"El Inquisidor" 25
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El Inquisidor
"The Priest" in the english version
Copyright © 2000 Lee Anderson"The Priest"
Capítulo 25

 

 

-¡Demonios Jones! ¡Explícame que diablos sucedió aquí!- De pronto, todo el escenario estaba repleto de hombres uniformados. Gilmore increpaba a Jones a todo pulmón mientras éste aún mantenía su mirada perdida. -¡¡¡Esto no puede ser!!! ¡¡Este tipo no nos va a joder asi!!!¡¡Aquí no hay fantasmas ni brujas...!!! ¡¡¡Asi que no me importa cómo...sólo explícame qué sucedió!!!¡¡¡Ahora!!!

 

-¡..Gil, déjalo en paz...!- Sugirió Lawrence al pie de su oído. Gilmore le dirigío una mirada fulminante a la dama que sin querer había delatado algo de su intimidad en público.

 

-¡Podrías callarte Lawrence y dejar de llamarme asi...!!!

 

Jones se sentó a una orilla de la pequeña pared donde había desaparecido su agresor. Una vez más miró hacía el vacio tratando de interpretar la caída. Y peor que eso, las palabras que el Inquisidor compartió con él.

 

-¿¿¿TE dijo algo???¿¿¿Qué queria de tí??? ¡¡¡Demonios Jones...!!!! ¡¡¡Di algo!!!

 

-NO me dijo nada Jefe...Todo fue muy rápido...-Se limitó a contestar. Gilmore se sacudió el saco y le dió la espalda con indiferencia. Por supuesto, Jones sabia que él no le creyó. Pero al menos dejaria de molestarlo un buen rato. Sentía la necesidad urgente de resolver este caso por sí mismo...Ya las cosas habían tomado para él un carácter personal. A lo lejos, el dueño del Pent House fumaba su cigarrillo mientras veía el rostro de los agentes en su apuro. Snake disfrutaba cada momento como si se tratara de una película . El sólo hecho de pensar que su enemigo oscuro le rondaba le hacia tanta gracia al punto de excitarle en su sádico morbo. Ansiaba conocer a su enemigo cara a cara...Quizás tomaria algunas acciones para motivarlo más a acercarse...Queria conocer si su fama era cierta...Vencerlo seria su mayor deseo.

 

 

 

Ella abrió la puerta con cierto temor. Ni siquiera se atrevió a mirar por la rendija. No pudo más que echarse a su cuello cuando lo reconoció...

 

-¡Creí que habías muerto!..¿Cómo? ¿Qué sucedió?- "Bambi" colocó sus manos sobre el rostro de Mark. Aun trataba de asegurarse que aquella imágen era real.

 

-Alguien tuvo menos suerte que yo...Elíminó a la persona equivocada.- Respondió el joven que ya se lanzaba cansado sobre el mueble de la sala. Ella sencilla, se sentó cuidadosamente a su lado juntando sus piernas. La hermosa morena llevaba un conjunto rosa que le hacia resaltar su cabello negro en contraste con su piel blanquisima. Posó su mirada sobre el rostro serio del muchacho. Mark comenzó a notar lo elegantemente vestida que ella estaba esa mañana...

 

-¡Tienes que irte de aquí! ¡El tiene vigilado todo el lugar...Rastrea cada uno de mis movimientos, y, si él cree que estás muerto, entonces es mejor que asi lo piense...

 

El vió algunas marcas en su rostro. Ella trató de disimularlas bien con el maquillaje pero aun asi eran muy evidentes de lo que había acontecido en su ausencia.

 

-Quiero que me escuches bien "Bambi"- Mark se acercó hasta ella hasta tenerle frente a él. Ella pudo mirar sus profundos y frios ojos azules. -Voy a sacarte de aquí...Tendrás la oportunidad que Kim no tuvo y no quiero que la pierdas...

