"El Inquisidor" 22
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El Inquisidor
"The Priest" in the english version
Copyright © 2000 Lee Anderson"The Priest"
Capítulo 22

 

 

-¡Mi querido amigo! ¿Preparado para una gran derrota?- El entusiasta anciano afloraba su mejor sonrisa frente al tablero de ajedrez.

 

-¡Ni lo sueñes Charlie! Te daré unas lecciones para que renueves tu técnica prehistórica...

 

Mark se disponía a jugar una partida con su apreciado amigo. A sus pies, "Lu" y "Max" siempre fieles, reposaban bajo la silla del anciano.

 

-¿Cómo van los estudios ahh? Ya estás por salir de ese inmundo colegio de riquillos...Supongo que irás a una Universidad de tontos estirados a demostrarles lo incompetentes que son...¿No es así?

 

-¡Vamos Charlie no seas así! Aún ni siquiera se lo que voy a estudiar...- Mark trataba de concentrarse en su estrategia. Aún envidiaba la capacidad de Charlie de no perder el control del juego en su mente y reconvenirlo al mismo tiempo.

 

-...Y ¿Cómo siguen las cosas con tu chica? Te veo mejor semblante...Al parecer estàs retomando terreno...- Charlie lo miró con cierta suspicacia. Mark sólo le sonrió timidamente.

 

-Ciertamente mejorando...¿Me quieres distraer, verdad? Estás usando tretas sucias...

 

-¡Aún no puedes controlar varias cosas en tu mente..? Es una lástima, La concentración depende más de un estado análitico que de una simple atención a los elementos...Por cierto, Tu elemento principal se aproxima...

 

Allí estaba ella. Su silueta se asomó por la puerta, y para él todo lo demás perdió interés.

 

-Si, Yo me encargo de recoger el tablero...Además ya tenía hambre, voy por mi sopa...- Charlie observaba risueño al muchacho enamorado. Sabía muy bien lo que había ocurrido entre ambos y suponía lo que aún estaba por ocurrir. Ni siquiera le importó que él no le contestara. Tomo el tablero y las piezas y las guardó en su caja de madera. Ya el chico se había levantado, su alma había llegado primero al lado de ella.

 

-Pensé que no te vería hoy...Estabas muy ocupada por lo que no quise molestarte...-El acarició su rostro. Ella sólo le sonrió. Delicadamente rechazó su caricía.

 

-Mark, por favor...No quiero que levantes sospechas...-Tomó su mano y la separó de sí...-Mi tio está muy pendiente de nosotros.

 

-Es que quiero estar contigo...Necesitamos...compartir algunas cosas...-No le importaba mucho ser visto de quien fuera. Sólo quería estar con ella en ese momento.

 

-Mi tio estará reunido con el Monseñor a puerta cerrada. Podríamos aprovechar...Las hermanas estarán con las chicas del catecismo. Yo inventaré cualquier excusa...diré que me duele la cabeza...Estaré en mi habitación esperándote...- Ella se dió media vuelta y tranquila se separó de él.

 

Mark la observó alejarse en el pasillo. Había esperado esa oportunidad desde hace mucho. Ansioso, de mala gana espero que los minutos trascurrieran mientras sentía que las agujas del reloj tardaban más de la cuenta en moverse. A Las 4:00 en punto el Monseñor y su asistente llegaron a la entrada principal de la parroquia.

 

 

Se aseguró que todo estuviera despejado y subió las escaleras hacía las habitaciones superiores. Ella le abrió tranquila la puerta, silenciosamente el entró a su habitación. Una vez adentro, la tomó desesperado por sus caderas. Ella se dejó caer suavemente en la cama.

 

-¡No sabes cuánto tiempo tengo deseando este instante!...Tenerte aqui, conmigo. Tan cerca y tan mía...- La sujetó por sus cabellos, besaba su cuello frenéticamente mientras ella yacía tranquila y silenciosa bajo su cuerpo. Comenzó a buscarla...acariciándola, recorriendola sin ningun pudor con sus manos. Ella comenzó a moverse, a tocarlo y sujetarlo entre sus piernas. Sabía que él estaba completamente encendido en su deseo. Desabrochó su blusa y se perdió completamente en sus pechos...Ella se pego más de su cuerpo, queria provocarlo más. El abrió su piernas y comenzó a acariciar sus muslos. Ella comenzó a ponerse algo tensa y su aliento comenzó a recortarse. Hábilmente se quitó su cinturon y bajo el cierre de sus pantalones. Esperaba ya que ella estuviera más relajada. Abrió sus piernas se recostó suavemente sobre ella acariciandola y subiendo su falda. De súbito ella lo empujó hacía atrás.

