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Históricamente
hablando, los orígenes de Espeja
pudieran remontarse a la Prehistoria,
aunque no existen aún datos
materiales que verifiquen esta hipótesis,
si bién, a lo largo de toda la
comarca y especialmente en los pueblos
que rodean al muncipio se han hallado
numerosos yacimientos, que van desde
el Paleolítico Inferior hasta la época
romana.
Así
pués no aparecerá Espeja, como villa
de señorío, hasta el año 1626,
momento en el cual éste es adquirido
por Don Fernando de Herrera Maldonado
de Chaves, según documento de venta
del señorío ,
en el proceso emprendido por Felipe IV
para la venta de varios pueblos con el
fin de reconstruir la maltrecha economía
del Reino.
Posteriormente,
el 5 de Febrero de 1685 su hijo Don
Pedro de Chaves y Herrera es nombrado
Vizconde y Marqués
de Espeja .
En
el año 1746 durante el reinado de
Fernando VI el Marqués de la Ensenada
realiza un catastro
con
el fin de llevar a cabo la
reorganización de la hacienda de
determinadas poblaciones que se
encontraban en situación precaria,
entre ellas la villa de Espeja. Años
más tarde, en 1770 la Junta de
Colonización Interior publica el
denominado Libro del Departamento del
Bastón en el que se hace referencia a
Espeja como:
"Villa
de señorío, perteneciente al
Marquesado de su nombre, quién por
razón de él, percibe anualmente del
común de vezinos, doze carros de leña
y doze gallinas: Dista desta capital
tres leguas, tiene 75 vezinos con su
Iglesia Parrochial, cuio actual
Vicario Don Juan Gómez de Prado.
Ocupa su territorio de Levante a
Poniente, tres cuartos de legua, lo
mismo de Norte a Mediodía, y en
circunferencia, tres leguas. El número
de fanegadas que comprende son 2391 y
de ellas 76 de sembradura para trigo,
1775 de centeno, 68 de cevada, 241 de
pastos y las 231 restantes las ocupa
un monte de enzina, roble y algunos
pinos cuias maderas sirven para aperos
de la lavor, fabricas y reparo de
casas y otras obras. Los productos que
un año con otro arroja la lavor son
125 fanegas de trigo, 1960 de centeno
y 340 de cevada. Los ganados que
tienen los vezinos son 202 reses
bacunas para las lavores 472 de ganado
lanar, 264 de cabrío, 289 de cerda, 5
caballar y 18 jumencos. Produce el
lanar 80 arrovas de lana. Ay dos
arroyos y algunas fuentes cuias aguas
unicamente sirven a los vezinos y
ganados sin hazerse riego
alguno."

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Durante
los primeros años del siglo XIX
Napoleón Bonaparte al frente de sus
tropas invade España. La comarca
mirobriguense constituirá uno de los
puntos estratégicos para la victoria
española. Feliciano Sierra Malmierca,
en su estudio de Ciudad Rodrigo
durante la Guerra de la Independencia,
hace referencia a Espeja en varias
ocasiones. Así nos explica como las
tropas francesas destruyeron la ermita
de San Cristobal, de época medieval,
situada en el teso del mismo nombre, y
cómo los "pegueros"
intentaron hacerles frente sin éxito
alguno. También apunta un hecho anecdótico
para la historia del pueblo como es el
traslado del cuerpo sin vida del Mayor
General Henry Mackinnon,
que murió luchando contra los
franceses en 1812, hasta la plaza de
la iglesia parroquial, donde fue
enterrado con honores militares.
"
Villa con Ayuntamiento en la provincia
de Salamanca, partido judicial y diócesis
de Ciudad Rodrigo (a tres leguas),
audiencia territorial y capitanía
general de Valladolid (...).(...)
Las
casas, en número de 100, son bastante
bajas y de poca comodidad, y las
calles se encuentran en mal estado y
sucias: una de aquellas es en la que
el Ayuntamiento celebra sus sesiones,
que al propio tiempo sirve de cárcel;
hay una escuela indotada a la que
concurren un número de niños muy
reducido; y por último, una iglesia
parroquial (San Lino Papa) de entrada,
servida por un cura, un sacristán y
un monaguillo, teniendo por anejos las
feligresías de la Dehesita y Pinar
(...).(...)
