| LA
DANZA DEL SABLE
Cuando escuchábamos
por la radio la sesión de investidura
con tricornio y metralleta
irrumpió la dictadura
sin tener invitación,
que educación!
Qué patatús
tan tremebundo, que soponcio y qué canguelo
al oir la voz afónica
bramar "¡Todos al suelo!"
empezando a disparar, ratatata.
Llegan noticias de Valencia
que un decreto muy extraño
va y ordena en plan cachondo
que las fallas ese año
vengan con antelación.
Ay! qué follón.
Ya nos temíamos de
nuevo los que andamos de paisano
ver que la danza del sable
fuera el ritmo del verano
y cuarenta veranos mas,
ya me dirás!
Qué noche la de aquel
día
aquello fue un melodrama
pasamos la función
todos bajo la cama.
No nos pongamos nerviosos.
El pueblo por lo visto
dio pruebas de gran madurez
y una repentina invalidez.
Y así este pueblo
tan maduro
¡qué tragedia,
que sainete!
se pasó toda la noche
encerrado en el retrete
escuchando el transistor,
conmovedor.
Mantengan la serenidad
pues si gana el del mostatcho
es mejor no estar borracho
y dejarse de puñetas
corre coge las maletas
y no pares hasta Perpiñán.
Alons enfants.
Y cuando tudo hubo pasado
resultaba algo inaudito
escuchar al más escéptico
exclamar a voz en grito
"Viva la Constitució!"
Ay! qué ilusión.
Y "Viva el Rey!"
como es la ley.
Y es que nunca sabes de
quién tienes que fiarte
pues con tanta madurez ya
nos libramos por los pelos esta vez
y con este estado de tensión
nos va a fallar el corazón.
Lletra i música: LA TRINCA
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