 

-¿De qué hablas? ¡Tú eres el que debes huir de aquí...! ¿¿Qué no te das cuenta que corres peligro...?? ¡Por Dios Mark! ¡Tu vida corre peligro! Ya viste lo que él es capaz de hacer...Nada puede detenerlos ni a él ni a su padre. Tú vida y la de tu familía esta en riesgo si sigues en su camino...

 

-Te equivocas. Sus días están contados...y Sobre esta ciudad caerá pronto un baño de sangre terrible hasta que se lave de toda la inmundicia que perros como ellos han sembrado...Por eso te sacaré de aquí, De lo contrario, no puedo asegurate nada. Lo que no está firme caerá junto con ellos...

 

Ella bajó su mirada. No quería verlo ni escucharlo más. Se levantó de su lado con la intención de hacerlo entrar en razón y sacarlo del apartamento antes de que alguien sospechara de su presencia. Cuando lo jaló del brazo éste la sacudió fuerte haciéndola caer de nuevo sobre el sofá abruptamente. 

 

-¿¿Qué no me oyes...?? ¡Vete de aquí antes de que se enteren que estas vivo!- Le gritó.

 

-¡Escuchame tú a mí! En tres días tienes que irte de aqui...Irás hasta la Estacion Central de la ciudad. A Las dos de la mañana. Esperarás allí hasta que recibas lo necesario para que tomes un expresso y te largues de este infierno que esta a punto de desatarse. Fuera de la ciudad podrás tomar un avión o lo que quieras para que te lleve lejos de aqui...Pero será la unica salida segura para tí...

 

-¡Mark!...¡Por Favor!...- Dijo ella pesadamente mientras le miraba con lástima.- Sabes que eso no es posible. No puedo dejar a mi hijo...Eres un buen chico, y creo que ya basta de que te juegues la vida en algo que es más grande que nosotros.

 

-¡Necesito que me creas!- Le rogó, casi poniendose de rodillas ante ella.- Tienes que estar allí dentro de tres días...¡Confía en mi! ¡Te sacaré de aquí!

 

Ella sólo se límito a besarlo tiernamente en los labios. El se levantó, y antes de marcharse de allí la estrechó entre sus brazos...

 

-Dentro de tres días "Bambi"....Tienes que estar allí...

 

 

Krunlinger se acercó hasta su leal empleado. Harry estaba en el almacen. Trabajaba en algunas formulaciones médicas, era una labor tediosa preparar las dosis de algunos pacientes. Cuando vió al Psiquiatra acercarse disimuló un tanto su desorden.

 

-¿Cómo vas con nuestro paciente especial? Por lo visto ya no te da tanto problema...

 

-Los doctores Wetson y Martin me vigilan constantemente. Hacen muchas preguntas sobre él...

 

-Al parecer estos dos quieren buscar el "gato de cinco patas" ¿No es asi?- Krunlinger apretó la mandibula. Por más que trataba de sacarselos de encima parecía que le era imposible.-No voy a perder este caso por su intromisión...Mucho menos por el padre del chico. A partir de ahora le suministrarás una "Dieta Especial" al muchacho...Ya tú sabes...Hay cosas que son más efectivas que cualquier droga que se suministre...y es algo que no se detecta facilmente. Conociendo al chico pronto estará tan agresivo que aún su familia rogará por que lo encerremos para siempre.

 

Harry respondió con una sonrisa. Tenía ganas de divertirse un rato acostas del mocoso consentido. Y ahora tenía la oportunidad de aplicarle sus tratamientos favoritos.

 

 

 

-¿Entonces?¿Despreciarás mi invitación?- Jackie lo miraba con esa sonrisa irresistible mientras los muchachos hacian chiste de él a sus espaldas.- '¡Vamos Mark! ¡No creo que prefieras la comida del comedor...! Ya no tenemos más clases y podemos pasar a almorzar a mi casa...

 

-Tienes razón Jackie, además mi tía no está en casa a esta hora y el pobre tendrá que comer algo recalentado si se va ahora "a su casa"...- Scott, como siempre ayudandole ante cualquier oportunidad de empujarlo hacia una chica. Mark miró con algo de timidez a Jackie. Era una buena oportunidad, despúes de todo, para entrar en más "confianza" e invitarla a su reunión del fin de semana.