 

-¡Mark, Por favor! ¡Déjame!- Ella le impidió avanzar más.

 

-Chloe, no tengas miedo...- El retiró sus manos de su pecho y se reclinó sobre ella suavemente.

 

-¡He dicho que no!- Esta vez ella se separó bruscamente de él. Se sentó a un lado de la cama, bajando su falda.

 

-Chloe ¿Qué sucede? Yo sólo...quiero estar contigo, nada más...Te deseo y te necesito Chloe. - La atrajó nuevamente hacia él. Ella cedió un poco, pero el la sintió tensa.

 

-¡Basta! Creo que ya es suficiente...¡Déjame..!

 

Trató de ignorarla pero ésta vez ella se rehusó con frialdad.

 

-Pero ¿Qué sucede contigo...? Crei...

 

-¿Qué me iba a acostar contigo? ¿Quién te crees que soy? ¿Una de las perritas con las que te acuestas? ¿Pensaste que seria así? ¿Quién demonios te crees?- Chloe se sentó nuevamente a un lado de la cama.

 

-Chloe...las cosas no son así...Yo te amo...Yo sólo queria estar contigo...

 

-¡No voy acostarme contigo!...Si te sientes muy "desesperado" allí está el baño...¡Masturbate como hacías antes!- El la miraba aún con perplejidad. Como si no creyera lo que estaba sucediendo.

 

-Chloe no me voy a "masturbar" y no quiero discutir contigo...- Se recostó en la cama. Trató de respirar profundo mientras veía a la chica sentada fria frente a él. - ¡Si no quieres o no estás lista, está bien!...¡Pero cálmate...! No era mi intención ponerte así...- Le habló de la manera más tierna y paciente con la que hubiese podido hablarle. Nuevamente se acercó a ella y trató de tranquilizarla - ¡Estoy abrochando mi pantalon y sujetándome el cinturon nuevamente...! ¡Me portaré bien!

 

Ella se recostó junto a él en la pequeña cama. El comenzó a jugar con su lacio cabello oscuro.

 

-Si quieres "guardarte" está bien por mí. Esperaré...Dejaré mis "deseos pecaminosos" afuera de ésta puerta: mi "Sagrada Virgen"...Lo soportaré todo siempre que te guardes para mi, el único que tiene derecho a profanarte...

 

-¿Te crees muy seguro de lo tuyo, verdad? Como si yo fuera un objeto único y exclusivo, que siempre estará aquí seguro para tí...- El volvió a recostarse. Comenzó a mirar el techo de la habitación, sabía que no iba a evitar la discusión aunque quisiera.

 

-Te dije que no queria discutir contigo Chloe...

 

-¿Qué pasaria si yo no fuera lo que pensarás...? El hecho que no me quiera acostar contigo no significa que soy virgen...Pude haber estado con alguien más...No eres el único hombre que está cerca de mí...¿Qué harías si así fuera?

 

-¡Ya basta Chloe! ¡No digas estupideces! -Chloe tocó la peor tecla del piano. El se levantó de la cama y comenzó a dar vueltas frente a ella.

 

-¿Por qué estás haciendo esto? ¿Qué diablos te sucede?

 

-¿Te desagradaria mucho verdad? Entender que me he burlado de ti...Dime ¿Qué harias?

 

El se detuvo frente a ella. La sola idea lo llenaba de rabia, temor...¿Estaba jugando?

 

-No sé de lo que sería capaz...no sé, Chloe...

 

-Si me amas como dices entonces serías capaz de matarme...- Ella sonrió burlonamente.

 

-Tienes razón...- El se acercó a ella, comenzó a acariciar su cuello con las dos manos.- Realmente tienes toda la razón...cortaría tu hermoso y delicado cuello. Te vería desangrarte lentamente hasta que no respirarás más...

 

Ella lo empujó. Por unos segundos el silencio se hizo tan perturbador que ya quería acabarlo todo.

 

-¡Estás loco! ¡Eres un maldito loco!