En
la plaza de esta villa e inmediato a
la Iglesia, existe un sepucro, en el
que yace el gefe inglés que conducía
la brigada que tomó a los franceses
la plaza de Ciudad Rodrigo, el cual
murió en la brecha al tiempo de
montarla (...).(...)
La
mayor cosecha es centeno, poco trigo y
bastantes patatas; críase algún
ganado de todas clases en número de
550 cabezas de lanar fino, 60 del
churro, 54 del vacuno, e igual número
destinado para la agricultura, y 52
del cerdoso (...)."
Contaba
ESPEJA en la fecha de 1848 con las
siguientes estadísticas:
POBLACION:
90 Vecinos / 460 Almas
ELECTORES:
75 Contribuyentes, 60 Elegibles, 1
Alcalde, 1 Teniente, 2 Regidores, 1 Síndico
y 5 Suplentes.
Fueron
relevantes para la zona los procesos
relativos a la Desamortización, tanto
la desarrollada por Madoz, como la
denominada de Mendizabal, como prueba
diversa documentación, dentro de los
expedientes referidos, que nos indica
que:
En el año 1860 se produce la subasta
de un pedazo de terreno de los
"propios" de Espeja, en la
"Hoja de Valdillera", con
dos fuentes de manantial permanente,
una llamada de "Valdellano"
y la otra sin denominación, de 489
fanegas de cabida y en el que había
3.950 encinas; más otra porción de
terreno en la "Hoja del
Tejar", de 450 fanegas, con dos
fuentes, una llamada del "Gatuñal
de Valdelorenzo" y la otra de
"Valjoncillos".

Igualmente,
en el año de 1872, se subastaron dos
trozos de terreno de pasto, con
arbolado de robles, encinas y pinos,
que estaban en el Término y Distrito
Municipal de Espeja, pero que pertenecían
al común de vecinos de la Barquilla,
Serranillo, Villar de Puerco, Villar
de Ciervo, Fuentes de Oñoro,
Castillejo de Azaba, Sexmiro y Martillán.
Como se subastó, además, el
denominado "Pinar de Azaba",
en 12 lotes los terrenos que pertenecían
a los propios de Ciudad Rodrigo, y en
otras muchas porciones más
pertenecientes al común de los
vecinos de los pueblos anteriormente
citados, más a los de La Alamedilla,
Zamarra, y Castillejo de Dos Casas, aún
radicado todo ello en el Término y
Distrito Municipal de Espeja.
Ya
en el presente siglo, hubo un tiempo
en que la vida de Espeja se desenvolvía
monótona, sencilla, apacible y sin
grandes apetencias; Los hijos seguían
aferrados a la tierra y a sus
costumbres, como lo hicieron los
padres o los abuelos, pero la brutal
transformación que sufrió la
sociedad, especialmente la rural, a raíz
de las penurias derivadas del
"Desastre" del fin de siglo
XIX, y de las inestabilidades políticas
del principio del XX, y adicionalmente
por la natural evolución de los
tiempos, ello no sólo en Espeja, sinó
en España y aún más en Europa, hizo
surgir necesidades que no se podían
satisfacer ni mitigar como antaño, y
las gentes buscaron otros ámbitos,
otros horizontes en demanda de los
recursos que pudieran cubrir estos
anhelos.
En Espeja fué disminuyendo la población,
quizá por que dejaron de ser la base,
el fundamento de la economía doméstica,
aquellas hermosas cebollas que Espeja
producía, o las patatas, las
algarrobas, los garbanzos; el centeno,
la cebada y el trigo; el carbón
vegetal y el cisco; la crianza del
ganado de cerda, lanar y cabrío; o la
elaboración de objetos de mimbre, la
construcción de carros y trillos, o
la industria de la pez (la pega).
Muchos de estos productos, o sus técnicas
de producción, fueron reemplazados en
la sociedad por sucedáneos o nuevas
sustancias, acarreándose la
denominada "crisis de la sociedad
rural".
La Guerra Civil, del 1936 a 1939, y su
terrible herencia de miserias y
hambrunas, unida a la implacable
dictadura del general traidor a la República,
Francisco Franco, instauró durante
largos años un sistema de autarquía
que acabó por desplazar ingentes
cantidades de vecinos fuera de Espeja,
emigrantes en tierras del Norte
peninsular o, allende las fronteras,
de Francia o Alemania.
