"El Inquisidor" 19
Portada
Las Novelas Via Email
Inicio
¿Quién Es Lee Anderson?
Literatura Gótica
"El Inquisidor" Prólogo...
"El Inquisidor" 1
"El Inquisidor" 2
"El Inquisidor" 3
"El Inquisidor" 4
"El Inquisidor" 5
"El Inquisidor" 6
"El Inquisidor" 7
"El Inquisidor" 8
"El Inquisidor" 9
"El Inquisidor" 10
"El Inquisidor" 11
"El Inquisidor" 12
"El Inquisidor" 13
"El Inquisidor" 14
"El Inquisidor" 15
"El Inquisidor" 16
"El Inquisidor" 17
"El Inquisidor" 18
"El Inquisidor" 19
"El Inquisidor" 20
"El Inquisidor" 21
"El Inquisidor" 22
"El Inquisidor" 23
"El Inquisidor" 24
"El Inquisidor" 25
"El Inquisidor" 26
Zona del lector
Webmaster Zone
"El Inquisidor" 27
Catalogo de Novelas
El Inquisidor
"The Priest" in the english version
Copyright © 2000 Lee Anderson"The Priest"
Capítulo 19

 

 

Bajó unas pocas escaleras, apenas un piso más abajo estaba su habitación. Jones aún estaba sorprendido por las "revelaciones" de Lawrence...Bueno al fin y al cabo ella y "el jefe" hacían una linda pareja, ¡Tal para cual!, "Serpientes Vípedas"...Observó su reloj, eran las 4:23 minutos, práticamente dormiría unas pocas horas antes de regresar a la estación. Sacó las llaves de su habitación...pero al parecer alguien se le adelantó...la puerta se encontraba entreabierta...rápidamente desenfundó su arma y se dispuso a entrar...

 

-¡Ok! ¡No estoy jugando! ¡Será mejor que tengas las manos en alto y me ahorres trabajo!

 

Pero nadie contestó. El visitante se había marchado, no sin antes dejar claro que estuvo presente. Jones observó la habitación de cabeza. Alguien estuvo husmeando sus cosas y se tomó el tiempo para escribir un tétrico mensaje. Las paredes estabas completamente manchadas al parecer de sangre...había velas encendidas, y muchos papeles y recortes de periodicos pegados a una especie de "altar" improvisado en su sala...Jones perplejo pudo leer la inscripción en la pared:

 

-"Dura cosa te es dar coces contra el aguijón..."- Leyó en voz alta mientras observaba todo el escenario- ¡Jesucristo! ¿¿¿Qué diablos quiere decir eso???

 

No pasó mucho tiempo cuando la delegación entera invadió su cuarto. Jones llamó a su superior para informar de su extraña visita. Gilmore al entrar a la habitación sintió cierta incomodidad, no le gustaban los casos complicados y éste se le estaba volviendo muy corrosivo...

 

-¿Donde Carajo está Lawrence, Jones? -Gilmore venía acompañado de el equipo de investigación que le habia sido asignado temporalmente en el distrito, con los cuales no se sentía muy a gusto.

 

-...EEhhh...Creo que está algo indispuesta en su habitación...¡Mejor no la espere! - Jones respondió conociendo el verdadero estado de su compañera, si llegaba a despertar temprano tendría una resaca del tamaño de un rascacielo.

 

El equipo, guantes en mano, comenzó la requisa del sitio. No cabía duda que El Inquisidor quiso hacerse notar. No había huellas dactilares, pero quizás su "escenario" tenía mucho que decir. Gilmore observó los recortes de periodicos, noticias sobre algunos secuestros y desapariciones de jóvenes mujeres, algunas de ellas encontradas vivas pero violadas y con horribles mutilaciones. Todos los caso tenían aparente relación pero ningun resultado. Dos cosas más intrigaron a los detectives: Una Fotografía del cadaver de una mujer rubia con un nombre escrito a tinta y una nota de un diario que no pertenecía a la ciudad, donde se comentaba sobre el homicidio de un oficial de policía. Este último estaba sobre una pequeña mesa, al lado de la cama donde Jones sentado lo observaba fijamente.