 

-¡Tú también! ¿Querías escuchar eso? ¿Querías discutir? ¿Querías jugar conmigo? ¡Estás tan loca como yo...!- El se levantó y salió de la habitación. Sentía tanta rabia que corrió al jardin. Pete lo vió darse golpes contra la reja oxidada una y otra vez hasta sangrar.

 

-¡Ya basta, viejo! ¿Qué te pasa? ¡Cálmate! Te vas a hacer daño en serio...

 

El se detuvo agotado. Vió a su amigo de reojo, con la cara estrellada en la reja.

 

-¿Por qué no dejas esa reja en paz y nos vamos? Mañana tenemos que estar listos para la misa...Si continuas no vas a tener cabeza con que venir a la Eucaristía...

 

 

-¡Jefe Gilmore! ¡Qué sorpresa! ¿En qué puedo ayudarle?- Dobson se levantó  cortésmente de su asiento.

-Sé que usted es un hombre muy ocupado, trataré de ser breve señor Dobson. ¿Conoce usted a esta jóven?.- Gilmore acercó la fotografía de la chica rubia a Dobson.

 

-No. Nunca en mi vida la había visto...

 

-Pues yo creo que si hace un esfuerzo quizás la recuerde. Es más, según tengo entendido, es casi como ¿Família ?- Gilmore se acomó lo mejor que pudo en el sillon mientras veía el semblante de Dobson perder un poco su compostura.

 

-No entiendo a que se refiere detective...Le repito que jamás en mi vida había visto a esa mujer...

 

-¡Por Dios! ¡Déjeme ayudarlo! Fue su "amante" y también la "amante"de su hijo, quién por cierto, salió bien librado de éste caso...

 

-Usted está haciendo graves acusaciones sin fundamento...¿No está usted detrás del Inquisidor? ¿Qué hace entonces perdiendo el tiempo con estas tonterias...?

 

-No son tonterias señor Dobson. Estoy tratando de salvarle el pellejo...Este asesino está detrás de usted y de su muchacho. Será mejor que comience a aclarar algunas cosas con la justicia antes que ésta lo haga con usted.

 

Dobson enmudeció por unos cortos segundos...Despúes recobró algo de su calma.

 

-Tiene usted razón Jefe Gilmore...Mejor vamos aclarando algunas cosas...Usted y yo...

 

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Estaba solo esa noche en el patio trasero. Hacía mucho frio pero estaba tranquilo rebotando la balon. Su mente estaba aún fija en la discusión con Chloe. Lanzó el balon con la buena intención de encestar...el balon giró sobre el aro pero cayó fuera de la cesta.

 

-¡Demonios! No entiendo que pasa con ella...Ya teníamos que estar superando esto...

 

-¡Si sigues jugando así te recomiendo que te enfoques más en tus libros...!- Scott tenía rato observándolo en silencio.

 

-Extrañaba que ya no me estuvieras molestando...- Mark estrechó la mano de su primo con fuerza.

 

-¿Qué no tienes frio? Este maldito clima tiene la ciudad como refrigerador...

 

No quizo contestarle. El frio que sentía dentro de sí era mayor que el que se manifestaba en el ambiente.

 

-¿Entonces? ¿Estarás con nosotros en nuestra pequeña reunión? ¿Invitaste a Jackie?

 

-Creo que ya hablamos sobre ese asunto ¿No te parece?

 

-¡Eres un marica! No mereces tener nuestro apellido...La chica se muere por tí y yo no sé en qué tienes la mente...¿De qué sirve tener un primo si no puedes corromperlo?

 

Mark no contestó. Pero por un momento pensó dentro de sí...Se sentía cansado de su relación tortuosa con Chloe. El la amaba pero...Sentía mucha ira y frustración. Jackie era la chica perfecta...era normal. Además si el se iba a los brazos de otra sería por causa de su constante rechazo...

 

-Quizás tienes razón Scott, no sé que tengo en la cabeza...Voy a llamarla...¡Si! ¡Voy a hacerlo!

 

-¡Dios! ¡Aleluya!¡Un milagro! ¡Un verdadero milagro! ¡Al fin pensaste con el pene y no con el cerebro! Si no lo hechas a perder te juró que voy a besarte maldito...

 

-¿A Mi ? ¡Ni lo sueñes! 

 

Esta vez el balon entró directa y limpiamente en el aro...