 

-¿Crees que no halla problemas en tu casa? La última vez que estuve por allá creo que no le agradé a tu padre...No me gustaria causarte problemas..además...Soy muy jóven para morir de una manera tan cruenta...

 

-¡No seas lloron Mark! Mi papá no va a comerte...además ya hable con ellos y te esperan en casa...Asi que no querrás dejarme mal ¿Verdad?- Al parecer Jackie habia aprendido esa técnica de Scott. Mark no soporta mucha presión, sobre todo si en el fondo también desea las cosas...

 

-¡Ok preciosa! ¡Pero tú cuidarás de mí si tu padre me deja inválido...!

 

Unos minutos más tarde, ya se encontraba en la entrada de la casa de los Edwards. Veía de reojo a la muchacha. Despúes de todo, necesitaba algo de "Aire fresco". Su relación hasta ahora con Chloe estaba asfixiándolo. Asi que trató de concentrarse en la oportunidad de sentir a una mujer sin muchas complicaciones...Despúes de todo, a su edad hay cosas que no pueden contenerse.

 

-¿Nervioso?- Fue el saludo que Mike Edwards le dió al muchacho al verlo parado en la entrada. -¡Entra! No sea que me arrepienta de haberme dejado convencer de dejarte venir acá...

 

-¡No le hagas caso Mark! ¡Cambia esa cara que mi papá sólo está bromeando...¿NO ES ASI PAPÁ?

 

El viejo Periodista asintió sin mucha gana. Para un zorro investigador como él era difícil que ciertas cosas pasarán desapercibidas. Jackie trató de hacer sentir a su invitado como en su propia casa. Fueron muy amables los padres con el joven quien en realidad no se sintió tan mal en esa reunión. Despúes de comer saldrian a dar un paseo por el tranquilo vecindario. En esos instantes que estaba a su lado su compañia le hacía sentir tan "liviano"...Como un chico de 16 que sale con otra chica de su edad a divertirse simplemente.

 

-Si me indicas donde queda el baño en esta casa creo que podrias salvarme de algo vergonzoso- Bromeó el joven mientras ayudaba a recoger la mesa.

 

-¡Bueno entonces más te vale que vayas pronto porque no voy a limpiar tus pañales!..Al final de ese corredor hacia la izquierda vas a encontrar uno.- Jackie señaló el fondo de un iluminado pasillo de la casa. El chico se dirigió hacía allá mientras contemplaba el buen gusto de la familia en cada detalle de su hogar. Pero una conversación en una de las habitaciones atrapó su atención hasta hacerlo detener frente al despacho de Mike Edwards.

 

-¡Ese maldito es un mafioso! '¡Tiene jodida a toda la maldita ciudad y ahora quiere apoderarse de todo el poder! Phillips es sólo su perro...te aseguró que Dobson es el titiritero...-El periodista caminaba preocupado de un lado a otro de la habitación mientras sostenía la estresante llamada telefónica. Desde la abertura, Mark prestaba atención observando desde la puerta entreabierta.

 

-¡NO puede cerrar el maldito periodico! ¡Maldición Jerry! ¡No puede hacernos esto! ¡Si no decimos la verdad sobre esos malditos ganaran las elecciones...!

 

Desde el otro lado de la línea, El presidente del Gotham Gazette trataba de apaciguar el incendio que amenazaba la libertad de prensa de la ciudad...

 

-Si puede cerrarnos el diario Mike. Dobson controla los comercios, las empresas...él mueve a la gente de dinero y poder en la ciudad. Sin los anunciantes no tenemos como sostener el periodico. Sólo tenemos una opción...

 

-¿Quéee? ¿Nos vamos a tirar de rodillas ante los mafiosos? ¿Nos vamos a coser la boca y dejarle tomar el control de la ciudad? ¡Cielos Jerry! ¡Hemos sufrido diez mil amenazas y aún estamos en pie..!

