HISTORIA DE
CANTALOJAS 
Dice la tradición que en este lugar ya asentaron los iberos. De hecho, el lugar es ideal, por sus pastos y altura, para la crianza ganadera, así como hoy es ésta una de las riquezas principales del pueblo, seguramente lo fu en épocas remotas, como también en épocas históricas ya más recientes. Cantalojas perteneció, tras la reconquista cristiana de la zona, al Común de Villa y Tierra de Ayllón, permaneciendo en él, y en el señorío de sus sucesivos poseedores, hasta época reciente.
En la provincia de Guadalajara quedan cuatro pueblos del Común de Ayllón: Campillo de Ranas, Cantalojas, Majaelrayo y Villacadima. Estos cuatro formaban una Sesma; la de la Transierra, pues están situados en la vertiente meridional, rindiendo sus aguas al Tajo. Estas Sesmas eran regidas por un Sesmero, elegido entre los hombres de la demarcación, y pagaban cierta cantidad al señor de Ayllón, al tiempo que contribuía con hombres de armas a su ejército.
Cercano al pueblo, sobre una eminencia del terreno que preside el cauce hondo del Sorbe, en el lugar que se le conoce por "El Castillar", quedan los maltrechos restos de un castillo, que en Cantalojas se atribuye "a los moros", y que sin duda fue, en principio, castro ibero, y posteriormente fue aprovechado para colocar una torre vigía y pequeño reducto militar, en la Edad Media, vigilando el paso frecuente de gentes por esta zona de comunicación entre ambas mesetas. Estas ruinas se corresponden con el legendario "castillo de Diempures" que se menciona en el Fuero de Atienza, en el siglo XII, como lugar límite entre los territorios forales y comunales de Atienza, Sepúlveda y Ayllón.