 

-¿¿Qué Diblos Jones??? ¡Esto es una locura! Este individuo ahora trata de confundirnos...- Gilmore se acercó para leer el recorte de periodico que tanto observaba Jones. Tomó la hoja del diario en sus manos y leyo en voz alta la nota...

 

-"Oficial de policía muere tras ser abatido por delinquentes"...¿Qué relación puede haber entre todos estos papeles...Esta nota es del año 1985 y este crimen ni siquiera ocurrió en ésta ciudad...

 

-No se si tenga relación con todo esto...pero si tiene relación conmigo. El oficial de la nota es el Sargento Jeremy Matheu Jones...mi padre.

 

 

Ella se acercó hasta el lugar. Allí la esperaba como de costumbre, vió como su imagen se  aproximaba hacía él mientras que el olor del incienso impregnaba el recinto. El se levantó de su profundo rezó para tomar delicadamente su mano y ella acarició su espalda sintiendo la aspereza de su oscuro traje.

 

-¿Quien es ella cuya vision es semejante a los más hermosos y deliciosos deleites? Ella sube en medio de la columna de humo, y no hay otra como mi amada, es toda hermosura y no hallo defecto en ella...¡Hermana mía, amiga mía!- El acarició su cabello mientras ella cedía plácida a sus manos.-

 

-Te he esperado con angustía...tuve terribles visiones y sueños, sentí mucho temor...- Ella tocó su rostro, una gran desesperacion sentía en su corazón aunque no quería que él la sintiera tan deprimida.

 

-¿¿Temor?? Chloe, mi adorada virgen...No debes permitirte tales sentimientos...- Respondió dulcemente aquel frio ser. El Inquisidor  parecia indagar aún en sus más secretas emociones. Chloe no se atrevió a decir una sola palabra más.-Recuerda que el temor es la ausencia de fe...y me decepcionarias mucho si te viera dudar...confio en tí, que siempre estarás a mi lado y no me traicionarás...¿No es asi?

 

Ella respondió simplemente inclinando su cabeza. El se retiró del lugar no sin antes contemplar la figura de Chloe, casi tan fria como cualquiera de las imagenes que la rodeaba. Ciertamente él se preparaba para derramar más sangre, para eso estaba de vuelta...

 

 

 

La sala contigua estaba repleta esa tarde. La Hermana Mary Anne preparaba de manera muy dedicada una tarta especial para los jóvenes. Algunos de los que estaban allí veían con interés la clase de reposteria de la Hermana, sobretodo las chicas, quienes llenas de harina trataban de mezclar tan pegajosa y monstruosa masa. Eran pocos los  muchachos de la comunidad que asistian a las clases. Preferian entrenar con algunos voluntarios en la cancha junto a la casa parroquial. Para el Padre Albert era importante incorporar a los jóvenes de la localidad en diversas actividades, desde los deportes, hasta algunos talleres de artes y oficios...con tal que se mantuvieran alejados de las pandillas y otros males que azotaban a la comunidad. En la clase de la Hermana Mary Anne había alguien que era especialmente "muy malo" para la cocina...

 

-¡Diantres! ¡Esto parece cemento!- Mark trataba desesperadamente de conseguir algun resultado con su extraña mezcla.

 

-Si piensas que de "eso" saldrá una tarta mejor será que compres una en la tienda de la esquina...-Chloe introdujo sus dedos en la desastroza mezcla del chico. Sabía que la única razón por la cual él estaba allí era una excusa para estar cerca de ella.

 

-¡Virgen Santisima! ¿Mark qué está haciendo? ¡No, no, no! ¡Así no es! ¡Tendrás que hacerla de nuevo! Chloe ayudalo por favor.....-La Hermana Mary Anne veía con asombrosa aquella especie de pegamento en el tazon del muchacho.