 

 

El domingo como siempre era un solo ajetreo. Ya desde muy temprano tienen que estar arreglando los implementos y utensilios del altar. Mark se hincó reverente ante el Sagrario. Los más chicos seguían su ejemplo. Pete también, ya vestido terminaba de poner algunas cosas en orden. El Padre Albert entró muy serio al salón para darles algunas últimas instrucciones. Mark lo asistiría ese día.

 

-Te ves tenso...¿Que no dormiste bien anoche?- Pete le murmuró en el oido.

 

-Tranquilo, estoy bien...No pasa nada.

 

En ese momento la vió. La Hermana Mary Anne la llevaba de la mano hasta una habitación contigua. El bajó la mirada y cerró los ojos por un instante deseando sacarla de su pensamiento para que no doliera tanto. Se dirigió, una vez comenzado el servicio, hacía el lado derecho del altar para asistir al sacerdote. Hubo instantes en que no parecía escuchar nada. Simplemente ya no estaba allí. Su hermana sentada risueña en las piernas de su madre le hacía una mueca graciosa. De pronto, una brisa fria sopló en su rostro. Le hizo despertar de su letargo. El Padre Albert aún continuaba en la celebración de la misa. Nuevamente sintió como una extraña sensación.  Sintió que su piel se erizaba y un escalofrio comenzó a recorrerlo. Pete lo miró con cierto gesto de interrogación. Entonces comenzó a escuchar un leve murmullo que fue haciendose cada vez más audible. Contempló el rostro de los feligreses que en silencio escuchaban las palabras del sacerdote. Entonces...¿Sólo él escuchaba el murmullo de voces...? Comenzó a escucharlas más claramente, eran agudas, chillonas, lastimosas...Como quejidos, como lamentos. Se acercó un poco más hasta el altar. El Padre Albert lo vio de reojo mientras ministraba. Las voces provenían del altar. Se inclinó un poco hasta el sagrado altar mientras las miradas de todos comenzaron a indagarlo. El se inclinó un poco y levantó un extremo de la cubierta...Entonces la sangre se heló en sus venas... Vió los cuerpos podridos y atados...secos, unos sobre otros...luchaban para salir de su encierro y de su tormento sus gritos....sus rotros..... El Padre Albert agarró la mano de Mark fría de espanto. Trató de gritar pero sólo soltó un gemido y cayó al piso. El Padre Albert trató de reanimarlo, los presentes se alteraron  al ver al muchacho en ese estado. Su padre se levantó y junto a otros asistentes lo llevaron al dispensario.Pete tomó su lugar y el Padre Albert procuró continuar con la Eucaristía.

 

-¡Mark!, ¡Mark! ¡Vamos! ¡Reacciona!- El Doctor Taylor observó como poco a poco recobraba la conciencia. - ¡Mark!¡Campeón!¡Ya está...!¿Qué sucedió?¿Qué viste?

 

-Nada...No sé....nada...- Dijo debilmente mientras se incorporaba. El Doctor Taylor lo tocó en la frente, aún estaba helado y entumesido del susto. Su madre y su hermana entraron luego. Bastante alarmada, Diane Taylor lo estrechó entre sus brazos.

 

-¿Cariño que te pasó? ¿Qué pasó?

 

-Diane tranquila, sólo fue una baja de tensión...déjalo que respire...

 

Abochornado y confuso, el muchacho se levantó de la camilla. Las hermanas entraron también con cierto susto pero se calmaron al verlo de pie.

-¡Vamos a casa Mark! Necesitas descansar...- Diane limpió el sudor frio de su frente.

 

-¡Mamá! ¡Mamá! ¡Estoy bien!...ya...sólo fue...no se..un mareo...Es peor la verguenza que siento...

 

El se fue a las habitaciones a cambiarse. Aún recordaba lo que vió. Se hecho agua sobre el rostro. Guardó su uniforme clerical. La misa ya había recien finalizado y la Catedral estaba conmocionada de gente.-No saldré hasta que se halla marchado la mayoria...-Pensó mientras su madre conversaba angustiada con su padre. Lamentaba ser el objeto de su preocupación.

 

Un sujeto de traje observaba bien el recinto. Pete guiaba a los chicos hasta el patio central tratando de mantenerlos en orden. El caballero se acercó hasta él.

 

-¿Busca a alguien?- Pete levantó la cabeza para ver al sujeto que estaba frente a él.

 

-Si, A tí...

 

El disparo retumbó en las bovedas de la Catedral.

 

 

 

Continuará

 
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