectáreas, que dedicó a plantaciones por cacao, con cuya producción decidió elaborar chocolate.


Para ello compró en Alemania máquinaria que trajo México por barco, y en 1946 comenzó a fabricar los chocolates Wolter, marca que con todo y sus altibajos ha permanecido en el mercado durante 55 años.
Al fallecer don Otto Wolter en 1982, su hija Gloria Wolter quedó al frente de la haciena y la fábrica, produciendo los tradicionales chocolates de mesa, en tablilla y cocoa, pero debido a diversos problemas se redujo al mínimo su producción.

 

A REMONTAR EL VUELO

En 1999, una nueva generación tomó el mando de las plantaciones de cacao y de la fábrica. El matrimonio formado por Javier Campos Beltrán y Ana Beatríz Parizot Wolter, jóvenes profesionistas, lograron reactivar la fábrica, gracias a la aplicación de modernas técnicas de producción y comercialización.


Comenzaron por el rediseño de los empaques que tenían 50 años de tener la misma imagen, así que la cocoa que se vendía en bolsa ahora la venden en botes de lata similar a los de "chocomilk". El chocolate de mesa que se vendía en cajas de cartón, se presenta actualmene en bolsas de yute,que los hace ser más atractivos para los turistas.
Nuevos productos se agregaron como la "Buenavena", una mezcla de cacao con avena, así como chocolates de golosinas y trufas (chocolate con rellenos).
A las mejoras en la producción e imagen, se sumó la de la comercialización, factor esencial en toda empresa. Iniciaron con un reforzamiento de la presencia de la marca en las clases populares para lo cual distribuyeron sus productos entre abarroteros mayoristas y minoristas.
Para penetrar en el gusto de las familias de las zonas urbanas, abrieron una tienda en la exclusiva zona de Tabasco 2000, que representa la primera de una cadena de establecimientos que pretenden abrir en todo el estado e incluso en el norte del país.
Los resultados no se han hecho esperar, por lo que la producción de polvos (avena y cocoa), se incrementó de media tonelada mensual a una y media, mientras que la elaboración de chocolate llega a una tonelada.


Con 16 empleados actualmente, la fábrica de chocolates Wolter, ha sentado las bases para un crecimiento sostenido, basado en la organización, calidad y buen precio. Por eso el futuro de esta microindustria, que fundó hace 55 años un inmigrante alemán, ahora es más seguro, gracias a que dos jóvenes emprendedores lograron detectar a tiempo mejoras en su sistema de producción, ventas y sobre todo organización.