 

Ella se puso a su lado para ayudarle, sólo que el sónido de unos chispazos espantó a los presentes. Seguidamente la luz del lugar se tornó intermitente hasta que se apagó por completo. Al parecer la ausencia del sónido de las batidoras indicaba que la clase seria suspendida por causas mayores.

 

-¿Qué sucede? - Preguntó Chloe nerviosa asiendose del brazo de Mark.

 

-Tranquila, sólo fue un apagón...Seguro que el cableado ya está muy viejo y no aguantó...¿Hermana Mary Anne tendrá usted a mano alguna especie de linterna o algo que nos auxilie?

 

-Creo que si....si puedo llegar al armario...-El salón se volvio una autentica penumbra. Al abrir la puerta permitió que algo de la claridad exterior permitiera al grupo de reposteros novatos salir hasta el patio central. Sólo algunos recintos y salones quedaron sin electricidad. Las demás adyacencias de la parroquia mantenian en funcionamiento sus sistemas eléctricos. El Padre Albert y la Madre Superiora se acercaron para evaluar los daños.

 

-Definitivamente éstas instalaciones están demasiado anticuadas...Desde nuestro último Sancristán no se ha realizado una inspección de las instalaciones eléctricas, y al parecer estás ya cedieron...- La Hermana Eleonor veía con preocupación el cableado quemado en la sala de cocina. -Tendrán que suspenderse las clases de reposteria hasta que se tenga el presupuesto para arreglar esa manaja de cables chamuscados.

 

-¡Virgen María! ¡Otro gasto más! ¡Tenemos tantas necesidades y ahora esto!- la Hermana Mary Anne bajó su mirada con tristeza. Si de algo estaban ya escasos era de medios económicos para mantener la parroquia y todos los gastos que se tomaban para mantener la ayuda social a la comunidad.

 

-¡Creo que yo puedo ayudar! Yo puedo revisar las instalaciones...No es tan complicado, puedo cambiar algunos cables y revisar las cajas de fusibles. al menos asi tendremos electricidad segura hasta que se cambie por completo el sistema eléctrico.- Mark tomó la linterna de manos del Padre Albert dispuesto a cooperar con la situación. Para las hermanas y para algunos vecinos ya había sido de ayuda en ocasiones anteriores y conocían su habilidad para este tipo de cosas...

 

-No, no..se...La electricidad siempre es algo peligrosa. No se si deba dejarte ir a revisar- Discrepó el Padre. Particularmente se sentía muy inútil en estos casos, ya que le tenía algo de temor a la electricidad.

 

-No se preocupe, será "pan comido"....Sólo debo seguir este viejo cableado hasta que me indique donde esta la caja a la que pertenece. Al parecer no es la misma que conduce la corriente de su oficina y de los salones del lado izquierdo...- De hecho, al observar fijamente, los cables se dirijian hacia la parte baja de la parroquia. Mark se preguntaba si quizás en el sótano del edificio...o...-Como que tendré que bajar hasta bien abajo...

 

-Si tienes miedo te acompaño...-Chloe conocia ciertos temores del chico...Sobretodo al sotano y a los cuartos situados en el extremo norte de la Catedral.

 

-No tengo miedo de ir allá, sólo que podría necesitar ayuda...¡O si me pasara algo al menos podrias servirme para gritar! ...Además, tu y yo juntos allá abajo no está nada mal - Por supuesto, la última frase se la dijo al oído.

 

 Algunos minutos despúes revisaban el oscuro sucio sótano. El olor a polvo y humedad de la parte baja de la Catedral era algo fastidioso para el chico. Había muchos objetos viejos o dañados guardados y apilados en los rincones, algunos cubiertos con polvorientas sabanas. Viejas y gigantescas imágenes esperaban allí cubiertas por su restauración. Mark iluminaba con su linterna la grotesca cara de una gargola de caliza inclinada en un rincón. Había perdido parte de su naríz y sus alas estaban muy destruídas. Parece que cedió a los embates de la estructura del edificio y cayó desde muy alto, fracturandose en parte.

