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Sobre el Río Lérez a su paso por la parroquia de Sn. Estevo de Pedre existe un antiguo puente conocido localmente bajo los apelativos de A Pontepedre, o bien, A Ponte Romana. Se localiza hacia el N., del núcleo parroquial (llamado concretamente Pedre) donde se encuentra la iglesia, y cuya celebridad se debe a conservarse en sus inmediaciones una famosa eira, compuesta por múltiples hórreos. Pedre nos ofrece en líneas generales el aspecto de un núcleo concentrado de viviendas, estiradas a lo largo de un camino principal de orientación N.-S., precisamente, el cual conduce hacia el puente. No obstante para llegar hasta él habremos de caminar unos mil metros por un viejo camino descendiendo por una acusada pendiente, y el cual en la actualidad se halla muy deteriorado por falta de uso, invasión de vegetación, y sobre todo, por la erosión provocada por la bajada de aguas incontroladamente. Por este lugar el Río Lérez se libera parcialmente del estricto encajamiento por el que discurre todo su alto y medio curso. El paraje donde se localiza el puente, llamado As Cortellas, presenta en su margen derecha una pequeña vega relacionada con la aldea de Serrapio; pero hacia el Sur, por su orilla izquierda, el terreno es muy empinado en dirección a Pedre, tal como ya hemos comentado más arriba. Históricamente se sabe la existencia de un camino que provenía de Serrapio, donde confluían otros dos caminos, uno procedente del N., y otro del O. Aquel camino, una vez pasado el puente, salvaba un desnivel de 80 m. de altura en una longitud de 400 m., al final del cual se encontraba el ya mencionado Pedre. Históricamente en las comunicaciones de largo alcance este camino era el más frecuentado de la zona. Se trata de un puente orientado de E. a O., de 67 m. de longitud por unos 10 m. de altura en su punto más elevado (además de las fotografías que adjuntamos en este estudio, una imagen más detallada del puente puede verse en la página dedicada a Pedre de Manuel Cerdeira Taboada). Tiene una anchura entre 3 y 3,5 m. Longitudinalmente, en planta, el puente no posee un trazado rectilíneo pues describe una ligera curva en medio del arco mayor, y asimismo, sobre aquel arco, marca en alzado un acusado lomo de mula. En perfil presenta tres arcadas ojivales separadas por dos tajamares, de planta triangular respecto a la corriente del río, y cuadradas en el extremo opuesto. Comenzando la descripción por el S., encontramos el arco mayor, el cual tiene una luz de unos 9 m. de altura, por 15 m. de anchura al nivel de la superficie del río. Los otros arcos son menores. El siguiente, tiene la misma altura que el anterior, pero su anchura no pasa de los 10 m., y el último es ya de menores dimensiones. El río discurre bajo el primer arco comentado, mientras que los otros dos, están más bien concebidos para salvar el lecho total del río, y prevenir avenidas. La calzada no es llana, pues en efecto tal como hemos advertido, presenta un lomo de mula cuya mayor altura se encuentra pasando la clave del arco mayor, para a continuación ir otra vez descendiendo lentamente hacia la orilla derecha. La calzada dispone de petril a ambos lados de una altura oscilante, pero rondando los 0,6 m., los cuales dejan un vial de 2,5-3 m. de luz. El pavimento está constituido por toscas piedras redondeadas instaladas en una camada de tierra, no ofreciendo un enlosado continuo, y dificultando en buena medida el caminar por él. Acerca de la cronología de la fábrica actual de este puente no es fácil pronunciarse con total seguridad. Desde luego, a época romana no se remonta, tal como se le cita vulgarmente. Dadas las características de los arcos, como mucho se puede considerar de fines del medioevo. Un elemento a destacar cerca del extremo O. es la existencia de una basamenta cuadrangular con las aristas superiores biseladas, y presentando en el plano superior un orificio cuadrado. Este tipo de piezas, son las usuales en la erección de cruces y cruceiros, y como veremos a continuación, en efecto, sostuvo una alta cruz, actualmente perdida. Esta cruz monumental se encontraba embutida en el petril derecho según se llega al puente viniendo desde Serrapio. No obstante, en algunos trabajos se menciona más bien la existencia de un cruceiro y no una cruz. En el mismo punto de inflexión que constituye el "lomo de mula", hay una losa rectangular de 100 x 80 cms. en la cual fue grabado un dibujo a modo de interpretación artística personal de este puente. Según consta en el mismo panel, parece ser que fue realizada en 1937, por un tal Manolo, según se ve. Recientemente (en 1984) se le añadió una nueva inscripción conmemorativa, la cual técnicamente nada tiene que ver con el dibujo antiguo. El dibujo es muy ingenuo y subjetivo, pues incluso, diseña los ojos del puente como arcos de cañón. Al margen de su tosquedad se presenta como un importante documento al recoger en un extremo del petril del puente una gran cruz sobre una peana triangular, evidentemente en esta última característica, una vez más, otra interpretación subjetiva. Con este importante dato queda confirmada la sugerencia antes expuesta. Acerca de la funcionalidad simbólica de esta cruz (o cruceiro según otras fuentes) no es fácil pronunciarse con total seguridad. Una cruz asociada a un puente la vemos en Verducido (A Lama), y sabemos aún de más casos. Para teorizar sobre este tema será necesario estudiar aún otros ejemplos tratando de percibir coincidencias indiscutibles. De momento, y refiriéndonos al puente de Pedre, dos pueden ser las posiblilidades más viables para explicar su ubicación. En una vertiente, esta cruz quizás recuerde un antiguo suceso desgraciado. Pero asimismo, y ésta es una faceta desconocida hasta el momento en Galicia para las cruces monumentales, se debe considerar que tal vez esta cruz se destine tanto a dar la bienvenida a transeuntes forasteros avisando de la llegada a una localidad (Pedre, en este caso), o acaso mejor, a bendecir a quien abandona el lugar deseándole fortuna en su viaje, e invitándole a orar ante ella. En este supuesto, estaríamos ante una cruz de término, tema muy extendido por toda la geografía hispana. Esta última idea, de ser cierta, posiblemente se relacione con otras cruces emplazadas en ciertos puntos de caminos frecuentados para la realización de desplazamientos de largo recorrido, como por ejemplo la estudiada en el artículo dedicado a la Cruz da Portela (A Lama). Además en líneas generales se insertaría en el seno de la misma mentalidad popular que promovía la erección de cruceiros y petos de ánimas que como vimos al estudiar el cruceiro de Porto (Salvaterra do Miño) su localización idónea son lugares públicos, con cierta tendencia por los caminos y las encrucijadas, esto es, por donde transita la gente. Vigo, a 27 de Septiembre del 2002 |
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