No obstante, son muchos los
"pegueros" que, tras cumplir
fielmente con su trabajo en aquellos
lugares, a los que aportaron con su
sudor y su esfuerzo, con parte de sus
vidas, grandes dosis de prosperidad y
desarrollo, están optando en los últimos
tiempos por retornar a este lugar,
Espeja, dónde el futuro está por
definir.
Dentro
de los estudios realizados para la
elaboración del expediente de adopción
del escudo municipal se ha comprobado
que, respecto del municipio de Espeja:
En lo económico es de destacar la
densa población de encinar y la
aparición de zonas de robledo, cuya
explotación viene de remotos tiempos.
Por lo que se refiere a la ganadería
debe consignarse la importancia de sus
cabañas porcina y lanar, y en lo
industrial las referencias del
Catastro del Marqués de la Ensenada a
molinos y a los oficios de carpintero
y sastre.
En el aspecto histórico debe señalarse
el proceso de repoblación efectuado
por el rey Fernando II hacia el siglo
XII, proceso del cual surge el Alfoz
de Ciudad Rodrigo. Territorio extenso,
unos 3.540 km2., del extremo Oeste de
la Meseta Norte, y de características
muy variadas motivadoras de una
subdivisión en los sexmos -CAMPOS,
según su denominación en esta zona-
denominados: Socampana de Ciudad
Rodrigo, Campo de Yeltes, Campo de
Camaces, Campo de Robledo, Campo de
Agadones y Campo de Argañan. Dentro
de este último, Campo de Argañan, y
según nos refiere diversa documentación
se encuentra la Villa de Espeja. Casi
desde estos primeros tiempos de la
repoblación aparecen dos linajes de
importante relevancia en Ciudad
Rodrigo, los Pacheco y los Garci-López
( posteriormente Chaves ), siendo este
último de importante relación para
con la Villa de Espeja, de forma tal
que en el año de MIL SEISCIENTOS
VEINTISEIS, el diecisiete de
Septiembre, D. Fernando de Herrera
Maldonado de Chaves, compra el señorío
de esta Villa, en el proceso a los
efectos emprendidos por Felipe IV para
la venta de decenas de pueblos en el
intento de sujetar la maltrecha economía
del reino. Así y a través de las Cédulas
Reales de fecha CINCO de FEBRERO de
MIL SEISCIENTOS OCHENTA Y CINCO, D.
Pedro de Chaves y Herrera es nombrado
VIZCONDE y MARQUES de ESPEJA.
Todo ello viene a concretarse en el
ESCUDO MUNICIPAL, cuyo blasonamiento
se compone de los cinco elementos
siguientes:
La pertenencia de Espeja a la
Comunidad de la Tierra de Ciudad
Rodrigo, su conversión en señorío
para el linaje de los Chaves, y la
cesión de su nombre al marquesado, la
situación en su término municipal
del denominado Teso de San Cristobal
(812 m.), la tradicional y arcaica
explotación de la encina y, por último,
su occidentalidad dentro del
territorio español.La primera
referencia a Espeja que hemos
localizado se encuentra en un
documento del año 1376, existente en
el Archivo Municipal de Ciudad
Rodrigo, citándola como devaso o
tierras concejiles mirobriguenses, es
decir del Concejo de Ciudad
Rodrigo .
En esta época todos estos campos
estaban aprovechados como pastizales
para los ganados, y muy escasamente
para la agricultura. De hecho la
inestabilidad de la zona, debida a las
contínuas guerras entre Castilla y
Portugal, no la hacía muy propicia
para el asiento permanente de la
población.
Veamos como, entre los datos que se
cuentan, la evolución demográfica de
Espeja en estos primeros tiempos viene
treméndamente condicionada o alterada
en función de los vaivenes bélicos:
En el año 1619 tenía 100 vecinos
(unos 500 habitantes),
en el de 1628, 133 vecinos (665
habitantes),
pasando en 1770 a los 75 vecinos (375
habitantes)
y en 1850 ya con 90 vecinos (es decir,
aproximadamente, 460 habitantes).
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