 

-¿Aún no ves la caja? ¿O estás curiosiando?- Chloe se impacientaba. Ni el olor ni el frio que embargaba el lugar le estaban pareciendo agradables. Trataba de disimular, pero bien conocía que ese sitio era algo tétrico.

 

-¿Miedo? No parecen cosas tuyas...no llores, ¡Allí está la caja! -Mark se acercó hasta el fondo del oscuro y frio recinto. Casi oculta, detrás de una imagen de "San Juan Bautista" en un extremo de la pared, estaba algo parecido a lo que el chico buscaba.

 

Esta cosa debe tener años! ¡Nunca había visto nada igual! ¡Estos fusibles parecen de la segunda guerra mundial! ¡Al parecer era un milagro de San juan Bautista el que tuvieramos electricidad! -El chico sostenía con asombro la antiguedad en sus manos. Los fusibles estaban completamente dañados. Sin contar casi todas las conexiones.

 

-¿La puedes reparar?

 

-Me tomará algo de tiempo...voy a sustituirla por una instalación de emergencía, al menos eso bastará hasta que se cambie completamente esta caja "prehistórica"

 

No tardó mucho tiempo. Tenía los implementos necesarios y la habilidad para hacerlo. Una vez concluído su trabajo se dispuso a encender la luz.

 

-¡"Volie"! ¡Verdaderamente soy todo un genio! Tenemos ya luz en este arcáico lugar...

 

-¡Bueno ya vamonos si! No quiero seguir en este sucio lugar...-Una brisa helada entró al sitio haciendo que su piel se erizara.

 

Pero algo llamó la atención del jóven en la ahora iluminada habitación. Detrás de un montón de cachivaches parecía haber una especie de entrada a un nivel inferior del edificio. Las viejas conexiones también bajaban hacia ese piso.

 

-Me pregunto hacía donde llevará esa entrada...- El chico quitó los estorbos que impedían abrir el tablon de madera que cubría la entrada. Una vez abierto unas escaleras de piedra en forma de caracol parecian interminables, perdiéndose en el oscuro fondo de ese nivel.

 

-¡Mark por favor! ¡Ni lo pienses! ¡No vas a bajar por allí! - Chloe comenzó a desesperarse leyendo prácticamente sus pensamientos.

 

-¡Voy a bajar! toma mi mano...No te preocupes...Yo te cuido.

 

Con la linterna iluminó los peldaños de la extraña e impinada escalera. Abajo, la estructura del edificio era sumamente antigua. Al parecer, a excepción de la electricidad, todo permanecía en su estado original. La pequeña luz apenas podía mostrar el lugar. Mark sintió algo de aire y vapor de humedad en su garganta que comenzaba a irritarse. Una vez que terminaron los escalones se encontraron con una pesada puerta de madera frente a ellos. Sólo el chillido de las ratas le hizo titubear un poco. Chloe reaccionó violentamente sujetándose con fuerza a un extremo de la pared.

 

-Tranquila, Sólo era una rata. Voy a abrir está puerta y...

 

 De pronto, Chloe recordó aquella puerta. Ya él había puesto su mano sobre ella, lentamente la empujo hacía adelante mientras veía con espanto lo que se encontraba dentro...

 

-¡Dios! ¡Chloe...! ¡¡Dios...!! Si pudieras ver ésto no me lo perdonarías...

 

La chica comprendió claramente. Haló fuertemente su brazo hasta sentir que logró despertarlo de su visión. Pudo recordar bien ese sitio, con temor ella lo sacudió hasta que rápidamente subieron las escaleras. La última vez que ella pisó ese lugar nunca más pudo ver más nada.

 

 

Continuará

Volver a La Ciudad Gótica

Haz Clip sobre la Imagen