 

-Debo pedirte que dejes la investigación Mike...Estarás fuera del diario hasta nuevo aviso...¡No lo tomes a mal! Es por tu propio bien...el de tu familia y el de todos...

 

El periodista cerró la boca por unos segundos sin hallar que rsponder. Un sentimiento de impotencia lo invadió hasta dejarle aún sin pensamientos en ese instante...En voz baja, inundado por la decepcion, Mike respondió a su jefe...

 

-Esto no se va a quedar así Jerry...Esto se tiene que acabar...De alguna manera...Esto tiene que solucionarse...Aunque esté fuera del diario no voy a dejarle el "camino llano" a ese corrupto...

 

-¿Acaso te perdiste?- Mark dió un salto del susto cuando escuchó la voz de Jackie a sus espaldas.

Ella sonreia sin percatarse de lo ocurrido.

 

-¡Dios, ésta casa es inmensa! ¡En el camino olvide la dirección hasta el baño...!- Fue algo estúpido lo que dijo pero fue lo primero que se le ocurrió. Jackie lo tomó del brazó y lo empujó suavemente hasta el pasillo de nuevo...

 

-Dicen que los "genios" son distraídos, pero no pensé que llegarán a esos extremos tan idiotas...-

 

 

Esa noche el Doctor Taylor luchaba por conciliar algo de sueño. En su mente, los pensamientos se agolpaban como torrentes incesantes que trataban de ahogarle. Todo lo que estaba ocurriendo con Mark le mortificaba al extremo. Lo amaba como si fuera su verdadero hijo. Esos chicos se habían convertido en el centro de su vida desde que los encontró, y en cierto modo se sentía responsable de lo que estaba acontenciendo. -¡Si tan sólo le hubiese prestado más atención!- Se dijo a sí mismo en voz baja. Su esposa dormía a su lado algo intranquila. Ella sufria de insuficiencia renal lo que añadía más a su preocupación. Estas cosas estaban agotándolos física y psicológicamente. De pronto, unos sollozos a su puerta le hicieron incorporarse..

 

-¡Cariño! ¿Qué sucede? Entra...- El Doctor se levantó rápidamente reconociendo los rizos rubios que se asomaban en la puerta entreabierta. La pequeña estaba asustada y nerviosa. El Doctor la cargó y la puso en medio de ambos en la cama. Su esposa se levantó algo sobresaltada mientras él trataba de calmar a la nena.

 

-¡No pasa nada pequeña...! ¡Todo está bien!- Le susurraba suavemente al oido para calmarla. Su rostro estaba completamente mojado de sus lágrimas. No era la primera vez que las pesadillas la despertaban angustiada en la mitad de la noche. Pero la situacion habia hecho que empeorara. La pequeña estaba demasiado nerviosa y alterada por la situacion. Diane tambien comenzó acariciar su rubia cabellera para tranquilizarla.

 

-¡Quiero a Mark!...¡Tengo mucho miedo! Mi hermano...

 

-¡Ya "Princesa"! ¡Está bien! él estará pronto con nosotros...¡No te pongas así "Princesita"! A él no le gustaria verte asi...- El Doctor Taylor trataba de secar las lágrimas que caían por sus mejillas.

 

-...Pero si él no está vendrán los "hombres malos..." Dijo la pequeña en una voz casi entrecortada.

 

-¿Pero que dices? Nadie va venir...Ningun hombre malo va acercarse a nosotros...

 

-Si...Mi hermano no permite que me hagan daño...- La pequeña observó con grandes ojos triste al Doctor quien trataba de entenderla en ese instante...

 

-¿De qué hablas "Princesa"? ¿Qué hombres malos?

 

-Los que mataron a mamí....-La niña se metió temerosa en el pecho del hombre que ahora quedaba completamente atónito ante sus palabras. Abrazó a la pequeña mientras observaba la expresion horrorizada de su esposa...

 

Continuará

 
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